NVIDIA G-SYNC Pulsar: fluidez extrema y claridad de más de 1000 Hz

Última actualización: enero 23, 2026
  • G-SYNC Pulsar combina VRR y estroboscopia avanzada para ofrecer una claridad de movimiento percibida equivalente a más de 1.000 Hz sin sacrificar fluidez.
  • Su funcionamiento se basa en Rolling Scan, Compensation Pulse y Variable LCD Overdrive, reduciendo tearing, stuttering, ghosting y blur incluso con FPS variables.
  • La integración con chips MediaTek abarata y facilita la llegada de monitores QHD 27" 360 Hz con Pulsar, acompañados de G-SYNC Ambient Adaptive para ajustar brillo y color al entorno.
  • Los primeros modelos de marcas como ASUS, MSI, Acer y AOC parten de unos 599 $ y están orientados a jugadores competitivos y entusiastas que buscan máxima precisión visual.

Tecnología NVIDIA G-SYNC Pulsar

La llegada de NVIDIA G-SYNC Pulsar supone un cambio importante en la forma en la que entendemos la fluidez y la nitidez en los juegos de PC. Después de más de una década afinando G-SYNC y tecnologías como ULMB, la compañía se ha sacado de la manga una solución que combina todo lo aprendido para ofrecer una experiencia visual que se percibe como si tuviéramos un monitor de más de 1.000 Hz, pero con el hardware actual.

Si llevas años peleándote con opciones de VRR, strobing, ULMB y demás ajustes en el menú del monitor, Pulsar viene justo a evitar ese quebradero de cabeza: un sistema que mezcla tasa de refresco variable con estroboscopia avanzada de forma automática, elimina el tearing, reduce al mínimo el stuttering y, además, borra prácticamente el desenfoque de movimiento sin que tengas que elegir entre fluidez o claridad.

De G-SYNC clásico a G-SYNC Pulsar: evolución de la fluidez

Cuando NVIDIA lanzó la primera versión de G-SYNC en 2013, el objetivo era claro: acabar con el tearing y los tirones de imagen que se producían cuando la GPU y el monitor no iban sincronizados. Para lograrlo, introdujo el concepto de Variable Refresh Rate (VRR), es decir, hacer que la pantalla cambiara su frecuencia de refresco al vuelo para adaptarse a los FPS que genera la tarjeta gráfica.

Con VRR se consiguió una sensación de suavidad mucho más estable y, durante años, ha sido el estándar de referencia para jugar sin cortes ni saltos molestos. Sin embargo, aunque el tearing y el stuttering quedaron prácticamente resueltos, aún había un enemigo difícil de eliminar: el desenfoque de movimiento y ciertos problemas de parpadeo de la retroiluminación.

Para reducir ese motion blur apareció ULMB (Ultra Low Motion Blur) y, más tarde, ULMB 2. Estas tecnologías recurren a un parpadeo controlado de la retroiluminación para que la imagen permanezca menos tiempo encendida, lo que se traduce en una mayor claridad cuando los objetos se mueven rápido por la pantalla. El problema es que, en la práctica, ULMB y VRR no podían funcionar bien a la vez: tenías que optar por una u otra, sacrificando fluidez variable o limpieza de imagen.

Ahí es donde entra en juego G-SYNC Pulsar como evolución natural de todo este trabajo previo. NVIDIA se propuso crear un sistema capaz de ofrecer la suavidad del VRR y, al mismo tiempo, la nitidez extrema del estroboscopio de retroiluminación, pero evitando los parpadeos y artefactos habituales cuando el framerate es inestable.

Qué es exactamente NVIDIA G-SYNC Pulsar

G-SYNC Pulsar se presenta como una nueva generación de tecnología de visualización pensada para monitores gaming de gama alta. La idea es simple de explicar pero compleja de ejecutar: sincronizar la frecuencia de refresco variable del panel con un sistema de iluminación estroboscópica también variable, todo ello controlado por un algoritmo dedicado que trabaja fotograma a fotograma.

El resultado práctico es que cada frame se muestra con una claridad de movimiento hasta cuatro veces superior a la frecuencia de refresco base del monitor. NVIDIA habla de que, si juegas a 250 FPS en un monitor Pulsar de 360 Hz, la nitidez percibida equivale a la de un hipotético monitor de 1.000 Hz funcionando a 1.000 FPS, algo que hoy en día no existe comercialmente.

Además, Pulsar mantiene las ventajas completas del VRR: elimina el tearing, reduce al mínimo el stuttering y se adapta a los cambios de FPS en tiempo real. No tienes que entrar al menú del monitor para activar un modo u otro según el juego; la tecnología está pensada para funcionar de forma automática y transparente para el usuario.

