- Gemini se integra en Google Maps para ofrecer navegación conversacional a peatones y ciclistas.
- Permite hacer preguntas sobre el entorno, negocios cercanos o duración del trayecto sin mirar la pantalla.
- La experiencia es manos libres para ciclistas, mejorando la seguridad al mantener las manos en el manillar.
- La función ya está disponible en iOS en regiones con Gemini y se está desplegando progresivamente en Android.

La integración de Gemini dentro de Google Maps da un salto importante: lo que empezó como un copiloto para conductores en coche se extiende ahora a quienes se mueven a pie o en bicicleta. La aplicación de mapas pasa de ser un simple indicador de giros a convertirse en un asistente con el que se puede conversar mientras se recorre la ciudad.
Con esta novedad, peatones y ciclistas pueden hablar con la IA durante sus trayectos para pedir contexto sobre el barrio, buscar sitios en la ruta o gestionar avisos sin tocar el móvil. La idea es clara: menos pantalla y más voz, algo especialmente relevante en ciudades europeas donde caminar y pedalear ganan peso frente al coche.
De copiloto en el coche a guía urbano para todo tipo de trayectos
Gemini llegó a Google Maps en otoño de 2024 para reforzar la navegación en coche con avisos proactivos y control por voz. Hasta ahora, el foco estaba en conductores que podían preguntar por atascos, puntos de recarga para coches eléctricos o restaurantes cercanos sin apartar las manos del volante.
Desde entonces, la IA funciona como un copiloto que responde de forma natural: entiende órdenes, sugiere rutas alternativas y explica cambios en el recorrido. Esta experiencia conversacional ya estaba integrada en Android Auto y en sistemas compatibles, sustituyendo poco a poco a Google Assistant en la navegación.
La ampliación a caminatas y trayectos en bici supone un cambio de escala. Ahora la misma lógica conversacional se aplica a desplazamientos del día a día, desde ir al trabajo hasta un paseo turístico en una ciudad que no se conoce demasiado. Gemini deja de ser algo ligado al coche para convertirse en un acompañante constante en la movilidad urbana.
Según explica la compañía, esta evolución encaja con su objetivo de que Maps sea la interfaz principal entre el usuario y la ciudad: un mapa que no solo marca calles, sino que interpreta lo que ocurre alrededor y ofrece información adaptada a cada situación.
Cómo funciona Gemini en Google Maps para peatones

Al usar Maps caminando, la navegación con Gemini se activa al iniciar una ruta a pie y tocar el icono del asistente que aparece en la parte superior de la pantalla. A partir de ahí, se puede hablar como si se tratase de un acompañante que conoce bien la zona.
Los usuarios pueden lanzar preguntas del tipo «¿en qué barrio estoy?» o «¿hay restaurantes en mi ruta?» y el sistema responde con información contextual basada en los datos actualizados de Google Maps. Esto ayuda tanto a orientarse como a descubrir zonas que normalmente pasarían desapercibidas.
La IA no se limita a dar giros, sino que traduce el mapa en descripciones útiles: puede indicar si la zona es más comercial o residencial, si hay paradas de transporte público cerca o si se trata de un área muy turística. También puede sugerir cafeterías, librerías o bares a lo largo del recorrido, integrándolos en la ruta si el usuario así lo pide.
Todo esto se realiza con un enfoque de manos libres en la medida de lo posible, reduciendo el tiempo que el peatón pasa pendiente de la pantalla. Para muchas personas con dificultades para leer mapas o con problemas de visión, escuchar explicaciones verbales sobre dónde están y qué hay alrededor puede marcar una diferencia importante en su autonomía.
En ciudades europeas donde abundan los cascos históricos con calles estrechas y peatonales, esta función puede resultar práctica para orientarse sin tener que parar a cada rato a revisar el móvil en mitad de la acera.
Una experiencia manos libres para ciclistas

