- Samsung pasó de ser una pequeña empresa de comercio de alimentos en 1938 a un conglomerado global que aporta cerca del 20 % del PIB de Corea del Sur.
- Samsung Electronics, fundada en 1969, lidera mercados como televisores, móviles, semiconductores y pantallas gracias a una fuerte apuesta por la I+D.
- El grupo está altamente diversificado en electrónica, finanzas, construcción, biotecnología y servicios, con decenas de filiales y participaciones estratégicas.
- Su trayectoria combina innovación y liderazgo mundial con controversias legales, laborales y de competencia que han marcado su reputación.

Samsung es hoy una de esas marcas que casi todo el mundo reconoce al instante, pero detrás de sus móviles Galaxy, sus televisores y sus chips hay una historia empresarial enorme, llena de aciertos, tropiezos, cambios estratégicos y un peso brutal en la economía de Corea del Sur. A lo largo de las décadas, el grupo ha pasado de ser una pequeña empresa de comercio de alimentos a un conglomerado global líder en electrónica, finanzas, construcción y biotecnología, con cientos de miles de empleados repartidos por todo el planeta.
Para entender bien qué es Samsung hoy, conviene mirar tanto su origen como la evolución de sus principales divisiones: desde la fundación del grupo en 1938, el nacimiento de Samsung Electronics en 1969, su expansión en semiconductores y telefonía móvil, hasta su papel protagonista en innovación, patentes, litigios tecnológicos y grandes proyectos de construcción. También es importante conocer cómo está organizada la marca, cuáles son sus principales líneas de negocio, su visión corporativa y algunas polémicas que han marcado su trayectoria.
Origen de Samsung y primeros años del grupo
Los orígenes del grupo se remontan al 1 de marzo de 1938, cuando Lee Byung-chul abrió en Daegu una empresa dedicada a la importación y exportación de productos alimentarios perecederos llamada Samsung Sanghoe, cuyo nombre significa «tres estrellas». En plena ocupación japonesa de Corea, el grueso del negocio se centraba en la venta de pescado seco y fruta a Manchukuo, aprovechando las rutas comerciales disponibles en ese momento.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la recuperación de la independencia de Corea, la compañía comenzó a diversificarse. Dejó de limitarse a la intermediación comercial de alimentos para adentrarse en el procesado de comida y la fabricación de textiles, dos sectores clave en la etapa de reconstrucción del país. Ese movimiento fue la semilla de lo que más tarde se convertiría en el gigantesco conglomerado Samsung.
En 1948, Lee Byung-chul se asoció con el empresario Cho Hong-jai y crearon Samsung Moolsan, la que hoy se conoce como Samsung C&T, inicialmente enfocada al comercio y la construcción. A pesar de esa alianza, la fecha oficial de fundación del grupo Samsung se sitúa en 1951, momento en que la colaboración se rompe por discrepancias entre ambos socios. A partir de ahí, Lee mantuvo la marca Samsung y Cho acabaría formando el grupo Hyosung una década más tarde, dando lugar a dos conglomerados separados.
Durante la Guerra de Corea, Lee tuvo que abandonar Seúl y trasladarse temporalmente a Busan. Allí abrió la refinería de azúcar Cheil Jedang, que con el tiempo sería el germen de CJ Group. La presencia del ejército estadounidense en el sur facilitó que la empresa retomara su actividad comercial después del conflicto. Gracias a numerosos contratos de obra pública adjudicados durante el gobierno de Syngman Rhee, Lee se consolidó como uno de los empresarios más influyentes de la Corea de la posguerra.
Con la llegada al poder de Park Chung-hee en 1961, Corea del Sur apostó abiertamente por el modelo de los chaebol, grandes conglomerados familiares que funcionaban como motor del sector privado. En ese contexto, Samsung se convirtió en uno de los pilares del plan de desarrollo económico: si las empresas invertían en sectores estratégicos podían acceder a fuertes apoyos del Estado. Así, el grupo entró en el negocio asegurador en 1963 y en la electrónica a partir de 1969, iniciando una diversificación que terminaría siendo su gran ventaja competitiva.
