Informes y estudios de telefonía móvil: claves del nuevo ecosistema digital

Última actualización: enero 31, 2026
  • El smartphone domina el mercado móvil mundial y es la principal puerta de acceso a Internet, con un uso intensivo en redes sociales, vídeo y videojuegos.
  • El consumo de datos y el número de dispositivos conectados crecen con fuerza, impulsando el desarrollo del IoT, las líneas M2M y las redes privadas de alto rendimiento.
  • El sector telco vive una transformación hacia servicios digitales convergentes, combinando conectividad, nube, contenidos y soluciones empresariales avanzadas.
  • En España, el mercado móvil y de banda ancha fija muestra alta penetración, fuerte despliegue de fibra y un aumento notable de líneas M2M y servicios mayoristas.

informes y estudios de telefonia movil

La telefonía móvil se ha convertido en la columna vertebral de la vida digital y en uno de los sectores más dinámicos de la economía global. En muy pocos años hemos pasado de usar el móvil solo para llamar y enviar SMS, a apoyarnos en el smartphone para trabajar, entretenernos, informarnos, conectarnos a Internet y gestionar todo tipo de dispositivos en casa y en la empresa.

En este contexto, los informes y estudios de telefonía móvil son clave para entender hacia dónde va el mercado: ventas de smartphones, adopción de Internet móvil, uso por edades, consumo de datos, videojuegos, IoT, redes privadas, portabilidad o evolución de la banda ancha. A continuación se presenta un análisis amplio y detallado que reúne y reinterpreta la información más relevante de distintas fuentes especializadas, con una visión clara, en castellano de España y con un tono cercano.

Panorama global del mercado de smartphones y dispositivos conectados

analisis del mercado de telefonia movil

En los últimos ejercicios, el mercado ha demostrado una resiliencia notable en la venta de smartphones, con crecimientos moderados pero constantes. Los datos de firmas especializadas como Omdia apuntan a que los envíos de móviles aumentaron alrededor de un 2% frente al año anterior, encadenando así tres años seguidos en positivo. Esto indica que, pese a la inflación, las tensiones arancelarias o la saturación en algunos países, el smartphone sigue siendo un producto imprescindible en el día a día de millones de personas.

Desde una perspectiva de volumen, el segmento de gran consumo será el principal motor de crecimiento de los dispositivos conectados. Las proyecciones sitúan el parque mundial de equipos (sumando móviles, tablets, wearables y otros aparatos inteligentes) en torno a los 10.000 millones en pocos años. Esta explosión está muy ligada a la realidad de los hogares con varios dispositivos por persona y al auge del hogar inteligente, donde luces, cámaras, altavoces, termostatos y sistemas de seguridad se coordinan entre sí.

En paralelo, el Internet de las Cosas (IoT) se está desplegando a gran velocidad. Los dispositivos IoT cubren desde sensores muy simples hasta cámaras 4K de alta demanda de red. Un pequeño sensor que mide vibraciones en un puente y una cámara que monitoriza el tráfico tienen requerimientos muy distintos en consumo energético, velocidad de transmisión y latencia, lo que obliga a diseñar redes cada vez más eficientes y escalables para soportar todos esos casos de uso.

Las aplicaciones empresariales y profesionales del IoT están ganando cada vez más peso. La electrónica comercial, industrial y, sobre todo, los dispositivos médicos conectados se dispararán a doble dígito en los próximos años. Se estima que la base de equipos sanitarios basados en IoT (como wearables clínicos, parches inteligentes o monitores remotos) se duplicará en un periodo de cinco años, con tasas de crecimiento anual próximas al 17%, las más elevadas dentro de los distintos segmentos.

Buena parte de este auge viene empujado por la expansión de la telemedicina y la atención sanitaria en el hogar. Cada vez es más habitual que profesionales de la salud monitoricen a distancia parámetros como la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal o la tensión arterial gracias a sensores conectados. Esto no solo mejora la calidad del seguimiento médico, sino que reduce desplazamientos y alivia la presión sobre hospitales y centros de salud.

