Fedora 44: GNOME, kernel y mejoras que marcan la diferencia

Última actualización: mayo 7, 2026
  • Fedora 44 integra un kernel Linux muy reciente con mejor soporte gráfico, Btrfs en la nube y optimizaciones en OpenSSL.
  • GNOME 50 y KDE Plasma 6.6 llegan con cambios profundos en GDM, Nautilus, Plasma Login Manager y herramientas como Spectacle.
  • La distro refuerza el gaming con el módulo NTSYNC, potencia la toolchain para desarrolladores y mejora el soporte para ARM.
  • El instalador Anaconda se simplifica, se afinan las imágenes Live y se facilita la actualización desde versiones anteriores.

Fedora 44 GNOME kernel mejoras

Si llevas un tiempo curioseando el mundo Linux, seguramente te suene que Fedora es una de las distribuciones más punteras y queridas de la comunidad. Con Fedora 44, el proyecto vuelve a mover ficha con una versión cargada de cambios en el kernel, en los escritorios y en las herramientas internas que dan forma a la experiencia de uso diaria.

Esta nueva edición no se limita a actualizar cuatro paquetes y cambiar el fondo de pantalla: Fedora 44 actúa como banco de pruebas avanzado para tecnologías que más tarde acaban en Red Hat Enterprise Linux, consolida su papel como distro de referencia para desarrolladores, gamers y administradores, y refuerza su apuesta por GNOME, KDE Plasma y el soporte para hardware moderno, tanto x86_64 como ARM.

Qué es Fedora 44 y por qué interesa tanto

Fedora nació en 2003 como una iniciativa comunitaria respaldada por Red Hat, pensada para ofrecer un sistema rápido, moderno y con un ciclo de desarrollo ágil. Desde entonces ha ido ganando usuarios que buscan estar a la última sin renunciar a una base sólida y bastante pulida.

Una de las claves del proyecto es que Fedora suele ser la primera en adoptar tecnologías rompedoras dentro del ecosistema Linux: en su día fue de las pioneras con Wayland, con nuevas toolchains de compilación y con escritorios muy recientes, y con Fedora 44 vuelve a repetir la jugada con un stack actualizado de arriba abajo.

Además, la distribución se presenta en varias ediciones adaptadas a perfiles distintos: Workstation para equipos de escritorio y portátiles, Server para entornos de servidor, y un catálogo de spins y ediciones atómicas orientadas a usos más específicos. La rama 44 mantiene esa diversidad, de modo que casi todo lo que se comenta sobre kernel, toolchain y soporte de hardware aplica a cualquier sabor de Fedora 44.

El lanzamiento de esta versión llegó con un ligero retraso deliberado respecto a la planificación original, porque el equipo decidió mantenerla en pausa hasta resolver varios errores bloqueantes. Es el típico gesto que, aunque impaciente a algunos, genera confianza en quienes usan la distro en entornos serios.

Escritorio Fedora 44 GNOME kernel mejoras

Novedades principales del kernel y la base del sistema

Uno de los pilares de Fedora 44 es la actualización del núcleo. La distribución apuesta por un kernel Linux de la rama 6.x muy reciente, pensado para ofrecer mejor compatibilidad con hardware moderno, especialmente en gráficas, portátiles nuevos y dispositivos ARM de 64 bits.

Este salto de kernel trae consigo mejoras notables en gestión de energía y rendimiento gráfico, algo que se nota tanto en portátiles como en equipos de sobremesa con GPUs actuales. Se refuerza la aceleración por hardware a través de Vulkan y VA-API, lo que se traduce en una experiencia más fluida en escritorio, reproducción de vídeo y sesiones remotas.

En el terreno del escritorio remoto, Fedora 44 optimiza el uso de aceleración por hardware en sesiones mediante protocolos modernos, de forma que la combinación de Vulkan y VA-API permite disminuir consumo energético y reducir la latencia incluso a resoluciones elevadas en monitores HiDPI.

A nivel de sistema de archivos y almacenamiento, Fedora 44 adopta Btrfs para la partición de arranque en sus imágenes de nube, una decisión que encaja con la apuesta de la distribución por Btrfs como sistema por defecto en muchos de sus escenarios. Esto facilita snapshots, gestión avanzada de volúmenes y un mejor control de la integridad de datos en despliegues cloud.

