- Más del 90% de los alumnos andaluces han superado la fase de acceso en una convocatoria de récord.
- El periodo de preinscripción para las universidades públicas permanece abierto hasta el 22 de junio.
- Medicina y el doble grado de Física y Matemáticas siguen encabezando el ranking de las notas más altas.
- Nuevas medidas de seguridad han marcado el desarrollo de los exámenes para evitar el fraude tecnológico.
Después de semanas de nervios a flor de piel y codos hincados sobre los libros, la incertidumbre ha llegado a su fin para una generación que se jugaba gran parte de su futuro académico en apenas tres días. Este curso, que ha batido récords de participación en comunidades como Andalucía, deja tras de sí un sabor de boca bastante dulce para la mayoría, ya que el índice de aprobados ha vuelto a ser masivo en prácticamente todo el territorio nacional. Vaya, que el esfuerzo parece haber valido la pena para esos miles de chavales que ahora ya respiran tranquilos mirando de reojo sus pantallas.
Desde este mismo jueves 11 de junio, la gran mayoría de las instituciones académicas han comenzado a liberar las calificaciones, permitiendo que más de 53.000 estudiantes andaluces conozcan su destino inmediato. Aunque el proceso ha sido coordinado de forma centralizada por la Universidad de Cádiz para toda la región, el acceso a los resultados se está realizando de manera fluida a través de las diversas plataformas digitales. Es un momento de euforia para unos y de cálculos matemáticos para otros, que ahora deben comparar su nota con las famosas barreras de acceso de años anteriores.
Éxito generalizado en las aulas de toda España

Si echamos un vistazo a los números fríos, la realidad es que los estudiantes españoles han vuelto a demostrar un nivel de preparación envidiable. En Andalucía, la tasa de éxito se ha consolidado en un 90,63%, una cifra que, aunque ligeramente inferior a la de la edición pasada, sigue siendo altísima teniendo en cuenta el volumen de alumnos presentados. Por ejemplo, en lugares como Málaga se ha rozado el 91,33%, mientras que en Granada el porcentaje de aptos se ha situado en un sólido 90,52%, lo que demuestra una homogeneidad clara en el nivel educativo de la autonomía.
Si abrimos el zoom hacia el resto del país, los datos son incluso más llamativos en algunas regiones del norte y el centro. Castilla y León lidera el ranking nacional con un impresionante 98,14% de aprobados, seguida muy de cerca por Navarra y Castilla-La Mancha, donde apenas un pequeño grupo de alumnos tendrá que esperar a la convocatoria extraordinaria de julio. En Madrid, el éxito ha alcanzado al 95,1% de los examinados, confirmando que la PAU, más que una criba insalvable, se ha convertido en un trámite para ordenar la entrada a los grados más demandados.
Un detalle curioso de esta convocatoria es el marcado protagonismo femenino en las estadísticas de matriculación. En el sur de España, casi seis de cada diez aspirantes eran mujeres, representando un 58,97% del total de inscritos, una tendencia que se repite año tras año y que refleja la realidad de las aulas universitarias actuales. Además, las notas medias obtenidas por ellas suelen ser ligeramente superiores, como se ha visto en el distrito granadino, donde han sacado algo más de ventaja en las puntuaciones finales.
Seguridad máxima y lucha contra el fraude tecnológico

No todo ha sido estudiar; la organización también ha tenido que ponerse las pilas para que nadie jugara con ventaja. En esta edición se han desplegado controles selectivos con detectores electrónicos en diversas sedes para pillar a cualquiera que intentara usar pinganillos o relojes inteligentes. La norma ha sido tajante: el que sea cazado con un dispositivo de estos se va directo a la calle con un cero y sin posibilidad de reclamar las tasas, un aviso para navegantes que parece haber funcionado a la perfección.
Incluso la forma de identificarse ha vuelto a lo tradicional para evitar líos con la tecnología punta. Aunque todos llevamos el móvil encima, para entrar al examen solo ha valido el DNI físico, el NIE o el pasaporte, dejando fuera el uso de aplicaciones digitales para verificar la identidad de los alumnos. Estas medidas, que pueden parecer un poco estrictas, buscan garantizar que todos los estudiantes compitan en igualdad de condiciones y que el proceso sea lo más transparente posible, algo fundamental cuando hay plazas tan cotizadas en juego.
Calendario de preinscripción y las temidas notas de corte
Con las notas ya en la mano, el siguiente paso es la preinscripción, que en Andalucía ya ha echado a andar. Los interesados tienen hasta el próximo 22 de junio para formalizar su solicitud a través del Distrito Único Andaluz. Es vital que los aspirantes no se duerman en los laureles y ordenen sus preferencias con cabeza, ya que el sistema adjudica las plazas de forma automática basándose estrictamente en la calificación obtenida y en el orden de prioridad marcado por el alumno.
En cuanto a qué carreras son las más difíciles de alcanzar, la historia se repite con pocos cambios en el podio. Medicina sigue siendo la reina absoluta, con la Universidad de Sevilla exigiendo un 13,34 para entrar, seguida muy de cerca por la de Granada. Sin embargo, si hablamos de dificultad máxima, el doble grado de Física y Matemáticas se lleva la palma, llegando a pedir un 13,7 en la Complutense de Madrid, una nota que roza la perfección absoluta y que solo está al alcance de unos pocos elegidos.
Por otro lado, este año se han visto algunas sorpresas con bajadas de nota bastante pronunciadas en ciertas ingenierías. Por ejemplo, en algunas sedes madrileñas, grados relacionados con el sector aeroespacial han pasado de pedir notas altísimas a quedarse en un simple cinco, algo que se explica principalmente por el aumento en la oferta de plazas. Estos vaivenes son habituales y dependen mucho de la oferta y demanda de cada curso, por lo que siempre se recomienda echar la solicitud aunque parezca que no se llega por los pelos.
Revisiones y últimas oportunidades para el acceso
Para aquellos que no estén conformes con lo que ven en sus pantallas, no está todo perdido. Existe un periodo de revisión que suele durar unos pocos días tras la publicación, donde se pueden reclamar las calificaciones si se considera que ha habido algún error. En lugares como Málaga, el plazo termina el 16 de junio, y lo bueno es que se puede hacer la preinscripción con la nota provisional mientras se espera el veredicto final, actualizándose los datos automáticamente en el sistema sin que el alumno tenga que mover un dedo.
La primera gran resolución de plazas se publicará el 3 de julio, momento en el que muchos ya podrán matricularse oficialmente. Pero ojo, que si no entras a la primera, el proceso sigue vivo hasta octubre con las llamadas listas de resultas. Esto permite que, a medida que la gente renuncia a sus plazas o cambia de opinión, las listas de espera se muevan y den entrada a quienes se quedaron a las puertas inicialmente, ofreciendo hasta cinco oportunidades adicionales para entrar en el grado deseado.
Finalizado este proceso de infarto, los futuros universitarios se preparan para una etapa totalmente distinta, dejando atrás la etapa escolar. Con un sistema de acceso que ha demostrado solidez y unas tasas de aprobado que invitan al optimismo, el panorama educativo se estabiliza a la espera de que los nuevos alumnos ocupen sus puestos en las facultades el próximo septiembre, cerrando así un ciclo que para muchos ha sido el más intenso de sus cortas vidas académicas.

