Multijugador de Hytale: guía completa para jugar con amigos

Última actualización: enero 29, 2026
  • Hytale permite jugar en multijugador tanto mediante mundos compartidos con código como a través de servidores dedicados.
  • Los mundos dependen de que el anfitrión esté conectado, mientras que los servidores ofrecen sesiones siempre activas y más jugadores.
  • La conexión se realiza con códigos o direcciones IP, por lo que es clave gestionarlos con seguridad y buena configuración de red.
  • Organización, normas básicas y buena comunicación son esenciales para disfrutar al máximo del multijugador de Hytale.

Multijugador de Hytale

Jugar a Hytale en solitario está bien, pero cuando descubres su modo multijugador se abre un mundo completamente distinto: explorar con amigos, montar bases enormes entre varios, compartir recursos y lanzarte a por jefes imposibles tú solo. Todo eso es justo lo que hace que mucha gente se interese por el multijugador de Hytale incluso antes de comprar el juego.

La buena noticia es que, a diferencia de otros títulos tipo sandbox, no siempre vas a necesitar montar un servidor dedicado ni liarte con puertos y configuraciones raras. Hytale te permite jugar fácilmente usando mundos de un jugador compartidos mediante códigos o, si quieres algo más serio y permanente, montando o alquilando tu propio servidor. A lo largo de esta guía vas a ver todas las posibilidades del multijugador de Hytale y cómo sacarles partido, tanto si eres anfitrión como si solo quieres unirte a la partida de otra persona.

Qué es el multijugador de Hytale y cómo funciona

Hytale es, ante todo, un juego sandbox multijugador pensado para distintos tipos de jugadores: desde quienes buscan una campaña de aventura clásica hasta los que quieren crear sus propios mundos o minijuegos. Dentro del mismo título puedes vivir una historia de fantasía con tus colegas, centrarte en construir y experimentar con herramientas de desarrollo o simplemente buscar servidores llenos de actividades.

El modo multijugador se apoya en dos pilares muy claros: mundos de un jugador que se comparten mediante código y servidores multijugador dedicados. Ambos permiten jugar en compañía, pero no están pensados para lo mismo ni se comportan igual cuando el anfitrión se desconecta o cuando hay muchos jugadores conectados a la vez.

La clave es entender que un mundo de un jugador compartido depende siempre de que su propietario esté conectado, mientras que los servidores, por norma general, permanecen encendidos de forma continua. Eso hace que cada opción tenga ventajas e inconvenientes: los mundos son sencillos y rápidos de usar; los servidores requieren más preparación pero ofrecen estabilidad y más capacidad de gestión.

Otra parte fundamental del multijugador en Hytale es que todo gira en torno a códigos de acceso y, en el caso de servidores, direcciones IP. Esos códigos sirven para conectarte de forma directa a un mundo o servidor concreto, con la posibilidad de añadir contraseña para restringir quién entra. Más adelante verás cómo se usan y qué precauciones debes tener con ellos.

Da igual si lo que quieres es acabar la aventura principal con tu pareja, montar un pequeño servidor privado con tus amigos de siempre o entrar a minijuegos más competitivos: el sistema multijugador de Hytale cubre escenarios casuales, cooperativos y de comunidad a gran escala, y se apoya tanto en contenido oficial como en las creaciones de la comunidad.

Diferencias entre mundos compartidos y servidores de Hytale

Para saber qué opción te interesa, lo primero es dejar claro en qué se diferencian exactamente un mundo multijugador “de un jugador” y un servidor dedicado. A nivel práctico, ambos te permiten jugar con más gente, pero su comportamiento y la forma en que los usas no es la misma.

Por un lado, los mundos de un jugador compartidos son aquellos que creas tú mismo desde el menú de “Mundos” y luego habilitas para juego online. Siguen siendo mundos “tuyos”, alojados en tu PC o tu consola, pero Hytale te deja generar un código que otras personas pueden usar para conectarse mientras tú estás dentro.

En este tipo de mundo, la sesión termina en cuanto el anfitrión abandona la partida. Si tú eres el propietario y sales del juego, ese mundo multijugador se “apaga” y el resto de jugadores será desconectado. Por eso se recomiendan para grupos pequeños que suelen coincidir en horario, como dos o tres amigos que quedan para jugar a la vez.

Los servidores, en cambio, funcionan como instancias independientes que se pueden mantener online incluso cuando el dueño original no está jugando. Normalmente se trata de máquinas alquiladas en un proveedor de hosting o bien equipos propios configurados como servidor dedicado, y ahí conectan todos los jugadores que tengan la IP y, si procede, la contraseña.

