Krita, la aplicación de dibujo que da el salto con Qt6 y Wayland

Última actualización: abril 9, 2026
  • Krita 5.3 y 6.0 comparten mejoras, pero apuestan por Qt5 estable y Qt6 experimental.
  • Krita 6.0 integra gestión avanzada de color en Wayland, HDR y pantallas de 10 bits.
  • Se renuevan por completo el motor de texto, las herramientas de cómic y los pinceles.
  • Mejoran los formatos profesionales (HDR, JPEG‑XL, PSD) y la API de plugins en Python.

Krita aplicacion de dibujo Qt6 Wayland

Si trabajas con arte digital en Linux, tarde o temprano te cruzas con Krita, Qt6 y Wayland. Durante años ha habido la sensación de que el escritorio KDE avanzaba muy rápido hacia Wayland mientras Krita se quedaba un pelín atrás, anclado en Qt5 y ejecutándose como aplicación X11 clásica. Con la llegada simultánea de Krita 5.3 y 6.0 ese panorama cambia por completo.

Estas dos ramas aparecen a la vez y comparten prácticamente el mismo código, pero cada una apunta a un perfil distinto: Krita 5.3 como base estable en Qt5, lista para producción, y Krita 6.0 como apuesta por Qt6, Wayland, HDR y color avanzado, aún con cierto carácter experimental. Lo interesante es que no son simples actualizaciones menores: hay una renovación profunda del motor de texto, herramientas de cómic, pinceles, filtros, formatos profesionales y la propia integración con el sistema gráfico.

Dos ramas paralelas: Krita 5.3 y Krita 6.0 con el mismo núcleo

Versiones de Krita 5.3 y 6.0

El equipo de desarrollo ha optado por una jugada poco habitual: publicar Krita 5.3 y Krita 6.0 de forma simultánea, con idénticas novedades funcionales pero apoyadas en diferentes versiones de Qt. La rama 5.3 se compila sobre Qt5, que lleva años sobradamente probado, mientras que 6.0 da el salto a Qt6 y abre la puerta a tecnologías modernas en GNU/Linux.

En la práctica, ambas versiones comparten el mismo conjunto de mejoras clave: motor de texto completamente reescrito, nuevas herramientas vectoriales para cómic, ajustes profundos en el sistema de pinceles, filtros orientados a HDR, soporte avanzado para formatos como JPEG‑XL y Radiance RGBE, mejoras en los dockers y una API de plugins en Python bastante más potente.

La gran diferencia está en la base técnica y en el nivel de riesgo aceptable. Los propios desarrolladores recomiendan usar Krita 5.3 para entornos de producción, ya que hereda todas las novedades pero se beneficia de la madurez de Qt5. Krita 6.0, por su parte, arrastra tanto los fallos que pueda haber en 5.3 como los derivados de Qt6 y de los protocolos Wayland aún verdes, por lo que la consideran una rama apta para usuarios con ganas de probar lo último y reportar errores.

Además, la disponibilidad por plataformas no es idéntica: Qt6 todavía no está listo de forma estable en Android ni ChromeOS, así que Krita 6.0 no se ofrece oficialmente para esos sistemas. En tablets Android, por ejemplo, se sigue apostando por la línea 5.x y, de hecho, Krita continúa marcada como beta y no se publica para móviles por las limitaciones de interfaz.

En escritorio, tanto 5.3 como 6.0 se distribuyen en AppImage para Linux, instaladores para Windows y macOS, además de código fuente en tarball para quien prefiera compilar. También hay paquetes Flatpak y Snap mantenidos por la comunidad, que pueden ir algo por detrás de las versiones oficiales, y en Ubuntu es habitual tirar de PPA específicos para tener siempre lo último.

