- Google prepara una inversión escalonada de hasta 40.000 millones de dólares en Anthropic, con un primer tramo de 10.000 millones ya comprometido.
- El acuerdo incluye el suministro de hasta 5 gigavatios de capacidad de cómputo con TPUs de próxima generación a partir de 2027.
- La operación refuerza la financiación circular entre hiperescaladores cloud y laboratorios de IA, en plena pugna con Amazon, Microsoft y OpenAI.
- Anthropic consolida su posición como rival directo de OpenAI gracias al impulso de Claude, Claude Code y otros modelos avanzados.

La carrera por el liderazgo en inteligencia artificial generativa ha dado un nuevo salto de escala económica. Google ha decidido redoblar su apuesta por Anthropic, uno de los laboratorios de IA más relevantes del momento, con un plan de inversión que podría alcanzar los 40.000 millones de dólares en los próximos años.
Esta operación sitúa a Anthropic como pieza clave en la estrategia de Google frente a rivales como Microsoft y Amazon, y consolida un modelo que ya se ha convertido en norma no escrita del sector: los grandes proveedores de nube financian a las startups de IA y, a cambio, aseguran que estas consuman masivamente su infraestructura de computación.
Cómo se estructura la inversión de Google en Anthropic
Según los detalles conocidos hasta ahora, el acuerdo prevé una inyección inicial de 10.000 millones de dólares por parte de la matriz de Google, Alphabet, basada en una valoración de Anthropic que se mueve entre los 350.000 y los 380.000 millones de dólares. Este primer tramo ya se ha puesto en marcha y consolida una relación que arrancó en 2023 con una participación bastante más modesta.
El resto del paquete, hasta completar los 40.000 millones de dólares, se articulará en sucesivas fases sujetas al cumplimiento de objetivos de rendimiento y a hitos comerciales por parte de Anthropic. No se han detallado públicamente todos esos condicionantes, pero sí se ha aclarado que estarán ligados a la evolución del negocio y a la adopción de sus modelos de IA.
Antes de este nuevo acuerdo, se estimaba que Google ya había destinado unos 3.000 millones de dólares a Anthropic a través de distintas rondas de financiación, con una participación cercana al 14% en su capital. Con la ampliación anunciada, su peso en el accionariado y su capacidad de influencia en la estrategia de la compañía aumentarán de forma significativa.
La operación valora a Anthropic en el entorno de los 350.000 millones de dólares, pero en el mercado circulan estimaciones que sitúan su potencial por encima de los 800.000 millones si mantiene su ritmo de crecimiento y termina saliendo a bolsa, un escenario que muchos inversores dan por muy probable en los próximos años.

Capacidad de cómputo: los 5 GW que marcan la diferencia
Más allá de las cifras puramente financieras, el corazón del acuerdo está en la infraestructura de computación. Anthropic ha firmado con Google y Broadcom un compromiso para acceder a “varios gigavatios” de capacidad de TPUs (unidades de procesamiento tensorial) de nueva generación, con un objetivo muy concreto: disponer de recursos suficientes para entrenar y desplegar sus modelos a gran escala.
En este marco, Google se ha comprometido a proporcionar a Anthropic 5 gigavatios de capacidad de cómputo a partir de 2027. Para hacerse una idea, estamos hablando de un volumen de energía y procesamiento que sitúa a la startup entre los clientes más intensivos de los centros de datos de Google Cloud a nivel mundial.
Esta ampliación viene a reforzar un acuerdo previo por el que Anthropic ya utilizaba 3,5 gigavatios de computación en la nube de Google y sus TPUs, un tipo de chip diseñado específicamente para acelerar tareas de aprendizaje automático y competir frente a las GPUs de Nvidia y los chips Trainium de Amazon.
El compromiso con Broadcom, proveedor clave de hardware para Google, asegura una cadena de suministro más estable para las próximas generaciones de TPUs, lo que resulta crítico en un momento en que el cuello de botella del sector de la IA es precisamente la falta de capacidad de cómputo y de chips avanzados.
