Números de tarificación especial y adicional: guía completa para no pagar de más

Última actualización: marzo 3, 2026
  • Los números de tarificación especial y adicional no suelen incluirse en las tarifas planas y pueden tener precios muy elevados por minuto o por llamada.
  • Prefijos como 800 y 900 son gratuitos, mientras que 901, 902, 803, 806, 807, 905 o 118XX implican distintos niveles de coste y condiciones legales.
  • Es posible pedir al operador el bloqueo de numeraciones de tarificación adicional y reclamar cargos indebidos sin que te corten la línea si pagas el resto de la factura.
  • Conocer el significado de cada prefijo y la normativa aplicable ayuda a evitar abusos y sorpresas en la factura de móvil o fijo.

números de tarificación especial o adicional

En los últimos años nos hemos acostumbrado a las tarifas planas de móvil y fijo, con llamadas nacionales ilimitadas y muchos gigas de datos. Eso hace que, en el día a día, apenas miremos la duración de las llamadas porque confiamos en que ya está todo incluido en la cuota mensual.

El problema llega cuando marcamos ciertos prefijos y, a final de mes, aparece en la factura un cargo inesperado. Detrás de esos importes suelen estar los números de tarificación especial o adicional, una numeración con reglas propias, precios muy distintos a los de una llamada normal y una normativa específica que conviene tener muy controlada.

Qué son los números de tarificación especial y los de tarificación adicional

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Cuando hablamos de esta materia, en realidad mezclamos dos grupos distintos de teléfonos: por un lado los números de tarificación especial y, por otro, los números de tarificación adicional. Todos ellos se facturan fuera de la tarifa plana, pero no tienen ni el mismo uso ni el mismo precio.

Los números de tarificación especial son numeraciones que se usan, sobre todo, para servicios de información, atención a la ciudadanía o atención a clientes. Su coste suele ser similar al de una llamada nacional o algo superior, e incluso en muchos casos son gratuitos para quien llama, como sucede con los prefijos 800 y 900. Aquí también se encuadran números como el 901 y 902, o servicios de la Administración como el 060.

En el otro extremo están los números de tarificación adicional, que son los que pueden disparar la factura. Se utilizan para ofrecer servicios de ocio, entretenimiento o profesionales mediante el teléfono, de forma que, además de la parte que cobra el operador, se retribuye al titular del número. Dentro de este grupo se encuentran los famosos 803, 806, 807, 905 y 118XX, entre otros.

Este tipo de servicios incluye, por ejemplo, líneas eróticas, tarot, concursos de televisión, juegos, consultas profesionales o servicios de información telefónica. El coste puede alcanzar varios euros por minuto o por llamada, por lo que basta un descuido para encontrarse con cargos muy altos en una sola factura.

Cómo identificar un número de tarificación especial o adicional

Para evitar sustos, lo primero es aprender a reconocer a simple vista la numeración conflictiva. En la práctica, todo se reduce a fijarse bien en los primeros dígitos del teléfono y en cuántos dígitos tiene en total.

Una regla muy útil es que, si el teléfono tiene sólo tres cifras y empieza por 0, suele tratarse de un número corto vinculado a servicios públicos o de interés social. El ejemplo más conocido es el 112 (emergencias), pero también están el 016 (violencia de género), el 091 (Policía Nacional) o el 092 (Policía Municipal). Estas llamadas, en general, no tienen coste para el usuario, independientemente de la tarifa o del operador.

Hay que ir con más cuidado con ciertos números cortos que empiezan por 1, sobre todo los 118XX, reservados a servicios de información telefónica de pago. Su precio máximo es muy alto y la duración está limitada, pero aun así es fácil llegar a pagar una cantidad desproporcionada por una llamada muy breve.

Cuando vemos un número de nueve cifras que empieza por 8 o 9, es clave mirar enseguida el segundo y el tercer dígito. De ellos dependerá que la llamada sea gratuita, de coste compartido, de coste elevado o que nos estén ofreciendo un servicio de tarificación adicional con precios muy altos.

Significado de los principales prefijos: 800, 900, 901, 902, 803, 806, 807, 905, 908, 909 y 118

Para aclarar el panorama, conviene repasar uno por uno los prefijos más habituales asociados a tarificación especial o adicional, tanto en móvil como en fijo. Con ello podrás saber de un vistazo qué esperar antes de descolgar.

