- La APU Gainsborough de AMD aparece en OpenBenchmarking con 6 núcleos, 12 hilos y 2,4 GHz de base.
- La muestra incluye 24 GB de LPDDR5X a 9.600 MT/s y apunta a Zen 6 o Zen 6c, con RDNA 5 como rumor.
- Los benchmarks preliminares muestran cierta ventaja, pero no son fiables por ser muestra de ingeniería y drivers sin pulir.
- Valve no ha confirmado nada sobre la Steam Deck 2, su precio, fecha o rendimiento final.
La posible sucesora de la consola portátil de Valve vuelve a la actualidad gracias a una filtración de AMD. En OpenBenchmarking ha aparecido una muestra asociada al nombre en clave Gainsborough, y varias publicaciones coinciden en que podría ser una candidata para la futura Steam Deck 2. Conviene tomarlo con cautela: no hay confirmación oficial y se trata de material de ingeniería.
El interés no está tanto en un resultado aislado como en el tipo de hardware que se está probando. Los datos que han trascendido hablan de seis núcleos y doce hilos a 2,4 GHz de frecuencia base, junto a 24 GB de memoria LPDDR5X. Son cifras que encajan con una evolución ambiciosa, pero todavía no permiten asegurar cómo será el producto final ni cuándo llegará.
Qué se sabe de la APU Gainsborough

La filtración sitúa a esta APU dentro de la familia Gainsborough de AMD, un nombre que ha servido para especular con su posible destino. Que haya aparecido en OpenBenchmarking no equivale a un anuncio ni a una certeza sobre su uso comercial, pero sí indica que alguien está probando el componente con software de referencia.
En el apartado de procesador, las referencias apuntan a Zen 6 o Zen 6c, aunque la arquitectura exacta no está cerrada en la información disponible. El salto frente al modelo original sería notable si se confirma: seis núcleos y doce hilos suponen un aumento del 50% de núcleos respecto a la Steam Deck LCD, que se quedaba en cuatro y ocho hilos. Para juegos cada vez más exigentes, ese margen extra puede marcar diferencias, sobre todo en tareas que no dependen solo de la GPU.
La memoria también llama la atención. La muestra se habría probado con 24 GB de LPDDR5X a 9.600 MT/s, una configuración superior a los 16 GB del modelo actual. No obstante, no conviene interpretar que la consola final vaya a llegar con esa misma cantidad: en fases tempranas se prueban combinaciones que luego pueden cambiar por coste, consumo o disponibilidad. Aun así, el dato muestra que se está experimentando con un apartado de memoria más holgado.
La GPU es, precisamente, la parte con más incógnitas. Se especula con RDNA 5, pero la filtración no detalla con claridad cuántas unidades de computación tendría ni cómo se repartiría la memoria entre RAM y VRAM. Algunas lecturas mencionan frecuencias que llegarían hasta 2,4 GHz, mientras que otras se limitan a señalar que el componente gráfico sigue sin identificarse del todo. Esa falta de concreción obliga a separar lo que es una pista de lo que es un rumor consolidado.
Rendimiento preliminar: menos conclusiones de las que parece

En las pruebas recogidas por OpenBenchmarking hay resultados que invitan a comparar, pero también muchas sombras. En FurMark, la muestra habría alcanzado 3.508 puntos a 1.024 x 768, frente a los 3.323 puntos de la Steam Deck LCD a 1.280 x 800. La diferencia existe, aunque la resolución no es idéntica y el contexto de la prueba tampoco permite sacar una conclusión definitiva.
Hay que tener en cuenta que se trata de una muestra de ingeniería. Estos componentes suelen funcionar con frecuencias más bajas y controladores sin pulir, así que sus números no reflejan el rendimiento que podría tener una versión comercial. De hecho, parte del proceso consiste en comprobar que el software arranca y se comporta de forma estable, no en exprimir cada vatio desde el primer día.
Por eso, los resultados sirven más como primer contacto que como una medición fiable. En algunas pruebas la nueva APU quedaría por delante y en otras no tanto, algo razonable cuando se mezclan resoluciones, modos de ventana y drivers preliminares. La lectura sensata es que hay margen para una mejora generacional, pero que cualquier cifra espectacular debe tomarse con pinzas hasta que haya equipos finales.
Los rumores también han puesto sobre la mesa la posibilidad de que la Steam Deck 2 sea cerca de tres veces más potente que el modelo actual. Esa idea encaja con el salto de núcleos y memoria, pero no está demostrada con los datos disponibles. Además, hablar de multiplicadores sin conocer el juego, la resolución, el consumo o los ajustes gráficos es quedarse a medias. Vamos, que no es oro todo lo que reluce.
Lo que falta por confirmar y por qué importa

Valve no ha confirmado oficialmente que Gainsborough sea la base de su próxima consola. La relación se apoya en indicios y filtraciones, no en una presentación formal. Tampoco se sabe si la compañía optará por este componente, por una variante modificada o por otra solución completamente distinta. En este tipo de proyectos, los planes pueden cambiar con el tiempo.
Otro punto que sigue abierto es el precio y la fecha. Las filtraciones de benchmarks no suelen aclarar cuándo llegará un producto al mercado ni a qué coste. Si la nueva máquina sube demasiado de precio, el salto técnico podría quedar en segundo plano para muchos usuarios. Si tarda demasiado, también podría coincidir con otras alternativas portátiles que hayan avanzado mientras tanto.
Para quienes tienen una Steam Deck, la decisión no es sencilla. El modelo actual sigue sirviendo para bastantes juegos, sobre todo si se ajustan opciones gráficas y se aceptan tasas de refresco moderadas. Quien busque más margen a futuro puede sentir la tentación de esperar, pero hacerlo sin conocer precio, fecha y rendimiento final es arriesgarse. Si aparece una buena oferta de la versión existente, la compra puede seguir teniendo sentido para quien no quiera aguantar más.
La filtración deja una idea clara: hay pruebas con una APU Gainsborough de AMD que encaja con lo que podría ser la Steam Deck 2, pero todo sigue en una fase demasiado temprana. Los seis núcleos, los 24 GB de memoria y el rendimiento preliminar dibujan una evolución interesante, aunque las dudas sobre la GPU, el precio, la fecha y el rendimiento final pesan más que las certezas. Hasta que Valve mueva ficha, lo prudente es tratar estos datos como una pista, no como una promesa cerrada.

