- Google está probando reducir el almacenamiento inicial de nuevas cuentas de Gmail a 5 GB si no se verifica un número de teléfono.
- Al añadir un móvil, la cuota vuelve a los habituales 15 GB compartidos entre Gmail, Drive y Fotos.
- El cambio se limita por ahora a ciertas regiones y cuentas nuevas; los usuarios actuales mantienen su espacio.
- La medida abre debate sobre privacidad, abuso de cuentas gratuitas y empuje hacia planes de pago como Google One.
Durante años, abrir una cuenta de Google ha significado tener automáticamente 15 GB de espacio en la nube sin pagar, compartidos entre Gmail, Google Drive y Google Fotos. No era una cifra espectacular para los tiempos que corren, pero sí un margen cómodo para la mayoría de usuarios, sobre todo en España y Europa, donde el correo de Google se ha convertido en un estándar de facto.
Ahora ese escenario empieza a cambiar. Google ha comenzado a probar una nueva política por la que los 15 GB dejan de ser un derecho garantizado desde el primer minuto y pasan a depender de una condición muy concreta: vincular y verificar un número de teléfono móvil. Sin ese paso, algunas cuentas nuevas se están quedando con solo 5 GB de almacenamiento gratuito.
Del “15 GB para todos” al “hasta 15 GB si cumples las condiciones”
Hasta hace poco, la letra pequeña era clara: toda cuenta de Google incluía 15 GB gratuitos, sin matices. Ese espacio se reparte entre los correos de Gmail, los archivos de Drive y las copias de seguridad de Google Fotos, lo que permitía funcionar con relativa tranquilidad mientras no se acumularan demasiados adjuntos pesados, documentos o imágenes de alta resolución.
Sin embargo, en las últimas semanas se han multiplicado los reportes de usuarios que crean una cuenta nueva y se encuentran con algo distinto: solo 5 GB disponibles al principio. El resto del espacio, hasta alcanzar los conocidos 15 GB, aparece “bloqueado” y solo se activa si el titular añade y verifica su número de teléfono asociado a la cuenta.
Google ha confirmado a medios especializados que se trata de una prueba limitada en determinadas regiones, sin concretar todavía qué países están incluidos. Los primeros indicios apuntan a mercados fuera de Europa, pero la compañía ha modificado de forma silenciosa su documentación de ayuda en todo el mundo, pasando de hablar de “15 GB incluidos” a “hasta 15 GB”. Ese pequeño “hasta” es el que abre la puerta a políticas variables según la configuración de la cuenta o los requisitos de verificación.
La firma asegura que el objetivo es mantener un servicio de almacenamiento de alta calidad y reforzar la seguridad y la recuperación de cuentas. En la práctica, esto significa que los nuevos usuarios podrían ver condiciones distintas a las que encontraron quienes se registraron hace años, algo que siempre genera inquietud cuando se trata de servicios tan extendidos como Gmail.

El papel del número de teléfono: seguridad, control de abusos y más datos
El nuevo requisito gira en torno a un dato muy concreto: el número de teléfono móvil. Según los experimentos detectados, si una cuenta se crea sin proporcionar ese número, arranca con solo 5 GB gratuitos. Una vez que el usuario introduce y verifica su móvil, el sistema desbloquea el resto del espacio hasta llegar a los 15 GB habituales.
Sobre el papel, la explicación tiene sentido desde la perspectiva de seguridad. Vincular un teléfono facilita la recuperación de la cuenta en caso de olvido de contraseña, añade una capa adicional para la verificación en dos pasos y complica bastante la creación masiva de perfiles falsos o automatizados, que suelen utilizar correos desechables para enviar spam o intentar fraudes.
Durante años, el modelo de almacenamiento gratuito de Google ha permitido que muchos usuarios abrieran múltiples cuentas para acumular espacio sin pagar, mientras que actores maliciosos se aprovechaban de esa facilidad para lanzar campañas de spam o suplantación. Introducir más fricción en el proceso de alta —en este caso, pedir un móvil real— puede ayudar a limitar estos abusos y a asegurar que la cuota gratuita se asigne “una vez por persona”, como afirma la compañía.
No obstante, el número de teléfono es uno de los identificadores más sensibles en la era digital. Asociarlo obligatoriamente a una cuenta de Google no es una decisión menor para quienes prefieren no concentrar demasiados datos personales en manos de la misma empresa tecnológica. Aquí es donde el experimento deja de ser solo un cambio técnico y se convierte en un debate sobre privacidad.
En la práctica, todo apunta a que seguirá siendo posible usar Gmail sin teléfono vinculado, pero a costa de quedarse con una cuota de almacenamiento mucho más limitada. Para muchos, esta especie de “peaje de privacidad” no resulta especialmente atractiva, sobre todo en un contexto en el que las copias de seguridad de apps de mensajería, documentos y fotos consumen espacio a gran velocidad.
5 GB se quedan cortos: impacto del cambio en el uso diario
Quienes crearon su cuenta hace tiempo suelen tener la impresión de que 15 GB dan para mucho más de lo que realmente dan. Un usuario medio puede tardar bastante en llenarlos si solo usa Gmail para correos de texto y algunos adjuntos, pero cuando se empiezan a guardar fotos, vídeos o copias de seguridad en la nube, el margen se reduce notablemente.
Con un límite de 5 GB, la situación cambia por completo. Una sola copia de seguridad de WhatsApp, por ejemplo, puede ocupar una parte importante de esa cuota, y unos cuantos vídeos o fotos en alta resolución terminan de agotar la capacidad en cuestión de semanas. Si a eso se suman años de correos con adjuntos pesados, la sensación de quedarse sin espacio aparece pronto.