Nacimiento de Samsung Electronics y salto a la electrónica
El 1 de noviembre de 1969 se fundó en Suwon la filial que acabaría siendo el corazón tecnológico del grupo: Samsung Electronics. Nació como Samsung Electric Industries, centrada en la fabricación de electrodomésticos y equipos electrónicos básicos como televisores, calculadoras, frigoríficos, aires acondicionados y lavavajillas. En apenas una década, la compañía ya había producido más de 10 millones de televisores en blanco y negro.
Desde el principio, Samsung buscó alianzas tecnológicas para acelerar su desarrollo. Un año después de lanzar Samsung Electronics, el grupo creó Samsung-NEC junto a NEC Corporation, con el objetivo de producir bienes de consumo electrónico y dispositivos audiovisuales para el hogar. Esta cooperación permitió a la firma coreana adquirir rápidamente conocimientos y capacidad de producción en electrónica de consumo, lo que fue clave para su expansión posterior.
La apuesta por los semiconductores llegó en 1974, cuando Samsung adquirió Korea Semiconductor, una de las pioneras del país en fabricación de chips. Esa compra marcó el inicio de un camino que llevaría a la empresa a convertirse en líder mundial del sector de memorias. Ya en 1980, el grupo amplió su alcance tecnológico con la compra de Korea Telecommunications, especializada en conmutadores electrónicos y sistemas de telecomunicación, abriendo la puerta a su posterior entrada en telefonía y redes.
En 1988, Samsung Electronics se fusionó con Samsung Semiconductor & Communications, unificando las capacidades de electrónica de consumo y componentes. A principios de los años 90, la empresa ya era una de las más grandes de Corea del Sur, pero con el tiempo pasó a ser la más importante del país por influencia económica, red de proveedores y capacidad exportadora. Su fuerza como generadora de divisas y de empleo en Corea es hoy difícil de igualar.
Samsung también supo sobreponerse a crisis severas. Durante la crisis financiera asiática de 1997, la compañía logró mantener el tipo gracias a una reestructuración previa que había eliminado filiales poco rentables, mientras que rivales como Hyundai y Daewoo se vieron obligados a reestructuraciones profundas por su elevada deuda. Esa resiliencia permitió que Samsung se consolidase como la mayor empresa surcoreana en volumen de negocio.
Expansión en la industria pesada, construcción y otros negocios
Paralelamente a la electrónica, el grupo fue construyendo un brazo industrial muy potente. En 1974 se crean dos filiales clave: Samsung Heavy Industries, centrada en construcción naval, maquinaria industrial y parques eólicos, y Samsung Petrochemical (hoy integrada en Hanwha Total). Con ello, Samsung se consolidó como el tercer chaebol del país en volumen de negocio, solo por detrás de Hyundai y Daewoo en aquel momento.
La constructora del grupo, Samsung C&T, fue ganando nombre a nivel global en los años 90 al encargarse de proyectos de gran simbolismo en Asia y Oriente Medio. Entre sus hitos están la Torre 2 de las Torres Petronas en Kuala Lumpur, el rascacielos Taipei 101 y el Burj Khalifa en Dubái. Estos proyectos posicionaron a la compañía como referente mundial en construcción de rascacielos y grandes infraestructuras, reforzando la imagen de la marca más allá de la electrónica.
La diversificación del grupo incluye hoy sectores como las finanzas, servicios, biotecnología, salud, comercio internacional y ocio. Todo este entramado de actividades representa en conjunto cerca del 20 % del producto interior bruto de Corea del Sur, una cifra que permite hacerse una idea del peso real de Samsung en la economía del país.
El conglomerado se ha creado también una cartera de participaciones en empresas de distintos sectores, como Renault Samsung Motors (19,9 %), DGB Financial Group, Pantech, Rambus, Seagate, Sungjin Geotec o Wacom, lo que le permite mantener influencia en industrias complementarias a sus líneas de negocio principales. Al mismo tiempo, algunas compañías que formaban originalmente parte del grupo, como CJ Group, JoongAng Media, Hansol o Shinsegae, terminaron funcionando como conglomerados independientes controlados por los descendientes del fundador.
