Cómo activar Ubuntu Pro en Ubuntu LTS y aprovechar su soporte extendido

Última actualización: mayo 8, 2026
  • Ubuntu Pro amplía el soporte de las versiones LTS hasta 10 años e incluye parches de seguridad para miles de paquetes adicionales.
  • La suscripción es gratuita para uso personal en hasta cinco equipos y se integra cada vez más en asistentes gráficos como la herramienta de bienvenida y el Centro de seguridad.
  • Solo las versiones LTS son compatibles con Ubuntu Pro, y en entornos de nube como Google Cloud la activación se gestiona mediante el reemplazo de licencias en los discos de arranque.
  • Ubuntu Pro combina mantenimiento extendido, livepatch del kernel y herramientas de cumplimiento, aportando un plus de seguridad tanto en escritorio como en servidores.

Activar Ubuntu Pro en Ubuntu LTS

Si utilizas Ubuntu en el día a día, tanto en casa como en el trabajo, habrás visto que cada vez se habla más de seguridad, mantenimiento y soporte a largo plazo. No es casualidad: los ataques crecen, los sistemas se complican y tener el equipo al día ya no es solo cosa de empresas. Canonical, la empresa detrás de Ubuntu, lo sabe bien y por eso ha creado una suscripción especial llamada Ubuntu Pro.

Esta suscripción amplía las capacidades de la versión estándar de Ubuntu LTS y añade características muy interesantes: más años de soporte, parches de seguridad adicionales y herramientas avanzadas pensadas tanto para usuarios domésticos exigentes como para entornos profesionales. Vamos a ver con calma qué es exactamente Ubuntu Pro, qué aporta, cómo se activa en distintas versiones LTS (incluyendo nativas y en la nube) y en qué casos te merece la pena usarlo.

Qué es Ubuntu Pro y qué aporta frente a Ubuntu estándar

Ubuntu Pro es, en esencia, una versión “vitaminada” de Ubuntu LTS que se activa mediante una suscripción. No es una edición distinta del sistema, sino una capa de servicios y soporte que se añade sobre una instalación LTS existente (16.04, 18.04, 20.04, 22.04, 24.04 y, en un futuro, 26.04 LTS y sucesivas).

Lo primero que llama la atención es que, a diferencia de lo que mucha gente piensa de entrada, Ubuntu Pro es gratuito para uso personal hasta un máximo de cinco equipos. Es decir, si lo vas a usar en tu PC de casa, tu portátil y algún equipo adicional, no vas a pagar nada. La suscripción de pago entra en juego cuando se trata de empresas o usuarios que necesitan cubrir muchas máquinas o infraestructura crítica.

La gran baza de Ubuntu Pro es la ampliación del soporte. Un Ubuntu LTS normal tiene cinco años de actualizaciones de seguridad para el sistema base. Con Ubuntu Pro, ese periodo se extiende hasta los 10 años. Esto se consigue activando el servicio ESM (Extended Security Maintenance), que cubre tanto el núcleo del sistema como miles de paquetes adicionales.

Mientras que el soporte estándar se centra en el repositorio “main” de Ubuntu, Ubuntu Pro proporciona actualizaciones de seguridad para más de 2.300 paquetes de la parte principal e incluso permite, de forma opcional, llegar a más de 25.000 paquetes adicionales. Esto significa que muchas aplicaciones que en una LTS normal podrían dejar de recibir parches con el paso del tiempo, siguen estando protegidas durante toda la década de vida útil.

Además de este soporte ampliado, Ubuntu Pro incluye otras ventajas relevantes: parcheo en caliente del kernel (livepatch), herramientas orientadas al cumplimiento de normativas de seguridad (CIS, FIPS, etc.) y utilidades específicas para auditar y gestionar los sistemas de forma centralizada. Todo ello está muy pensado para servidores y entornos regulados, pero los usuarios avanzados de escritorio también pueden sacar partido a varias de estas funciones.

Cómo ha cambiado la activación de Ubuntu Pro en las últimas versiones LTS

Configuración de Ubuntu Pro en Ubuntu LTS

Canonical ha ido afinando el proceso de configuración de Ubuntu Pro con cada nueva LTS. En versiones anteriores se hacía mucho más hincapié en la herramienta “Software y actualizaciones” (Software & Updates), desde cuya pestaña “Ubuntu Pro” se podían gestionar los servicios incluidos en la suscripción.

