- Google invertirá 500 millones de dólares en un puerto de intercambio digital en República Dominicana, el primero de la compañía en América fuera de EE. UU.
- El proyecto incluye un anillo internacional de cable submarino que enlazará el país con dos regiones de Google Cloud en Carolina del Sur y Virginia.
- La infraestructura aumentará la capacidad de transmisión de datos, reducirá la latencia y reforzará el papel de República Dominicana como hub regional digital y de inteligencia artificial.
- El Gobierno dominicano ha declarado la obra de alta prioridad nacional mediante decreto presidencial para acelerar su despliegue.

La decisión de Google de apostar con fuerza por República Dominicana supone un nuevo movimiento estratégico en el mapa mundial de la conectividad digital. El gigante tecnológico ha anunciado una inversión millonaria para levantar un puerto de intercambio digital y una red de cables submarinos que conectarán directamente el país caribeño con Estados Unidos.
Este proyecto, considerado de máxima relevancia para la infraestructura digital regional, aspira a mejorar la calidad de los servicios en línea, reducir los tiempos de respuesta de las conexiones y consolidar a República Dominicana como punto clave en el flujo de datos entre América del Norte, Centroamérica y Sudamérica.
Una inversión de 500 millones para un nodo digital estratégico
Google ha confirmado que destinará 500 millones de dólares, equivalentes a unos 425 millones de euros, a la construcción de un puerto de intercambio digital en territorio dominicano. Esta instalación será la primera de la compañía en América fuera de Estados Unidos y pasará a formar parte de una red global de solo ocho puntos de este tipo repartidos por el mundo.
El puerto de intercambio digital funcionará como un gran punto de conexión directa entre las principales redes de Internet y la infraestructura de Google. Operadoras de telecomunicaciones, grandes tecnológicas, bancos y otras entidades con fuerte tráfico de datos podrán interconectar sus sistemas de forma más eficiente, evitando rodeos enrutados por otros países y logrando así una mayor velocidad y estabilidad.
Este tipo de infraestructura, que hasta ahora se concentraba principalmente en Estados Unidos y otros grandes centros de datos globales, contribuye a descentralizar el tráfico internacional. Para Europa y España, que mantienen un volumen creciente de intercambios de datos con América Latina, iniciativas como esta pueden traducirse en rutas más diversificadas y conexiones transatlánticas mejor optimizadas a medio plazo.
La puesta en marcha del puerto no solo refuerza la posición de Google en la región, sino que también eleva el perfil de República Dominicana dentro del ecosistema digital latinoamericano, abriendo la puerta a nuevas alianzas, inversiones en centros de datos y servicios avanzados en la nube.
Un anillo de cable submarino para unir el Caribe con Estados Unidos
Junto al puerto de intercambio, la compañía desplegará un anillo internacional de cable submarino que enlazará directamente República Dominicana con Estados Unidos. Este sistema conectará el país caribeño con dos regiones de Google Cloud situadas en Carolina del Sur y Virginia, dos enclaves clave en la red de centros de datos de la firma.
La creación de este anillo de cable submarino tiene como finalidad aumentar de forma notable la capacidad de transmisión de datos y reducir la latencia, es decir, el tiempo que tarda la información en viajar por la red. En la práctica, esto se traduce en conexiones más rápidas y estables para servicios como videollamadas, plataformas de streaming, soluciones en la nube o aplicaciones empresariales.
En la actualidad, República Dominicana ya está conectada a seis cables submarinos internacionales, entre los que destaca el AMX-1, operado por América Móvil, como el de mayor capacidad. La nueva infraestructura impulsada por Google no sustituirá a estos sistemas, sino que añadirá una capa adicional de redundancia y robustez, ampliando las rutas posibles para el tráfico de datos y reduciendo los riesgos ante posibles incidencias técnicas.
La interconexión directa con las regiones de Google Cloud en Estados Unidos permitirá también acceder de manera más eficiente a servicios avanzados de computación en la nube e inteligencia artificial. Para empresas europeas y españolas con operaciones en el Caribe o en América Latina, este despliegue puede facilitar configuraciones híbridas y multinube más flexibles, con menor latencia hacia usuarios y clientes de la región.
Prioridad nacional y ambición de hub regional de inteligencia artificial
La presentación oficial del proyecto contó con la participación del presidente dominicano, Luis Abinader, que quiso subrayar el calado estratégico de la iniciativa. Durante el acto, el mandatario firmó el Decreto 113-26, mediante el cual el Gobierno declara la construcción del puerto de intercambio digital y el despliegue de cables submarinos como obras de alta prioridad nacional.
Abinader definió la inversión como un paso que “marca un antes y un después en nuestra infraestructura”, dejando claro que la intención del Ejecutivo es situar al país en una posición central dentro del mapa digital de la región. El decreto contempla, además, la voluntad de agilizar los procesos administrativos y regulatorios necesarios para que la instalación, despliegue y operación de los sistemas de cables submarinos se produzca sin retrasos innecesarios.