Del móvil clásico al smartphone omnipresente

Desde un punto de vista histórico, el teléfono móvil ha pasado por una auténtica revolución en apenas unas décadas. El móvil “de toda la vida” comenzó su andadura en los años 70, popularizándose masivamente a partir de los 90. El smartphone, tal y como lo entendemos hoy, nace también en la década de los 90, pero no es hasta la expansión de las pantallas táctiles y las tiendas de aplicaciones cuando se produce el gran salto de uso y penetración.

En la actualidad, el smartphone es prácticamente una extensión del cuerpo para una gran parte de la población mundial. La connotación de dispositivo “de lujo” se ha diluido, y en muchos países se percibe como un bien básico para poder comunicarse, acceder a servicios, realizar gestiones bancarias o incluso identificarse digitalmente ante la administración.

Los datos globales muestran que el peso del smartphone frente al móvil básico es abrumador. Cerca del 82% del parque mundial de dispositivos móviles son teléfonos inteligentes, lo que supone casi 7.000 millones de smartphones en circulación. El móvil básico, centrado en llamadas y SMS, retrocede año tras año y hoy se asocia sobre todo a determinados nichos (usuarios de edad avanzada, terminales de emergencia, dispositivos de empresa muy concretos o mercados con menor poder adquisitivo).

Las cifras de uso van en la misma línea: los smartphones han alcanzado tal nivel de presencia que en el lenguaje cotidiano mucha gente ya no distingue entre “móvil” y “smartphone”. De hecho, los modelos no inteligentes representan un porcentaje cada vez más reducido de nuevos usuarios, mientras que los teléfonos de gama de entrada y media con Android o iOS siguen ganando terreno incluso en países en desarrollo.

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Todo esto ha generado un ecosistema de aplicaciones y servicios -redes sociales, plataformas de vídeo, juegos, apps bancarias, mensajería instantánea, comercio electrónico- que dependen directamente del smartphone como puerta de entrada principal, relegando a otros dispositivos a un papel complementario.

Penetración de smartphones y acceso a Internet móvil

Si miramos la conexión a Internet, las cifras son aún más contundentes. La inmensa mayoría de usuarios de la red se conecta desde un teléfono móvil. De un total aproximado de 5.350 millones de internautas a nivel mundial, alrededor del 96,5% accede a Internet mediante un dispositivo móvil. La proporción de usuarios que navega exclusivamente desde un ordenador se ha reducido drásticamente.

La diferenciación por tipo de terminal también es clara: casi todos los accesos móviles se realizan ya desde smartphones. Cerca del 94,6% de quienes entran a Internet con el móvil lo hacen con un teléfono inteligente, mientras que apenas un pequeño porcentaje recurre a modelos básicos con capacidades limitadas de datos. Además, el número de usuarios que usan móviles “no inteligentes” para conectarse continúa cayendo con descensos de doble dígito interanual.

Si analizamos la evolución del reparto del tiempo de uso de Internet por dispositivo, el cambio de patrón es radical. A comienzos de la década pasada, poco más de una cuarta parte del tiempo total conectado se hacía desde el móvil, mientras que el ordenador concentraba más de dos tercios del consumo. Diez años después, estos porcentajes se han invertido: el móvil se ha convertido en el dispositivo principal con cerca del 58% del tiempo total en línea, y el ordenador ha pasado a un segundo plano.

Este giro no es homogéneo en todo el mundo, pero hay tendencias claras por regiones. Algunos países asiáticos lideran el consumo de Internet desde el móvil en términos de proporción del tiempo. China y Tailandia, por ejemplo, rondan cifras superiores al 60% del tiempo conectado desde smartphones, con Indonesia, Arabia Saudí, India o Filipinas también por encima de ese umbral. Esto va muy ligado a la penetración de redes móviles de alta velocidad, al peso de las superapps y a la menor dependencia histórica del ordenador de sobremesa.

En términos de penetración de smartphone por persona, ciertos informes sitúan el porcentaje de población que dispone de un teléfono inteligente en cifras cercanas a la totalidad entre la población conectada. Aunque siempre hay margen de mejora en áreas rurales o regiones con menor renta, la brecha en acceso a móviles inteligentes se estrecha año tras año, incluso donde el acceso a un ordenador aún es limitado.