Salto a Qt6, Wayland nativo y gestión avanzada del color

Krita Qt6 Wayland HDR

La pieza estrella de Krita 6.0 es la migración a Qt6, el mismo framework que sustenta KDE Plasma 6. Esto no es un simple cambio de bibliotecas “por debajo”, sino la llave que permite a Krita integrarse de verdad con Wayland y con protocolos modernos de gestión de color, HDR y pantallas de 10 bits por canal.

Hasta ahora, en sesiones Wayland la aplicación se ejecutaba a través de XWayland, como una app X11 “emulada”, con los típicos problemas: interfaz algo borrosa, escalados irregulares en pantallas HiDPI, artefactos en configuraciones con varios monitores y, sobre todo, muchas limitaciones en la forma de gestionar el color por monitor. En un programa cuyo punto fuerte es la precisión cromática, eso era un cuello de botella evidente.

Con Krita 6.0 se implementa soporte completo al protocolo color-management-v1 de Wayland. Gracias a ello, el programa puede solicitar al compositor toda la información necesaria sobre cada pantalla: qué perfil de color usar, cómo representar contenido HDR y cómo manejar espacios de color amplios. El salto es pasar de “más o menos se ve bien” a un entorno donde el color está controlado con rigor, como exige cualquier flujo profesional con monitores calibrados.

Los desarrolladores advierten, eso sí, de que este protocolo aún es muy reciente. No todos los compositores Wayland lo implementan igual de bien, y por ahora recomiendan de forma explícita KWin a partir de la versión 6.4.4 como referencia. Si se detectan problemas con otras combinaciones, el propio proyecto sugiere probar primero en KWin antes de rellenar informes de errores.

  Apple permitirá tiendas de aplicaciones de terceros en Japón: impacto global y claves para Europa

Ese mismo soporte Wayland aporta otras ventajas: escalado fraccional bien resuelto en pantallas de alta densidad, interfaz más nítida en portátiles modernos, compatibilidad con paneles de 10 bits y representación auténtica de contenido HDR. En conjunto, Krita 6.0 no solo se ve mejor bajo Wayland, sino que “entiende” de forma más precisa lo que puede mostrar el hardware.

Motor de texto rehecho de cero: maquetación, rutas y OpenType

Una de las áreas donde más se nota el cambio es el texto. El antiguo sistema, con diálogos flotantes que interrumpían el flujo, pasa a mejor vida. Ahora, el texto se edita directamente sobre el lienzo, como en un procesador de textos o en aplicaciones vectoriales profesionales.

Este nuevo motor permite crear áreas de texto que se rellenan y ajustan de forma automática. Puedes arrastrar una región rectangular sencilla o utilizar formas vectoriales complejas para que el párrafo fluya por dentro, respetando sumas y restas de área tal y como define SVG 2. Esto viene de lujo para globos de cómic, composiciones con huecos, carteles con zonas recortadas o maquetación editorial dentro del propio Krita.

Además, el texto ya es capaz de seguir rutas y contornos, de modo que se pueden colocar títulos y frases a lo largo de curvas, siluetas o trazos decorativos. Es una función que muchos diseñadores echaban de menos y que ahora se integra en el flujo habitual sin trucos raros.

En el plano tipográfico, el programa incorpora soporte completo para OpenType y scripts complejos. Hay una nueva paleta de glifos que permite elegir variantes alternativas de letras, ligaduras o símbolos según la fuente utilizada, algo especialmente útil con tipografías caligráficas o de tipo display.

El nuevo panel de estilo de texto aglutina más de 50 propiedades editables de manera simultánea: familia tipográfica, tamaño, interlineado, espaciado, alineación, estilos, variantes… y, lo más importante, se pueden aplicar a varios cuadros de texto a la vez cuando se seleccionan con las herramientas de formas. También es posible guardar estilos predefinidos para mantener la coherencia en proyectos grandes.

Todo esto se completa con un Modo de Configuración de Tipo que permite modificar directamente sobre el lienzo ciertos parámetros clave, evitando tener que ir continuamente al docker. De esta forma, ajustar una maqueta con muchas cajas de texto deja de ser un suplicio y se acerca mucho a la experiencia de programas dedicados al diseño.