Uno de los objetivos que el Gobierno ha querido recalcar es el de convertir a República Dominicana en un hub regional de inteligencia artificial. La combinación de un puerto de intercambio digital de alto nivel con conexiones submarinas directas a centros de datos especializados en IA en Estados Unidos puede facilitar la llegada de nuevos proyectos en analítica avanzada, automatización y servicios basados en aprendizaje automático.
En este contexto, la mejora de la infraestructura digital no solo servirá para reforzar la conectividad interna, sino también para atraer a empresas tecnológicas, startups y proveedores de servicios digitales que requieren una baja latencia y una gran capacidad de procesamiento y almacenamiento. Esa dinámica, que ya se observa en otros nodos digitales a escala mundial, podría replicarse progresivamente en la región del Caribe.
Impacto en la conectividad, el tráfico de Internet y la economía digital
Los responsables del proyecto han puesto el foco en las implicaciones que tendrá la nueva infraestructura sobre la calidad de los servicios digitales disponibles en el país. Al incrementar la capacidad y reducir la latencia, se espera una mejora apreciable en la experiencia de uso de servicios de vídeo bajo demanda, juegos en línea, plataformas educativas y herramientas colaborativas, entre otros.
Según datos expuestos por el ministro de la Presidencia, José Paliza, en los últimos años se ha producido un salto significativo en el volumen de datos que circulan por las redes dominicanas. Se estima que el tráfico de Internet en República Dominicana ha crecido más de un 500% en los últimos cinco años, con más de un 35% de ese tráfico procedente de Estados Unidos. Este incremento refuerza la necesidad de contar con una infraestructura propia más avanzada y mejor conectada a los grandes centros de datos del continente.
El nuevo puerto de intercambio digital ayudará a reducir las dependencias de otros puntos de conexión regionales, optimizando las rutas que siguen los datos y disminuyendo posibles cuellos de botella. Desde la perspectiva de empresas europeas con presencia o intereses en el Caribe, esta mejora en la conectividad puede favorecer la integración de filiales, centros de soporte y operaciones compartidas con sedes en España u otros países de la Unión Europea.
En el plano económico, proyectos de esta envergadura suelen tener efectos arrastre sobre el ecosistema empresarial. La disponibilidad de una infraestructura digital potente tiende a impulsar la creación de nuevos servicios vinculados al comercio electrónico, las fintech, la ciberseguridad o la externalización de procesos de negocio (BPO). Además, la demanda de perfiles técnicos especializados en redes, ciberseguridad, análisis de datos o desarrollo de software suele aumentar de forma paralela.
Un nuevo eslabón en la red global de Google y su proyección hacia Europa
Con este movimiento, República Dominicana se suma a un reducido grupo de localizaciones que albergan puertos de intercambio digital de Google. Hasta ahora, la compañía contaba con siete infraestructuras similares distribuidas en distintos puntos del planeta, todas ellas orientadas a reforzar la resiliencia y la eficiencia de su red global.
La incorporación del país caribeño como octavo nodo en esta red mundial se enmarca en la estrategia más amplia de la empresa para ampliar su presencia en América Latina y diversificar los puntos de entrada y salida de su tráfico de datos. La creación de nuevas rutas de conexión abre la puerta a configuraciones más flexibles en el tránsito internacional de información, lo que puede acabar beneficiando también a usuarios y compañías europeas que operan en ambos lados del Atlántico.
En el caso concreto de España y Europa, la creciente interdependencia digital con América Latina hace que cada nuevo nodo de alta capacidad en la región tenga un impacto potencial en la calidad y redundancia de las comunicaciones. Aunque el proyecto esté centrado en el entorno caribeño y estadounidense, el refuerzo del entramado de cables y centros de intercambio contribuye al conjunto de la red global, de la que también dependen muchos de los servicios que se consumen a diario en territorio europeo.
La apuesta de Google por infraestructuras físicas de gran calado —como cables submarinos, centros de datos y puertos de intercambio digital— se complementa con el despliegue de servicios avanzados en la nube. Esta combinación, que ya se observa en otros continentes, está llamada a redefinir la manera en que empresas, administraciones públicas y usuarios se conectan, almacenan y procesan información en un entorno cada vez más distribuido.
El proyecto dominicano, impulsado por una inversión de 425 millones de euros y respaldado políticamente por el Gobierno del país, se perfila como una pieza más de un entramado global que busca hacer el tráfico de datos más rápido, seguro y eficiente. En un escenario donde Europa y España dependen en gran medida de estas infraestructuras internacionales para sostener su economía digital, la aparición de nuevos nodos de alto nivel en el Caribe contribuye a reforzar el conjunto del sistema y anticipa una etapa en la que la conectividad transcontinental será aún más estratégica.