Uso de Internet móvil por edades y perfiles de usuario

Al segmentar el acceso a Internet desde el móvil por franjas de edad y género, las diferencias son menos marcadas de lo que podría parecer. Todas las cohortes muestran niveles muy elevados de uso de smartphones para navegar, aunque es cierto que los porcentajes máximos se concentran en los grupos más jóvenes.

Entre las mujeres de 16 a 34 años, alrededor de un 97% utiliza el teléfono móvil para entrar en Internet de forma habitual. En el grupo de mayor edad analizado, de 55 a 64 años, el dato baja ligeramente, pero sigue rondando el 96%. Esto sugiere que incluso en los tramos más maduros el smartphone está ampliamente integrado en las rutinas digitales.

En el caso de los hombres, la situación es muy similar. Más de nueve de cada diez varones jóvenes se conectan a la red desde el móvil, con porcentajes en el entorno del 96% para la franja de 16 a 34 años. Entre 55 y 64 años, la cifra no desciende de manera dramática y se mantiene en torno al 95%. Se aprecia, por tanto, una ligera brecha generacional, pero mucho menos acusada que hace unos años.

Este uso tan extendido entre todas las edades tiene implicaciones importantes para empresas, administraciones y creadores de contenido. Cualquier servicio digital que quiera llegar a un público amplio debe estar optimizado para móvil, con diseños responsive, tiempos de carga reducidos y experiencias pensadas primero para la pantalla pequeña. De lo contrario, corre el riesgo de perder relevancia en un entorno donde el smartphone manda.

Además, el teléfono se ha convertido en el dispositivo predominante incluso entre quienes tradicionalmente se consideraban menos “digitales”. Personas mayores que nunca tuvieron ordenador ahora gestionan su vida digital desde apps móviles: mensajería con familiares, trámites bancarios, consultas sanitarias o compras online. La barrera de entrada se ha reducido gracias a interfaces más intuitivas, asistentes virtuales y mejores conexiones.

Juegos móviles, tiempo de uso y consumo de datos

El entretenimiento es uno de los grandes motores de la telefonía móvil. Los datos apuntan a que cerca de dos tercios de los internautas entre 16 y 64 años juegan a videojuegos desde el móvil. El porcentaje ronda el 68% y sigue subiendo, impulsado por los juegos casual, los títulos gratuitos con micropagos y la integración con redes sociales y plataformas de vídeo.

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El tiempo que pasamos frente a la pantalla del smartphone no deja de aumentar. Según distintos informes, la media diaria de uso del teléfono inteligente supera ya las cinco horas al día, con subidas interanuales significativas que añaden varios minutos extra cada año. En ese tiempo se combina prácticamente de todo: desde revisar el correo hasta chatear, ver series, escuchar podcast o jugar.

Si desglosamos el reparto del tiempo de uso por tipo de aplicación, se observa que las redes sociales acaparan alrededor de un tercio del tiempo total que pasamos en el móvil. El entretenimiento en sentido amplio (plataformas de vídeo, música, streaming) se acerca también a otro tercio. A cierta distancia quedan las apps de productividad y utilidad (navegadores, herramientas de trabajo, aplicaciones de organización), los videojuegos, las compras online y un último bloque de otros usos diversos.

En cuanto al consumo de datos, la curva es igualmente ascendente. La media mensual de datos móviles por smartphone supera ya los 21 GB, con incrementos de alrededor del 30% interanual. Esto refleja la creciente calidad de los contenidos (vídeo en alta resolución, directos, videollamadas), así como el auge de formatos muy intensivos en datos, como el vídeo corto.

Cuando se analiza el consumo por categorías, el vídeo se lleva la palma: más de siete de cada diez gigas consumidos desde el teléfono van destinados a contenido audiovisual. A bastante distancia aparecen las redes sociales, las actualizaciones de software, la navegación web clásica, el audio en streaming y la compartición de archivos. Este patrón explica por qué las operadoras priorizan la mejora de la capacidad de sus redes y la reducción de la latencia, especialmente con el despliegue de 5G y, en un futuro, 5G avanzado.

IoT, redes privadas y nuevas alianzas en telecomunicaciones

El crecimiento de los dispositivos conectados no se limita al usuario final. Las empresas están abrazando el IoT y las redes de nueva generación para optimizar procesos, automatizar operaciones y mejorar la toma de decisiones. Fábricas, comercios, hospitales, ciudades y centros logísticos se están llenando de sensores, cámaras y máquinas que intercambian datos de forma constante.