Estas escisiones dieron lugar a importantes actores en sectores como la alimentación, el entretenimiento, los medios de comunicación, la biotecnología, la fabricación de papel o el comercio minorista. Así, aunque ya no formen parte del grupo, mantienen un vínculo histórico directo con la familia Lee y con el desarrollo de Samsung en sus primeras décadas.
Reestructuración del grupo y cambio de estrategia en los 90
Tras la muerte de Lee Byung-chul en 1987, la presidencia del grupo pasó a su hijo Lee Kun-hee. Durante los años 90, el conglomerado se reorganizó en cuatro grandes entidades controladas por los herederos: Samsung, Shinsegae, CJ Group y Hansol. Samsung se quedó con los activos más rentables, centrados principalmente en electrónica, construcción y astilleros, lo que permitió focalizar mejor la estrategia del grupo.
En 1993, Lee Kun-hee impulsó un giro estratégico decisivo. A pesar de que la división de electrónica generaba ya fuertes beneficios, los productos coreanos seguían percibiéndose como de menor calidad que los japoneses. Para romper esa barrera, la compañía lanzó un plan ambicioso con el objetivo de superar a Sony como primer fabricante mundial de productos electrónicos, elevando de forma drástica la inversión en investigación, desarrollo y diseño.
Ese cambio de enfoque llevó a priorizar tecnologías como la telefonía móvil, las memorias DRAM y las pantallas de plasma, campos en los que Samsung se convirtió en uno de los pioneros a nivel global. Además, la empresa renovó su identidad visual y su comunicación corporativa, reforzando la imagen de marca premium e innovadora que hoy se asocia a Samsung.
El papel del grupo en la economía surcoreana se vio reforzado todavía más a raíz de la crisis financiera asiática. Mientras otros chaebol sufrían reestructuraciones traumáticas, la estrategia de deshacerse de negocios poco rentables ayudó a Samsung a capear mejor la tormenta. A partir de ese momento, el grupo pasó a ocupar un lugar dominante en el tejido económico del país, con un enorme peso en el empleo, la inversión y las exportaciones.
No todas las apuestas salieron bien. El intento de entrar de lleno en la industria automovilística con Samsung Motors en los años 90 se vio frustrado por la propia crisis asiática. La compañía lanzó sus primeros vehículos con apoyo tecnológico de Nissan, pero la coyuntura económica obligó a vender una gran parte de la filial a Renault en 1999. La marca de coches pasó a llamarse Renault Samsung Motors para los turismos, mientras que la división de vehículos comerciales dejó de producirse. Aun así, esta aventura dejó a Samsung una valiosa experiencia en fabricación industrial compleja y gestión de marca en automoción.
Samsung Electronics: de fabricante local a gigante mundial
Dentro del conglomerado, Samsung Electronics es la joya de la corona. A partir de la década de 2000 la empresa se consolidó como líder global gracias a la combinación de electrónica de consumo (TV, móviles, electrodomésticos) y componentes (memoria, procesadores, pantallas). En 2005, por primera vez, la marca superó a Sony como la firma de electrónica de consumo más valorada según la consultora Interbrand, y en 2006 fue situada por Business Week entre las primeras posiciones en rankings de marca e innovación.
En 2009, Samsung llegó a superar a gigantes como Siemens y Hewlett-Packard en ingresos dentro del sector tecnológico global, con una facturación estimada en más de 117 000 millones de dólares. Su división de semiconductores alcanzó el liderazgo mundial en chips de memoria y se colocó como segundo fabricante general de semiconductores a nivel global. En 2012, la compañía declaró ingresos por más de 140 000 millones de euros y beneficios netos superiores a 16 000 millones de euros.
En el ámbito de la telefonía, el punto de inflexión llegó con la serie Galaxy. En la década de 2000, los smartphones Galaxy pasaron a ser el producto estrella de la compañía, encabezando con frecuencia las listas de teléfonos más vendidos. En 2012, Samsung ya dominaba el mercado mundial de móviles con cerca del 27 % de cuota, por delante de competidores como Microsoft Mobile y Apple. Dentro del ecosistema Android, su peso era todavía mayor, con más del 60 % del mercado.
