- Los informes sitúan el precio de PS6 cerca o por encima de los 1.000 dólares.
- La memoria y el almacenamiento encarecen el equipo y Sony no quiere asumir pérdidas grandes.
- La producción de discos físicos de PlayStation terminará en enero de 2028.
- Sony trabaja en una portátil y mantiene la arquitectura AMD para la próxima generación.
La conversación alrededor de la próxima consola de Sony ha dejado de girar únicamente sobre potencia bruta. Los datos que se van conociendo apuntan a un equipo condicionado por el coste de la memoria y de los componentes, hasta el punto de que varias filtraciones colocan su posible precio de salida cerca o por encima de los 1.000 dólares. En España y el resto de Europa todavía no hay una tarifa oficial, así que esas cantidades deben leerse como estimaciones de mercado y no como un precio cerrado para las tiendas.
El contexto tampoco ayuda a pensar en una consola barata. La subida de precios de la electrónica, la presión sobre la cadena de suministro y el encarecimiento de la RAM han llevado a Sony a mostrarse partidaria de no vender hardware con pérdidas significativas, una postura que rompe con la lógica tradicional de lanzar consolas muy subvencionadas y recuperar el dinero después con juegos y suscripciones.
Precio, memoria y comparación con Xbox
Los cálculos que circulan sitúan el desembolso asociado a la memoria y el almacenamiento en torno a los 680 dólares o incluso por encima. Esa cifra explica por qué los analistas hablan de un salto importante respecto a generaciones anteriores y por qué la PS6 podría entrar en una franja de precio que hasta hace poco parecía reservada a equipos de gama muy alta.
La comparación con la próxima Xbox, conocida como Project Helix, también resulta relevante. Según las filtraciones, el coste de materiales de la consola de Sony sería unos 200 dólares inferior al de la máquina de Microsoft. Si Project Helix acaba moviéndose entre los 1.200 y los 1.800 dólares, como apuntan los informes, la PlayStation 6 podría quedar en una horquilla cercana a los 1.000 o 1.100 dólares, siempre sin confirmación oficial.
Conviene tomar estas cifras con calma, porque no todas las fuentes miden lo mismo: unas hablan del precio de los módulos de memoria, otras del coste de materiales y otras de la factura final para el usuario. Lo que sí repiten varios informes es que el componente de memoria se ha convertido en un factor decisivo para entender el precio previsto de la próxima PlayStation.
El giro hacia lo digital y la recta final del disco

Otro punto que aparece en distintos informes es el futuro del formato físico. Sony tiene previsto cesar la producción de discos Blu-ray de juegos PlayStation en enero de 2028, una decisión que encaja con el peso creciente de la tienda digital y con la posibilidad de que la PS6 llegue sin lector de discos integrado, o con un módulo externo opcional.
Ese movimiento no implica necesariamente que desaparezca todo lo físico. Se especula con soportes flash o cartuchos para mantener una vía de venta en tiendas y facilitar la compatibilidad entre el salón y una futura consola portátil. La idea encajaría con una biblioteca digital compartida y con la arquitectura común que Sony prepara junto a AMD, aunque por ahora son planes o rumores y no anuncios cerrados.
Retrocompatibilidad, portátil y arquitectura común
La apuesta por AMD vuelve a ser una de las pocas certezas que se repiten. Los informes hablan de procesadores Zen 6 y gráficos RDNA 5 para la próxima generación, una base técnica que facilitaría la retrocompatibilidad con el catálogo actual y reduciría el trabajo para los estudios. Para los jugadores, eso significaría poder seguir usando buena parte de sus compras de PS4 y PS5 sin empezar de cero.
Sony también tendría en marcha una nueva consola portátil, asociada en algunas filtraciones a nombres como Project Canis o PSP 3. Los rumores apuntan a un dispositivo con arquitectura recortada de la PS6, capaz de mover juegos de generaciones anteriores y de compartir cuenta y biblioteca con la consola de sobremesa. Es un terreno en el que competiría con Nintendo Switch 2, Steam Deck y otros equipos portátiles de PC.
La fecha de lanzamiento sigue sin estar confirmada. Sony no ha cerrado un calendario público y los informes más recientes hablan de un posible retraso por la escasez y el encarecimiento de la memoria, con 2028 o 2029 como escenarios posibles. Cualquier ventana concreta debe tratarse, por tanto, como rumor hasta que la compañía la haga oficial.
Con este panorama, la PS6 se dibuja como una consola más cara, más dependiente de lo digital y con una estrategia de ecosistema que podría incluir una portátil. Las filtraciones coinciden en el peso de la memoria en el precio final, en la menor disposición de Sony a asumir pérdidas y en un cambio de formato físico a partir de 2028. El resto, desde la fecha exacta hasta la potencia final o los juegos de lanzamiento, queda pendiente de confirmación oficial.