Los números 800 y 900 son los más amables con el bolsillo de quien llama. Se trata de numeraciones de cobro revertido automático: el coste íntegro lo asume quien recibe la llamada. Por tanto, para el usuario final son totalmente gratuitos, tanto si llama desde un fijo como desde un móvil, y no descuentan minutos de ningún bono.

Muchas empresas y administraciones usan estas numeraciones para atención al cliente o información gratuita. Eso sí, es posible que algunos números 900 no funcionen desde determinadas provincias o países, porque el titular puede limitar desde dónde acepta llamadas para acotar su servicio.

Con los números 901 entramos en terreno de coste compartido. En esta numeración, el precio de la llamada se reparte entre la persona que llama y el titular del número. En su origen estaban pensados como un punto intermedio entre un teléfono gratuito y uno de pago, pero con la bajada generalizada de tarifas el resultado es que hoy pueden salir bastante caros, sobre todo desde el móvil.

Una llamada de cinco minutos a un 901 puede moverse, según el operador, desde unos 0,30 € desde fijo hasta más de 2 € desde móvil. Además, esta numeración ya no se puede usar como teléfono de atención al cliente principal y, cuando se publicita, debe aparecer junto a un número geográfico estándar como alternativa.

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En el caso de los números 902, el coste íntegro recae sobre quien llama. No son gratuitos, no se incluyen en bonos de minutos y, además, resultan especialmente caros desde móvil. Una llamada de cinco minutos puede rondar o superar los 3 €, tanto si se llama desde la red móvil como desde ciertos fijos, dependiendo de la compañía.

Desde hace años, la normativa ha ido acotando su uso. Primero se prohibió que las compañías de luz y gas los emplearan como números de atención al cliente, y después esa prohibición se extendió a todos los servicios básicos al consumidor (energía, agua, banca, seguros, transporte sanitario, etc.). Finalmente, se restringió su uso en general para atención al cliente, de forma que, si una empresa usa 902 para otros servicios, debe siempre indicar junto a él un número normal con prefijo geográfico.

Más allá de los 90X, encontramos otros prefijos importantes en tarificación adicional. Los números 803, 806 y 807 se reservan a servicios de entretenimiento, ocio y consultas profesionales. Por ejemplo, el 803 está asociado a servicios para adultos, el 806 se utiliza para ocio y juegos (tarot, concursos, entretenimiento variado) y el 807 se orienta a servicios profesionales como asesoría, soporte técnico avanzado o consultas médicas y legales.

En todos estos casos, las llamadas no se incluyen en las tarifas planas y su precio suele ser alto porque una parte importante del importe se destina al prestador del servicio. Los rangos habituales van aproximadamente desde 0,35 € hasta más de 3 € por minuto, dentro de los límites que marca la regulación vigente.

Un detalle clave en estas numeraciones es el cuarto dígito del número. En los 803, 806 y 807, cuanto más alta sea esa cuarta cifra, mayor es el precio por minuto. Si la cuarta cifra es 0 o 1, existen límites más bajos (por ejemplo, llamadas desde móvil con un máximo de alrededor de 0,65 €/minuto). En cambio, cuando la cuarta cifra es igual o superior a 6, se entra en la franja de servicios más caros, donde el coste puede dispararse desde aproximadamente 1,3 €/minuto hacia arriba y el tope lo establece el titular del servicio, dentro de los márgenes permitidos.

Los números 905 se asocian principalmente a televoto y concursos de televisión. A diferencia de otros rangos, su facturación suele ser por llamada completa, con un precio cerrado que se anuncia en pantalla o en la publicidad. Todas las llamadas tienen una duración limitada (por ejemplo, en algunos casos hasta tres minutos) y la normativa exige una locución informativa más breve antes de que empiece el servicio.

Los prefijos 907, 908 y 909 se utilizan para servicios prestados a través de Internet, donde el usuario se conecta a un contenido o aplicación vía telefónica. Aquí, de nuevo, la cuarta cifra tras el prefijo marca el tipo de servicio: si va de 0 a 4, suele tratarse de entretenimiento online; si va de 5 a 9, se relaciona con servicios para adultos. Para acceder, normalmente hace falta autorizarlo de forma expresa en el operador, lo que reduce el riesgo de que se active por error.