Un servidor te permite tener más jugadores simultáneos, sistemas de moderación, reglas especiales y experiencias multijugador a gran escala. Es el formato habitual para minijuegos, grandes comunidades, servidores de rol o proyectos creativos enormes. En muchos casos, los minijuegos más elaborados se ejecutan en servidores oficiales o de la comunidad, pero apoyados en las herramientas creativas del juego.

Mundos multijugador en Hytale: cómo funcionan y qué tener en cuenta

Si lo que buscas es algo sencillo para jugar con tu pareja o con un grupo reducido, compartir un mundo de un jugador suele ser el método más rápido y cómodo. No requiere alquilar nada ni tocar configuraciones complicadas, aunque sí hay algunas cosas que conviene que conozcas antes de empezar.

La primera es que, al tratarse de un mundo alojado en tu propio equipo, solo existirá en modo online cuando tú lo tengas cargado. En cuanto cierres el juego o cambies de mundo, el resto se desconectará automáticamente, así que es buena idea avisar antes de salir para que nadie se quede a medias en un combate o construcción.

Otro punto importante es la seguridad: Hytale utiliza códigos para compartir mundo que incluyen información sensible como la IP de quien los genera. Esos códigos están pensados para enviárselos solo a personas de confianza, nunca para publicarlos libremente en redes sociales, foros o webs abiertas al público.

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Si compartes el código de tu mundo de cualquier forma sin filtro, estás exponiendo tu dirección IP a desconocidos y abriendo la puerta a posibles problemas, tanto de acceso no autorizado a la partida como de seguridad de tu propia red. Por eso, aunque resulte tentador invitar a cualquiera, es mejor limitarlo a amigos, comunidad privada o gente con la que ya juegas de manera habitual.

Cómo invitar amigos a tu mundo de Hytale

Una vez que tienes claro qué implica compartir un mundo, el proceso para invitar amigos es bastante sencillo. Lo primordial es que ya hayas creado el mundo en cuestión y lo tengas cargado en tu pantalla, porque si no, no podrás activar las opciones online ni generar el famoso código de acceso.

Con el mundo ya abierto, lo que debes hacer es abrir el menú de pausa con la tecla ESC y entrar en el apartado de juego en línea, que normalmente aparece como “Online Play” o similar dependiendo del idioma. Ahí verás varias opciones relacionadas con quién puede unirse y de qué manera.

Entre esas opciones encontrarás un interruptor del estilo “Permitir que otros jugadores se unan”. Asegúrate de ponerla en posición ACTIVADO u ON, porque si se queda desactivada nadie podrá entrar a tu mundo aunque les mandes un código, y ni siquiera se generará uno válido. Es un paso esencial y fácil de pasar por alto.

En ese mismo menú puedes establecer si quieres proteger el mundo con una contraseña adicional para filtrarlo aún más. Si lo activas, Hytale también te da la opción de incluir esa contraseña directamente en el propio código de invitación, o de mantenerla separada para dársela solo a quien tú quieras de forma manual.

Cuando tengas todo a tu gusto, selecciona la opción de guardar la configuración del juego online. Tras unos instantes, el juego mostrará un código largo que es el que deben usar tus amigos para conectarse. Lo habitual es pulsar en “Copiar al portapapeles” y pegarlo luego en Discord, WhatsApp o la plataforma que uséis para hablar.

Cómo unirte al mundo de un amigo mediante código

Si en tu caso no vas a ser anfitrión y lo que quieres es conectarte a un mundo ya creado por otra persona, el trabajo duro lo hace el otro: tú básicamente solo necesitas el código y, si existe, la contraseña.

Lo primero que debes hacer es pedirle al anfitrión que te envíe el código completo y comprobar que no falta ningún carácter. Son cadenas bastante largas, así que un error al copiar o pegar puede hacer que el juego no lo reconozca y muestre un fallo de conexión.

Con el código listo, ve al menú principal de Hytale y entra en la sección de “Servidores” o “Servers”, que es donde se gestionan todas las conexiones multijugador. Aquí no tienes que elegir ningún servidor de lista pública, sino fijarte en las opciones de conexión directa o unión mediante código.

Dentro de ese apartado, selecciona la opción de “Unirse mediante código” o “Join via Code”. Se abrirá una ventana de texto en la que podrás pegar el código que te han pasado. Si el anfitrión ha elegido no incrustar la contraseña en el propio código, también se te pedirá escribirla en un campo adicional.