Herramientas vectoriales y panel de cómic para narrativa visual

Para quienes se dedican al cómic, manga o webtoon, Krita trae una batería de cambios pensados específicamente para su día a día. Lo más visible es la aparición de un nuevo asistente de edición de cómics, un panel vectorial diseñado para crear, dividir, fusionar y reorganizar viñetas de forma rápida y geométricamente precisa.

Esta herramienta permite cortar paneles con un cuchillo vectorial que respeta anchos de separación configurables, lo que facilita construir rejillas de página, modificar la estructura de lectura o jugar con composiciones más dinámicas sin perder el control de los márgenes.

Igualmente, es posible fusionar paneles eliminando huecos, algo muy útil cuando decides simplificar una página o reagrupar escenas sin redibujar marcos desde cero. En versiones futuras se baraja ampliar aún más estas opciones con anchos personalizados, sistemas de ajuste más finos y un control más granular de los espacios entre viñetas.

En paralelo, Krita mejora sus herramientas de transformación. Ahora se puede rotar la caja delimitadora independientemente del contenido, lo que resulta especialmente cómodo cuando trabajas con elementos ya inclinados. En lugar de pelearte con una caja alineada al eje horizontal, la orientas al mismo ángulo que el objeto y escalar o deformar se vuelve mucho más intuitivo.

También se han afinado los atajos de teclado: combinaciones como Ctrl + Alt permiten aplicar rotaciones rápidas, el modo de transformación tipo “Licuado” se ha optimizado para ir bastante más fluido y ciertas herramientas de selección, como la de sombras, ofrecen ahora controles más claros y un número de entradas ampliado.

Pinceles más inteligentes, suavizado adaptativo y pixel art

El corazón creativo de Krita son sus pinceles, y en estas versiones hay cambios que se notan desde el primer trazo. Por un lado, el estabilizador de la herramienta de dibujo a mano alzada se vuelve adaptativo según la velocidad: al moverte lento, aumenta el suavizado para reducir el temblor natural de la mano; al trazar rápido, lo reduce para evitar sensación de retardo.

Para los amantes del pixel art, se añade un modo de estabilización específico para trabajo a baja resolución. Este sistema ayuda a trazar líneas de un solo píxel limpias, sin escalonados raros ni artefactos inesperados, mejorando la nitidez general de sprites y elementos retro.

  Calibrar la batería en Android con root: guía completa, apps y método manual

Dentro del motor de pinceles encontramos un modo de textura suave en la opción de patrón, que permite aplicar texturas menos agresivas, con transiciones más suaves. Unido a la posibilidad de invertir automáticamente los patrones cuando se usan como borrador, ofrece más control a la hora de crear pinceles de borrado con comportamientos muy concretos.

Se introduce también un modo de fusión tipo “Marcador” para los pinceles, que imita el comportamiento de rotuladores físicos: la opacidad no se acumula de manera exagerada al superponer trazos en la misma pasada, lo que ayuda a conseguir degradados más suaves y un aspecto más orgánico sobre la capa.

Por otro lado, el soporte de multipincel se refuerza con un modo de copiado por intervalo de traslación. Esto facilita generar patrones repetitivos, simetrías complejas o decoraciones distribuidas a distancias regulares, algo especialmente útil en diseño ornamental, fondos o motivos geométricos.

Filtros, capas, HDR y limpieza de transparencia

En el apartado de procesamiento de imagen, Krita 5.3 y 6.0 introducen filtros que atacan problemas muy concretos del trabajo profesional. El nuevo filtro de propagación de colores está pensado para extender tonos hacia áreas transparentes, ideal para limpiar bordes irregulares, eliminar halos o cerrar pequeños huecos de color tras un entintado.

Junto a él aparece el filtro de restablecer transparencia, que fuerza a negro transparente todos los píxeles cuyo canal alfa es cero. Esto evita que queden restos de información RGB en zonas invisibles, ayudando a reducir el peso del archivo y a evitar artefactos molestos al exportar a ciertos formatos.