En el caso de quienes van en bicicleta, Google ha diseñado la experiencia con la seguridad como prioridad. La idea es que todo se pueda controlar por voz, de forma que las manos permanezcan en el manillar y los ojos en la calzada.
Mientras se pedalea, el usuario puede preguntar a Gemini cosas como «¿cuál es mi hora estimada de llegada?», «¿hay carril bici en los próximos kilómetros?» o «¿qué reunión tengo nada más llegar?». La IA responde sobre la marcha sin necesidad de tocar la pantalla, apoyándose en la información de la ruta y del calendario vinculado a la cuenta de Google.
Si surge un imprevisto, como tráfico denso, una avería o un simple retraso, también se pueden dar órdenes del tipo «envía un mensaje diciendo que llegaré 10 minutos tarde». Gemini se encarga de redactar y enviar el aviso al contacto indicado, de nuevo sin que el ciclista tenga que soltar el manillar.
Además, Google señala que la IA puede combinar datos de tráfico, relieve y condiciones habituales de la vía para sugerir caminos más seguros o cómodos, aunque no sean los más rápidos. Este enfoque encaja con las políticas de muchas ciudades europeas, que buscan fomentar la bicicleta con itinerarios más tranquilos y protegidos.
Para quienes usan la bici a diario en urbes con tráfico intenso, como Madrid, Barcelona, París o Berlín, una navegación que reduzca al mínimo las distracciones visuales puede suponer un plus de seguridad apreciable.
Nueva forma de usar Google Maps: conversación natural y menos pantalla
El rasgo distintivo de esta actualización es la navegación conversacional. En lugar de limitarse a seguir una línea azul y escuchar giros puntuales, el usuario puede mantener un diálogo continuo con el asistente: preguntar, rectificar, añadir paradas o cambiar de plan sobre la marcha.
La experiencia se asemeja a ir acompañado por alguien que conoce la ciudad: se puede pedir recomendaciones para comer, consultar si hay baños públicos en el camino, localizar una farmacia abierta o preguntar si la zona es muy transitada a ciertas horas. Todo ello sin tener que escribir ni navegar por menús.
La IA tiene en cuenta el contexto del trayecto y el historial de uso de la persona para refinar sus respuestas. Si sabe que el usuario suele buscar cafeterías con Wi-Fi o talleres de bicicletas, tenderá a priorizar estos lugares cuando se le pregunte por opciones cercanas.
En la práctica, esto convierte a Maps en algo más parecido a un guía urbano digital que en un simple navegador. Para quienes visitan una ciudad europea por primera vez, basta con iniciar la ruta a pie y hacer preguntas del tipo «¿qué barrios cercanos merece la pena conocer?» o «¿dónde se come bien por aquí?» para obtener sugerencias basadas en valoraciones y datos en tiempo real.
Google encuadra estas funciones dentro de una estrategia más amplia: que la IA actúe como capa invisible sobre el día a día, ayudando en segundo plano mientras las personas se mueven, trabajan o viajan sin tener que interactuar de forma constante con la pantalla.
Disponibilidad: expansión global con despliegue progresivo en Android
En cuanto al calendario, la compañía ha confirmado que la navegación con Gemini para peatones y ciclistas ya está disponible a nivel global en dispositivos iOS en aquellas regiones donde el asistente está activo.
En Android, el despliegue es escalonado: la función se irá activando progresivamente en las próximas semanas en los países donde Gemini está soportado. No es necesario instalar una aplicación adicional, aunque mantener Google Maps actualizado ayuda a recibir antes las novedades.
En Europa, la disponibilidad concreta dependerá de la implantación de Gemini en cada mercado y de la adaptación a la normativa comunitaria en materia de privacidad y servicios digitales. Google suele priorizar grandes países y regiones con fuerte uso de Maps, por lo que cabe esperar una llegada gradual a los principales mercados europeos.
Para empezar a usarlo, basta con abrir Google Maps, crear una ruta seleccionando el modo a pie o en bicicleta, tocar «Iniciar» y pulsar el icono de Gemini en la parte superior derecha. Desde ese momento, se pueden formular preguntas y peticiones por voz durante todo el trayecto.
La compañía recuerda que, aunque la función se va habilitando del lado del servidor, conviene revisar permisos de micrófono y voz para asegurarse de que el asistente puede escuchar y responder correctamente durante la navegación.
Impacto en la movilidad urbana y en el ecosistema de Google
Esta integración de Gemini en Maps no llega aislada, sino como parte de un movimiento más amplio en el que la IA se incorpora a servicios como Gmail, Chrome o Google Calendar. El objetivo es que el usuario pueda gestionar buena parte de su vida digital hablando con un único asistente, esté donde esté.
En el terreno de la movilidad, la jugada refuerza la posición de Google frente a competidores como Apple Maps o aplicaciones de transporte que aspiran a aglutinar reserva de billetes, navegación y pago en un solo entorno. Al convertir a Gemini en un copiloto omnipresente para coche, metro, bicicleta o paseo, se refuerza el papel de la empresa como capa intermedia entre la persona y la ciudad.
Para el comercio local, esta evolución puede ser una oportunidad adicional de visibilidad. Si un peatón pregunta por «cafeterías en mi ruta» o un ciclista busca «taller de bicis abierto ahora», los negocios bien valorados y con datos actualizados en Google Business Profile tienen más posibilidades de captar clientes que antes quizá pasaban de largo.
A escala urbana, la agregación de rutas anónimas de peatones y ciclistas ofrece una radiografía muy precisa de cómo se mueven las personas por la ciudad: en qué calles se concentra el paso a pie, dónde se producen cuellos de botella o qué tramos en bicicleta se utilizan menos de lo previsto. Si esa información se comparte con las administraciones bajo garantías de privacidad, puede ser útil para decidir dónde ampliar carriles bici o por qué zonas conviene calmar el tráfico.
Todo este salto de funciones deja a Google Maps en una posición distinta a la de hace unos años: ya no es solo un mapa con instrucciones de giro, sino una herramienta que combina navegación, recomendaciones, contexto urbano y gestión de tareas, ahora también para quienes se desplazan andando o pedaleando por la ciudad.