Con el salto a versiones modernas LTS, en particular Ubuntu 24.04 LTS y la futura Ubuntu 26.04 LTS, la empresa ha cambiado la forma de presentar estas opciones. En Ubuntu 26.04 LTS, por ejemplo, la instalación por defecto ya no trae esa utilidad “Software y actualizaciones” tal y como la conocíamos. En su lugar, Canonical ha volcado estas funciones en un nuevo Centro de seguridad (Security Center) desde el que se configuran tanto Ubuntu Pro como las políticas relacionadas con la protección del sistema.

Esta reestructuración tiene un objetivo claro: simplificar la experiencia y dar más espacio visual a cada ajuste. Si antes la pestaña de Ubuntu Pro estaba casi escondida entre otras opciones, ahora la configuración se integra en una aplicación dedicada, con un diseño menos recargado y secciones más claras para cada componente (ESM, livepatch, cumplimiento, etc.).

Hay un detalle importante: aunque el modelo haya cambiado, las posibilidades que ofrece Ubuntu Pro siguen siendo prácticamente las mismas que en la etapa anterior. Sigues pudiendo activar el mantenimiento de seguridad extendido, elegir si quieres livepatch en el kernel, o decidir hasta qué punto activar los repositorios protegidos de aplicaciones.

En el caso concreto de Ubuntu 24.04 LTS, el nuevo flujo de configuración de Ubuntu Pro también es compatible, pero para utilizar la experiencia renovada es necesario instalar el Centro de seguridad desde la Snap Store. Una vez instalado, el usuario puede acceder a paneles similares a los que están previstos para 26.04 LTS, de forma que la migración de experiencia entre versiones resulta más homogénea.

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Activación de Ubuntu Pro desde la herramienta de bienvenida en Ubuntu 26.04 LTS

En Ubuntu 26.04 LTS, Canonical ha dado un paso más adoptando un enfoque bastante directo: se ha añadido la activación de Ubuntu Pro al asistente de bienvenida del sistema. Es decir, nada más instalar Ubuntu y entrar con tu usuario por primera vez, aparece la herramienta gnome-initial-setup adaptada para Ubuntu, que se encarga de los ajustes básicos post-instalación… y entre ellos, la posibilidad de habilitar Ubuntu Pro.

En ese asistente inicial, el primer paso te plantea si quieres “Habilitar Ubuntu Pro” o “Saltar por ahora”. Si decides omitirlo, siempre tendrás la opción de volver a la configuración desde la aplicación Centro de seguridad del escritorio. Canonical busca con esto aumentar las probabilidades de que el usuario se informe y active el servicio desde el principio, en lugar de dejarlo olvidado.

Si eliges activarlo en ese momento, el siguiente paso del asistente muestra un código de adjunción (“attach code”). Este código es el que tienes que vincular con tu cuenta de Ubuntu One para asociar la máquina a tu suscripción Ubuntu Pro. El propio asistente te presenta también un enlace clicable hacia la página web correspondiente, de forma que no tengas que escribir la URL a mano.

La mecánica es sencilla: copias el código que aparece en el asistente, accedes (ya autenticado en Ubuntu One) a la dirección ubuntu.com/pro/attach y pegas ese código en el campo indicado. Una vez aceptado, la máquina queda registrada con tu suscripción y los servicios de Ubuntu Pro se activan en tu equipo.

Para usuarios domésticos, este código estándar es más que suficiente. Sin embargo, pensando en entornos empresariales, Canonical ha incluido también la posibilidad de introducir un token de forma manual. Esto es útil para casos en los que el administrador del sistema o el responsable de la cuenta entrega a los usuarios un token específico para unir equipos a una suscripción corporativa sin que cada persona tenga que gestionar nada en Ubuntu One.

Hay que reconocer, no obstante, que este paso del asistente aún podría estar mejor guiado. Canonical asume que muchos usuarios sabrán qué es Ubuntu One y tendrán una cuenta creada, pero la realidad es que no todos están familiarizados con este concepto. Un pequeño texto de “incorporación” explicando qué es Ubuntu One, dónde registrarse y qué beneficios obtienes (más allá de Ubuntu Pro) sería una mejora razonable, sobre todo para quienes se estrenan con Ubuntu en una LTS.