En paralelo, Samsung se situó desde 2006 como el mayor fabricante de televisores del mundo y reforzó su liderazgo en pantallas. En los últimos años la marca ha despuntado especialmente en televisores QLED y MicroLED, así como en monitores gaming de alta gama y en dispositivos plegables, categorías en las que ha ido marcando tendencia. La gama de televisores inteligentes Odyssey y los smartphones plegables Galaxy han obtenido una cuota significativa en sus respectivos segmentos.
Hoy, Samsung Electronics estructura su actividad en dos grandes bloques: la división DX (Device Experience), que agrupa la electrónica de consumo (televisores, monitores, electrodomésticos, smartphones, redes, ordenadores), y la división DS (Device Solution), responsable de los semiconductores de última generación como DRAM, NAND flash o procesadores móviles. A esto se suma Samsung Display Corporation, especializada en paneles de visualización OLED y otras tecnologías de pantalla.
Investigación, innovación y liderazgo en patentes
Buena parte del éxito de la marca se apoya en una inversión constante y muy agresiva en I+D. Samsung ha sido reconocida en múltiples ocasiones por consultoras como Booz & Co. y Boston Consulting Group entre las empresas más innovadoras del mundo. En 2013, por ejemplo, fue señalada como la segunda empresa más innovadora a nivel global, justo detrás del Grupo Volkswagen, tras incrementar un 15 % sus presupuestos en investigación, desarrollo e innovación.
En el campo de la memoria, la compañía ha ido marcando hitos de forma recurrente. Ha desarrollado algunas de las memorias DRAM más avanzadas del sector, como la LPDDR5X con velocidades de 10,7 Gbps orientada a aplicaciones de inteligencia artificial, además de ser la primera en iniciar la producción masiva de memoria V-NAND de novena generación. La empresa también ha anunciado la primera GDDR7 de 24 GB para la nueva generación de productos basados en IA, reforzando su competitividad en entornos de alto rendimiento.
En cuanto a propiedad intelectual, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) sitúa recurrentemente a Samsung en posiciones destacadas tanto en solicitudes de marcas como de patentes y diseños industriales. En 2023, la compañía ocupó el puesto 27 en número de solicitudes internacionales de marca presentadas en el sistema de Madrid, con 35 registros. Además, en 2023 y 2024 se colocó segunda a nivel mundial en solicitudes de patentes PCT, con más de 4 600 solicitudes en un solo año.
La empresa también tiene una presencia muy fuerte en el Sistema de La Haya para dibujos y modelos industriales. En 2024 fue la organización con más solicitudes de diseños industriales y en 2025 se situó en el sexto lugar mundial con más de 400 registros. Estas cifras reflejan una estrategia muy activa de protección de diseño y tecnología, clave para mantener su posición frente a otros gigantes del sector.
Más allá de la innovación técnica pura, Samsung ha buscado reforzar sus capacidades en áreas como la inteligencia artificial y el big data, y en productos y servicios relacionados, como Samsung Health y Galaxy AI. La adquisición de Oxford Semantic Technologies, una startup británica especializada en grafos de conocimiento, es un ejemplo de cómo la compañía intenta integrar tecnologías avanzadas de tratamiento de datos y razonamiento semántico en sus productos y servicios.
Líneas de negocio, filiales y presencia global
El grupo Samsung está compuesto por más de 80 empresas entre filiales, subsidiarias y participadas. La rama más visible es Samsung Electronics, pero el conglomerado abarca muchos otros sectores. En tecnología y electrónica, además de la matriz, destacan empresas como Samsung SDI (baterías eléctricas), Samsung Electro-Mechanics (componentes pasivos, módulos de control y semiconductores), Samsung SDS (servicios TI), Samsung Display y Samsung Corning Advanced, centrada en soluciones OLED. Todas ellas contribuyen a ampliar el ecosistema tecnológico y de componentes del grupo.