Mención aparte merece la numeración 118XX, destinada a servicios de información telefónica (la antigua guía telefónica, pero de pago). Son los típicos números que comienzan por 118 seguidos de dos cifras adicionales (11827, 11887, etc.), cada una asociada a una empresa distinta. Estos servicios permiten solicitar números de teléfono de empresas o particulares inscritos, información general de contacto, direcciones y otros datos similares.

El gran problema de los 118 es su precio. Estudios de mercado han detectado que una llamada de un minuto puede costar de media en torno a 5,5 €, con un abanico que va desde menos de 2 € hasta casi 12 € por minuto. Además, existe la llamada “progresión de llamada”: en lugar de darte el número de destino para que llames tú, te ofrecen transferir la llamada desde el propio 118, de forma que siguen facturando como si aún estuvieras en el servicio de información, aunque en realidad ya estés hablando con el comercio o la persona que buscabas.

De esta manera, una llamada que debería ser breve puede alargarse fácilmente varios minutos, y no es raro que una consulta termine costando 20 o 30 €. Es precisamente esta práctica la que ha provocado numerosas quejas y reclamaciones, así como campañas de asociaciones de consumidores pidiendo que los 118 se consideren completamente servicios de tarificación adicional desactivados por defecto.

Números cortos y otros prefijos especiales: 010, 060, 062 y numeraciones 0–, 10–, 14–, 15–, 16–, 17–

Más allá de los clásicos 80X, 90X y 118, existen otros números cortos especiales que conviene conocer. Una buena parte están vinculados a administraciones públicas y servicios de seguridad, con condiciones particulares de facturación.

El número 010 se usa de forma habitual por muchos Ayuntamientos para prestar información sobre trámites municipales: empadronamiento, licencias, gestiones locales, etc. En algunas grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Valencia o Murcia, llamar al 010 es gratuito porque el coste lo asume el propio Ayuntamiento. Sin embargo, en otras provincias o municipios (por ejemplo, Álava, Ávila o Baleares) la llamada sí tiene un precio específico, que suele ser similar al de una llamada local o algo superior.

El 060 es el número general de información de la Administración General del Estado. A través de él se puede preguntar por becas, normativa, empleo público, así como solicitar cita previa para trámites como el DNI o el pasaporte. Su coste se equipara al de una llamada nacional estándar, por lo que no se considera gratuito, pero tampoco entra en la categoría de tarificación adicional más cara.

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Los números 062, 091 y 092 corresponden, respectivamente, a la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Municipal. Están orientados a atención ciudadana y emergencias policiales. En función de la normativa y del operador, estas llamadas pueden canalizarse como servicios básicos sin coste directo para el usuario, pero siempre conviene confirmar las condiciones concretas en cada compañía.

También existen numeraciones cortas del tipo 0–, 10–, 14–, 15–, 16–, 17–, que se destinan a servicios de interés social o de valor añadido ligados a entes públicos o servicios críticos. Su longitud es menor a las nueve cifras habituales y, en algunos casos, pueden llevar asociada una tarificación específica, por lo que no siempre son equivalentes a una llamada nacional normal.

Es importante tener en cuenta que, para todos estos números, la normativa obliga a que se informe al usuario al comienzo de la llamada sobre el precio máximo y la duración, además de otros datos clave, como la edad mínima necesaria para usar el servicio en caso de contenidos sensibles o si se trata de una conexión a Internet u otro tipo de servicio especial.

Normativa y obligaciones: lo que dice la ley sobre estos números

Los números de tarificación especial y adicional son legales, pero están sometidos a una regulación muy estricta para proteger a los consumidores. Las normas abarcan desde el uso que pueden hacer las empresas hasta la forma de facturar y de informar del precio antes de que comience el servicio.

Uno de los aspectos clave es que las compañías que prestan servicios de atención al cliente o posventa no pueden obligar al consumidor a llamar a numeraciones de coste elevado como los 902. La legislación de servicios de atención a la clientela establece que, para estas gestiones, la empresa debe ofrecer un número que no suponga un coste superior al de una llamada a un fijo geográfico o a un móvil estándar. En sectores básicos, incluso se exige la disponibilidad de un número gratuito 800 o 900.

Si una empresa utiliza como teléfono principal un número que implica coste añadido, está obligada a proporcionar al usuario una alternativa gratuita o de coste equivalente a una llamada nacional. No hacerlo puede ser motivo de sanción por parte de las autoridades competentes en consumo y telecomunicaciones.

