- Nuevos límites de tiempo diarios para que los menores vean YouTube Shorts, configurables entre 0 y 120 minutos.
- Cuentas supervisadas con panel de control para padres, notificaciones y herramientas de bienestar digital.
- Mejoras algorítmicas para reducir contenido sensible, compulsivo o inadecuado para adolescentes.
- Registro actualizado, cambio rápido entre cuentas y principios específicos para creadores dirigidos a jóvenes.
Los padres cuentan desde ahora con nuevas opciones para regular el tiempo que sus hijos dedican a los vídeos cortos de YouTube Shorts. La plataforma ha decidido reforzar sus controles parentales para los menores de edad, con el objetivo de frenar las sesiones maratonianas de clips verticales que tantas familias ven con preocupación.
Estas novedades se suman a un conjunto de herramientas que la compañía lleva tiempo desplegando para ayudar a que los adolescentes usen YouTube de forma más responsable, sin desconectarlos por completo del entorno digital en el que se mueven a diario. El enfoque pasa por ofrecer más información y más control a padres y madres, pero sin convertir la experiencia del menor en algo totalmente vigilado.
En los últimos meses, YouTube ya había avanzado en la dirección de limitar el tiempo de visionado de los vídeos verticales para el público general. Ahora da un paso más y extiende esas capacidades específicamente a las cuentas de menores, de modo que los adultos puedan adaptar el uso de Shorts a las necesidades y rutinas de cada familia.
La compañía responde así a una demanda que se ha hecho cada vez más visible: familias que tratan de encontrar un punto medio entre dejar que los hijos exploren contenidos en Internet y evitar el consumo compulsivo, especialmente en formatos muy adictivos como los vídeos cortos. El objetivo no es solo evitar el contenido inadecuado, sino también poner freno a la cantidad de tiempo invertido en este tipo de entretenimiento.
Con estas medidas, YouTube se posiciona como una de las plataformas que busca acompañar la transición de la infancia a la adolescencia con controles más afinados. En lugar de apostar únicamente por el bloqueo, se intenta que el menor tenga cierto margen para construir su identidad digital, al tiempo que los adultos pueden supervisar y marcar límites claros cuando sea necesario.
Control del tiempo en YouTube Shorts: de 0 a 120 minutos al día
La novedad más llamativa es la posibilidad de establecer un límite diario de visualización de Shorts en las cuentas de menores. Padres y madres pueden ajustar ese tope desde cero minutos hasta un máximo de dos horas al día, con incrementos de 15 minutos para adaptar el uso a cada caso concreto.
Esto significa que, si se considera oportuno, se puede bloquear por completo el acceso al feed de Shorts en determinados momentos, por ejemplo en época de exámenes o durante ciertas franjas horarias, y activarlo solo en ratos de ocio más controlados. También se puede optar por un uso moderado, con un cupo diario más reducido.
En el extremo contrario, las familias que quieran permitir algo más de margen cuentan con la opción de autorizar hasta 120 minutos diarios de vídeos cortos, algo que quizá resulte útil en viajes largos, fines de semana o periodos vacacionales, siempre bajo supervisión.
La idea es que los adultos dispongan de una herramienta flexible para evitar que los niños y adolescentes encadenen horas deslizando sin parar, una dinámica muy habitual en este tipo de formatos. El sistema de intervalos en tramos de 15 minutos facilita cuadrar los límites con otras actividades, como deberes, deporte o tiempo en familia.
Estas funciones se integran dentro del esfuerzo general de YouTube por fomentar el bienestar digital mediante recordatorios de descanso y avisos de hora de dormir, que ya estaban presentes y que ahora se refuerzan en cuentas supervisadas, especialmente relevantes para el público adolescente en España y en el resto de Europa.

Cuentas supervisadas y panel de control para las familias
Además de los límites de tiempo, YouTube está reforzando el modelo de cuentas supervisadas que vinculan el perfil del menor con el de sus padres. Esta configuración permite a los adultos tener una visión más clara de lo que ocurre en la cuenta adolescente sin entrar en un terreno de vigilancia extrema.
Al asociar ambos perfiles, el menor recibe una notificación explícita de que su cuenta está conectada con la de sus progenitores. De esta forma, se pretende fomentar la transparencia y el diálogo en lugar de que el control se perciba como una herramienta oculta o punitiva.
Desde el panel asociado, los padres pueden acceder a información relevante sobre la actividad del adolescente, como los tiempos de reproducción, las interacciones con otros usuarios y ciertos cambios en la configuración. No se trata de una lectura minuciosa de todo lo que hace, sino de una visión general que ayude a detectar excesos o posibles problemas.
Este enfoque busca que los jóvenes aprendan a tomar decisiones digitales más maduras, sabiendo que cuentan con el respaldo de sus tutores si algo les resulta confuso o si se topan con contenido delicado. El control, en este caso, se combina con la idea de ir cediendo responsabilidad poco a poco.
