- Una riada mortal causada por el colapso de un glaciar en el Himalaya deja más de medio millar de fallecidos.
- Miles de personas continúan desaparecidas en Nepal y en la región china del Tíbet, incluyendo numerosos extranjeros.
- Un lago de barrera formado tras el deslizamiento amenaza con provocar una segunda inundación río abajo.
- China, India, la Unión Europea y otros países han movilizado ayuda humanitaria y equipos de rescate.
La naturaleza ha vuelto a golpear con dureza el sur de Asia. Una violenta riada originada por el colapso de un glaciar en el Himalaya ha arrasado numerosas localidades del norte de Nepal, muy cerca de la frontera con la región autónoma del Tíbet, en China. El desastre, ocurrido la semana pasada, ha dejado un balance provisional de más de medio millar de fallecidos y miles de desaparecidos, convirtiéndose en una de las peores catástrofes naturales de los últimos años en la zona.
Los equipos de rescate trabajan sin descanso para localizar a los cientos de personas que aún permanecen aisladas en los valles montañosos, mientras las autoridades intentan evaluar los daños materiales, que incluyen carreteras destruidas, puentes colapsados y centrales hidroeléctricas inutilizadas. La tragedia ha puesto de nuevo en evidencia la vulnerabilidad de una región geológicamente inestable y agravada por el cambio climático.
Una catástrofe de proporciones desconocidas

El suceso se registró el pasado miércoles en el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, donde una masa de agua, lodo y rocas descendió a gran velocidad por el río Bhote Koshi. Las imágenes captadas por testigos muestran cómo el torrente arrastraba vehículos y edificios mientras la población huía despavorida. La riada afectó tanto al lado nepalí como al chino, donde el puerto fronterizo de Gyirong quedó completamente devastado.
Según los últimos balances oficiales, se han recuperado más de 600 cadáveres en ambos lados de la frontera, aunque las cifras van aumentando a medida que los equipos acceden a las zonas más remotas. Las autoridades nepalíes hablan de más de 2.000 desaparecidos, entre ellos numerosos turistas extranjeros que se encontraban en la zona de peregrinación al monte Kailash.
La magnitud del desastre ha obligado a declarar la emergencia en varios distritos. El ejército nepalí ha desplegado helicópteros para evacuar a los supervivientes, mientras que China ha movilizado a más de 600 efectivos de rescate con perros y vehículos especializados en la búsqueda entre los escombros.
El origen: un glaciar que se derrumbó

Las investigaciones apuntan a que la riada fue causada por el desprendimiento de un gran bloque de hielo del pico Langtang Lirung, que al caer al río Lhende Khola provocó una avalancha de escombros y agua. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) descartó la hipótesis inicial de un terremoto, señalando que el movimiento sísmico registrado fue consecuencia del propio impacto del glaciar. Los científicos coinciden en que el calentamiento global está acelerando el deshielo y haciendo más frecuentes este tipo de colapsos en la región del Hindu Kush-Himalaya.
Expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) indican que el río Lhende Khola ya se había desbordado en dos ocasiones en los últimos catorce meses, lo que pone de manifiesto la inestabilidad de la zona. Además, las lluvias monzónicas registradas en los días previos podrían haber contribuido a debilitar aún más la estructura glacial.
El cambio climático está derritiendo los glaciares a un ritmo alarmante, lo que incrementa el riesgo de que se produzcan nuevas tragedias de este tipo. Las autoridades nepalíes han reconocido la falta de sistemas de alerta temprana en la mayoría de los valles, dejando a la población prácticamente indefensa ante estos fenómenos.
Balance de víctimas y desaparecidos

La cifra de fallecidos continúa siendo provisional. Hasta el momento, se han recuperado más de 600 cuerpos en Nepal, mientras que las autoridades chinas informan de al menos 7 muertos en su territorio. Sin embargo, se teme que el número pueda aumentar considerablemente, ya que todavía hay miles de personas sin localizar, especialmente en las zonas más inaccesibles.
Entre los desaparecidos hay ciudadanos de numerosos países, incluyendo India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y España. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha confirmado que no hay nacionales fallecidos confirmados, pero ha activado el protocolo de emergencia consular para atender a las familias que buscan información sobre sus seres queridos. La Embajada de España en Nueva Delhi realiza un seguimiento constante de la situación.
La mayoría de los desaparecidos son peregrinos indios que viajaban al monte Kailash, un lugar sagrado para el hinduismo, así como turistas que se encontraban realizando rutas de senderismo por el Himalaya. También hay trabajadores de proyectos hidroeléctricos que han quedado atrapados y que aún no han podido ser localizados.
Nueva amenaza: un lago de barrera
La situación sigue siendo crítica debido a la formación de un lago de barrera en el río Bhotekoshi, a causa de los escombros del deslizamiento. Las autoridades chinas han advertido de un alto riesgo de desbordamiento después de que se acumularan más de 2,5 millones de metros cúbicos de agua. Si esta barrera natural cediera, se produciría una segunda inundación que podría ser igualmente devastadora para las poblaciones situadas aguas abajo.
Los expertos señalan que el lago podría drenarse de forma natural con el tiempo, pero no se puede descartar que la presión del agua termine por romper la muralla de escombros. Los equipos de ingeniería están monitoreando el nivel del agua y utilizando drones para evaluar la estabilidad del terreno. Mientras tanto, las autoridades han ordenado evacuaciones preventivas en las zonas más vulnerables.
A esta amenaza se suma la posibilidad de nuevos deslizamientos de tierra, ya que las laderas de los valles han quedado seriamente erosionadas. La coordinación transfronteriza entre Nepal y China es fundamental para dar una respuesta eficaz a una emergencia que no entiende de fronteras.
Respuesta internacional y llamada a la cooperación
La catástrofe ha movilizado una oleada de solidaridad internacional. El presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado movilizar todos los recursos disponibles para el rescate y ha instado a reforzar los sistemas de vigilancia para prevenir futuros desastres. Por su parte, el primer ministro de la India, Narendra Modi, ha ofrecido asistencia humanitaria a Nepal, mientras que la Unión Europea ha activado el sistema satelital Copernicus para cartografiar las zonas afectadas.
Estados Unidos ha prometido una ayuda de 500.000 dólares en concepto de refugios de emergencia y suministros básicos. La ONU, a través de su secretario general, António Guterres, ha expresado su solidaridad y ha asegurado que los equipos de ayuda están preparados para apoyar la respuesta liderada por el gobierno nepalí.
Los expertos insisten en que la cooperación entre países es esencial para hacer frente a estos fenómenos extremos. Mejores sistemas de alerta temprana y una gestión más eficiente de los riesgos podrían salvar miles de vidas en el futuro. Mientras tanto, la población de Nepal y el Tíbet intenta recuperarse de una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente.
La riada provocada por el colapso de un glaciar en el Himalaya ha dejado una estela de destrucción sin precedentes en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Con más de medio millar de fallecidos y miles de desaparecidos, la catástrofe ha evidenciado la fragilidad de una región especialmente vulnerable al cambio climático. Ahora, el foco se centra en evitar una nueva tragedia y en reconstruir unas infraestructuras que eran vitales para la economía local. La comunidad internacional ha respondido con rapidez, pero la recuperación será larga y costosa.