- Desert OS es un Linux ligero basado en Ubuntu LTS con escritorio Xfce, pensado para ofrecer buen rendimiento y una estética cuidada en PCs antiguos.
- Elimina Snap, usa Synaptic y permite Flatpak opcional para reducir consumo de recursos, manteniendo un conjunto de aplicaciones completas listas para usar.
- Funciona bien en equipos veteranos tipo Core 2 Duo y se beneficia enormemente del uso de un SSD, prolongando la vida útil del hardware.
- Comparte objetivo con otras distros ligeras como Linux Lite, Zorin OS Lite, Lubuntu, Puppy Linux o MX Linux, que amplían las opciones para rescatar ordenadores antiguos.
Si tienes por casa un ordenador viejo, más lento que el caballo del malo, y ya no puede con las últimas versiones de Windows, seguramente te estés planteando si merece la pena tirarlo… o intentar revivirlo. Las distribuciones Linux ligeras son justo la pieza que falta en ese puzzle: consumen muy pocos recursos, son seguras, gratuitas y pueden transformar un PC que dabas por perdido en una máquina perfectamente usable para navegar, trabajar y hasta ver contenido en línea.
Dentro de todo este universo de sistemas, últimamente está llamando bastante la atención Desert OS, un Linux muy ligero para PC antiguo que apuesta por una estética cuidada sin renunciar a un rendimiento fluido en equipos modestos. Además, existen otras muchas distros pensadas para equipos veteranos, cada una con su propio enfoque. Vamos a repasar con calma qué ofrece Desert OS, cuáles son sus puntos fuertes, qué aplicaciones trae, cómo descargarlo y qué alternativas tienes si no termina de encajarte.
Qué es Desert OS y por qué está pensado para PCs antiguos

Desert OS es un sistema operativo de código abierto basado en Ubuntu LTS, orientado a ofrecer una experiencia moderna y agradable sin destrozar el rendimiento en ordenadores con hardware limitado. Se apoya en el escritorio Xfce, conocido precisamente por su ligereza y por lo bien que se comporta en equipos que ya tienen unos cuantos años a sus espaldas.
Según la información disponible, Desert OS toma como base Ubuntu 24.04 LTS (en algún contenido se menciona 26.04, pero la rama LTS actual sobre la que se describe la distro es 24.04). Esto significa que hereda el soporte a largo plazo de Ubuntu, con actualizaciones de seguridad y mantenimiento hasta aproximadamente 2029. Para un PC antiguo que quieres dejar “instalar y olvidar” durante años, este detalle es clave.
La gracia de Desert OS está en que combina bajo consumo de recursos con un diseño bastante cuidado. No es la típica distro espartana que parece sacada de principios de los 2000: visualmente tiene transparencias, desenfoques y una organización del escritorio bastante atractiva, pero manteniendo un rendimiento más que decente incluso en máquinas veteranas.
Un caso muy típico en el que entra en juego este tipo de distro sería algo como un Dell Optiplex 755 con un Intel Core 2 Duo, 6 GB de RAM y un HDD mecánico. Es un equipo que puede sufrir con escritorios pesados como Cinnamon o GNOME, e incluso con algunas versiones de Linux Mint, pero que con un entorno ligero tipo Xfce o LXQt, como el que ofrece Desert OS, vuelve a ser totalmente funcional para el día a día.
Entorno de escritorio Xfce en Desert OS: ligereza con estilo

El corazón de la experiencia Desert OS es su entorno de escritorio Xfce. Este escritorio se ha ganado fama por ser de los más equilibrados: rápido, estable y sin florituras innecesarias, pero con un margen de personalización bastante decente. Muchos usuarios lo ven como la mejor opción cuando se busca un Linux ligero que siga resultando cómodo y visualmente agradable.
En Desert OS, el equipo de desarrollo ha aprovechado Xfce para ir un poco más allá, añadiendo efectos de opacidad y desenfoque que dan un toque moderno sin castigar demasiado la CPU o la GPU. A esto se suma una disposición clásica pero efectiva: un panel en la parte superior, otro en la inferior y una vista general de aplicaciones que permite localizar programas rápidamente.