También se incluye una máscara rápida de superposición de color, que facilita aplicar correcciones globales sobre grandes áreas con un solo canal de máscara, sin necesidad de montar estructuras de capas demasiado complejas. Es especialmente útil para ajustes de tono, atmósfera o iluminación en etapas avanzadas del proceso.

Todo este trabajo se acompaña de una revisión de los modos de fusión en contexto HDR. Se ha comprobado que todos se comportan de manera coherente cuando se trabaja con alto rango dinámico, de forma que los resultados sigan siendo predecibles al combinar capas en monitores HDR y flujos de color ampliados.

En cuanto a la manipulación del documento, ahora los atajos de transformación funcionan sobre múltiples capas seleccionadas. Esto reduce muchas operaciones repetitivas: puedes escalar, rotar o deformar un conjunto de elementos distribuidos en varias capas sin agruparlos ni alterar la jerarquía original.

Interfaz, dockers y grabación en tiempo real

La experiencia de uso diario también recibe una buena ración de pulido. Una de las novedades más visibles es la barra de herramientas flotante que aparece al hacer una selección, ofreciendo las acciones más comunes sin tener que ir al menú ni a paneles secundarios. Son segundos ganados en cada operación que, al cabo del día, se notan.

Los dockers se vuelven más flexibles: ahora es posible integrar ciertos paneles en la paleta emergente circular que aparece con el botón derecho sobre el lienzo. Así puedes tener a mano paletas de color, ajustes de pincel o paneles de texto sin ocupar de forma permanente espacio en los bordes de la ventana.

El docker de grabación (Recorder Docker) da un salto importante al implementar captura multihilo en tiempo real. Esto significa que puedes grabar timelapses de alta calidad o vídeos de tu sesión de pintura sin que el motor de dibujo se arrastre. Para ilustradores que hacen streaming o crean contenido para redes, es una mejora muy agradecida.

En el terreno de las ayudas al dibujo, se perfeccionan los asistentes de perspectiva e incluso se introduce un modo de cuadrícula isométrica, pensado para trabajos técnicos, escenarios isométricos o diseño de entornos en vista pseudo‑3D. Además, los colores definidos para cuadrículas y guías se guardan ahora dentro del propio archivo de Krita, de modo que cada proyecto mantiene su propia configuración.

La idea general es clara: reducir fricción en el flujo de trabajo, minimizar clics innecesarios y hacer que la interfaz acompañe en lugar de estorbar. Muchos de estos cambios no lucen en una lista de novedades, pero quienes pasan horas al día con Krita los notan enseguida.

Formatos profesionales, HDR, JPEG‑XL y PSD mejorado

Krita refuerza su perfil profesional ampliando de forma notable su soporte de formatos. Por un lado, se incorpora compatibilidad para Radiance RGBE (.hdr), tanto para abrir como para guardar, lo que permite trabajar con imágenes HDR de alto rango dinámico sin recurrir a conversiones intermedias.

  Veeam Software Appliance: backup fácil y seguro

El formato JPEG‑XL recibe un impulso fuerte: además de su alta calidad y buena compresión, Krita ahora permite documentos con múltiples capas y múltiples páginas en JXL. Esto lo convierte en una alternativa real para proyectos complejos donde antes solo se contemplaban PSD, TIFF o el formato nativo .kra.

En el frente de la interoperabilidad con Photoshop, la aplicación es capaz de importar objetos de texto de archivos PSD como texto editable, no solo como capas rasterizadas. También mejora la lectura de formas vectoriales, guías y máscaras contenidas en esos documentos. Aunque la exportación de vuelta a PSD sigue teniendo limitaciones, el salto en compatibilidad es evidente.