Activar Ubuntu Pro desde el escritorio o el navegador en Ubuntu LTS

Aparte de la activación desde la herramienta de bienvenida, se mantiene la vía tradicional: suscribirse primero y luego adjuntar el sistema. El flujo general, válido para versiones LTS recientes (22.04, 24.04 y, con los ajustes mencionados, 26.04), sería algo así:

En primer lugar, necesitas una cuenta en Ubuntu One. Si no la tienes, puedes crearla gratuitamente desde el navegador. Después, desde la web de Ubuntu Pro, eliges el tipo de suscripción: personal gratuita (hasta cinco dispositivos) o de pago si se trata de un entorno corporativo con múltiples equipos.

Una vez registrada la suscripción, el siguiente paso consiste en vincular cada máquina concreta a tu cuenta. Esto puede hacerse con el código de adjunción mostrado en el asistente de bienvenida, desde el Centro de seguridad o incluso desde la línea de comandos con la herramienta de Ubuntu Advantage (ua). El resultado es el mismo: el sistema se registra y empieza a recibir las actualizaciones y servicios asociados a Ubuntu Pro.

Dentro del Centro de seguridad, al acceder a los paneles de Ubuntu Pro, verás opciones relacionadas con el Extended Security Maintenance (ESM). Desde ahí se puede activar la cobertura de seguridad para el núcleo del sistema y para los paquetes de aplicaciones, con la posibilidad de llegar a esos más de 25.000 paquetes actualizables bajo la suscripción Pro.

También se muestran ajustes para el parcheo en tiempo real del kernel (livepatch). Esta función permite aplicar parches de seguridad críticos al kernel sin tener que reiniciar el equipo, lo que resulta muy útil en servidores o equipos que no pueden permitirse interrupciones frecuentes. En escritorios domésticos la necesidad es menor, pero sigue siendo un añadido interesante para quienes buscan máxima disponibilidad.

Es importante recordar que Ubuntu Pro, tal y como lo ofrece Canonical a usuarios finales, sigue en cierta forma en evolución. De hecho, cuando se anunció la ampliación del plan -pasando a estar disponible para todos los usuarios, con límites pero gratis- se hizo hincapié en que el servicio estaba todavía en fase beta en algunos elementos, sobre todo en lo relativo al catálogo de paquetes cubiertos y herramientas de auditoría.

Ubuntu Pro en versiones anteriores y el papel de la línea de comandos

El soporte ampliado de Ubuntu Pro no solo se aplica a las últimas versiones. Canonical comenzó ofreciendo esta opción a partir de Ubuntu 16.04 LTS y, de hecho, el objetivo siempre ha sido cubrir varias generaciones de LTS, de manera que empresas y usuarios puedan seguir funcionando con una base estable durante el máximo tiempo posible.

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En los primeros tiempos, el proceso de alta resultaba algo farragoso: había que seguir un manual bastante extenso con pasos detallados, especialmente si se quería activar Ubuntu Pro en servidores sin entorno gráfico o en infraestructuras complejas. Canonical publicó su propio tutorial oficial, y muchos medios especializados optaron por enlazarlo en lugar de reproducirlo entero, precisamente porque el flujo de trabajo era largo y poco amigable.

Buena parte del procedimiento se apoyaba (y se sigue apoyando) en la herramienta de línea de comandos ua (Ubuntu Advantage), con la que se registraba cada sistema, se listaban los servicios disponibles y se activaban o desactivaban componentes como esm-apps, esm-infra o livepatch. A nivel técnico, el método es muy potente y permite automatizarlo en scripts o integrarlo en despliegues masivos, pero para el usuario medio de escritorio no es, desde luego, la opción más cómoda.

Este contraste ha generado cierta crítica: por un lado, la oferta de Ubuntu Pro es muy atractiva en cuanto a años de soporte y amplitud de repositorios protegidos; por otro, el proceso de activación se percibía como innecesariamente complicado si se comparaba con lo que ofrecen otros proveedores, como Red Hat, que igualan o incluso superan los años de soporte gratuito en determinados contextos, con flujos de alta más pulidos para el usuario.

