Linux 7.3 mejora el rendimiento en juegos y amplía su soporte con nuevas optimizaciones

Última actualización: agosto 23, 2026
  • El nuevo planificador del kernel Linux 7.3 reduce la latencia y mejora los FPS en hardware antiguo y de bajo consumo.
  • Pruebas con un Intel Core i7-2600K y una AMD Radeon RX 580 muestran un aumento del 25% en los FPS medios y una subida de los FPS mínimos de 4 a 29.
  • Btrfs recibe optimizaciones que multiplican por tres o por cinco el rendimiento en ciertos escenarios de E/S directa.
  • El kernel introduce soporte inicial para el backend GCC de Rust, ampliando las arquitecturas compatibles con este lenguaje.

Linux 7.3 kernel

La comunidad de Linux continúa trabajando para que el sistema operativo libre sea una alternativa real a Windows en el terreno de los videojuegos. La nueva versión del kernel, Linux 7.3, incluye un buen puñado de cambios que prometen dar un empujón al rendimiento en equipos con hardware modesto o algo anticuado. Entre las novedades más destacadas se encuentra un planificador rediseñado que busca reducir los tirones y ofrecer una experiencia mucho más fluida.

Estas modificaciones son especialmente útiles para aquellos que no pueden o no quieren renovar su equipo, pero sí desean seguir jugando a títulos actuales. Además, el kernel 7.3 no solo se ha centrado en el gaming: también llegan mejoras para el sistema de archivos Btrfs y se sientan las bases para expandir el uso del lenguaje Rust a más plataformas, un avance que marcará el futuro del sistema.

Un planificador pensado para exprimir el hardware antiguo

La gran novedad en el ámbito de los videojuegos es el nuevo planificador del kernel, que reestructura la forma de distribuir la carga entre los núcleos de la CPU. Este cambio, obra de Peter Zijlstra, ajusta el algoritmo EEVDF para que trabaje con una única cola de ejecución cuando se utilizan determinados grupos de control. En la práctica, esta modificación reduce la fluctuación en la reprogramación de tareas, un fenómeno que históricamente provocaba bastante latencia y caídas de FPS en equipos con pocos recursos.

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Las pruebas realizadas con un Intel Core i7-2600K (una CPU Sandy Bridge de 2011) y una AMD Radeon RX 580 mostraron resultados llamativos: el FPS mínimo pasó de 4 a 29, mientras que el FPS promedio subió de 47.5 a unos 59.2, una cifra mucho más jugable. Los fotogramas por segundo medios suben un 25%, y el tiempo de los mismos mejora en un 50%, lo que se traduce en una experiencia mucho más estable y agradable. El FPS máximo se mantuvo en valores similares (83-84), por lo que el cambio se nota en la estabilidad.

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Btrfs se refuerza con hasta un 5x de rendimiento extra

El sistema de archivos Btrfs también se prepara para Linux 7.3 con un puñado de optimizaciones de rendimiento. Entre los cambios más destacados está el uso de un búfer de rebote de IOmap para la E/S directa, en lugar de recurrir a la E/S almacenada en búfer. Además, se ha sustituido la antigua XArray por una lista LRU local para rastrear los búferes de extensiones inhibidos.

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Las primeras pruebas muestran que estas mejoras pueden multiplicar por 3 o incluso por 5 el rendimiento en ciertos escenarios concretos. En el caso de la E/S directa, se ha eliminado un retraso innecesario en el modo no SSD cuando hay múltiples tareas de registro, lo que reduce la latencia y aumenta la tasa de transferencia. Aunque no todas las cargas de trabajo se beneficien de igual forma, los administradores de sistemas y usuarios que utilicen operaciones similares a las evaluadas podrían notar una diferencia.

Rust y GCC: nuevas posibilidades para el kernel

Otro de los avances que trae Linux 7.3 es el trabajo preliminar para permitir que el código Rust del kernel se compile con el compilador GCC, además del tradicional LLVM. El objetivo es usar la infraestructura de generación de código de GCC, que cuenta con soporte para una amplia variedad de arquitecturas de CPU que no están cubiertas por LLVM, como m68k, Alpha o ciertos microcontroladores.

Esta implementación, conocida como rustc_codegen_gcc, se encuentra en una fase experimental, pero ya se han incluido los primeros ajustes en el desarrollo del kernel. Gracias a ello, Rust podrá llegar a sistemas embebidos y hardware antiguo que hasta ahora quedaban fuera de las capacidades del lenguaje. Además, se han corregido advertencias de Clang y se han actualizado varios módulos escritos en Rust, lo que refleja el interés del proyecto por consolidar este lenguaje como una alternativa segura al C.

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Un kernel que también piensa en ARM y en el futuro

No todo son mejoras de rendimiento. Linux 7.3 incluye también cambios en el desarrollo de ARM64, donde se ha introducido una tecnología llamada BBML3 (Break-Before-Make Level 3). Esta funcionalidad hace más eficientes las transiciones en las tablas de páginas, estructuras que traducen las direcciones virtuales de los programas a ubicaciones físicas de memoria. Esto puede mejorar el funcionamiento interno del kernel y favorecer el trabajo de los hipervisores de máquinas virtuales.

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Por otro lado, se ha comenzado a declarar oficialmente como obsoletas varias plataformas de 32 bits de ARM, como por ejemplo los núcleos Cortex-M3, M4 y M7, y el ARM1136r0, así como las 22 máquinas que usaban antiguos chips de Intel y Marvell. Esta decisión permite eliminar cientos de controladores antiguos en futuras versiones y simplificar el mantenimiento del kernel. Sin embargo, algunos usuarios aún podrán disfrutar de la versión LTS de Linux 7.3, que incluirá soporte para estos sistemas.

Con todo esto, Linux 7.3 es una clara muestra de que el sistema sigue avanzando sin dejar atrás a los usuarios con hardware de generaciones anteriores. Aunque no todas las mejoras sean visibles a simple vista, el trabajo interno del kernel se orienta a que los juegos funcionen mejor y el sistema sea más sólido, especialmente en Europa y España, donde muchos todavía confían en equipos antiguos para jugar. Este equilibrio entre lo nuevo y lo reciclado es, precisamente, una de las señas de identidad de Linux.