- WhatsApp introduce anuncios en la pestaña de Novedades, limitados a Estados y Canales, manteniendo libres de publicidad los chats y grupos.
- Meta prepara un modelo híbrido con suscripción de pago opcional que elimina anuncios y añade extras de personalización sin afectar a las funciones básicas.
- La publicidad y las suscripciones se combinan con otras vías de monetización como WhatsApp Business, la API para empresas, canales de pago y WhatsApp Pay en ciertos países.
Durante años, WhatsApp ha sido ese oasis sin anuncios dentro de un mundo digital plagado de banners, vídeos promocionados y notificaciones comerciales. Abrías la app, chateabas con tu gente, llamabas, mandabas notas de voz… y cero publicidad en medio. Pero esa etapa está cambiando y, si usas la aplicación a diario, te interesa entender bien la llegada de la publicidad a WhatsApp y qué está pasando.
Meta, la empresa detrás de WhatsApp, Facebook e Instagram, lleva tiempo buscando cómo monetizar de verdad la app de mensajería sin destrozar la experiencia de uso. La solución que están desplegando pasa por introducir anuncios en la pestaña de Novedades (Estados y Canales) y, al mismo tiempo, ofrecer suscripciones de pago para quien quiera librarse de esa publicidad y acceder a funciones extra. No se tocan los chats privados, pero sí cambia el ecosistema de la app.
Por qué WhatsApp se lanza ahora a por la publicidad
El movimiento no es improvisado ni un simple experimento raro. En los últimos trimestres, Meta ha generado decenas de miles de millones de dólares en ingresos publicitarios, sobre todo gracias a Facebook e Instagram, mientras que WhatsApp se mantenía como la “joya” con más de 2.000 millones de usuarios, pero con una rentabilidad directa relativamente baja.
Desde hace un tiempo, la compañía ha ido probando formas de monetizar WhatsApp sin tocar los chats cifrados. Primero con WhatsApp Business y la API para empresas, después con pagos integrados en algunos países (WhatsApp Pay) y, más recientemente, con fases de prueba de anuncios en Estados y en el directorio de Canales. Esas pruebas arrancaron a mediados del año pasado y, como era de esperar, desataron críticas y cierto rechazo entre muchos usuarios que no quieren ver publicidad ni en pintura dentro de la app.
En paralelo, WhatsApp se ha topado con un entorno regulatorio cada vez más duro, especialmente en Europa, donde las autoridades exigen alternativas al modelo basado solo en publicidad y seguimiento. Esto ha empujado a Meta a explorar un enfoque híbrido: seguir mostrando anuncios a quien no pague, pero abrir la puerta a una versión sin publicidad mediante una cuota mensual.
Todo esto encaja con una tendencia clara en el sector: si no pagas con dinero, pagas con tu atención. Y ahora WhatsApp plantea que puedas elegir cuál de las dos fórmulas te encaja más.
Dónde aparecen los anuncios: Estados y Canales bajo la lupa
La clave para entender este cambio es saber dónde exactamente vas a ver la publicidad. WhatsApp ha repetido por activa y por pasiva que no va a meter anuncios en las conversaciones privadas ni en los grupos. El foco está en la pestaña de Novedades (también llamada Actualizaciones, según versión), donde conviven Estados y Canales.
En los Estados —esas historias de 24 horas que muchos usan para compartir fotos, vídeos o textos cortos—, los anuncios funcionan de forma muy similar a las stories de Instagram: entre los estados de tus contactos se intercalan piezas patrocinadas, en formato vertical, con imagen o vídeo de hasta unos 30 segundos y un botón de llamada a la acción del estilo “Chatear”, “Comprar” o “Ver más”. Se distinguen de los estados normales porque incluyen una indicación clara de que son contenido patrocinado.
En los Canales, que son espacios unidireccionales donde medios, marcas, creadores o instituciones lanzan mensajes a sus seguidores, la publicidad llega de otra manera. En el directorio de descubrimiento verás canales destacados y recomendados, y dentro de esa lista algunos aparecerán como “patrocinados”, es decir, han pagado para ganar visibilidad y situarse en las primeras posiciones. Es, en la práctica, un sistema de posicionamiento de pago dentro del propio WhatsApp.
Importante: tus chats, grupos y llamadas siguen sin anuncios. La estrategia de Meta pasa por cargar la parte comercial sobre las zonas más “sociales” y de consumo de contenido, sin contaminar la mensajería directa, que es el corazón de la app y la línea roja que, de momento, no piensan cruzar.
Para reducir suspicacias, WhatsApp insiste en que la segmentación de estos anuncios se hace con datos limitados: país, idioma del dispositivo, actividad en Estados y Canales, interacción con anuncios anteriores y, si vinculas la cuenta a tu Centro de Cuentas de Meta, algunas preferencias publicitarias heredadas de Facebook e Instagram. Los mensajes, llamadas y grupos, protegidos por cifrado de extremo a extremo, no se usan para personalizar publicidad.
