- Las ediciones Home y Pro de Windows 11 24H2 dejan de recibir parches el 13 de octubre de 2026; Enterprise y Education mantienen soporte hasta octubre de 2027.
- Microsoft renovará los certificados de Windows Update: algunos equipos deben instalar parches antes del 17 de mayo o el 19 de junio de 2027 para no perder actualizaciones.
- Windows 11 25H2 y versiones posteriores ya incluyen los certificados; 24H2 y otros sistemas requieren actualizaciones concretas de 2025 o 2026.
- Comprobar la versión en Configuración y actualizar a 25H2 o 26H2 evita quedarse sin correcciones de seguridad.

El calendario de soporte de Windows 11 vuelve a estar en el punto de mira. Las ediciones Home y Pro de la versión 24H2 tienen fecha límite el 13 de octubre de 2026, mientras que las variantes Enterprise y Education de esa misma versión mantienen cobertura hasta octubre de 2027. En España y el resto de Europa, tanto particulares como departamentos de TI deben revisar qué build tienen instalada para no llevarse sorpresas.
A ese cierre de ciclo se suma otro aviso menos visible: los certificados que usa Windows Update para conectar con los servidores de Microsoft caducan en 2027. Si un equipo lleva demasiado tiempo sin recibir parches, puede quedarse sin la vía automática para seguir actualizándose. La advertencia no responde a un ataque ni a una vulnerabilidad activa, sino a una renovación técnica programada con meses de antelación.
Qué cambia con el final de soporte de Windows 11 24H2

Con el fin de las actualizaciones, los equipos afectados dejan de recibir correcciones de problemas conocidos, ajustes de zona horaria, asistencia técnica y parches mensuales de seguridad y vista previa. El PC seguirá encendiendo y funcionando, pero cualquier fallo descubierto a partir de entonces quedará sin solución oficial. Ese es el punto crítico para quien use el ordenador a diario o lo tenga conectado a internet.
La diferencia entre ediciones es clave. Mientras Home y Pro dicen adiós en 2026, Enterprise y Education conservan soporte hasta octubre de 2027. No es un capricho: Microsoft suele dar más margen a los entornos empresariales y educativos, donde los ciclos de renovación son más largos. En cambio, las versiones 25H2 y 26H2 ya están preparadas para este cambio de certificados y reciben mantenimiento más allá de esa fecha.
Para los usuarios domésticos, la recomendación práctica es no quedarse en 24H2 si el equipo puede actualizarse. La 26H2 ya está disponible y Microsoft la señala como la opción recomendada, aunque también se puede pasar por 25H2 si el salto directo no aparece. En muchos casos no hace falta reinstalar: las versiones comparten base de código y el cambio se activa con las actualizaciones mensuales y un reinicio.
Aviso por la caducidad de certificados de Windows Update
Microsoft ha pedido a usuarios y administradores que preparen sus equipos para la renovación de los certificados digitales de Windows Update. No se trata de una nueva restricción ni de un bloqueo para forzar el cambio de PC, sino de una rotación periódica: los certificados vencen y deben sustituirse antes de su fecha límite. El problema es que los nuevos certificados se distribuyen precisamente mediante Windows Update.
Las fechas clave son dos. Algunos sistemas deben haber recibido los parches antes del 17 de mayo de 2027, mientras que la mayoría de dispositivos afectados tienen como límite el 19 de junio de 2027. Si no se instalan las actualizaciones necesarias, el equipo puede perder el acceso a Windows Update y dejar de recibir correcciones de seguridad por esa vía.
Los plazos varían según la versión. Los equipos con Windows 11 24H2 y Windows Server 2025 necesitan la actualización de seguridad de septiembre de 2025 o una posterior antes del 19 de junio de 2027. Otras ediciones compatibles de Windows 11, Windows Server 2022 y las versiones de Windows 10 que aún reciben soporte requieren la actualización de julio de 2026 o más reciente. En cambio, Windows 10 Enterprise 2019 LTSC, Windows Server 2019 y Windows Server 2016 deben contar con ese parche de julio de 2026 antes del 17 de mayo de 2027.
No todos los equipos están igual de expuestos. Windows 11 25H2 y las versiones posteriores ya incorporan los certificados actualizados, por lo que no necesitan una intervención extra para esta renovación. Además, los dispositivos empresariales gestionados mediante WSUS pueden tener un comportamiento distinto, así que los administradores deben comprobar cómo se distribuyen los parches en su red.
Cómo saber si tu PC está afectado y qué hacer
Comprobar la versión instalada es el primer paso. Se puede hacer con clic derecho en Inicio, abriendo Configuración, entrando en Sistema y bajando hasta Acerca de. También vale el atajo Windows + R y escribir ms-settings:about. En Especificaciones de Windows aparecen la edición y la versión, datos que permiten saber si el equipo sigue en 24H2 o ya está en una rama más reciente.
Si el sistema indica 25H2 o 26H2, en principio no hay nada que hacer para la renovación de certificados. Si muestra 24H2, conviene abrir Windows Update antes de que llegue el fin de soporte y aplicar las actualizaciones pendientes. Mantener al día un PC que lleva meses apagado o congelado es especialmente importante, porque precisamente esos equipos son los candidatos a quedarse fuera del servicio automático.
Para ir a la versión más nueva, hay que entrar en Windows Update y activar la opción de recibir las últimas actualizaciones en cuanto estén disponibles. Cuando aparezca Windows 11 versión 26H2, se puede instalar desde ahí. La actualización puede tardar en llegar por fases y algunos usuarios han reportado problemas conocidos, pero también incorpora mejoras de rendimiento en hardware antiguo.
En empresas y administraciones públicas, el trabajo va más allá de un clic. Los responsables de TI deberían inventariar dispositivos, revisar niveles de actualización y planificar los parches antes de las fechas de 2027. No hacerlo puede dejar servidores y estaciones de trabajo sin correcciones frente a fallos que permitan ejecutar código malicioso, elevar privilegios o acceder sin autorización.
La parte tranquilizadora es que la mayoría de equipos actualizados con normalidad no notarán nada. El riesgo se concentra en máquinas secundarias, ordenadores que pasan temporadas sin encenderse o instalaciones que se mantienen deliberadamente congeladas. La paradoja es que un equipo puede necesitar una actualización para no perder la capacidad de actualizarse, por lo que revisar la versión y los parches con tiempo es la mejor forma de evitar sustos.