Todo ello se complementa con una gestión más robusta de perfiles de color y contenido HDR, de modo que Krita puede encajar mejor en pipelines donde se combinan otros editores de imagen, motores 3D o herramientas de postproducción. Para estudios y profesionales que no viven aislados en una única aplicación, este punto es clave.

API de plugins en Python y Krita como plataforma extensible

Aunque no sea lo primero que mira el usuario medio, la ampliación de la API de Python es uno de los movimientos más estratégicos del proyecto. La nueva API permite, entre otras cosas, generar pinceladas de forma programática desde scripts, abriendo la puerta a pinceles inteligentes, asistentes automatizados o herramientas creativas muy específicas.

También se añaden más elementos de interfaz accesibles desde Python y nuevos métodos a clases ya existentes, de forma que los desarrolladores de plugins pueden integrar sus extensiones de manera más profunda en el entorno de Krita. Desde diálogos personalizados hasta controles embebidos en dockers, las posibilidades de personalización crecen de forma notable.

Junto con estas capacidades llegan nuevos plugins oficiales en Python que funcionan tanto como funcionalidades adicionales como ejemplos prácticos de lo que se puede construir. Para estudios, academias o artistas avanzados, esto significa que ya no están limitados a lo que trae Krita “de serie”: pueden adaptar el programa a flujos de trabajo muy concretos.

La filosofía que se intuye detrás de estos cambios es convertir Krita en una plataforma extensible y viva, fuertemente apoyada en su comunidad, en lugar de un producto cerrado que solo evoluciona al ritmo que marque el núcleo de desarrolladores.

Instalación, descargas y recomendaciones de uso

En el plano práctico, quienes usan distribuciones GNU/Linux tienen varias vías para instalar Krita. En sistemas basados en Ubuntu es habitual añadir un PPA dedicado y actualizar con unos pocos comandos desde la terminal, manteniendo siempre la rama estable al día.

Si prefieres no llenar el sistema de repositorios externos, el formato AppImage sigue siendo una opción muy cómoda: descargas el archivo correspondiente, le das permisos de ejecución y lo lanzas directamente, sin instalación formal. Es quizá la forma más sencilla de probar tanto Krita 5.3 como 6.0 sin tocar tu instalación “oficial”. Eso sí, algunas distribuciones empiezan a relegar el soporte a AppImage, por lo que en el futuro puede que cobre más peso la vía Flatpak o Snap.

En Windows y macOS, Krita se ofrece en instaladores clásicos y versiones portables. En el caso de las portables en ZIP, basta con descomprimir y ejecutar, lo que permite tener varias versiones en paralelo o llevar tu Krita configurado en una memoria externa.

En Android y ChromeOS la situación es distinta: Krita 6.0 no se distribuye debido a la inmadurez de Qt6 en estas plataformas. La línea 5.x continúa siendo la base, con 5.3 como punto de referencia, y la app sigue marcada como beta en tablets, sin presencia oficial en teléfonos porque la interfaz simplemente no está pensada para pantallas tan pequeñas.

Los desarrolladores son bastante claros con sus recomendaciones: si no necesitas específicamente las nuevas capacidades de Qt6 y Wayland (HDR, 10 bits, gestión de color avanzada), lo más sensato es trabajar con Krita 5.3 en producción y reservar la 6.0 para pruebas y colaboración en la detección de errores. Cambiar constantemente de software buscando “la aplicación definitiva” rara vez es la solución; Krita ya es más que suficiente para la mayoría de flujos profesionales, y el verdadero salto de calidad suele venir de dominar a fondo sus herramientas, pinceles y atajos.

Con la doble rama Qt5/Qt6, la integración real con Wayland, el nuevo motor de texto, las herramientas de cómic, los pinceles afinados, los filtros preparados para HDR, el soporte de formatos modernos y una API de Python cada vez más capaz, Krita se consolida como una de las suites de pintura digital más completas del ecosistema libre, capaz de competir con alternativas comerciales en ilustración, cómic y concept art mientras sigue evolucionando al ritmo de su comunidad.