Para poder atender esa demanda, las redes de telecomunicaciones deben ser cada vez más flexibles, escalables y eficientes. Los requisitos de un sensor que envía pequeños paquetes de datos esporádicamente no son los mismos que los de una cámara 4K en tiempo real o que los de un robot autónomo en una planta industrial. La diversidad de casos de uso exige arquitecturas de red muy avanzadas, con segmentación, priorización de tráfico y capacidades de computación en el borde (edge computing).

En este contexto, las operadoras ya no pueden actuar solas. El modelo de negocio evoluciona desde la prestación tradicional de conectividad hacia ecosistemas colaborativos donde telcos, empresas tecnológicas, proveedores de nube, integradores y fabricantes de hardware trabajan de la mano. Cada actor aporta capacidades específicas: infraestructura de red, plataformas cloud, software de análisis de datos, ciberseguridad o servicios de instalación y mantenimiento.

Uno de los ámbitos que más atención está recibiendo es el de las redes privadas móviles. Se trata de redes específicas que conectan dispositivos IoT, robots, terminales y sistemas in situ dentro de fábricas, puertos, aeropuertos, campus empresariales u hospitales, con requisitos muy estrictos de seguridad, latencia y fiabilidad. Estas redes permiten a las organizaciones tener un mayor control sobre su conectividad crítica.

El despliegue de este tipo de soluciones conlleva proyectos complejos: hay que coordinar recursos de nube, infraestructura de telecomunicaciones, hardware especializado, software de gestión y servicios de integración. Eso hace que la estrategia de ventas y atención al cliente de las operadoras tenga que ser mucho más consultiva, centrada en entender las necesidades del negocio y en diseñar soluciones a medida, más que en comercializar tarifas estandarizadas.

Transformación digital del sector telco y convergencia de servicios

Durante las dos últimas décadas, las compañías de telecomunicaciones han experimentado una transformación profunda para dejar de ser meros proveedores de voz y datos y convertirse en actores clave del ecosistema digital. Esta metamorfosis se ha apoyado en la convergencia tecnológica: redes fijas y móviles, servicios audiovisuales, nube, seguridad gestionada, IoT y múltiples plataformas digitales.

La convergencia ha dado lugar a una oferta mucho más amplia. Hoy, una telco puede proporcionar desde conectividad de alta velocidad y telefonía móvil, hasta soluciones de vídeo bajo demanda, almacenamiento en la nube, servicios empresariales avanzados y herramientas de colaboración. Esta diversificación permite abrir nuevas vías de ingresos y reforzar la fidelización del cliente mediante paquetes integrados.

Los informes especializados recogen cómo, a raíz de esta evolución, ha surgido un ecosistema diversificado de servicios digitales que gira en torno a la telefonía móvil: tarjetas SIM y eSIM para dispositivos conectados, servicios de ciberseguridad para empresas, plataformas de pago móvil, soluciones de streaming, paquetes convergentes con fibra y televisión, e incluso servicios de transformación digital para otros sectores.

Este nuevo rol obliga a las empresas de telecomunicaciones a invertir de forma continuada en innovación, datos y experiencia de usuario. La competencia ya no solo es entre operadoras clásicas, sino también con gigantes tecnológicos, proveedores de contenidos, plataformas OTT y nuevos entrantes especializados en nichos concretos del mercado digital.

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Al mismo tiempo, las telcos se apoyan cada vez más en el análisis de grandes volúmenes de datos para entender mejor el comportamiento de los usuarios, optimizar sus redes, lanzar ofertas personalizadas y mejorar sus procesos internos. Los informes y estudios sobre telefonía móvil se convierten así en una herramienta estratégica tanto para los operadores como para reguladores, fabricantes, desarrolladores y empresas de otros sectores que dependen de la conectividad.

Mercado móvil en España: líneas, portabilidad y banda ancha

Si aterrizamos la fotografía al mercado español, los últimos datos oficiales reflejan un sector móvil muy maduro en número de líneas, pero todavía en expansión en servicios avanzados. El parque total supera holgadamente los 62 millones de líneas móviles, cifra que incluye tanto líneas de voz como líneas de datos y conexiones máquina a máquina (M2M).

