- La canción nació durante un viaje de la banda por Escocia, inspirada en los paisajes nublados y la gran cantidad de rotondas del camino.
- Fue compuesta por Jon Anderson y Steve Howe, integrando elementos místicos y referencias geográficas como el lago Loch Ness.
- A pesar de ser una pieza compleja de más de ocho minutos, alcanzó el éxito masivo gracias a una versión editada para radio.

Cuando hablamos de los pilares del rock progresivo, es imposible no detenerse en Roundabout, una pieza que no solo definió el sonido de Yes, sino que se convirtió en un fenómeno global. Esta joya musical, que abre el icónico álbum Fragile, es mucho más que una sucesión de virtuosisos solos; es el resultado de una mezcla curiosa entre paisajes brumosos, estados alterados de conciencia y la monotonía de conducir por carreteras británicas.
Lo más fascinante de este tema es que no nació en un estudio meticulosamente planificado, sino que surgió de la espontaneidad de un viaje. La combinación del talento de Jon Anderson y Steve Howe, sumada a las circunstancias fortuitas de una gira por Escocia, dio lugar a una composición que, aunque no buscaba el éxito comercial, terminó rompiendo moldes y catapultando a la banda a un nuevo nivel de fama.
El viaje inspirador por tierras escocesas

Todo comenzó en marzo de 1971, mientras la banda recorría el trayecto desde Aberdeen hasta Glasgow para promocionar su trabajo anterior, The Yes Album. Durante este trayecto, Jon Anderson se dejó llevar por la atmósfera del lugar, potenciada por el hecho de haber fumado marihuana, lo que convirtió el entorno en algo místico y vibrante. Al observar las montañas escocesas ocultas tras un manto de nubes espesas que hacían que las cumbres parecieran brotar directamente del cielo, Anderson empezó a anotar versos en su cuaderno, cautivado por la sonoridad de las palabras.
Pero no todo fue misticismo y poesía. Un detalle mucho más terrenal y casi cómico influyó en el nombre de la canción: la cantidad absurda de rotondas que encontraron en el camino. Se dice que pasaron por más de cuarenta, una situación que les resultó tan llamativa que decidieron bautizar el tema como Roundabout. Además, el famoso lago mencionado en el estribillo es el Loch Ness, que pudieron divisar durante su travesía por las carreteras A90, M90, A9 y M80.
De la grabadora de hotel al estudio de grabación
Una vez instalados en su hotel de Glasgow, Anderson y Steve Howe empezaron a dar forma a estas ideas utilizando una grabadora portátil. Tras regresar a Londres, Anderson encontró una fuente adicional de inspiración en su entonces esposa, Jennifer, cuyas influencias terminaron de pulir la lírica de la canción. El proceso de grabación definitivo ocurrió en septiembre de 1971 en los Advision Studios, bajo la producción de Eddy Offord y utilizando tecnología de 16 pistas para superponer capas de sonido.
Este periodo estuvo marcado por cambios internos importantes, como la salida de Tony Kaye y la entrada de Rick Wakeman en los teclados, quien aportó esa atmósfera enigmática y misteriosa que complementaba la guitarra de Howe. Aunque Peter Banks, antiguo guitarrista, ha sugerido que el riff principal ya estaba ideado por él, el resultado final fue una magia colectiva donde el bajo potente de Chris Squire y la batería tribal de Bill Bruford crearon una arquitectura sonora exuberante y armoniosa.

El éxito inesperado y la \»tijera\» de la radio

Curiosamente, Yes nunca diseñó este tema para que fuera un hit radial; la versión original del disco dura 8 minutos y 29 segundos, una extensión prohibitiva para la radio de la época. Sin embargo, para su lanzamiento como sencillo, la canción fue recortada drásticamente a 3 minutos y 27 segundos. La banda se enteró de esto casi por accidente, escuchando la versión editada en la radio mientras estaban de gira, comentando con asombro que alguien había pasado la canción por unas tijeras musicales.
A pesar del recorte, el single fue un pelotazo, alcanzando el puesto 13 del Hot 100 en Estados Unidos. Este éxito comercial fue la puerta de entrada para que un público mucho más amplio descubriera la complejidad del rock progresivo y empezara a llenar los conciertos para ver la evolución musical de la agrupación.
Este tema representa la cima de la era dorada de Yes, fusionando la estética visual de Roger Dean con una ejecución técnica impecable. Desde la intro legendaria de Howe hasta los duelos magistrales entre teclado y guitarra, Roundabout sigue siendo una pieza imprescindible que logra que los instrumentos fluyan con elegancia sin llegar a amontonarse, consolidándose como un himno eterno del género.