Otro punto clave es que G-SYNC Pulsar no se limita a frecuencias fijas, como pasaba con muchos modos de claridad de movimiento anteriores. De forma predeterminada, funciona desde unos 90 FPS hasta la tasa de refresco máxima del panel, cubriendo prácticamente el rango típico de uso en juegos competitivos y en títulos más exigentes gráficamente.

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Los tres pilares técnicos de G-SYNC Pulsar

Para hacer posible esta combinación de VRR y estroboscopia sin provocar parpadeos molestos ni inconsistencias visuales, G-SYNC Pulsar se apoya en tres pilares tecnológicos principales: Rolling Scan, Compensation Pulse y Variable LCD Overdrive. Cada uno aborda un problema específico de la imagen en movimiento.

Rolling Scan: barrido variable de la retroiluminación

El primer componente clave es Rolling Scan, un sistema de barrido parcial de la retroiluminación que cambia por completo la forma en que el monitor se ilumina. En vez de encender y apagar la luz de fondo de toda la pantalla a la vez (parpadeo global), la imagen se divide en franjas horizontales que se iluminan de arriba abajo a velocidad constante.

Estas secciones se activan justo cuando los píxeles han terminado de actualizarse, de modo que la luz sólo muestra la imagen cuando ésta ya está “asentada”. De esta manera se evita que veamos transiciones intermedias o residuos de fotogramas anteriores, algo fundamental para que el movimiento se perciba nítido incluso en desplazamientos muy rápidos.

Con este enfoque, la retroiluminación está encendida aproximadamente durante el 25 % del tiempo de cada fotograma. Al reducir tanto la persistencia, la claridad de movimiento se multiplica por cuatro respecto a un monitor que mantiene la luz encendida todo el tiempo. De ahí que a 250 FPS con Pulsar la sensación sea similar a la de un panel teórico de 1.000 Hz.

Este comportamiento tipo “escáner” también ayuda a que el ojo perciba menos parpadeo general, ya que el encendido de la luz se reparte progresivamente por la superficie de la pantalla, en lugar de producir un destello global que pueda resultar cansado en sesiones largas de juego.

Compensation Pulse: control del parpadeo con FPS variables

La segunda pieza es Compensation Pulse, un sistema pensado para lidiar con los cambios constantes de framerate típicos de los juegos de PC. Si la retroiluminación se limitara a encenderse y apagarse siguiendo el Rolling Scan sin tener en cuenta las variaciones de FPS, aparecerían parpadeos irregulares y diferencias de brillo muy visibles.

Para evitarlo, el algoritmo introduce un breve segundo pulso de luz en cada segmento de la pantalla. Este pulso suplementario se utiliza para ajustar de forma dinámica la luminosidad percibida, de manera que la imagen mantenga un brillo consistente aunque el juego pase, por ejemplo, de 240 a 180 FPS o a 120 FPS en cuestión de segundos.

Además, este control adicional de la retroiluminación permite desplazar cualquier posible parpadeo fuera del rango de percepción humana. Es decir, aunque a nivel técnico haya variaciones en la forma en la que la luz se enciende y se apaga, el usuario no las percibe, quedándose solo con una imagen suave y estable.

Variable LCD Overdrive: respuesta de píxeles optimizada

El tercer elemento es Variable LCD Overdrive, un sistema de control de voltaje aplicado a los píxeles que se ajusta de forma predictiva para cada fotograma. En los monitores LCD es habitual aplicar overdrive para acelerar la transición entre colores y evitar estelas, pero con un framerate cambiante esto se complica bastante.

Con Pulsar, el monitor predice el tiempo esperado hasta el siguiente fotograma y ajusta el overdrive en consecuencia, optimizando la respuesta para cada transición específica. Así se mitigan problemas como el ghosting tradicional o el inverse ghosting (sombras brillantes) que pueden aparecer cuando el overdrive está mal calibrado.

Gracias a esta combinación de Rolling Scan, Compensation Pulse y Variable LCD Overdrive, el sistema consigue ofrecer una imagen extremadamente limpia en movimiento, sin sacrificios evidentes en brillo o estabilidad, y manteniendo al mismo tiempo las ventajas de la tasa de refresco variable.

Beneficios de G-SYNC Pulsar en juegos competitivos y mundos abiertos

NVIDIA recalca que el impacto de G-SYNC Pulsar se nota de manera inmediata cuando lo ves en acción. En juegos de ritmo frenético, los objetos en movimiento rápido dejan de arrastrar esa “mancha” borrosa típica de muchos paneles LCD y OLED, incluso a altas tasas de refresco.