El acuerdo también tiene una lectura evidente para el mercado europeo y español: empresas y desarrolladores que operan en Google Cloud en Europa podrán beneficiarse indirectamente de la madurez de la infraestructura que se está construyendo para dar servicio a Anthropic, tanto en rendimiento como en disponibilidad de servicios basados en IA generativa.
Anthropic: de rival emergente de OpenAI a socio estratégico de Google
Anthropic nació con un foco muy claro en la seguridad y control de la inteligencia artificial, pero en pocos años se ha consolidado como una de las alternativas más sólidas a OpenAI gracias a su familia de modelos Claude. Se trata de asistentes conversacionales capaces de razonar, generar código, analizar documentos extensos y automatizar tareas complejas.
Entre sus productos más destacados está Claude Code, un agente de IA orientado al desarrollo de software que ha ganado una tracción notable entre ingenieros y equipos técnicos, y que se ha convertido en uno de los motores del crecimiento de ingresos de la compañía. Junto a él, herramientas como Cowork, orientadas a la ejecución de trabajos complejos sin necesidad de conocimientos técnicos profundos, han ampliado su base de clientes empresariales.
La compañía también ha acaparado titulares con Mythos, un modelo experimental al que se atribuye una enorme capacidad de adaptación al entorno y habilidades avanzadas de análisis de sistemas, hasta el punto de que la propia Anthropic ha limitado su acceso por razones de seguridad. La decisión de no liberar abiertamente este modelo se enmarca en una estrategia de prudencia ante el potencial impacto de la IA en infraestructuras críticas.
Todo este despliegue tecnológico ha permitido a Anthropic alcanzar una tasa de ingresos anualizados cercana a los 30.000 millones de dólares, muy por encima de los aproximadamente 9.000 millones que se calculaban a finales del año anterior. Un salto de esta magnitud explica en buena parte por qué inversores y gigantes tecnológicos están dispuestos a comprometer sumas récord.
Lo llamativo del caso es que Google impulsa a Anthropic al mismo tiempo que desarrolla Gemini, su propia familia de modelos de IA generativa que compite directamente en el segmento de asistentes avanzados. Es decir, Alphabet invierte miles de millones en un actor que, en paralelo, disputa el mismo mercado que sus soluciones internas, una situación de “coopetición” que se está normalizando en la industria.
Una guerra de chequeras entre hiperescaladores: Google, Amazon y Microsoft
La decisión de Google no se entiende sin mirar lo que está ocurriendo en el entorno competitivo. Amazon anunció hace apenas unas semanas una ampliación relevante de su alianza con Anthropic, incluyendo una inversión inicial de 5.000 millones de dólares y otros 20.000 millones adicionales condicionados a hitos comerciales futuros.
A cambio, Anthropic se ha comprometido a utilizar los chips Trainium y la infraestructura de Amazon Web Services (AWS) para parte de sus cargas de trabajo, replicando el patrón que mantiene con Google y sus TPUs. Es decir, la startup reparte su demanda de cómputo entre dos de los grandes proveedores de nube, ambos deseosos de atar a largo plazo a uno de los clientes más estratégicos del sector.
En paralelo, Microsoft mantiene su estrecha relación con OpenAI, con acuerdos de inversión y uso preferente de sus modelos a través de Azure. De este modo, el tablero queda configurado con tres grandes hiperescaladores compitiendo por asegurarse el acceso prioritario a los modelos de IA más avanzados, al tiempo que éstos se convierten en clientes gigantes de sus nubes.
En el caso específico de Anthropic, la compañía asegura haber recaudado compromisos de financiación por hasta 65.000 millones de dólares en las últimas semanas, sumando aportaciones de Google, Amazon y otros fondos institucionales. Buena parte de ese capital se destina de forma directa o indirecta a pagar infraestructura de computación en esos mismos proveedores.