La interfaz está pensada para resultar muy accesible, incluso si vienes de Windows. Tienes menús claros, acceso rápido a las apps que más usas y opciones de configuración bien agrupadas. En lugar de reinventar la rueda, Desert OS apuesta por una metáfora de escritorio conocida, pero con un acabado más actual y pulido.
Uno de los puntos que más destacan los usuarios es su Panel de control centralizado, desde el que se pueden ajustar la configuración de pantalla, sonido, red, usuarios, apariencia y demás apartados sin perderse entre menús. Esto facilita mucho la vida a quien no quiere pelearse con decenas de herramientas distintas para cambiar cuatro cosas básicas.
A nivel visual, la distro recuerda en algunos detalles a macOS, sobre todo por la combinación de transparencias, la forma de los paneles y el cuidado en las animaciones. No es un clon ni pretende serlo, pero sí transmite esa sensación de escritorio bien pensado, coherente y con cierto gusto estético, algo que no siempre se asocia a distros ultra ligeras.
Consumo de recursos y rendimiento en equipos antiguos

Uno de los motivos por los que Desert OS está despertando interés es su capacidad para funcionar de forma fluida en ordenadores que muchos daban por perdidos. Gracias a Xfce y a una base bastante afinada, el sistema arranca rápido, no satura la RAM a la mínima y responde bien incluso en procesadores veteranos.
Para lograr esto, los desarrolladores han tomado varias decisiones importantes respecto a la base de Ubuntu. En primer lugar, han optado por eliminar completamente los paquetes Snap. Los snaps son prácticos para algunos escenarios, pero tienen la pega de consumir más recursos y tardar más en arrancar, algo que en un PC antiguo se nota mucho.
En su lugar, Desert OS se centra en el uso de paquetes tradicionales de Ubuntu (deb) y en la gestión a través de Synaptic, una herramienta veterana pero sencilla de usar y tremendamente eficiente. Flatpak está disponible como opción para quien quiera usar aplicaciones en este formato, pero no viene activado ni forzado por defecto, precisamente para evitar sobrecargar el sistema.
Esto permite que el sistema mantenga un perfil muy contenido en consumo de CPU, RAM y disco, incluso durante las actualizaciones. Para un equipo con 2 GB o 4 GB de RAM, o incluso para máquinas con un viejo Core 2 Duo o equivalente, esto marca la diferencia entre un sistema usable y un pisapapeles digital.
Además, si combinas Desert OS con un pequeño SSD barato en lugar del clásico disco duro mecánico o incluso actualizas la tarjeta gráfica, el salto de rendimiento es más que notable. Un PC que tardaba minutos en arrancar Windows 7 y abrir el navegador puede convertirse en un equipo que enciende en pocos segundos y abre el navegador casi al instante, algo prácticamente imprescindible si te planteas rescatar hardware con más de 10 años a sus espaldas.
Aplicaciones incluidas por defecto en Desert OS
Otro punto importante a la hora de valorar un Linux ligero es saber qué software viene preinstalado, porque no todo el mundo quiere dedicar una tarde a instalar a mano las herramientas básicas. Desert OS llega con un conjunto muy completo de aplicaciones listas para usar nada más terminar la instalación.
En la parte de navegación encontramos Chromium, la versión libre del navegador de Google, totalmente compatible con extensiones y servicios web modernos. Para la mayoría de usuarios que usan el PC para internet, correo web, redes sociales o plataformas de vídeo, con Chromium tienen más que suficiente.
Para ofimática, Desert OS incluye LibreOffice, la suite libre más popular, que te permite abrir, editar y guardar documentos compatibles con Office sin problemas: textos, hojas de cálculo, presentaciones, etc. Es ideal para tareas de estudio, trabajo básico o gestión doméstica.
En el apartado gráfico, la distro trae de serie GIMP como editor de imágenes y Inkscape para edición vectorial. Entre ambos cubren desde retoques de fotos y edición más avanzada hasta la creación de logotipos, cartelería o gráficos escalables. Para escribir notas simples o editar archivos de texto plano, está incluido el editor Mousepad, ligero y directo al grano.
En cuanto a comunicación, Desert OS apuesta por Claws Mail como cliente de correo, conocido por ser muy rápido, poco pesado y bastante estable. Para descargas, encontramos Transmission, uno de los clientes BitTorrent más ligeros y sencillos que hay en el mundo Linux.