Una vez hayas pegado el código, revisa que no haya espacios al principio o al final, pulsa el botón de conectar y espera a que el juego establezca la conexión con el mundo de tu amigo. Si todo está correctamente configurado y el anfitrión sigue conectado, en unos segundos estarás dentro compartiendo aventura.

Servidores multijugador de Hytale: opción “seria” para grupos grandes

Cuando el grupo crece o queréis algo más estable, lo lógico es plantearse montar un servidor multijugador en Hytale en lugar de depender de un solo mundo local. Es la solución que mejor encaja si no siempre coincidís en horario, si vais a recibir a jugadores de diferentes regiones o si queréis levantar una comunidad abierta al público.

La principal ventaja de un servidor es que suele estar “siempre encendido”, independientemente de que el creador original esté o no dentro jugando. Mientras la máquina en la que se aloja siga funcionando, el resto del grupo podrá entrar y salir a su ritmo, continuar proyectos, farmear recursos o simplemente trastear por el mundo.

Por contra, configurar un servidor implica un poco más de trabajo técnico y, muchas veces, un coste económico si optas por alquilarlo. No es tan simple como crear un mundo desde el menú y ya está: tendrás que contratar un plan de hosting o montar tú mismo la infraestructura, seguir un manual de configuración y asegurarte de que queda correctamente autenticado en el ecosistema de Hytale.

Además, los servidores son la base para experiencias de juego complejas, con normas específicas, sistemas de moderación, administradores, plugins o modos personalizados. Esa flexibilidad los hace ideales para minijuegos, servidores temáticos, proyectos creativos masivos o comunidades competitivas que necesiten herramientas avanzadas de control.

Por todo ello, incluso aunque tu grupo de amigos sea pequeño, puede que os compense tener un servidor si os cuesta coincidir o si pensáis invertir muchas horas en el mismo mundo. La sensación de entrar a cualquier hora y encontrar tu base y tus construcciones intactas, sin depender de que una única persona encienda el juego, es un plus importante.

Cómo invitar amigos a un servidor de Hytale

Antes de poder invitar a nadie, necesitas tener el servidor operativo. Eso significa que debes haber alquilado un servidor dedicado en un proveedor fiable o haber configurado uno propio en una máquina local o remota. El proceso concreto puede variar según el proveedor, pero siempre hay unos pasos básicos de instalación inicial.

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Una vez que el servidor está instalado y en marcha, toca autenticarlo dentro del sistema de Hytale siguiendo las instrucciones del manual oficial de servidores. Esa guía suele indicarte cómo registrar el servidor, aplicar claves necesarias y garantizar que esté reconocido por el juego para aceptar conexiones.

Cuando completes la autenticación, tu servidor estará listo para recibir jugadores. Llegados a ese punto, lo único que necesitas para invitar gente es localizar la dirección IP del servidor y el puerto que esté utilizando. Esa información te la facilita el panel de control del proveedor o la propia configuración si es autoalojado.

Comparte esa IP con tus amigos por el canal que uséis normalmente, cuidando de no publicarla de manera indiscriminada si quieres que el servidor siga siendo privado. Recuerda que la IP es la “dirección” a la que todo el mundo se va a conectar, así que es tan delicada como los códigos de mundo, o incluso más si tu servidor corre en tu propia red doméstica.

Cómo unirte a un servidor mediante IP

Para entrar a un servidor dedicado, el procedimiento cambia un poco respecto a los códigos de mundo, aunque se sigue haciendo desde el menú de servidores. Lo primero, obviamente, es copiar bien la dirección IP que te haya pasado el administrador del servidor, incluyendo el puerto si lo ha especificado (por ejemplo, algo como 123.45.67.89:25565).

Desde el menú principal de Hytale, entra de nuevo a la sección de “Servidores” o “Servers” para acceder a todas las opciones multijugador. En vez de recurrir a la unión mediante código, en este caso tendrás que seleccionar una modalidad de conexión directa.

Busca la opción de “Conexión directa” o similar, donde suele aparecer un campo en el que introducir manualmente la IP del servidor. Pega ahí la dirección tal cual te la enviaron, revisando especialmente los números, puntos y el puerto si forma parte de la cadena.

Cuando lo tengas claro, confirma la conexión y el juego tratará de enlazar con el servidor remoto. Si todo está correctamente configurado y el servidor está online, en unos segundos deberías aparecer dentro del mundo correspondiente. Si no, lo habitual es revisar que la IP sea correcta, que el servidor no esté apagado y que no haya cortafuegos bloqueando la comunicación.