La pila de seguridad y criptografía también recibe cariño. OpenSSL se ha ajustado para gestionar certificados de manera más eficiente, lo que reduce parte del coste en tiempo de arranque del sistema y mejora algunos flujos de conexión segura. Es una optimización discreta, pero que encaja con el objetivo general de ofrecer un sistema más ágil sin sacrificar seguridad.

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GNOME 50 «Tokyo» en Fedora 44 Workstation

La edición Workstation sigue apostando por GNOME como escritorio estrella, y en esta versión se estrena GNOME 50, con nombre en clave Tokyo. No es un salto menor: se trata de una nueva iteración importante del proyecto, con cambios tanto visibles como internos.

Entre las novedades más llamativas está la introducción de un sistema de control parental avanzado. Ahora es posible definir límites de tiempo de uso, aplicar filtros de contenido web y ajustar permisos de aplicaciones para perfiles infantiles o equipos compartidos, algo especialmente útil en entornos familiares o educativos.

GNOME 50 también termina de cerrar una etapa: se elimina el soporte a X11 en GDM, el gestor de inicio de sesión. Esto refuerza definitivamente el uso de Wayland como sesión predeterminada, consolidando un modelo de escritorio más moderno, seguro y con mejor integración con la composición gráfica actual.

El explorador de archivos Nautilus es otro de los beneficiados. Ahora implementa autocompletado de rutas en la barra de direcciones sin distinguir entre mayúsculas y minúsculas, lo que agiliza mucho la navegación cuando se trabaja con rutas largas o complejas. Es un cambio pequeño pero tremendamente práctico en el día a día.

Por debajo, Nautilus pasa a utilizar la biblioteca Glycin para cargar miniaturas de imágenes en un entorno aislado. Esto mejora la estabilidad del explorador: si hay un archivo dañado o problemático, el fallo se queda encerrado en ese proceso aislado en lugar de tumbar toda la aplicación.

KDE Plasma 6.6 y otros escritorios en Fedora 44

Para quienes prefieren la flexibilidad y estética de KDE, Fedora 44 incluye Plasma 6.6 como entorno de escritorio actualizado. Esta versión busca pulir la experiencia y aprovechar a fondo las capacidades de Wayland y las GPUs modernas.

Uno de los cambios más visibles es la sustitución de SDDM por el nuevo Plasma Login Manager como gestor de inicio de sesión. Esto permite una experiencia más unificada, con una pantalla de login totalmente integrada con el diseño y las opciones del propio escritorio Plasma, desde el arranque hasta el uso diario.

Entre las utilidades del ecosistema KDE también hay novedades interesantes. La herramienta de capturas de pantalla Spectacle estrena compatibilidad con OCR, permitiendo reconocer texto directamente desde las capturas sin necesidad de aplicaciones externas. Algo muy útil si sueles documentar errores, escribir tutoriales o extraer fragmentos de texto de interfaces gráficas.

El entorno incorpora además un nuevo teclado en pantalla denominado Plasma Keyboard, pensado para mejorar la experiencia táctil en dispositivos convertibles o tablets con KDE. Fedora adopta estos avances en todas sus variantes con Plasma, lo que hace que la distro sea una opción atractiva para hardware híbrido.

Fedora 44 tampoco se olvida de otros escritorios. Budgie, conocido por su equilibrio entre ligereza y estética, llega actualizado a la rama 10.10 y ofrece sesión estable sobre Wayland. El salto a Wayland reduce el tearing, mejora la suavidad de animaciones y ayuda a exprimir mejor las GPU en monitores de alta tasa de refresco.

Toolchain modernizada y entorno para desarrolladores

Como es habitual en Fedora, la toolchain para desarrollo se actualiza a versiones muy recientes, convirtiendo a la distro en una plataforma ideal para quienes necesitan compilar y probar software con lo último de cada lenguaje.

El compilador GCC se eleva a la rama 16, con lo que las aplicaciones escritas en C y C++ pueden aprovechar nuevas optimizaciones, mejoras del estándar y diagnósticos más claros. Al mismo tiempo, LLVM se actualiza a la versión 22, reforzando el soporte a proyectos que dependen de Clang y otras herramientas asociadas.

Entre los lenguajes de programación de alto nivel también hay un buen repaso. PHP se sitúa en la versión 8.5, Ruby salta a la 4.0, Golang se lleva a la 1.26 y CMake llega a la serie 4.0, lo que facilita la compilación de proyectos complejos sin tener que recurrir a repositorios externos o instalaciones manuales.