En el terreno competitivo, donde entran en juego títulos como Counter-Strike 2, Valorant o similares, esta mejora se traduce en una mayor facilidad para seguir a los rivales, distinguir siluetas en movimiento y afinar el apuntado. La eliminación del tearing y la reducción al mínimo del stuttering evitan distracciones visuales justo en los momentos críticos.

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Pero no se queda solo en los eSports: en juegos de mundo abierto o experiencias inmersivas, Pulsar también aporta una fluidez constante muy agradable. Los panoramas al girar la cámara, los desplazamientos a gran velocidad o los efectos de partículas mantienen una nitidez que ayuda a que el conjunto se vea más sólido y menos “emborronado”.

Otro punto a su favor es que el usuario no tiene que andar cambiando perfiles o activando modos específicos según el tipo de juego. Pulsar funciona en segundo plano desde un rango de unos 90 FPS hasta el máximo de la pantalla, combinando de forma automática VRR y estroboscopia avanzada sin que tengas que preocuparte.

En pruebas realizadas con monitores comerciales equipados con esta tecnología, como el ASUS ROG STRIX XG27AQNGV, se ha comprobado que, al activar G-SYNC Pulsar, desaparecen tearing, stuttering, ghosting e incluso buena parte del blur habitual. Los textos en movimiento y los objetos pequeños se mantienen legibles durante desplazamientos rápidos, algo que se aprecia muy bien con pruebas como el clásico UFO Test.

Rendimiento, latencia y sensación de juego

Uno de los miedos lógicos ante cualquier nueva capa de procesamiento de imagen es el aumento de latencia total del sistema. Sin embargo, las mediciones con herramientas como LDAT muestran que los monitores con G-SYNC Pulsar mantienen una latencia end-to-end muy competitiva, en torno a los 17 ms en el caso del panel de ASUS mencionado.

Estos valores sitúan a Pulsar en la parte alta de la tabla frente a otros monitores gaming sin que se observe un impacto negativo atribuible a la tecnología. Es decir, todo el trabajo extra de sincronización de retroiluminación y ajuste de overdrive no se traduce en un retardo apreciable a la hora de disparar o reaccionar en un título competitivo.

A nivel subjetivo, los usuarios que han probado estos primeros modelos comentan que la sensación de fluidez “total” es lo que más llama la atención. No solo por la ausencia de artefactos, sino por la forma en la que la imagen se percibe sólida y nítida incluso cuando hay muchísimo movimiento en pantalla.

Para muchos jugadores que ya vienen de monitores de 240 o 360 Hz, el salto no es tanto en números de FPS, sino en la calidad de cada fotograma mostrado. Eso hace que incluso a tasas “modestas” de 200-250 FPS la experiencia sea más cercana a lo que esperaríamos de un panel de frecuencia mucho más alta.

Colaboración con MediaTek y adiós al módulo G-SYNC dedicado

Otra gran novedad de esta generación es la alianza entre NVIDIA y MediaTek. En lugar de utilizar un módulo G-SYNC físico dedicado, como ocurría con los primeros monitores G-SYNC, Pulsar se integra directamente en el escalador de imagen desarrollado por MediaTek.

Este cambio supone que los fabricantes pueden ahorrarse el coste extra del módulo propietario y simplificar el diseño interno del monitor. Al estar la tecnología embebida en el chip de escalado, se reduce la complejidad de la placa y se abre la puerta a una adopción mucho más amplia por parte de distintas marcas.

Para el usuario final, esto se traduce en precios más competitivos y una mayor variedad de modelos con soporte para G-SYNC Pulsar. Monitores de ASUS, MSI, Acer y AOC serán los primeros en llegar al mercado con esta integración, pero la idea es que a medio plazo haya un catálogo bastante amplio.

Además, al centralizar las funciones de G-SYNC en el escalador de MediaTek, se facilita la llegada de actualizaciones de firmware por USB que puedan afinar el comportamiento del monitor, corregir bugs o incluso añadir pequeñas mejoras de la propia tecnología con el tiempo.

G-SYNC Ambient Adaptive: el monitor se adapta a tu sala

Junto con Pulsar, NVIDIA está desplegando también G-SYNC Ambient Adaptive, una característica pensada para cuidar la vista y mejorar la visibilidad en distintas condiciones de luz ambiental. Esta función aprovecha un sensor integrado en el monitor para medir la iluminación de la habitación en tiempo real.

En base a esa información, el sistema ajusta de forma automática el brillo global y la temperatura de color de la pantalla. Así, si estás jugando de día en una habitación muy iluminada, el monitor puede funcionar con un brillo alto y tonos más fríos para mantener una buena legibilidad en zonas claras.

