- España registra su peor resultado histórico en PISA 2025, con descensos en las tres competencias clave.
- La caída es especialmente pronunciada en lectura, donde se pierden 45 puntos desde 2015.
- Los factores como el uso de pantallas y la IA se perfilan como causas relevantes del deterioro académico global.
- Madrid y Castilla y León lideran los resultados, mientras que la equidad educativa se mantiene como un punto a favor.
La última edición del informe PISA, presentada este martes por la OCDE, deja una imagen desoladora para el sistema educativo español. Con la participación de casi 30.000 estudiantes de 956 centros educativos de todas las comunidades autónomas, los resultados confirman que los alumnos de 15 y 16 años han obtenido las puntuaciones más bajas desde que comenzó este estudio internacional en el año 2000. El desplome afecta a las tres áreas evaluadas: ciencias, matemáticas y lectura, y sitúa a España por debajo de las medias de la OCDE y de la Unión Europea en todas ellas.
El rendimiento en lectura es el que sufre el mayor retroceso, con una caída de 23 puntos respecto a la edición anterior de 2022. En términos absolutos, desde 2015 la pérdida acumulada alcanza los 45 puntos, una cifra muy superior al descenso medio de los países de la OCDE, que es de 27 puntos. En matemáticas, los estudiantes españoles también empeoran, con 457 puntos, es decir, seis menos que el promedio internacional y comunitario, y una disminución de 16 puntos en comparación con la pasada edición. En ciencias, la competencia principal de esta entrega, España queda en 477 puntos, cinco por debajo de la OCDE y cuatro de la UE, aunque es la única materia donde la caída es menor, con ocho puntos.
Un declive que comenzó en 2015 y se ha acelerado en los últimos años

Los analistas de la OCDE señalan que el inicio de esta tendencia negativa coincide con la masificación de los teléfonos móviles. Tue Halgreen, analista senior de la organización y responsable de la coordinación de PISA, explica que el declive empezó en 2015, justo cuando los dispositivos digitales pasaron de ser un bien minoritario a un uso generalizado. La correlación entre el tiempo de pantalla y el rendimiento es cada vez más evidente, y los expertos advierten de que la lectura fragmentada que fomentan estos dispositivos está perjudicando la comprensión de textos largos, un aspecto clave en todas las materias.
La inteligencia artificial también aparece en el punto de mira. Según el informe, el uso de herramientas de IA para tareas escolares se asocia con peores puntuaciones, especialmente en ciencias, aunque matiza que no todas las utilizaciones son negativas. Los estudiantes que emplean la IA para sustituir procesos cognitivos obtienen unos 20 puntos menos que quienes no la usan, pero los que la utilizan como complemento muestran resultados similares a los que prescinden de ella. Este hallazgo apunta a una brecha digital que podría agravarse si no se gestiona adecuadamente.
El análisis de los datos también revela un fenómeno inédito: los alumnos de entornos socioeconómicos altos son los que más están empeorando. En España, este grupo ha sufrido descensos del doble en lectura y matemáticas en comparación con los estudiantes de familias con menos recursos. La OCDE atribuye este comportamiento a que los centros que acogen a estos alumnos suelen hacer un mayor uso de herramientas digitales, lo que invita a reflexionar sobre cómo integrar la tecnología sin sacrificar el aprendizaje.
Comunidades autónomas: contrastes entre liderazgo y cola

Madrid y Castilla y León vuelven a copar los primeros puestos en todas las competencias. La Comunidad de Madrid logra 477 puntos en matemáticas, 495 en ciencias y 469 en lectura, superando en los dos primeros casos las medias de la OCDE y la UE, y quedando a solo dos puntos de encabezar también el apartado lector. Este resultado histórico consolida el modelo educativo de la región, que además supera a países como Finlandia, Suecia o Estados Unidos en varias materias. Castilla y León, por su parte, se mantiene como segundo en matemáticas y ciencias, con 472 y 493 puntos respectivamente, y tercera en lectura con 466.
Asturias, Cantabria y Galicia también destacan por encima de la media nacional, mientras que Ceuta y Melilla cierran la tabla. Las ciudades autónomas se quedan muy lejos del resto, con 397 y 379 puntos en lectura, y 405 y 395 en matemáticas. El País Vasco, que habitualmente se situaba en posiciones intermedias, baja significativamente y se coloca por debajo de la media en lectura con 419 puntos. La Comunidad Valenciana y Navarra también experimentan retrocesos notables, aunque mantienen algunos indicadores positivos en convivencia escolar.
Un dato sorprendente es el que ofrecen los estudiantes de Cataluña. A pesar de que la OCDE excluyó los datos de esta autonomía por un error en la muestra (el 23% de los alumnos seleccionados fue excluido, superando el 5% permitido), el Ministerio de Educación sí los ha dado a conocer. Los resultados catalanes, con 502 puntos en ciencias, 474 en matemáticas y 473 en lectura, son superiores a la media española y a la de la OCDE, pero las autoridades insisten en que no se pueden comparar con otras regiones debido a la falta de representatividad.
Equidad y convivencia: los puntos fuertes de España