A nivel de utilidades del sistema también viene bien servido: GParted para gestionar particiones de disco, Image Writer para grabar imágenes ISO en USB y poder crear medios de instalación de otras distros o del propio Desert OS, además de otras herramientas auxiliares que cubren prácticamente todas las necesidades comunes sin tener que andar rebuscando en repositorios.
Gestión de software: Synaptic, Flatpak opcional y sin Snap
Para instalar y actualizar programas, Desert OS no apuesta por “la última moda” en centros de software, sino por Synaptic como gestor principal. Synaptic es una interfaz gráfica para APT (el sistema de paquetes de Debian y Ubuntu) que lleva muchos años demostrando su fiabilidad.
Con Synaptic puedes buscar paquetes, instalarlos, eliminarlos y actualizar el sistema desde una ventana relativamente sencilla, sin necesidad de tocar la terminal si no quieres. No es la interfaz más moderna del mundo, pero tiene la gran ventaja de que es muy rápida y consume pocos recursos, perfecto para PCs antiguos.
Como se ha comentado, Desert OS elimina por completo Snap de su base. Esto reduce el peso del sistema, los tiempos de arranque de aplicaciones y las operaciones en segundo plano que pueden lastrar un hardware veterano. A cambio, deja los repositorios de Ubuntu disponibles y, si el usuario lo desea, la posibilidad de habilitar Flatpak para aplicaciones modernas que solo se distribuyen en este formato.
Flatpak en Desert OS se plantea como algo opcional y no activado de serie. Esta decisión tiene sentido: muchos usuarios de equipos antiguos solo necesitan el navegador, una suite ofimática, un cliente de correo y poco más, todo disponible en los repos oficiales. Quien quiera ampliarlo con software más específico, puede activar Flatpak sabiendo que a cambio asumirá un pequeño coste en consumo de espacio y recursos.
Soporte y ciclo de vida de Desert OS
Uno de los problemas de muchas distros ligeras muy específicas es que su soporte a veces es demasiado corto o dependen en gran medida de una pequeña comunidad. Desert OS, al basarse en Ubuntu 24.04 LTS, se apoya en un pilar muy sólido con un ciclo de vida claro y prolongado.
Ubuntu 24.04 LTS ofrece soporte hasta aproximadamente 2029, lo que implica que Desert OS puede beneficiarse de actualizaciones de seguridad del sistema base durante varios años. Esto es fundamental si vas a instalarlo en un equipo que quizás terminas dejando en casa de un familiar o en una oficina pequeña y no quieres estar reinstalando el sistema cada poco tiempo.
Mientras el equipo de Desert OS mantenga la integración con la rama LTS, el usuario puede confiar en que seguirá recibiendo parches para el núcleo, paquetes esenciales y componentes críticos. En un contexto en el que muchos siguen con Windows 7 sin soporte, pasar a un Linux mantenido es una mejora brutal en seguridad.
Cómo descargar Desert OS e instalarlo en tu PC antiguo
Instalar Desert OS en un equipo antiguo no es muy distinto de hacerlo con cualquier otra distro basada en Ubuntu. El proceso general pasa por descargar la imagen ISO, crear un USB de arranque e iniciar el ordenador desde ese USB.
El proyecto ofrece su imagen ISO oficial de Desert OS desde la web del desarrollador (en el contenido original se enlaza al sitio de descarga). Basta con bajar el archivo ISO correspondiente a la última versión disponible y comprobar su integridad si quieres ir sobre seguro. El tamaño de la ISO es razonable para poder grabarla en un pendrive sin problemas.
Para volcar la ISO a un USB puedes usar herramientas como Image Writer, Rufus, balenaEtcher o utilidades equivalentes, dependiendo de si lo haces desde Windows, Linux u otro sistema. La idea es sencilla: seleccionar la ISO, elegir el pendrive y crear un dispositivo de arranque.
Una vez preparado el USB, solo tienes que configurar en la BIOS/UEFI del PC antiguo el arranque desde USB y seguir el asistente de instalación de Desert OS. Al estar basado en Ubuntu, el proceso es bastante guiado: eliges idioma, particiones (o dejar que el instalador se encargue), usuario, contraseña y poco más.