Los tres grandes operadores con red propia (Movistar, Vodafone y MASORANGE) concentran en torno al 86,5% de todas las líneas móviles. Aun así, el mercado es muy dinámico en términos de competencia, con operadores más pequeños y OMV (operadores móviles virtuales) que presionan con ofertas agresivas y propuestas más segmentadas.

La portabilidad móvil -es decir, el cambio de operador manteniendo el número- sigue siendo un indicador clave del atractivo comercial de cada marca. En un solo mes se realizan cerca de medio millón de portabilidades, con crecimientos interanuales de varios puntos porcentuales. En ese contexto, algunos operadores como Movistar o DIGI consiguen saldos netos positivos, mientras que otros ven cómo su base de clientes se reduce, lo que les obliga a ajustar estrategias de precios y productos.

En paralelo, la banda ancha móvil continúa creciendo en líneas con acceso a Internet. El parque ya supera los 55 millones de líneas móviles con servicio de datos activo, con una variación positiva de en torno al 5% frente al año anterior. Esto confirma que la conectividad de datos es hoy un estándar prácticamente universal en las líneas móviles activas.

En el ámbito de la banda ancha fija, España presenta una de las mayores coberturas de fibra hasta el hogar (FTTH) del mundo. El número de líneas de banda ancha fija ronda los 19 millones, impulsado sobre todo por el despliegue de fibra, que ya supera con holgura los 17 millones de conexiones. Las altas netas mensuales siguen sumando decenas de miles de nuevas líneas, mientras que las tecnologías más antiguas (como el ADSL) continúan en retroceso.

Líneas M2M, servicios mayoristas y telefonía fija

Un capítulo especialmente relevante dentro de los informes recientes es el de las líneas máquina a máquina (M2M), fundamentales para el Internet de las Cosas. Estas líneas permiten la comunicación entre dispositivos sin intervención humana, ya sea para control remoto, monitorización, telemetría o automatización de procesos. En España, el parque de líneas M2M ha superado los 18 millones, con incrementos anuales de casi un 50%, lo que da muestra del potencial de este segmento.

La telefonía fija, lejos de desaparecer, se mantiene como un servicio complementario, especialmente en empresas y hogares que contratan paquetes convergentes. El número de líneas fijas se sitúa por encima de los 17 millones, con tasas de penetración en torno a 36 líneas por cada 100 habitantes. Si bien el uso de la voz fija decae frente al móvil, la infraestructura asociada sigue siendo relevante para la banda ancha y para determinados servicios profesionales.

En el terreno de los servicios mayoristas, los datos muestran varios millones de líneas activas a través de ofertas como NEBA local y NEBA FTTH, que permiten a operadores alternativos utilizar la red de fibra de los grandes. Esto fomenta la competencia y amplía las opciones disponibles para el consumidor final, incluso en zonas donde solo hay una infraestructura física desplegada.

En conjunto, el mercado español de telecomunicaciones muestra una fuerte concentración en pocos actores principales, pero con márgenes para la competencia gracias a la regulación mayorista, a la portabilidad y al empuje de nuevos operadores. La evolución de las líneas móviles, fijas, M2M y de banda ancha fija se analiza mensualmente en estadísticas oficiales, ofreciendo una radiografía detallada de la salud del sector.

Por último, los organismos de estadística también aprovechan la información de telefonía móvil para medir patrones de movilidad cotidiana de la población y delimitar áreas urbanas funcionales. Mediante datos agregados y anonimizados, se puede conocer cómo se desplaza la gente, qué municipios actúan como polos de atracción y cómo se distribuye la población vinculada o estacional. Todo ello resulta muy útil para la planificación de infraestructuras, el transporte público o las políticas urbanísticas.

El conjunto de datos que se derivan de la telefonía móvil y de las redes conectadas configura un auténtico mapa dinámico de la sociedad digital: un entorno donde smartphones, IoT, banda ancha, redes privadas y servicios convergentes se entrelazan para dar soporte a nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Entender estas cifras y tendencias a través de informes y estudios rigurosos es cada vez más importante para empresas, administraciones y usuarios que quieren anticiparse a lo que viene y tomar decisiones informadas.

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