La suscripción de pago: pagar para no ver anuncios (y algo más)
Paralelamente a la llegada de los anuncios, se ha descubierto en el código de las versiones beta de WhatsApp una serie de cadenas de texto que apuntan a un sistema de suscripción mensual para eliminar la publicidad en Estados y Canales. Aparecen menciones a revisar la suscripción, a ofertas para no cancelarla y a la gestión del servicio desde la propia app.
Las filtraciones señalan precios orientativos que oscilan entre el entorno de 1 dólar y los 4 euros mensuales, según la región y el tipo de cuenta, aunque todo apunta a que algunas cifras podrían ser tarifas de retención (descuentos especiales cuando un usuario intenta darse de baja). Nada es definitivo hasta que Meta lo anuncie oficialmente, pero el patrón encaja con lo que ya han hecho en Facebook e Instagram para usuarios europeos.
Este plan de pago, al que muchos ya se refieren extraoficialmente como “WhatsApp premium”, no solo serviría para quitar los anuncios. Meta está probando también un paquete de ventajas adicionales centradas en la personalización y en pequeños extras de comodidad: stickers exclusivos, temas visuales diferentes, posibilidad de fijar más de tres chats arriba del todo, cambio del icono de la app e incluso seleccionar tonos de notificación específicos para ciertos chats.
La idea es clara: mantener intactas y gratuitas las funciones básicas de mensajería —chats, grupos, llamadas, videollamadas— y reservar para la suscripción todo lo que tenga que ver con eliminar anuncios en Novedades y con una experiencia más cuidada y personalizable. Quien no pague seguirá usando WhatsApp como siempre, pero verá anuncios en Estados y Canales.
En Europa y Reino Unido, donde la presión regulatoria es mayor, la suscripción sin anuncios se perfila casi como una exigencia legal para cumplir con el RGPD y las resoluciones de las autoridades de protección de datos. Por eso no sería raro que estos mercados sean de los primeros en recibir la versión de pago, incluso aunque la publicidad global tarde algo más en desplegarse allí.
Qué otros modelos de monetización está impulsando WhatsApp
Más allá de los anuncios clásicos y de la suscripción para no verlos, WhatsApp está construyendo un ecosistema de ingresos bastante más amplio alrededor de la app, especialmente orientado a empresas, creadores y pagos.
Por un lado, los administradores de algunos Canales pueden activar suscripciones de pago para ofrecer contenido exclusivo a sus seguidores. Funciona como una capa premium dentro del propio Canal: el contenido básico sigue siendo gratuito, pero hay publicaciones reservadas para quienes deciden pagar una cuota mensual. Es un modelo parecido a Patreon o a las suscripciones de contenido de otras redes, solo que integrado dentro de WhatsApp.
Por otro, la API de WhatsApp Business se ha convertido en un pilar fundamental del negocio B2B de Meta. Las empresas pagan por cada conversación iniciada en determinadas categorías (mensajes de marketing, notificaciones, etc.), con tarifas que suelen moverse entre unos pocos céntimos por mensaje y algo más según el país y el tipo de mensaje. A esto se suma el coste de usar plataformas intermedias (CRMs, herramientas de automatización, inbox multiagente, chatbots, etc.).
En varios mercados como India, Brasil o Singapur, Meta también está impulsando con fuerza WhatsApp Pay, su sistema de pagos dentro de la app. Permite enviar dinero a contactos o pagar a comercios directamente desde el chat, y se ha ido consolidando como otra vía de monetización indirecta, con comisiones y acuerdos con bancos y proveedores de servicios de pago.
La combinación de estos elementos dibuja un panorama en el que WhatsApp ya no es solo un servicio de mensajería gratuito, sino una plataforma comercial con publicidad, suscripciones, pagos y herramientas profesionales para empresas que quieran usarla como canal de ventas y atención al cliente.
Qué significa todo esto para el usuario de a pie
Con tanto cambio y tanto titular alarmista, es fácil que la gente se pregunte si WhatsApp va a pasar a ser de pago sí o sí o si empezarán a cobrar por funciones tan básicas como crear grupos. A día de hoy, con la información disponible, ese escenario no está sobre la mesa.
Los grupos siguen siendo una característica totalmente gratuita, sin límites de uso ni anuncios dentro de las conversaciones, y no hay ningún comunicado oficial que indique que eso vaya a cambiar. Los rumores sobre un supuesto cobro por usar grupos nacen de malinterpretar las referencias a suscripciones de pago en las betas, que en realidad afectan a la publicidad en Estados y Canales, no a la mensajería básica.
Lo que sí va a notar el usuario promedio es que, al entrar en la pestaña de Novedades, se encontrará anuncios entre los estados de sus contactos y en el directorio de Canales. A algunos les dará bastante igual, otros lo verán como un incordio, y habrá quien valore seriamente pagar por no verlos, sobre todo si usa mucho esa parte de la app.