La base de datos por defecto también avanza: MariaDB se actualiza a la rama 11.8, ofreciendo nuevas características, mejoras de estabilidad y ajustes de rendimiento que vienen muy bien tanto en entornos de desarrollo como en despliegues en producción que usen Fedora como base.

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Para proyectos que buscan máxima trazabilidad y seguridad, Fedora 44 sigue impulsando la adopción de builds reproducibles. Esta técnica permite reconstruir binarios a partir del código fuente y comprobar que el resultado es idéntico, aumentando la transparencia en la cadena de suministro y ayudando a detectar manipulaciones no deseadas.

Instalador Anaconda y experiencia de despliegue

El instalador de Fedora, Anaconda, también recibe cambios importantes. En esta versión se simplifica el flujo de instalación, con pantallas mejor organizadas, mensajes más claros y menos pasos redundantes. El objetivo es que tanto usuarios novatos como administradores experimentados puedan completar la instalación con menos fricción.

Uno de los ajustes técnicos más relevantes tiene que ver con la gestión de perfiles de red durante la instalación. A partir de Fedora 44, Anaconda crea perfiles de red exclusivamente para aquellos dispositivos configurados de forma explícita durante el proceso, evitando generar perfiles genéricos innecesarios que luego ensucian la lista de conexiones.

Esta limpieza de la configuración facilita la administración de sistemas, sobre todo en entornos con muchas interfaces de red o en servidores donde se requieren configuraciones muy controladas. Menos perfiles sobrantes implica menos confusión y menos posibilidades de error al ajustar las redes más adelante.

Las imágenes Live también han sido revisadas. Fedora 44 ofrece medios en vivo que permiten arrancar el sistema desde USB o DVD para probar la compatibilidad de hardware, el rendimiento y el escritorio elegido antes de instalar nada en el disco. Es una forma cómoda de comprobar si todo va fino en tu máquina sin alterar la instalación actual.

Junto a las imágenes estándar se mantienen los conocidos spins, es decir, ediciones con diferentes escritorios y configuraciones. Gracias a ellos, es fácil testar Plasma, Budgie u otras variantes en un mismo equipo sin tener que hacer instalaciones completas, lo que viene genial para comparativas rápidas o usos en laboratorios educativos.

Soporte de hardware: de x86_64 a ARM y Wayland

A nivel de requisitos, Fedora 44 mantiene una línea continuista respecto a la versión anterior, aunque deja claro que está orientada a hardware de 64 bits relativamente moderno. La recomendación básica pasa por un procesador x86_64, al menos 4 GB de RAM y entre 20 y 30 GB de almacenamiento libre.

En el apartado gráfico, se sugiere disponer de una GPU con aceleración básica compatible de Intel, AMD o NVIDIA, idealmente preparada para trabajar bien con Wayland, VRR (Variable Refresh Rate) y HDR. De hecho, Fedora refuerza su soporte para estas tecnologías, por lo que una tarjeta gráfica decente marca la diferencia.

El sistema puede arrancar tanto en BIOS como en UEFI, aunque la tendencia natural es que la mayoría de equipos modernos usen UEFI con arranque seguro. Fedora está más que preparada para esa realidad y funciona sin problemas en portátiles y sobremesas recientes de distintos fabricantes.

Uno de los frentes donde más se nota la inversión del proyecto es en el soporte para dispositivos ARM de 64 bits (AArch64). Fedora 44 mejora el soporte EFI en esta arquitectura, facilitando la instalación y el arranque en portátiles con Windows on ARM y en otros equipos que hasta hace poco resultaban bastante incómodos de configurar.

Este refuerzo de ARM encaja con una tendencia clara del mercado: hay cada vez más portátiles y pequeños servidores basados en ARM, especialmente en escenarios de bajo consumo o alta densidad. Fedora busca posicionarse como una opción sólida para experimentar y desplegar Linux en este tipo de dispositivos.

Mejoras para videojuegos y compatibilidad con Windows

Fedora 44 también piensa en quienes usan el PC para jugar. Al instalar Wine, Steam u otros lanzadores de juegos, la distribución incorpora de forma automática el módulo del kernel NTSYNC, una pieza clave para mejorar la interoperabilidad con títulos de Windows.

NTSYNC se encarga de gestionar la sincronización de hilos directamente en el kernel Linux, aliviando parte de la carga que hasta ahora asumían capas como Wine o Proton. Al descargar esa responsabilidad en el núcleo, se reduce la sobrecarga y se mejora la respuesta de muchas aplicaciones y juegos.