En el área financiera, Samsung cuenta con una potente estructura que incluye Samsung Life Insurance (seguros de vida), Samsung Fire & Marine Insurance (seguros y reaseguros no vida), Samsung Card (tarjetas de crédito), Samsung Securities (servicios financieros y de inversión), Samsung Asset Management y Samsung Venture Investment, además del sistema de pagos Allat. Este entramado permite al conglomerado financiar proyectos, gestionar activos y participar en inversiones estratégicas tanto dentro como fuera de Corea.
La industria pesada y la construcción están representadas por Samsung Heavy Industries, Samsung C&T y Samsung Engineering. La primera es una de las mayores constructoras navales del mundo y participa también en maquinaria industrial y parques eólicos; Samsung C&T combina construcción civil con actividades de comercio internacional y moda; mientras que Samsung Engineering se encarga de proyectos de ingeniería en sectores como energía, petroquímica e infraestructuras.
En biotecnología y salud, Samsung ha apostado fuerte con Samsung Biologics y Samsung Bioepis, especializadas en biofarmacia e industria farmacéutica, así como Samsung Medison, centrada en equipos médicos. Con estas empresas, el grupo se posiciona en el creciente mercado de medicamentos biológicos, biosimilares y tecnología sanitaria, buscando diversificar sus fuentes de ingresos y aprovechar sinergias con su capacidad tecnológica.
La actividad de servicios incluye compañías como Cheil Worldwide (publicidad, marketing y relaciones públicas), Everland (parques de atracciones), S-1 Corporation (seguridad privada), SERI (think tank e instituto de investigación), Shilla (hoteles) y Samsung Welstory (distribución de alimentos). Todo ello se complementa con el Centro Médico Samsung, un hospital universitario de gran prestigio, y con clubes deportivos como Samsung Lions, Suwon Samsung Bluewings o equipos de baloncesto y voleibol, agrupados bajo Samsung Sports.
Samsung Mobile y la hegemonía en teléfonos inteligentes
La división de telefonía móvil, conocida comercialmente como Samsung Mobile, es una de las más conocidas por el gran público. Sus dispositivos utilizan las principales tecnologías de telecomunicación móvil (CDMA, GSM, GPRS, HSDPA y, actualmente, estándares 4G y 5G) y han sido un pilar clave en el crecimiento de la marca. Desde 2011, Samsung superó a Apple como el mayor fabricante de smartphones del mundo, un liderazgo que ha mantenido durante años con la familia Galaxy como punta de lanza.
La gama Galaxy Tab contribuyó a definir el segmento de los phablets y las tabletas basadas en Android, ampliando la oferta de la compañía más allá del teléfono. Los smartphones Galaxy, incluidos los modelos plegables, se han convertido en productos icónicos que marcan tendencia cada año en diseño, cámaras, pantallas y rendimiento. Además, Samsung es un proveedor clave de componentes como baterías, sensores de imagen, módulos de cámara y pantallas para otras marcas, incluyendo competidores directos.
En el mercado Android, la compañía se ha mantenido históricamente como la marca con más cuota gracias a un catálogo amplio que va desde gama de entrada hasta modelos premium; y también sacando partido a la mayor virtud de Android en personalización y libertad. Su posicionamiento combina innovación en hardware, capas de software propias y un fuerte ecosistema de servicios, incluyendo tiendas de aplicaciones y soluciones integradas en sus dispositivos.
La marca también ha protagonizado campañas de marketing muy agresivas y patrocinios deportivos globales, especialmente en Juegos Olímpicos y otras grandes competiciones, para reforzar su imagen de marca tecnológica cercana al gran público. Esa mezcla de presencia mediática y oferta variada de productos ha sido clave para su éxito comercial.
Entre los episodios más delicados de esta división destaca el caso del Galaxy Note 7 en 2016, cuando se detectó un fallo de fabricación que provocaba sobrecalentamiento y riesgos de incendio en algunos terminales. La compañía se vio obligada a retirar del mercado todos los dispositivos y cancelar el modelo, lo que supuso un duro golpe reputacional y económico. Samsung revisó sus procesos de control de calidad y gestión de baterías a raíz de este incidente.