Para quienes estén preocupados por la privacidad, Meta ha reiterado que no compartirá tu número de teléfono con los anunciantes ni utilizará el contenido de tus chats para personalizar anuncios. Lo que sí se emplea son señales agregadas: idioma, región aproximada, edad estimada, canales seguidos, interacción con publicidad previa y, si así lo consientes, tus preferencias de anuncios en otras plataformas del grupo.
En el caso de Europa, la disponibilidad de las funciones publicitarias completas se está retrasando porque Meta está negociando con las autoridades para asegurarse de que el modelo respeta el RGPD. Todo apunta a que el lanzamiento masivo en la Unión Europea se irá hacia 2026, con la suscripción sin anuncios como pieza central para cumplir los requisitos de consentimiento y alternativas al perfilado publicitario.
Impacto en negocios y marcas: un nuevo canal publicitario dentro de WhatsApp
Para las empresas que ya usan WhatsApp como canal de atención o ventas, la llegada de los anuncios en Estados y Canales supone abrir una puerta nueva a la captación de clientes. No es que antes no se pudiera hacer publicidad “hacia WhatsApp” (por ejemplo, con anuncios en Instagram que abren un chat), pero ahora la propia app se convierte en un espacio donde mostrar anuncios nativos.
Los llamados WhatsApp Ads se gestionan desde el mismo Meta Ads Manager que se usa para Facebook e Instagram. Se crean campañas con objetivos como Mensajes o Tráfico, se define el público (por país, idioma, intereses, etc.), se sube la creatividad en formato vertical y se eligen las ubicaciones correspondientes dentro de WhatsApp (Estados o Canales). Cuando el usuario toca el anuncio, se abre un chat con la empresa o se le dirige a la web, según lo que se haya configurado.
El coste de estos anuncios sigue el modelo de subasta estándar de Meta, por lo que el precio real dependerá de la competencia por la audiencia, la calidad del anuncio (CTR, interacción, relevancia) y la segmentación. A ese coste hay que sumar, si se usa la API de WhatsApp Business, la tarifa por conversación que Meta cobra a las empresas por cada sesión de mensajería establecida.
La gran ventaja para las marcas es que pueden enlazar la exposición publicitaria con una conversación directa en un solo clic. En lugar de enviar a la gente a una landing fría, pueden iniciar un chat donde un agente humano o un chatbot con IA atienda preguntas, cierre ventas o capture datos con mucha más cercanía.
Eso sí, como en cualquier canal publicitario nuevo, hay retos: la segmentación es menos precisa que en Facebook o Instagram, el espacio de atención del usuario es limitado y abusar de creatividades poco trabajadas puede convertir los Estados en un festival de spam. La recomendación para las marcas es adaptar el mensaje al formato: creativo, rápido, visual, con una llamada a la acción muy clara y sin sonar a anuncio agresivo de los años 2000.
Disponibilidad por países y calendario aproximado
El despliegue de la publicidad en WhatsApp y de las opciones de suscripción no está siendo simultáneo en todo el mundo. Meta está avanzando por fases, empezando por mercados donde el uso de WhatsApp es masivo y la regulación es menos restrictiva que en la Unión Europea.
Actualmente, los anuncios en Estados y Canales ya están activos o en fase muy avanzada de despliegue en países como India, Brasil, México, Indonesia o Estados Unidos. Son mercados prioritarios tanto por volumen de usuarios como por potencial publicitario, y sirven de laboratorio para pulir la experiencia antes de llegar a regiones más reguladas.
En otros países de Latinoamérica y en España, la disponibilidad está en proceso de expansión, con pruebas controladas y sin fechas públicas definitivas. Todo indica que en los próximos meses se irán sumando más territorios a la lista de mercados con WhatsApp Ads plenamente operativos.
Para la Unión Europea en su conjunto y para el Reino Unido, el horizonte es algo más lejano, en torno a un despliegue amplio a lo largo de 2026, condicionado por las conversaciones entre Meta y la autoridad irlandesa de protección de datos, que actúa como regulador principal en la UE para la compañía. Aquí el modelo híbrido de anuncios + suscripción de pago sin publicidad será especialmente relevante para superar el filtro del RGPD.
Mientras tanto, aunque la publicidad nativa en Estados y Canales tarde en llegar a algunos países, las empresas ya pueden aprovechar WhatsApp Business, la API y las integraciones con CRMs para trabajar el canal de forma orgánica, sin necesidad de esperar a los anuncios internos.
Con todos estos movimientos, WhatsApp entra en una fase en la que deja definitivamente de ser “solo una app de mensajería gratuita” para transformarse en una plataforma con varias capas: usuarios que se quedan en la versión con anuncios y funciones básicas gratuitas, usuarios que optarán por pagar para limpiar la pestaña de Novedades y ganar personalización, empresas que invertirán en publicidad y herramientas de automatización, y creadores que probarán suerte con canales de pago y contenido exclusivo. El reto será mantener el equilibrio para que la experiencia de uso siga siendo cómoda y no se convierta en otro escaparate saturado más.