Por la noche, en cambio, el mismo monitor puede reducir el brillo hasta un tercio y calentar un poco la temperatura de color para que la pantalla moleste menos a la vista y reduzca la fatiga ocular. Todo esto sin que tengas que andar toqueteando menús ni perfiles de imagen cada vez que cambia la luz de la habitación.

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Esta tecnología se va a poder gestionar desde la nueva NVIDIA App, donde también se integrará Project G-Assist y otras utilidades pensadas para sistemas con tarjetas RTX. De esta forma, tanto la experiencia de juego como el confort visual se centralizan en el mismo ecosistema de software.

Modelos, requisitos y compatibilidad de G-SYNC Pulsar

Los primeros monitores equipados con G-SYNC Pulsar se han presentado en el CES 2026 y empiezan a llegar al mercado a partir de esa misma fecha. Todos ellos comparten una serie de especificaciones mínimas pensadas para exprimir la tecnología al máximo.

De entrada, estamos hablando de paneles de 27 pulgadas con resolución QHD (2.560 x 1.440 píxeles) y una frecuencia de refresco nativa de 360 Hz. Sobre esa base, Pulsar se encarga de multiplicar la claridad de movimiento hasta un equivalente percibido de más de 1.000 Hz cuando las condiciones de FPS acompañan.

Entre los modelos confirmados se encuentran propuestas como Acer Predator XB273U F5, AOC AGON PRO AG276QSG2, el mencionado ASUS ROG STRIX Pulsar XG27AQNGV o el MSI MPG 272QRF X36. Todos ellos están pensados claramente para el público entusiasta que busca lo último en monitores gaming.

En cuanto a precios, los primeros datos señalan que la gama arrancará en torno a los 599 dólares y llegará hasta los 899 dólares, dependiendo de la marca y de los extras añadidos. Si tenemos en cuenta que los monitores QHD de 27 pulgadas y 360 Hz más básicos ya rondan los 650-700 euros en muchas tiendas, la implementación de Pulsar no parece suponer un sobrecoste exagerado.

En cuanto a la compatibilidad con tarjetas gráficas, G-SYNC Pulsar está pensado para funcionar con GPUs NVIDIA GeForce RTX. A falta de confirmación de modelos concretos, todo apunta a que no se limitará únicamente a la serie RTX 5000 o 4000, ya que no es una tecnología dependiente de una generación específica, aunque sí quedará fuera del alcance de gráficas AMD o Intel. Si buscas equipo completo, consulta nuestra guía completa de las mejores laptops gaming.

Experiencia práctica con un monitor G-SYNC Pulsar

En pruebas realizadas con uno de los primeros monitores comerciales, el ASUS ROG STRIX XG27AQNGV, se ha podido comparar de forma directa el comportamiento de G-SYNC Pulsar frente a una pantalla tradicional. Gracias a una pequeña utilidad que permite activar o desactivar la tecnología mediante una combinación de teclas, la diferencia se percibe de inmediato.

Jugando a varios shooters competitivos y títulos de acción rápida, la sensación general es la de una fluidez absoluta y una claridad excepcional. Con Pulsar activado, el tearing desaparece, el stuttering se reduce al mínimo y, lo más llamativo, el ghosting y el blur prácticamente se esfuman de la ecuación.

En juegos menos frenéticos también se nota el cambio, sobre todo al leer textos en movimiento o elementos de HUD mientras se desplaza la cámara. Donde antes se percibía un ligero desenfoque, ahora las letras se mantienen legibles, lo que deja claro que la mejora de claridad no es puro marketing.

Las mediciones de latencia end-to-end en este modelo arrojan un valor aproximado de 17,4 ms de media, situándolo en la parte alta frente a otros monitores de referencia. Esto confirma que G-SYNC Pulsar no introduce retrasos adicionales apreciables y que la mejora visual no viene acompañada de penalizaciones en capacidad de respuesta.

Con todo este conjunto de tecnologías trabajando a la vez, la impresión que queda es la de estar ante un replanteamiento profundo de cómo debe comportarse un monitor gaming moderno. Más que una suma de mejoras incrementales, Pulsar combina hardware específico, nuevo diseño de panel y algoritmos avanzados para ofrecer una experiencia que, en la práctica, se percibe como un salto generacional en claridad y fluidez.

Para los jugadores de PC que ya se habían acostumbrado a elegir entre modos de VRR o estroboscopia, a lidiar con menús complejos y a aceptar cierto desenfoque de movimiento incluso en pantallas rápidas, G-SYNC Pulsar aparece como una solución que simplifica la configuración, amplía la compatibilidad y eleva el listón de lo que podemos esperar de un monitor de alto rendimiento, tanto en eSports como en aventuras en mundo abierto y cualquier otro tipo de juego exigente.

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