Opciones fáciles para quienes no quieren complicarse con servidores

Mucha gente llega a Hytale con la duda de si tendrá que montar un servidor desde cero, abrir puertos o contratar hosting solo para jugar con una persona más. Si ese es tu caso, puedes respirar tranquilo: para partidas casuales con pocos jugadores, basta con usar el sistema de mundos compartidos y códigos, sin tocar nada más.

El proceso estándar que ofrece el propio juego, basado en crear un mundo, activarlo para juego online y compartir un código de acceso, es más que suficiente para la mayoría de parejas o grupos pequeños que juegan juntos de vez en cuando. Además, se configura en cuestión de minutos y no exige conocimientos técnicos.

Eso sí, en ocasiones pueden surgir problemas de conectividad que tienen más que ver con cortafuegos, routers o redes restringidas que con el propio Hytale. A algunos jugadores les ocurre que, aunque sigan todos los pasos, sus amigos no consiguen entrar a su mundo por bloqueos externos en la conexión.

En estos casos, una de las soluciones más utilizadas históricamente entre jugadores ha sido recurrir a herramientas de red virtual como Hamachi, que crea una especie de red privada simulada entre los equipos de todos. De esta manera, los ordenadores se “ven” entre sí como si estuvieran en la misma red local, saltándose muchos de los problemas de configuración del router.

El procedimiento habitual consiste en instalar Hamachi, iniciar sesión o crear una cuenta, generar una red con nombre y contraseña y compartir esos datos con tus amigos para que se conecten también a esa red virtual. Cuando todos estáis dentro, abrís Hytale, activáis el juego online en el mundo y refrescáis la clave de acceso para que funcione a través de esa nueva ruta de red.

Cómo crear y configurar tu mundo para jugar con amigos

Más allá de la parte técnica, el flujo natural para la mayoría de jugadores es bastante directo. Si vas a ser tú quien cree el mundo en el que luego vais a jugar en grupo, primero tendrás que decidir si arrancas un mundo totalmente nuevo o reutilizas uno que ya tengas avanzado.

Si prefieres empezar desde cero, entra en el menú principal de Hytale y ve a la sección de “Mundos”, donde aparece la opción de crear un nuevo mundo. Ahí podrás elegir nombre, tipo de terreno, parámetros de generación y otros ajustes que definen cómo será el entorno de juego.

Una vez que hayas escogido todo esto, confirma la creación y espera a que el juego genere el mundo. Cuando se cargue completamente y puedas moverte con tu personaje, estarás listo para activar las opciones online. Recuerda que hasta ese momento tu mundo sigue siendo estrictamente local.

Si ya tienes un mundo con progreso que te gusta, puedes ahorrarte empezar de cero simplemente seleccionándolo en el menú de “Mundos” y pulsando en “Jugar”. El sistema de multijugador funciona igual con mundos nuevos y antiguos, así que no es necesario sacrificar todo lo que llevas hecho solo para invitar a tus colegas.

En cualquiera de los casos, el siguiente paso siempre va a ser acceder al menú de pausa, activar el juego online, decidir si pones contraseña y guardar ajustes para que se genere el código compartible. A partir de ahí, todo se reduce a copiarlo y pasárselo al resto del grupo por el canal de comunicación que uséis normalmente.

Rol del anfitrión y del invitado en las partidas online

Dentro de una sesión multijugador basada en mundos compartidos, la figura clave es el anfitrión, porque es quien controla la existencia misma del mundo online. Si el anfitrión crea el mundo, lo abre, activa el juego online y comparte el código, existe partida. Si el anfitrión cierra el juego, desaparece la sesión para todos.

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El anfitrión también suele ser la persona que elige si hay contraseña, qué límite máximo de jugadores se permite y en qué momento se reinicia o se pausa la partida. Conviene que este rol esté en manos de alguien con disponibilidad y, sobre todo, que avise antes de salir para no fastidiar a los demás.

Los invitados, por su parte, tienen un proceso mucho más simple: reciben el código, lo introducen en el menú de servidores y se unen al mundo. Su responsabilidad se resume en respetar las normas que el grupo haya fijado, no compartir el código con desconocidos y coordinarse con el anfitrión para no perder progreso.

En servidores dedicados, el paralelismo existe pero de otra forma. El administrador o dueño del servidor controla la configuración global, la lista de jugadores permitidos, los permisos especiales y las reglas internas, mientras que los usuarios normales se limitan a entrar con la IP, bajo las condiciones fijadas por esa administración.