Aun así, cuando miramos el escritorio puro y duro, Ubuntu mantiene la delantera para muchos usuarios: cinco años de soporte estándar en cada LTS son suficientes en la mayoría de casos, y quienes necesitan más tiempo suelen estar dispuestos a lidiar con una capa extra de configuración a cambio de los beneficios de Ubuntu Pro.

Mensajes de Ubuntu Pro en Ubuntu 22.04 LTS y reacción de los usuarios

Quienes utilizan Ubuntu 22.04.3 LTS se habrán topado en alguna ocasión con un mensaje emergente al buscar actualizaciones, avisando de la posibilidad de activar Ubuntu Pro para ampliar la cobertura de seguridad. Para algunos, este aviso se siente como una simple información útil, pero para otros roza la sensación de estar recibiendo un “empujón comercial” no deseado.

Algunos usuarios han comparado ese tipo de mensajes con los avisos insistentes de ciertos sistemas propietarios, donde se intenta colar servicios adicionales a base de insistir. De ahí han surgido críticas del estilo de que esto es “la muerte del sistema operativo gratuito” o que Canonical está “metiendo con calzador” un producto que no han pedido.

En realidad, desde un punto de vista práctico, Ubuntu sigue siendo totalmente utilizable sin Ubuntu Pro. El sistema base mantiene los cinco años de soporte prometidos y las actualizaciones de seguridad esenciales se continúan recibiendo sin necesidad de contratar nada. Ubuntu Pro añade una capa opcional, especialmente útil en escenarios donde se necesita estabilidad a muy largo plazo o se depende de paquetes que quedarían fuera del soporte estándar.

El problema de percepción viene más bien de cómo se comunica la existencia de Ubuntu Pro. Un diálogo poco claro o que no explique bien que el plan personal es gratuito hasta cinco equipos puede dar la impresión de que el sistema está empezando a cobrar por cosas que antes eran gratis, aunque técnicamente no sea así.

En cualquier caso, Canonical parece haber tomado nota y, en las nuevas versiones y herramientas, está intentando integrar mejor la explicación de qué es Ubuntu Pro, qué se gana y qué permanece igual aunque no se active, para que el usuario entienda que sigue teniendo un sistema funcional sin pagar un céntimo si no lo considera necesario.

Limitaciones: cuándo no se puede activar Ubuntu Pro en Ubuntu

No todas las instalaciones de Ubuntu son válidas para usar Ubuntu Pro. Una de las restricciones más claras es que solo se puede activar en versiones LTS. Es decir, si instalas una edición intermedia (no LTS) y luego vas al apartado de Ubuntu Pro, es normal que el sistema te diga que el servicio no está disponible.

Hay usuarios que han descargado una ISO desde la web oficial de Ubuntu pensando que era LTS, han intentado activar Ubuntu Pro y se han encontrado con el mensaje de que “Ubuntu Pro no está disponible para esta versión; Ubuntu Pro requiere una versión LTS”. La confusión suele venir de no comprobar bien el tipo de imagen que han descargado o de creer que todas las versiones destacadas en la web son necesariamente LTS.

Otro escenario distinto se da en plataformas de nube, donde la “licencia” que identifica la imagen del sistema operativo es la que determina si se trata de una edición estándar o Pro. Ahí no basta con que el sistema sea técnicamente una LTS; es necesario que la imagen de base lleve asociado el identificador de Ubuntu Pro, o bien que se haga un proceso específico para reemplazar la licencia por la de Pro, como sucede en Google Cloud.

En definitiva, para poder usar Ubuntu Pro en local debes asegurarte de que estás ejecutando una versión Ubuntu LTS compatible (16.04, 18.04, 20.04, 22.04, 24.04 y sucesoras), y en la nube debes revisar que la imagen incluya la licencia correcta o que realices el cambio adecuadamente mediante las herramientas del proveedor.

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Cómo activar Ubuntu Pro en Google Cloud reemplazando la licencia

En entornos de nube pública, como Google Cloud Platform, la activación de Ubuntu Pro se gestiona de forma algo diferente, porque entra en juego el concepto de licencia asociada al disco de arranque. En GCP, la forma canónica de pasar de un Ubuntu estándar a un Ubuntu Pro consiste en detener la máquina virtual, modificar la licencia del disco y volver a arrancar.

