- Masorange evalúa mantener a Huawei como proveedor de su red móvil más allá de 2027, pese al acuerdo previo con Ericsson.
- La operadora convocará un concurso en octubre para decidir el futuro de su red, con Nokia y Samsung como posibles alternativas.
- La nueva Ley de Ciberseguridad europea (CSA2) obligará a retirar equipos de alto riesgo como los de Huawei antes de 2030.
- La filial española de Orange busca equilibrar costes, calidad y riesgos geopolíticos en su estrategia de red.

El panorama de las telecomunicaciones en España podría experimentar un giro inesperado. Masorange, el mayor operador del país por número de clientes, está replanteándose su estrategia de proveedores de red móvil. Hasta ahora, el plan trazado en 2024 contemplaba una transición progresiva hacia la sueca Ericsson, con la eliminación gradual de los equipos de la china Huawei. Sin embargo, fuentes cercanas a la compañía apuntan a que este escenario podría no cumplirse en su totalidad, y que la operadora está valorando mantener al gigante asiático como socio tecnológico, al menos durante un tiempo más.
La decisión final no está tomada, y todo dependerá de un concurso público que se celebrará el próximo mes de octubre. En él, los principales fabricantes mundiales de infraestructura móvil presentarán sus ofertas económicas y técnicas. Ericsson, Nokia, Samsung y la propia Huawei pugnarán por hacerse con un contrato que definirá el futuro de la red móvil española durante la próxima década. La incertidumbre geopolítica y la nueva normativa europea de ciberseguridad añaden presión a un proceso que se anticipa complejo y decisivo.
El acuerdo de 2024 y su estado actual

En julio de 2024, Masorange firmó un acuerdo con sus proveedores de red que establecía dos fases claramente diferenciadas. La primera, que debía completarse a finales de 2027, consistía en eliminar por completo los equipos de ZTE, el fabricante chino más pequeño, y reducir la cuota de Huawei del 54% inicial a aproximadamente un 37%. En paralelo, Ericsson vería incrementada su participación del 42% al 63% de todos los nodos de radio en España. Esta primera fase se ha ejecutado solo parcialmente, y las cuotas actuales se sitúan en un 57% para Ericsson y un 43% para Huawei, lo que indica que el proceso avanza más lento de lo previsto.
La segunda fase, condicionada al cumplimiento de ciertos niveles de calidad por parte de Ericsson, contemplaba la sustitución completa de los equipos de Huawei, convirtiendo a la compañía sueca en proveedor único del 100% de la red. Este extremo, sin embargo, está ahora en entredicho. Masorange ha comunicado a Ericsson que no hay garantías de que esta fase se lleve a cabo, argumentando que la empresa sueca no ha cumplido todos los objetivos pactados. Esta postura ha abierto un abanico de posibilidades que van desde mantener a Huawei con su cuota actual hasta dar entrada a nuevos actores como Nokia o Samsung.
El concurso de octubre y las alternativas sobre la mesa

La licitación convocada para octubre no solo decidirá el futuro de la red móvil de Masorange, sino que también busca reforzar su presencia en las bandas medias, especialmente en la frecuencia de 3,5 GHz, donde la operadora está muy por detrás de su competidor Movistar. Según datos de la CNMC del primer trimestre de 2026, Masorange cuenta con 6.335 nodos desplegados en esta banda, frente a los 10.415 de Movistar. Esta diferencia es un factor clave que la compañía espera corregir con el nuevo contrato.
En función de las ofertas económicas y las garantías técnicas presentadas, el escenario futuro puede variar sustancialmente. Si Huawei presenta una propuesta agresiva, podría mantener su presencia en la red, bien con su porcentaje actual del 43% o con el 37% previsto para el final de la primera fase. Por otro lado, Nokia y Samsung, que nunca han sido proveedores estratégicos de Masorange ni de sus predecesoras Orange y MásMóvil, ven en este concurso una oportunidad única para entrar en el mercado español. Se especula con que una de estas dos compañías podría adjudicarse la provisión de redes en algunas provincias como Valencia y Pontevedra, logrando así una puerta de entrada que podría escalar hasta un 30% de la red total.
El riesgo geopolítico y la nueva ley europea
La posibilidad de que Masorange mantenga a Huawei como proveedor estratégico no está exenta de riesgos. La nueva Cibersecurity Act (CSA2), propuesta por la Comisión Europea, establece un plazo de 36 meses, que expiraría a inicios de 2030, para que las operadoras retiren los equipos de los denominados «proveedores de alto riesgo», categoría en la que se incluyen Huawei y ZTE. A diferencia de la normativa anterior, que solo recomendaba esta medida para redes 5G, la CSA2 la convierte en una obligación que afecta a todas las redes móviles, fijas y de satélite.
Esta nueva regulación supone un desafío considerable para cualquier operadora que decida mantener acuerdos con fabricantes chinos. En el caso de Masorange, cualquier pacto con Huawei debería incluir una cláusula que garantice el reembolso del coste del equipamiento si finalmente la compañía es catalogada como proveedor de alto riesgo. Esta condición, lógicamente, encarece la oferta de Huawei y complica su viabilidad económica. Mientras tanto, en Francia, el país de origen de Orange, la matriz de Masorange, Huawei está vetada desde 2020 por razones de seguridad nacional, una contradicción que no pasa desapercibida en el sector.
Reacciones de las partes implicadas

Ante esta situación, un portavoz de Masorange ha declarado que la operadora «no ha tomado ninguna decisión en relación a cambiar la estrategia de proveedores y no hay ninguna prisa en tomar una decisión sobre un posible cambio o continuidad de la estrategia actual». Esta postura contrasta con la de Ericsson, cuyo portavoz ha asegurado que la compañía sueca «mantiene su compromiso con Masorange y continúa ejecutando el contrato conforme al plan establecido y con los más altos estándares de calidad», destacando los hitos conjuntos en áreas como las redes autónomas y el 5G Advanced.
La incertidumbre también se extiende al ámbito político. El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que ha mantenido vínculos con Huawei durante años, ha sido mencionado en algunas informaciones como un posible intermediario en las negociaciones. Sin embargo, estas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente, y la compañía china ha evitado pronunciarse al respecto. Lo que está claro es que la decisión de Masorange tendrá un impacto significativo en el equilibrio de poder entre los grandes fabricantes de telecomunicaciones en Europa, y marcará un precedente para otras operadoras del continente.
En definitiva, el futuro de la red móvil de Masorange está en el aire. La compañía deberá sopesar cuidadosamente los factores económicos, técnicos y geopolíticos antes de tomar una decisión que afectará a millones de usuarios en España. El concurso de octubre será el escenario donde se dirima esta batalla, y el resultado podría redefinir el mapa de proveedores de infraestructura móvil en Europa. Mientras tanto, los consumidores solo pueden esperar que la decisión final garantice un servicio de calidad, con independencia de la marca que finalmente se imponga.