No todo son malas noticias en el informe PISA 2025. La equidad educativa española es notablemente mejor que la media de los países desarrollados. La brecha de rendimiento entre estudiantes favorecidos y desfavorecidos es inferior a la de la OCDE, y uno de cada cuatro alumnos de entornos humildes logra alcanzar niveles altos de rendimiento, un porcentaje mayor que en la mayoría de los países europeos. Además, la tasa de migrantes escolarizados es del 20,3%, superior a la media internacional, pero la diferencia en resultados con el alumnado nativo es menor que en otros lugares.
España también destaca en aspectos emocionales y sociales del aprendizaje. El sentido de pertenencia, la curiosidad científica y la perseverancia son superiores a los promedios internacionales, con valores positivos tanto en chicos como en chicas. El clima escolar se percibe como positivo, y la incidencia del acoso escolar es de las más bajas, lo que contribuye a un ambiente más seguro para el desarrollo académico. Sin embargo, los expertos avisan de que estos puntos fuertes no compensan las carencias en competencias básicas, que son esenciales para el futuro laboral.
Debate sobre las causas y la responsabilidad política

Las explicaciones para este batacazo son múltiples y no exentas de polémica. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, descarta que la LOMLOE, la ley educativa actual, tenga relación directa con la bajada, ya que su aplicación completa apenas lleva unos años. Sin embargo, otros analistas y el propio informe apuntan a un problema estructural que se ha venido gestando durante una década. La falta de recursos, el aumento de la burocracia docente y la pérdida de autoridad del profesorado son factores que se citan con frecuencia en el debate público.
La OCDE también llama la atención sobre la implicación de las familias, que ha caído en los últimos años. Mientras que en 2022 el 77% de los padres preguntaba a sus hijos por su actividad escolar al menos una vez por semana, en 2025 este porcentaje se sitúa en el 60%. Los países asiáticos que encabezan la clasificación, como Japón, Corea del Sur o Singapur, se caracterizan por una fuerte cultura del esfuerzo y una alta valoración social de los docentes, algo que, según los expertos, no se da en España.
La falta de acuerdo político para una política educativa de estado se percibe como un lastre. Los resultados de PISA llegan en un momento de convulsión política, con huelgas en varias comunidades y críticas cruzadas entre el gobierno central y las autonomías. No obstante, la mayoría de los especialistas coinciden en que el problema es de fondo y requiere medidas consensuadas y sostenidas a medio y largo plazo, más allá de los ciclos electorales. La formación docente, el refuerzo de las materias instrumentales y una regulación más estricta del uso de pantallas en las aulas son las propuestas más repetidas.
En última instancia, PISA mide solo tres competencias, y no refleja la totalidad de la educación que se ofrece en las escuelas. Aspectos como las humanidades, las artes, la educación física o la convivencia no se evalúan, pero son igualmente importantes para formar ciudadanos completos. Aun así, el descenso sostenido en matemáticas, ciencias y lectura, que son fundamentales para desenvolverse en la sociedad actual, debe tomarse como una señal de alarma. La mejora de estos resultados no depende exclusivamente de la escuela, sino de una acción conjunta de instituciones, familias y sociedad en su conjunto.
España ha tocado fondo en los resultados de PISA, pero este punto de inflexión puede ser una oportunidad para replantear el modelo educativo. La prioridad debe ser recuperar la lectura comprensiva y la resolución de problemas, reducir el impacto de las distracciones tecnológicas y, sobre todo, garantizar que ningún alumno se quede atrás por su origen social. Solo así será posible revertir una dinámica que lleva más de una década empeorando y que, si no se corrige, hipotecará el futuro de los jóvenes y de la sociedad española en su conjunto.