La propia plataforma insiste en que su intención es proteger a los menores en el entorno digital, y no apartarlos completamente de él. Para muchas familias en España y en otros países europeos, esta fórmula puede encajar mejor con la realidad diaria, en la que el móvil y los vídeos en línea forman parte del ocio habitual.
Notificaciones, suscripciones y comentarios bajo supervisión
Junto a los ajustes de tiempo, YouTube ha desplegado un conjunto de herramientas de monitorización en tiempo real pensadas para los padres. Funcionan como una especie de panel de actividades clave, sin necesidad de revisar uno a uno todos los vídeos o mensajes.
Una de las funciones más útiles son las notificaciones de carga de contenido: cuando el adolescente sube un nuevo vídeo o inicia una emisión en directo, la plataforma puede avisar al adulto vinculado. Así resulta más sencillo echar un vistazo al material publicado y valorar si es adecuado.
También se ofrece la opción de consultar la lista de canales a los que está suscrito el menor. Este detalle ayuda a entender qué creadores de contenido le interesan, qué temáticas sigue y si hay algunos perfiles que tal vez no encajen con la edad o los valores de la familia.
En paralelo, el sistema es capaz de dar información relacionada con la actividad en los comentarios, tanto los que publica el adolescente como los que recibe en sus propios vídeos. Este punto es especialmente sensible, porque puede destapar situaciones de acoso, insultos o presiones que no siempre salen a la luz de manera espontánea.
Por último, el panel incluye un apartado de bienestar digital con estadísticas de tiempo de visualización y recordatorios configurables, pensado para que los padres detecten picos de uso y ajusten los límites de Shorts u otros tipos de contenido cuando vean que la balanza se inclina demasiado hacia la pantalla.
Mejoras algorítmicas y contenido más sano para adolescentes
Más allá de los controles visibles, YouTube afirma haber trabajado en la parte algorítmica que decide qué se recomienda a los adolescentes. El foco está en reducir la exposición repetitiva a vídeos que, sin ser necesariamente ilegales, sí pueden resultar negativos si se consumen de forma excesiva.
En este sentido, la plataforma dice que presta especial atención a los contenidos que promueven estándares de belleza irreales, dietas extremas o conductas de riesgo. Ese tipo de materiales tienden a atraparlos en bucles de visionado que pueden afectar a la autoestima y al bienestar emocional.
Para evitarlo, se ha ajustado el sistema de recomendaciones de forma que se limite la repetición de estos vídeos en el feed de los menores, impulsando una oferta más variada y menos centrada en temas sensibles. La intención es que el usuario joven no quede enganchado a una sola categoría problemática.
Estas medidas se complementan con recordatorios de descanso y de hora de dormir más visibles, algo que cobra especial importancia en el contexto europeo, donde cada vez más estudios alertan del impacto de la falta de sueño en el rendimiento escolar y la salud mental de los adolescentes.
Según explica la compañía, el diseño de estas funciones se ha llevado a cabo en colaboración con psicólogos y expertos en desarrollo juvenil, que han insistido en la relevancia de marcar límites claros por la noche y favorecer rutinas más estables incluso en edades tempranas.
Nuevo registro, cambio de cuenta sencillo y guía para creadores
Otro frente en el que YouTube está introduciendo cambios es la experiencia de registro y gestión de cuentas para familias. Ahora, al crear un perfil para un menor, el proceso es más visual y transparente, indicando de forma clara que se trata de una cuenta supervisada y qué implicaciones tiene.
Además, la aplicación incorpora una interfaz más clara para alternar entre cuentas de adulto y de niño en el mismo dispositivo. La idea es reducir errores y que quede muy evidente quién está usando la app en cada momento, algo que resulta especialmente útil en móviles y tablets compartidos en casa.
Esta simplificación de la gestión de perfiles se complementa con la posibilidad de configurar el contenido y los ajustes en función de la edad del menor, suavizando las restricciones a medida que se hace mayor, pero manteniendo siempre un cierto nivel de protección.
Por otro lado, YouTube ha anunciado la puesta en marcha de un conjunto de principios que servirán de referencia para los creadores cuyo público principal sean los adolescentes. El objetivo es animarles a producir vídeos entretenidos, pero a la vez adecuados para su edad, con mayor calidad y valor formativo.
Con estas directrices se busca que el ecosistema de contenidos para jóvenes en Europa y a nivel global se aleje de formatos puramente sensacionalistas o potencialmente dañinos, favoreciendo propuestas que aporten algo más que unos cuantos segundos de impacto rápido en Shorts u otras secciones de la plataforma.
Estas novedades apuntan a un escenario en el que los padres pueden marcar con más precisión cuánto tiempo pasan sus hijos en YouTube Shorts, qué tipo de contenidos ven y cómo evolucionan sus hábitos digitales, sin necesidad de cortar de raíz el acceso a la plataforma. El equilibrio entre autonomía y supervisión sigue siendo delicado, pero la compañía trata de ofrecer más herramientas para que cada familia encuentre su propio punto de confort.