En un equipo del estilo de un Dell Optiplex 755 con Core 2 Duo, 6 GB de RAM y disco duro de 500 GB, el proceso de instalación no debería tardar demasiado, salvo por el cuello de botella del HDD. Con un SSD, el tiempo de instalación y el arranque posterior mejoran de forma notable.
Cuándo elegir Desert OS y cuándo valorar otras distros ligeras
Aunque Desert OS encaja muy bien en el perfil de usuario que quiere un Linux ligero pero bonito, no es la única opción del mercado. Dependiendo del hardware que tengas y de lo cómodo que estés con Linux, puede que te interesen otras distros que cumplen una función similar.
Por ejemplo, si quieres algo extremadamente sencillo para alguien que viene de Windows y no quiere sorpresas, Linux Lite es una alternativa muy equilibrada. También se basa en Ubuntu LTS, utiliza Xfce y está muy enfocada en una interfaz familiar, con herramientas propias que facilitan tareas como las actualizaciones, la limpieza del sistema o la gestión de drivers.
Si tu prioridad máxima es una apariencia pulida y muy cercana a Windows, con un consumo contenido, Zorin OS Lite puede encajar mejor. Esta edición Lite también apuesta por Xfce y está muy cuidada a nivel visual, con una experiencia bastante “premium” para tratarse de una distro ligera.
En cambio, si buscas la solución “oficial” de Ubuntu para PCs con pocos recursos, tu apuesta puede ser Lubuntu. Esta distro utiliza LXQt, un entorno aún más ligero que Xfce, pero moderno y con buena integración con Ubuntu. Es ideal si quieres estabilidad y compatibilidad total con el ecosistema Ubuntu, pero en un paquete muy liviano.
Desert OS entra en juego especialmente cuando te apetece algo diferente a las distros ligeras clásicas, sin renunciar a la base Ubuntu y con un toque visual cuidado. Si, tras probarla, no te convence del todo, siempre tienes estas otras alternativas igual de respetables para seguir probando hasta encontrar el equilibrio perfecto.
Otras distribuciones Linux ligeras para resucitar tu PC
Más allá de Desert OS, Linux Lite, Zorin OS Lite o Lubuntu, el ecosistema Linux está repleto de distros diseñadas específicamente para equipos muy antiguos o extremadamente limitados. Algunas priorizan el consumo mínimo de recursos por encima de la apariencia, mientras que otras buscan un término medio.
Una de las veteranas en estas lides es Puppy Linux. Con apenas unos 300 MB de tamaño, se puede cargar enteramente en la memoria RAM, lo que hace que vuele incluso en equipos muy viejos. Su aspecto es básico, sí, pero como herramienta para revivir ordenadores que ya casi no pueden ni arrancar, es impresionante.
Slax sigue una filosofía parecida a la de Puppy Linux: una distribución muy compacta (en torno a 300 MB), pensada para ejecutarse desde un USB o como sistema portátil. Puede funcionar en equipos con tan solo 128 MB de RAM y está disponible para arquitecturas de 32 y 64 bits, lo cual es ideal si tienes un ordenador realmente antiguo.
Otro proyecto muy popular es MX Linux, basado en Debian y con escritorio Xfce. Se ha labrado fama por su combinación de ligereza, estabilidad y un diseño bien cuidado. Incluye herramientas propias, las “MX Tools”, que simplifican la configuración y el mantenimiento del sistema, algo muy útil si no quieres complicarte demasiado la vida.
Para quienes buscan respetar al máximo el movimiento del software libre, existe PureOS, una distro que intenta prescindir de drivers y programas privativos. Visualmente está bastante lograda y su aspecto puede recordar ligeramente a macOS. Es una opción interesante si te preocupa mucho el tema de la libertad del software y la privacidad.
Peppermint OS combina la ligereza de Lubuntu con ciertas ideas de Linux Mint y un enfoque muy orientado a la nube. Permite integrar aplicaciones web como si fueran programas de escritorio, lo que resulta práctico si tu flujo de trabajo está muy ligado a servicios online y no quieres llenar el disco con software pesado.