En cuanto a la tarificación, los operadores tienen cierto margen para fijar sus precios concretos a 803, 806, 807, 905 y 118, pero deben respetar unos límites máximos regulados. Por ejemplo, los rangos de precios para 803, 806 y 807 suelen situarse entre 0,35 € y 3,15 € por minuto, mientras que para los 905 se manejan franjas aproximadas de 1,20 € a 1,65 € por llamada, en función de la modalidad.

Además, la normativa impone obligaciones de información previa mediante locución. Antes de prestar el servicio de tarificación adicional, el usuario debe escuchar una grabación que indique con claridad el precio máximo por minuto o por llamada, especificando si la llamada se realiza desde un fijo o desde un móvil, el tipo de servicio al que se accede y la identidad del titular del número.

Para las llamadas a 803, 806 y 807, esa locución suele durar unos 15-20 segundos (según la normativa aplicable en cada momento), con un pequeño margen adicional para que el usuario cuelgue sin coste si no desea continuar. En el caso de los 905, la locución puede ser algo más breve (por ejemplo, en torno a 11 segundos), pero siempre debe ser suficientemente clara para que el usuario tome una decisión informada.

Si la persona que llama corta la llamada antes de que finalice la locución obligatoria, el operador no puede cobrarle el importe del servicio de tarificación adicional, ya que no ha llegado a acceder al contenido. Únicamente se podría facturar, en su caso, el coste mínimo de conexión si estuviera previsto, aunque en la práctica no suele aplicarse establecimiento de llamada en estas numeraciones.

También se fijan duraciones máximas para limitar el impacto económico. En líneas de tarificación adicional tradicionales, el tiempo de conversación suele estar limitado a 30 minutos, tras los cuales la llamada se corta automáticamente. En el caso de los 118 de información telefónica, la llamada se limita normalmente a 10 minutos, y el operador debe colgar de forma automática al llegar a ese tope.

Facturación, derechos del usuario y SMS premium

En la factura, las llamadas y mensajes hacia numeraciones especiales y de tarificación adicional deben aparecer perfectamente desglosados, de forma que el usuario pueda identificar el servicio, la duración, el precio exacto y el tipo de numeración utilizada. No se pueden esconder ni agrupar esos cargos sin detalle.

Si el cliente está en desacuerdo con la facturación de estos servicios y decide no abonarlos, la normativa establece que esa negativa no puede dar lugar a la suspensión del servicio telefónico básico (voz o SMS estándar) siempre y cuando se pague el resto de la factura. Lo que sí puede hacer el operador es suspender únicamente el servicio de tarificación adicional impagado, pero no cortar la línea completa por ese motivo.

En el caso de los SMS premium (mensajes a numeraciones cortas de contenido especial, suscripciones a alertas, concursos por SMS, etc.), las empresas deben detallar en su publicidad el precio máximo por mensaje, la identidad del proveedor, el teléfono de atención al cliente y el tipo de servicio ofrecido. Además, no pueden obligar al consumidor a enviar dos o más SMS de tarificación adicional como paso imprescindible para contratar un servicio concreto.

Está prohibido utilizar como remitente de mensajes un número de tarificación adicional (SMS premium) salvo que se trate de comunicaciones asociadas a un servicio que el usuario ya ha contratado voluntariamente. Es decir, no se pueden enviar mensajes comerciales encubiertos desde numeraciones de pago que induzcan al usuario a activar servicios que no ha solicitado.

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Cómo bloquear los números de tarificación especial y adicional

La forma más eficaz de evitar sorpresas pasa por solicitar al operador que desactive o bloquee las numeraciones de tarificación adicional en tu línea. La mayoría de compañías permiten hacerlo tanto en líneas móviles como en fijos, bien a través de su área de cliente, por teléfono o incluso mediante aplicaciones y canales de mensajería.

Muchos operadores ofrecen, por defecto, desactivados los rangos más conflictivos, como los 803, 806, 807 o ciertos 118 con precio superior a 0,5 €/minuto. En esos casos, el cliente tiene que solicitar expresamente su activación si quiere utilizarlos. Esta medida reduce bastante el riesgo de cargos inesperados, sobre todo en líneas de menores o personas vulnerables.