No hay que olvidar que el almacenamiento de Google es compartido: Gmail, Google Drive y Google Fotos beben del mismo “depósito”. Cuando la cuenta se acerca al límite, empiezan las restricciones: problemas para enviar o recibir correos, imposibilidad de subir nuevos archivos a Drive o dificultades para hacer nuevas copias de seguridad en Google Fotos. Para usuarios que dependen de estos servicios en su día a día, un recorte efectivo de la cuota inicial puede traducirse en más avisos, más tareas de limpieza de archivos y, probablemente, más presión para contratar espacio adicional.
En este contexto, muchos analistas ven la prueba como un paso más en la estrategia de empujar hacia Google One, la suscripción de pago que amplía el almacenamiento en la nube y ofrece algunas funciones extra. Google no ha vinculado oficialmente el experimento con sus planes de pago, pero el hecho de que la cuota gratuita se vea condicionada refuerza la idea de que la época de crecer indefinidamente a base de cuentas gratuitas y abundante espacio ha quedado atrás.
Un movimiento en línea con el sector, pero con matices
La decisión de Google no se produce en el vacío. Otros actores del sector llevan años ofreciendo cuotas gratuitas muy ajustadas. Apple, por ejemplo, mantiene sus 5 GB de iCloud desde hace tiempo, una cifra que ha sido criticada por quedarse escasa en un entorno en el que los móviles almacenan cada vez más fotos y documentos.
Hasta ahora, Google se presentaba como la alternativa relativamente generosa, lo que le daba una ventaja competitiva clara a la hora de atraer a usuarios en España, Europa y el resto del mundo. Con este giro, la compañía deja entrever que ya no necesita esa etiqueta para seguir dominando el mercado del correo y el almacenamiento online.
Detrás también está el factor coste. Mantener grandes granjas de servidores para que millones de cuentas almacenen correos antiguos, memes o archivos olvidados implica una inversión considerable. Los precios de los componentes, especialmente de la memoria y el almacenamiento, han mostrado una gran volatilidad en los últimos años, y las tecnológicas buscan fórmulas para ajustar sus márgenes sin renunciar del todo al gancho del “gratis”.
Visto así, condicionar la cuota completa a una verificación que aporta valor a la propia empresa —tanto en términos de seguridad como de datos— resulta una jugada lógica desde el punto de vista empresarial. Otra cosa es cómo lo perciben los usuarios, especialmente los más sensibles a la protección de su privacidad y a la concentración de información en pocas manos.
En foros y redes sociales, las reacciones están bastante divididas. Hay quienes ven la medida como un paso razonable para frenar el abuso de cuentas gratuitas y mejorar la seguridad, y otros la interpretan como una forma encubierta de recopilar más datos personales a cambio de un servicio que se presentaba como gratuito y sin condiciones adicionales.
Qué pasa con las cuentas actuales y qué se sabe en Europa
Un punto clave para los usuarios en España y el resto de Europa es saber si sus cuentas existentes se verán afectadas. Por ahora, toda la información disponible coincide en lo mismo: el experimento se está aplicando únicamente a cuentas de nueva creación en ciertas regiones, y no hay señales de que se esté reduciendo de forma automática el espacio gratuito de las cuentas ya activas.
Google no ha anunciado una revisión general del almacenamiento gratuito para toda su base de usuarios. Las menciones oficiales hablan de una prueba limitada, pensada para evaluar el impacto en seguridad, recuperación de cuentas y uso del almacenamiento. Tampoco se ha comunicado ninguna fecha ni hoja de ruta para extender o cancelar la medida.
Aun así, quienes siguen de cerca la evolución de estos servicios recuerdan que cambios pequeños suelen servir como globo sonda. Es decir, se prueba primero en mercados concretos con nuevas cuentas, se analizan las reacciones y, si el resultado es asumible, se plantean movimientos de mayor calado más adelante. No hay confirmación de que esto vaya a ocurrir, pero la posibilidad está sobre la mesa.
En un entorno regulatorio como el europeo, donde el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) marca límites claros al uso de la información personal, cualquier decisión que vincule un servicio esencial con la entrega de datos sensibles se analiza con lupa. Si en algún momento Google decidiera extender esta condición de forma explícita a los usuarios de la UE, es probable que tenga que afinar mucho el mensaje y las opciones de consentimiento para evitar choques con las autoridades de protección de datos.
En definitiva, el escenario actual para los usuarios españoles y europeos es una especie de “espera vigilante”: las cuentas ya activas siguen como estaban, las nuevas pueden enfrentarse a requisitos distintos según la región y, por ahora, no hay anuncio de un recorte global de los 15 GB gratuitos. Pero la forma en que Google ha modificado su lenguaje oficial, pasando al “hasta 15 GB”, indica que las reglas del juego ya no son tan inamovibles como parecían.
El experimento de Google con los 15 GB gratuitos de Gmail deja claro que el modelo de almacenamiento en la nube está entrando en una fase nueva, donde el espacio sin coste ya no es un recurso ilimitado y empieza a depender de verificaciones, datos personales y, en muchos casos, suscripciones de pago. De momento el cambio se limita a cuentas nuevas y regiones concretas, pero el simple hecho de que la cuota completa pase a estar condicionada marca un antes y un después en la relación entre usuarios y servicios “gratuitos” de la compañía, y conviene seguir de cerca cómo evoluciona para anticipar posibles ajustes en la forma en la que guardamos correos, documentos y fotos en el ecosistema de Google.