En el extremo más flexible está Arch Linux. Es una distribución minimalista que te permite construir el sistema casi desde cero. Bien configurado, puede ser muy ligero y eficiente, pero requiere más conocimientos y ganas de aprender. A cambio, ofrece un sistema siempre actualizado y un enorme catálogo de paquetes, ideal para usuarios avanzados que quieran exprimir al máximo un equipo antiguo.
Las distros más recomendadas para PC muy limitado
Cuando el hardware es especialmente antiguo o escaso en recursos, conviene ir a lo seguro y optar por distros que han sido diseñadas para funcionar en PCs casi de museo. En esos casos, las distribuciones ultraligeras marcan la diferencia.
AntiX es una de las opciones punteras cuando hablamos de ordenadores realmente viejos. Está pensada para funcionar en procesadores Pentium III y con apenas 256 MB de RAM, utilizando gestores de ventanas ultraligeros como IceWM. Si otras distribuciones se arrastran o ni siquiera arrancan, AntiX suele tener muchas papeletas de funcionar.
También conviene mencionar Legacy OS, basado en Debian y con una interfaz que recuerda a Windows XP. Consume alrededor de 250 MB de RAM y está orientado a tareas muy concretas: navegar por internet, editar documentos, pequeñas ediciones gráficas… perfecto si solo quieres que ese PC antiguo sirva para unas cuantas tareas básicas.
Para equipos con algo más de margen, pero aún modestos (por ejemplo, 1 GB de RAM), Linux Lite, Lubuntu, MX Linux o Bodhi Linux son apuestas seguras. Todas ellas tienen requisitos moderados, comunidades activas y buena documentación, lo que hace que la experiencia de instalación y uso sea mucho más agradable.
Si tu prioridad es tener un entorno muy personalizable pero minimalista, Bodhi Linux ofrece el escritorio Moksha, ligero y vistoso, donde puedes adaptar casi todos los detalles visuales a tu gusto sin castigar demasiado el rendimiento. Es una buena alternativa si quieres algo muy tuyo sin partir completamente de cero.
Linux ligero y sostenibilidad: menos basura electrónica
Al margen de la parte técnica, apostar por un Linux ligero como Desert OS u otras distros similares tiene un impacto directo en la reducción de residuos electrónicos. Cada año se generan decenas de millones de toneladas de basura electrónica en todo el mundo, buena parte de ellas procedentes de equipos que se reemplazan antes de tiempo.
Recuperar un ordenador que ya no puede mover con soltura Windows 10 u 11, y darle una segunda vida con Linux, significa aprovechar mejor los recursos materiales que ya tienes en casa u oficina: chasis, pantalla, placa base, memoria, disco… Todo eso deja de ir al contenedor y sigue teniendo utilidad real.
Además, al tratarse de software libre y gratuito, no necesitas invertir en licencias nuevas. Puedes probar distintas distros, reinstalar, cambiar de escritorio o de configuración sin coste, hasta que encuentres la combinación que mejor se adapte a tu hardware y a tu forma de trabajar o disfrutar del PC.
Para sacar el máximo partido a esa resurrección tecnológica, el cambio más recomendable es sustituir el antiguo HDD por un SSD económico. Incluso un modelo de baja capacidad multiplica la velocidad de arranque y la agilidad del sistema, sobre todo en combinación con un Linux ligero. Es probablemente la mejora de hardware con mejor relación precio/resultado que puedes hacer.
En definitiva, al montar un sistema como Desert OS en un PC antiguo no solo ganas un equipo útil para navegar, trabajar o estudiar, sino que también estás tomando una decisión más responsable con el medio ambiente, reduciendo basura electrónica y alargando la vida útil de dispositivos que todavía pueden rendir mucho.
Con todo lo anterior, Desert OS se presenta como una opción muy interesante para quienes quieren un Linux ligero, de aspecto moderno, basado en Ubuntu y pensado para dar una segunda vida a PCs antiguos, sin renunciar a una buena selección de aplicaciones y a un soporte prolongado. Combinado con alternativas como Linux Lite, Zorin OS Lite, Lubuntu, Puppy Linux, MX Linux o AntiX, el abanico de posibilidades para rescatar hardware es enorme, y prácticamente cualquier equipo con un mínimo de recursos puede transformarse en una máquina plenamente funcional para el día a día.