Lo primero que necesitas son los permisos adecuados en el proyecto: concretamente, compute.disks.update para poder modificar el disco de arranque. Sin ese rol o uno equivalente, no podrás cambiar la licencia. Una vez confirmado esto, el procedimiento recomendado por Google Cloud sigue estos pasos lógicos.

Primero se detiene la máquina virtual con el comando correspondiente, por ejemplo utilizando la herramienta de línea de comandos gcloud. Al parar la VM, Google recomienda en ocasiones hacer uso de reservas para garantizar que haya capacidad disponible cuando vuelvas a encenderla, algo relevante en regiones o zonas con alta ocupación.

Luego se obtiene la lista de discos asociados a la VM con un comando de descripción, y se comprueba cuál de ellos es el de arranque (normalmente identificado con boot: true). En este punto, es importante notar que todavía no se ha modificado nada; solo estás inspeccionando la configuración actual para asegurarte de que vas a cambiar el disco correcto.

A continuación, se identifica el nombre del disco de arranque (por ejemplo, mediante un gcloud compute disks list) y se lanza el comando para actualizar la licencia del disco con la de Ubuntu Pro. Este comando permite sustituir la licencia anterior (por ejemplo, una licencia de ubuntu-1604-xenial) por la correspondiente licencia de Ubuntu Pro de esa misma versión.

Google publica una tabla de URIs de licencia para cada versión compatible de Ubuntu Pro: hay un identificador específico para Ubuntu Pro 16.04 LTS, 18.04 LTS, 20.04 LTS, 22.04 LTS y 24.04 LTS. El comando de actualización utiliza la opción de reemplazo de licencia, indicando tanto la licencia previa como la nueva, de forma que el disco queda asociado a la edición Pro una vez completada la operación.

Después de modificar la licencia, se recomienda verificar que el cambio se ha aplicado correctamente usando un comando de descripción del disco. En el resultado deben aparecer las nuevas entradas de licencia con los URIs de Ubuntu Pro, junto con los códigos asociados. Si no se ven esas cadenas, es posible que el cambio no se haya aplicado bien y convenga repetir el proceso o revisar parámetros.

Cuando todo cuadra, se vuelve a iniciar la máquina virtual con el comando adecuado. Una vez que ha arrancado, se puede usar de nuevo la herramienta gcloud para conectarse por SSH y ejecutar en el interior de la VM el comando que comprueba el estado de los servicios de Ubuntu Pro, por ejemplo con la orden que muestra el estado de ua.

El resultado de este comando debería indicar que los componentes clave, como esm-apps y esm-infra, están no solo disponibles, sino habilitados. En cambio, otros servicios como livepatch o los paquetes certificados FIPS pueden aparecer como n/a si no forman parte del plan aplicado o si requieren una configuración adicional. Con esto se confirma que la licencia Pro se ha asociado correctamente al disco y al sistema.

Si en los registros de actividad del proyecto se quiere revisar el historial de cambios de licencia para auditoría, Google Cloud ofrece la posibilidad de consultar los logs del recurso gce_disk, filtrando por operaciones de actualización de discos que incluyan el campo licenses. De esta manera se puede ver cuándo se modificó la licencia de un disco concreto y con qué valores.

En este contexto de nube, es fundamental entender que Ubuntu Pro no es solo una capa de software, sino también un tipo de licencia a nivel de infraestructura. Por eso el proceso pasa por detener la VM, ajustar el disco y verificar que los registros reflejan la nueva licencia antes de reactivar los servicios asociados a la suscripción.

Visto todo lo anterior, se entiende mejor que Ubuntu Pro no sea simplemente “otra versión de Ubuntu”, sino un conjunto de servicios de soporte extendido, seguridad reforzada y herramientas de cumplimiento que se apoyan en la base LTS existente, tanto en equipos locales como en despliegues en la nube. Su mayor valor está en ofrecer hasta una década de mantenimiento y en cubrir un enorme número de paquetes que, de otro modo, se quedarían sin parches pasados los primeros años. Para muchos usuarios de escritorio, con cinco años tienen más que de sobra; para quienes gestionan sistemas críticos o odian reinstalar cada poco tiempo, contar con Ubuntu Pro se convierte en una forma bastante cómoda de estirar la vida útil de sus instalaciones sin perder de vista la seguridad.

Ubuntu 26.04 LTS Resolute Raccoon ya disponible
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