Algunas compañías incluyen en su app un apartado de “servicios premium” o similar, desde donde se puede marcar con un simple interruptor qué numeraciones se permiten y cuáles se bloquean. También pueden existir límites de consumo para evitar que la factura se dispare: por ejemplo, fijar un tope mensual global que, una vez alcanzado, corte automáticamente llamadas a determinados rangos o a numeración internacional.

Hay operadores que incluso permiten gestionar estas restricciones por WhatsApp u otros canales digitales. El proceso suele ser tan sencillo como identificarse como titular o usuario autorizado y solicitar “desactivar las llamadas a números especiales” o a un rango concreto (80X, 90X, 118XX…). El bloqueo, por lo general, se aplica de forma casi inmediata.

Eso sí, conviene tener en cuenta que en algunos casos no se puede bloquear desde la operadora ciertas numeraciones, como los 900, 901 o 902, especialmente cuando su uso está vinculado a servicios de administración o empresas con las que el cliente pudiera necesitar contactar. Aun así, la restricción de los rangos más caros (803, 806, 807, 905, 118…) reduce notablemente el riesgo.

Cómo reclamar si te han cobrado de más o el servicio incumple la normativa

Si sospechas que se ha facturado incorrectamente un servicio de tarificación adicional (por ejemplo, no se respetó la locución de precio, la duración máxima, o se prestó un servicio distinto al anunciado), tienes derecho a presentar una reclamación y pedir la devolución de los importes.

El primer paso es dirigirse al departamento de atención al cliente de tu operador en un plazo de un mes desde la recepción de la factura. Puedes hacerlo por teléfono, por escrito o a través de los canales online que la compañía ponga a disposición (correo electrónico, área de cliente, etc.). Es importante conservar número de incidencia y copia de la reclamación.

Si transcurrido un mes no recibes respuesta o la contestación no te satisface, puedes elevar la queja a la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones del Ministerio competente. Tienes un plazo de tres meses para presentar la reclamación y la resolución suele emitirse en un máximo de seis meses. En paralelo, también puedes solicitar arbitraje de consumo ante las Juntas Arbitrales; si el operador rechaza someterse a ese arbitraje, se reabre el plazo de tres meses para acudir a la Oficina de Telecomunicaciones.

Durante este proceso, recuerda que puedes pagar el resto de la factura excepto los importes discutidos, sin que ello suponga la suspensión del servicio telefónico básico. El operador únicamente estaría legitimado para bloquear el acceso al servicio de tarificación adicional objeto de conflicto, en tanto se resuelve la reclamación.

Trucos y alternativas para evitar pagar por números especiales

Además del bloqueo de numeraciones y del control de consumo, existen algunos trucos prácticos para esquivar los números caros. Uno de los más conocidos es buscar en Internet equivalentes geográficos para ciertos 901 o 902, ya que muchas veces estos teléfonos tienen detrás un número fijo normal al que sí se puede llamar desde la tarifa plana, y, en algunos casos, aprender a llamar con número oculto puede resultar útil según la situación.

Basta con escribir en el buscador frases del tipo “equivalente número 902XXXXXX” o “no más 900 + el número en cuestión” para localizar páginas que recopilan alternativas. No siempre hay suerte, pero en bastantes casos se encuentran números fijos o móviles convencionales que conectan con el mismo departamento y que se incluyen en la tarifa plana.

En el ámbito de los números 118, algunos operadores han empezado a implantar locuciones previas adicionales antes de que arranque la tarificación del servicio. Por ejemplo, en cuanto el usuario marca un 118AB, escucha un aviso claro sobre el precio por minuto y se le da la opción de colgar sin coste si decide no continuar. De esta forma se evitan activaciones involuntarias o llamadas que el usuario creía gratuitas.

Por otro lado, revisar con cierta frecuencia el detalle de consumo en la factura —o en el área de cliente online— ayuda a detectar patrones extraños, como llamadas repetidas a un mismo número de tarificación adicional, suscripciones de SMS premium que no se recuerdan haber aceptado o cargos a 118 que se producen de forma esporádica. Cuanto antes se detecte la anomalía, más sencillo es reclamar y solucionarlo.

En definitiva, entender qué hay detrás de cada prefijo, conocer las obligaciones legales de empresas y operadores, y aprovechar las opciones de bloqueo y control que ofrecen las compañías, permite usar el teléfono con mucha más tranquilidad y sin miedo a encontrarse, de repente, con decenas de euros en servicios que no se pretendía contratar.