En ambos casos, cuanto mejor comunicado esté el grupo, menos problemas habrá. Usar Discord u otra aplicación de voz ayuda mucho a que todo el mundo sepa qué se está haciendo, cuándo se va a cerrar el mundo o si se están aplicando cambios en el servidor que puedan provocar reinicios o desconexiones.

Problemas frecuentes al jugar en multijugador y cómo solucionarlos

Por muy sencillo que sea el sistema, es inevitable que a veces salten errores. Uno de los más típicos es que el código de mundo “no funcione” aparentemente sin motivo. Suele deberse a que el anfitrión no ha activado correctamente el juego online o no ha vuelto a guardar tras cambiar la configuración.

Si el código falla, lo primero es pedirle al anfitrión que revise que tiene la opción de juego online realmente en ON y que regenera el código volviendo a guardar la configuración. Después, es recomendable volver a copiarlo desde cero para asegurarse de que no se ha cortado parte de la cadena.

Otro caso es que, tras darle a guardar, no aparezca de inmediato el botón para copiar el código o no se muestre el propio código compartido. En esos casos suele bastar con esperar unos segundos más, y si aun así no surge, salir del mundo y volver a entrar para repetir el proceso desde cero.

También son habituales los errores de conexión al intentar unirse. Aquí conviene comprobar varias cosas: que el anfitrión sigue dentro del mundo y no ha cerrado sin avisar, que tu conexión a internet es estable y que, si hay contraseña, la estás introduciendo correctamente.

En el caso de los servidores dedicados, entran en juego más variables, como cortafuegos del servidor, puertos mal configurados, caídas del proveedor de hosting o saturación de recursos en la máquina. Normalmente estos problemas requieren que el administrador revise los logs y la configuración de red para ajustar lo que sea necesario.

Por último, cuando hay demasiados jugadores o la conexión del anfitrión no es buena, es fácil que aparezca lag o retraso enorme al jugar. Aquí no hay milagros: la calidad de la sesión depende en gran medida de la conexión y el hardware del anfitrión o del servidor. Para grupos grandes, casi siempre compensa dar el salto a un servidor dedicado bien configurado.

Consejos prácticos para disfrutar del multijugador de Hytale

Más allá de lo técnico, hay una serie de buenas prácticas que pueden hacer que la experiencia multijugador sea mucho más fluida y divertida para todos. Lo primero es establecer unas normas básicas desde el principio, aunque sea entre amigos de confianza.

Es muy útil acordar si vais a compartir todos los recursos o si cada cual tendrá su propio espacio y cofres personales, si habrá combate entre jugadores permitido, qué pasa con las construcciones de otros, etc. Poner estas cosas sobre la mesa desde el principio evita malentendidos cuando alguien rompe algo sin querer o se lleva objetos de un cofre.

Otro aspecto clave es la organización del almacenamiento. En cuanto sois unos cuantos, los cofres se pueden convertir en un caos total si nadie los etiqueta o los ordena mínimamente. Dividir zonas de almacenamiento por tipos de materiales (minerales, bloques de construcción, comida, herramientas…) facilita mucho la vida.

Los jefes y enemigos fuertes son mucho más llevaderos en equipo, así que conviene planificar sesiones específicas para enfrentarse a ellos entre varios jugadores. Combinar roles a distancia y cuerpo a cuerpo, preparar pociones y equipo y coordinar un mínimo la estrategia marca la diferencia entre un wipe constante y una victoria limpia; para más trucos y progresión.

Además, Hytale se presta bastante a proyectos de construcción compartidos como castillos, ciudades, bases subterráneas o rutas de transporte. Dividir las tareas entre recolección de materiales, diseño y construcción acelera muchísimo el progreso y hace que todos se sientan implicados en algo común.

Por último, es fundamental acordar un punto de encuentro o base principal donde todos sepan que deben regresar si se pierden o mueren. Establecer camas, puntos de respawn o señales visibles alrededor de la base ayuda a que nadie se quede deambulando sin saber dónde está el resto.

Al final, el multijugador de Hytale combina la sencillez de poder conectar con amigos en un par de minutos mediante códigos con la profundidad de servidores dedicados, minijuegos y herramientas creativas avanzadas. Si entiendes bien cómo funcionan los mundos compartidos, los servidores y las posibles soluciones a errores de conexión, tendrás todo lo necesario para disfrutar de Hytale en compañía sin quebraderos de cabeza.

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