Visión corporativa, ética y formación interna
Más allá de la parte puramente tecnológica y de negocio, Samsung ha formulado una visión corporativa clara: quiere ser una empresa líder mundial que valora a las personas y la sociedad. Su filosofía declara que dedica talento y tecnología a crear productos y servicios superiores que contribuyan a mejorar la calidad de vida en todo el mundo.
Sus valores fundamentales giran en torno a las personas, la excelencia, el cambio, la integridad y la prosperidad compartida. A partir de ahí, Samsung establece cinco principios de negocio: cumplir las leyes y los estándares éticos, mantener una cultura organizacional limpia, respetar a clientes, accionistas y empleados, cuidar el medioambiente, la seguridad y la salud, y actuar como ciudadano corporativo socialmente responsable. Sobre el papel, la compañía entiende la gestión ética como una herramienta para generar confianza con todas sus partes interesadas.
Para reforzar esa dimensión, Samsung apuesta por la formación continua, tanto interna como hacia sus socios comerciales. Ante la ausencia de una plataforma unificada de formación y certificación, la empresa optó por implantar una solución global basada en Cornerstone, integrándola con su entorno B2B y sistemas corporativos como SFDC, ERP o Webex. Esto ha permitido centralizar la capacitación, estandarizar procesos y mejorar el seguimiento de certificaciones en todo el mundo.
Con esta plataforma se persigue alinear mejor los programas de formación con los objetivos comerciales, mejorar la retención de clientes, aumentar la eficiencia administrativa y facilitar las ventas cruzadas entre productos. Los resultados incluyen una mayor tasa de finalización de cursos por parte de los partners y ahorros significativos en costes de operación de sistemas, además de una mejora notable en la satisfacción de los usuarios de formación.
La compañía también se marca metas a largo plazo como seguir ampliando la formación a clientes finales (B2C), diversificar los programas de certificación, fortalecer su portal global de formación y aprovechar la nube para mantener un sistema integrado a escala internacional. Todo ello forma parte de su estrategia de transformación digital interna y relación con partners.
Reconocimientos, patrocinios y presencia global
A lo largo de los años, el reconocimiento internacional de la marca Samsung ha ido en aumento. Consultoras como Millward Brown la han situado en los primeros puestos de sus rankings de marcas globales más valiosas y con mayor crecimiento. En la última década, la empresa se ha consolidado entre las cinco marcas más valiosas del mundo de forma recurrente, con un valor de marca estimado en torno a los cien mil millones de dólares.
La compañía también ha apostado muy fuerte por el patrocinio deportivo como herramienta de marketing global. Desde mediados de los 90, Samsung ha sido patrocinador oficial de grandes eventos como los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 1998 y muchos otros acontecimientos deportivos de gran audiencia. Esa inversión publicitaria masiva ha ayudado a asociar la marca con innovación, rendimiento y estilo de vida moderno en la mente de millones de consumidores.
En televisión y señalización digital, Samsung mantiene desde hace años un liderazgo sólido, ocupando el primer puesto del mercado global de televisores y de soluciones de cartelería digital durante más de una década consecutiva. Su presencia en grandes eventos recientes, como la ceremonia de apertura de París 2024 con la instalación de smartphones Galaxy S24 Ultra, refuerza su posición como protagonista en experiencias tecnológicas a gran escala.
Actualmente, Samsung Electronics opera plantas de montaje y centros de ventas en decenas de países, con cientos de miles de empleados repartidos por todo el mundo y alrededor de 230 filiales globales. Esta implantación internacional le permite adaptar rápidamente su oferta a distintos mercados y aprovechar economías de escala en producción, logística y distribución.
Entre sus clientes corporativos se encuentran otras grandes tecnológicas, ya que Samsung suministra baterías de ion-litio, sensores, módulos de cámara y pantallas a compañías como Apple, Sony, HTC o Nokia. Esta doble condición de fabricante de marca propia y proveedor de componentes para terceros es una de sus principales palancas de crecimiento y diversificación de ingresos.