El resultado práctico es que aumenta la compatibilidad con juegos y programas diseñados para Windows, y en muchos casos se aprecia un mejor rendimiento, especialmente en títulos exigentes ejecutados a través de Proton y otras capas de compatibilidad.

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Combinado con las optimizaciones en la aceleración gráfica y el soporte a tecnologías como Vulkan, Fedora 44 se consolida como una opción más que seria para gaming en Linux. No sólo en cuanto a FPS brutos, sino también en estabilidad y capacidad para lidiar con bibliotecas y API propias del ecosistema Windows.

Para quienes utilizan el mismo equipo tanto para trabajar como para jugar, esta apuesta por NTSYNC y por una pila gráfica más refinada hace que Fedora 44 resulte una plataforma muy equilibrada, evitando tener que saltar a otra distro únicamente para exprimir el catálogo de Steam o de GOG.

Fedora 44 Beta y ciclo de lanzamientos

Antes de la versión estable, la comunidad recibió Fedora 44 Beta, una edición previa pensada para pruebas intensivas por parte de usuarios y desarrolladores. Esta beta cumplió el calendario previsto, con un objetivo de lanzamiento estable alrededor de mediados de abril, condicionado a la detección de fallos críticos.

Durante la fase beta, el proyecto anima a instalar la distribución en equipos secundarios o máquinas virtuales, exprimir sus nuevas funciones y reportar cualquier problema a través de los canales oficiales. Cuanto más feedback se genera, más pulida llega la versión definitiva.

La beta ya incluía muchas de las piezas que han acabado en la versión final: GNOME de última generación, Plasma 6.6, Budgie con sesión Wayland estable, una toolchain actualizada, un instalador más claro y mejoras en soporte ARM. Además, servía como banco de pruebas para avances en builds reproducibles y transparencia de la cadena de suministro.

Fedora mantiene un ciclo de lanzamientos aproximado de seis meses, algo que obliga a un ritmo alto de desarrollo y revisión. Para el usuario, significa que no pasa demasiado tiempo entre grandes actualizaciones, a cambio de acostumbrarse a recibir versiones nuevas con cierta frecuencia.

Este modelo sitúa a Fedora en una posición privilegiada para ofrecer acceso temprano a las últimas tecnologías del ecosistema Linux, ya sea en escritorios, servidores o entornos de desarrollo. Quienes no tengan miedo a convivir con lo más nuevo suelen apreciar mucho esta filosofía.

Cómo actualizar desde Fedora 43 de forma segura

Si ya tienes Fedora 43 instalada, el salto a Fedora 44 se puede hacer desde la línea de comandos con bastante facilidad. El proyecto recomienda actualizar primero el sistema actual a su estado más reciente con un comando de actualización completa.

El flujo habitual consiste en refrescar el sistema con DNF, instalar el plugin de actualización y después descargar los paquetes de la nueva versión. Una vez que se completa la descarga, sólo queda reiniciar para que el proceso de actualización mayor se ejecute y deje la máquina en Fedora 44.

Tras el reinicio y la migración, conviene ejecutar una limpieza de paquetes que han quedado obsoletos, liberando espacio en disco y evitando que se acumulen dependencias que ya no se utilizan. Esta operación se realiza también con DNF, de manera muy directa.

Como siempre que se hace una actualización de versión, es recomendable contar con copias de seguridad recientes de los datos importantes, sobre todo si la máquina se usa para trabajo o proyectos críticos. Aunque el proceso de upgrade está bastante probado, nunca está de más cubrirse las espaldas.

Quienes prefieran no tocar su instalación principal pueden tirar de imágenes Live o de máquinas virtuales para probar Fedora 44 sin riesgos. Es una buena forma de revisar compatibilidad de hardware, comportamiento del escritorio y rendimiento de aplicaciones antes de dar el salto definitivo.

Con todo este conjunto de cambios, Fedora 44 se consolida como una distribución que apuesta fuerte por la innovación sin perder de vista la estabilidad práctica: kernel reciente, GNOME 50 y Plasma 6.6 bien integrados, mejoras en gaming con NTSYNC, soporte reforzado para ARM, un instalador más claro, una toolchain a la última y un enfoque muy serio en transparencia y seguridad. Si buscas un Linux de escritorio o de trabajo que vaya un paso por delante, esta versión de Fedora tiene argumentos de sobra para colarse entre tus opciones principales.

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