Este esquema, que muchos analistas describen ya como “financiación circular”, se ha convertido en el nuevo estándar del sector: los gigantes de la nube inyectan dinero en laboratorios de IA y estas startups reinvierten esos recursos en contratar más potencia de cálculo a los mismos gigantes, haciendo crecer a su vez los ingresos por servicios cloud.
Impacto en Google Cloud, CAPEX y la visión de los inversores
La operación con Anthropic llega en un momento en que el CAPEX de las grandes tecnológicas se ha convertido en uno de los indicadores más vigilados por los mercados. El término hace referencia al gasto en activos físicos e intangibles necesarios para ampliar la capacidad productiva, y en el contexto actual prácticamente se traduce en centros de datos, chips y redes diseñadas para mover modelos de IA a gran escala.
En el caso de Alphabet, el salto en inversión en infraestructura de nube e inteligencia artificial ha sido notable en el último año. Google Cloud, la división de servicios en la nube del grupo, incrementó sus ingresos de forma muy significativa y se ha consolidado como uno de los pilares de crecimiento de la compañía, por delante de otras líneas de negocio más maduras como la publicidad.
Con acuerdos como el de Anthropic, Google busca un doble objetivo: por un lado, mantener el ritmo de innovación en modelos propios como Gemini, y por otro, garantizar que la fuerte expansión del CAPEX se traduzca en clientes intensivos que llenen sus centros de datos. Anthropic, con su demanda de varios gigavatios de capacidad TPU, encaja perfectamente en esa lógica.
La reacción inicial del mercado ha sido moderadamente positiva. Tras conocerse los detalles de la operación, las acciones de Alphabet llegaron a subir en torno a un 1,6% en la sesión del anuncio, reflejando la lectura de que, pese al enorme desembolso, la apuesta refuerza la posición competitiva de Google frente a sus principales rivales.
En Europa, donde Google Cloud compite por contratos públicos y privados de gran volumen, la posibilidad de ofrecer servicios basados tanto en Gemini como en los modelos Claude supone un argumento adicional para convencer a empresas, administraciones y desarrolladores que buscan opciones sólidas y diversificadas de IA generativa.
Un sector impulsado por expectativas y por una carrera a largo plazo
El contexto en el que se enmarca este acuerdo es el de una industria de la IA que quema capital a gran velocidad, sin que la rentabilidad inmediata sea, por ahora, el objetivo principal. Tanto Anthropic como otros laboratorios punteros están centrados en escalar sus modelos, ampliar su base de clientes y consolidar posiciones antes de una posible salida a bolsa.
Buena parte de los inversores, incluidos los grandes grupos tecnológicos, asumen que los beneficios llegarán más adelante, en un horizonte que algunos sitúan hacia 2029 o 2030, cuando la adopción de soluciones de IA se haya extendido de forma masiva a sectores tan diversos como la industria, los servicios financieros, la sanidad o la administración pública.
Mientras tanto, modelos como Claude, Claude Code o los sistemas internos de Anthropic se utilizan como tarjetas de presentación para demostrar capacidad técnica y atraer nuevas rondas de financiación. Incluso proyectos de los que apenas se dan detalles, como Mythos, contribuyen a alimentar la percepción de que la compañía se mueve en la frontera tecnológica del sector.
En el caso europeo y español, el efecto se percibe de forma indirecta pero creciente. Grandes y medianas empresas están empezando a incorporar asistentes de IA y agentes especializados en sus flujos de trabajo, y a menudo lo hacen a través de plataformas cloud como Google Cloud o AWS. La batalla a nivel global entre Anthropic, OpenAI y otros actores acaba influyendo en las herramientas que acaban usando desarrolladores, pymes y organizaciones públicas en Europa.
Al final, el movimiento de Google para comprometer hasta 40.000 millones de dólares con Anthropic combina estrategia defensiva y ofensiva a la vez: protege su posición frente a Amazon y Microsoft, garantiza una demanda masiva para sus TPUs y su nube, y se asegura una participación relevante en uno de los laboratorios de IA con mayor proyección del mundo, en un momento en que la inteligencia artificial se ha convertido en un factor determinante para el futuro del tejido empresarial global.