Controversias, litigios y críticas
La trayectoria de Samsung no ha estado exenta de polémicas. Una de las más sonadas fue la denuncia en 2007 de un abogado del grupo, que afirmó que la empresa mantenía fondos reservados para sobornos y manipulación de pruebas en Corea del Sur. La investigación posterior reveló la existencia de cuentas por valor de miles de millones de dólares y derivó en la dimisión y condena de Lee Kun-hee por evasión de impuestos, aunque evitó la cárcel tras realizar un pago multimillonario antes del juicio.
El caso se complicó más cuando el presidente surcoreano Lee Myung-bak concedió un indulto a Lee Kun-hee al año siguiente, lo que generó fuertes críticas y, con el tiempo, investigaciones por presunta corrupción y soborno. Este tipo de episodios alimentó el debate en Corea sobre el poder de los chaebol y su influencia en la política, así como sobre la necesidad de reforzar los controles y la transparencia.
En el ámbito internacional, Samsung ha sido protagonista de varias sanciones por prácticas anticompetitivas. En 2009 y 2010, Estados Unidos y la Unión Europea multaron a la compañía, junto con otros fabricantes, por participar en acuerdos de fijación de precios en el mercado de chips de memoria entre finales de los 90 y principios de los 2000. Años más tarde, la empresa obtuvo inmunidad en un caso de fijación de precios de paneles LCD al colaborar con las autoridades, pero el episodio volvió a poner foco en la conducta de la firma en materia de competencia.
Otro frente importante de controversia ha sido la batalla legal con Apple. Desde 2011, ambas compañías se han enfrentado en numerosos tribunales por patentes relacionadas con el diseño y funcionalidades de smartphones y tablets, como el gesto de deslizar para desbloquear o la autocorrección. En 2012, un tribunal de California condenó a Samsung a pagar cientos de millones de dólares a Apple por infracción de patentes, sentencia que fue confirmada años después, aunque las partes acabaron cerrando acuerdos en varios países para poner fin a la escalada de litigios.
También ha habido críticas relacionadas con las condiciones laborales en fábricas de países emergentes. En Brasil, por ejemplo, la justicia demandó a Samsung en 2013 por jornadas de trabajo excesivas, falta de descansos y otras irregularidades en plantas de montaje, con informes que describían ritmos de trabajo extremadamente elevados y problemas de salud para los empleados. Asimismo, asociaciones en Europa han denunciado una posible obsolescencia programada en ciertos electrodomésticos, argumentando dificultades para acceder a piezas de recambio asequibles.
Más recientemente, en México se generó una fuerte polémica cuando Samsung y otros fabricantes anunciaron medidas para inhabilitar dispositivos adquiridos a través del llamado “mercado gris”, es decir, fuera de canales oficiales. La desactivación remota de terminales provocó críticas de asociaciones de derechos digitales y de organismos reguladores, que consideraron que se vulneraban los derechos de los consumidores. Finalmente, en octubre de 2023, el Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Procuraduría Federal del Consumidor solicitaron detener los bloqueos, y Samsung anunció el fin de esa práctica.
Todos estos episodios conviven con la imagen de innovación y liderazgo de la compañía, dibujando un perfil complejo: una empresa capaz de impulsar la tecnología global, con un peso enorme en la economía y la sociedad, pero que a la vez se ha visto obligada a revisar sus prácticas internas, su gobernanza y su responsabilidad social para responder a las exigencias de un mercado y una opinión pública cada vez más exigentes.
Con todo este recorrido histórico, su estructura de negocios diversificada y su empuje en innovación y patentes, Samsung se mantiene como una de las marcas más influyentes del planeta, con una presencia decisiva en sectores que van desde los smartphones y los televisores hasta los semiconductores, la biotecnología y las finanzas. Esa mezcla de ambición tecnológica, enorme capacidad industrial, estrategia global y aprendizaje a base de aciertos y errores explica por qué la información de la marca Samsung interesa tanto a quienes estudian la empresa, la tecnología o la economía mundial.