GCompris 26: suite educativa y aplicación para profesores

Última actualización: febrero 21, 2026
  • GCompris 26 ofrece casi 200 actividades educativas para niños de 2 a 10 años en múltiples áreas de aprendizaje.
  • La gran novedad es GCompris-teachers, herramienta para que el profesorado cree planes personalizados y analice resultados.
  • La suite está traducida a numerosos idiomas, disponible en Linux, Windows, macOS, Android y Raspberry Pi, y se distribuye como software libre.

Suite educativa GCompris para profesorado

GCompris 26 se ha consolidado como una de las grandes referencias del software libre educativo para infantil y primaria, combinando actividades lúdicas con objetivos pedagógicos muy claros. Esta nueva versión no solo refuerza el catálogo de juegos y ejercicios para niños de entre 2 y 10 años, sino que introduce una pieza clave pensada específicamente para docentes: GCompris-teachers, una aplicación que permite planificar, personalizar y analizar el trabajo del alumnado de forma mucho más seria y profesional.

Si trabajas en un colegio, en logopedia, en apoyo educativo o simplemente tienes peques en casa, te interesa saber qué aporta GCompris 26, qué actividades incluye, qué novedades trae esta versión, cómo funciona la herramienta para profesorado y de qué formas puedes instalarla en Linux, Windows, macOS, Android o incluso Raspberry Pi. Vamos a desgranarlo paso a paso con detalle, pero con un lenguaje cercano y pensando en el día a día en el aula.

Qué es GCompris y a qué público va dirigido

GCompris es un conjunto de programas educativos de alta calidad que reúne una gran variedad de actividades pensadas para niñas y niños aproximadamente entre los 2 y los 10 años. La idea es sencilla pero potente: muchas de las propuestas se presentan con apariencia de juego, pero cada una tiene un objetivo educativo bien definido, de forma que el alumnado aprende mientras se divierte frente al ordenador o la tablet.

Este proyecto forma parte del ecosistema KDE, pero mantiene su propio ritmo de lanzamientos. Durante años, GCompris solía publicar una gran versión anual, acompañada de varias actualizaciones de mantenimiento. Desde hace poco, se ha optado por un sistema de numeración más simple y predecible, vinculado al año de publicación y una única revisión intermedia, lo que facilita a los centros educativos saber rápidamente si están usando la edición actual.

En sus orígenes, GCompris estaba programado en C y Python sobre GTK+, pero en 2014 sus responsables anunciaron que pasaba a integrarse plenamente como proyecto de la Comunidad KDE. A partir de ese momento se reescribió en C++ y QML, utilizando Qt como base tecnológica, lo que ha permitido una aplicación más moderna, fluida y sencilla de portar a distintas plataformas, algo clave para su presencia en colegios con equipamientos muy diversos.

La suite se ha convertido en una herramienta muy presente en entornos educativos reales, hasta el punto de formar parte del software base de distribuciones escolares como LliureX en la Comunidad Valenciana. También tiene una presencia notable en centros de logopedia y aulas de apoyo, donde se aprovecha su enfoque lúdico para trabajar competencias lingüísticas, cognitivas y motrices.

Actualmente GCompris reúne casi dos centenares de actividades que cubren desde la familiarización con el ordenador hasta contenidos de ciencias, idiomas o lógica. Esta amplitud de propuestas la convierte en una especie de “caja de herramientas pedagógica digital” que se adapta tanto al uso libre por parte del alumnado como a secuencias más guiadas diseñadas por el profesorado.

Categorías de actividades educativas en GCompris

Para facilitar la selección de contenidos, GCompris organiza sus actividades por grandes áreas temáticas. Esto permite que docentes y familias puedan elegir en cada momento qué tipo de aprendizaje quieren reforzar, o bien preparar sesiones centradas en una competencia concreta.

  • Descubrimiento del ordenador: actividades para aprender a usar teclado, ratón y pantalla táctil. Ideales para que los más pequeños adquieran soltura con los dispositivos sin miedo a “romper” nada.
  • Lectura y escritura: ejercicios de reconocimiento de letras, formación de palabras, práctica de lectura guiada y pequeñas tareas de redacción para reforzar la comprensión lectora y la expresión escrita.
  • Aritmética y matemáticas: juegos con números, operaciones básicas, memorización de tablas, actividades de enumeración y tablas de doble entrada, muy útiles para trabajar cálculo mental y razonamiento lógico.
  • Ciencia: simulaciones y actividades interactivas sobre el ciclo del agua, energía renovable, esclusas de canal y otros fenómenos, que ayudan a entender procesos científicos de manera visual.
  • Geografía y cultura: propuestas para identificar países, regiones y elementos culturales básicos, fomentando una mirada más abierta hacia el mundo.
  • Juegos educativos y de lógica: ajedrez, juegos de memoria, tres en raya, conecta cuatro, ahorcado y otros, orientados a trabajar estrategia, atención y concentración.
  • Otros contenidos diversos: actividades sobre colores y formas, introducción al alfabeto braille, aprendizaje de la hora en relojes analógicos y digitales, entre otros.

Esta variedad hace que GCompris pueda acompañar prácticamente todo el ciclo de infantil y primaria, adaptándose a diferentes ritmos de maduración y necesidades específicas. Además, como se trata de software libre, los contenidos se pueden adaptar, mejorar y compartir, algo especialmente valioso en proyectos educativos de largo plazo.

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Novedades destacadas en GCompris 26

La versión GCompris 26.0 llega con un total de 197 actividades, lo que ya de por sí confirma el crecimiento continuo del proyecto. En esta edición se han incorporado dos propuestas nuevas que amplían el espectro de posibilidades tanto en el plano creativo como en el evaluativo.

La primera novedad es la actividad “Ruedas de dibujo” (o “Dibujar ruedas”), que permite crear figuras mediante un engranaje que gira dentro de una rueda dentada. El alumnado puede experimentar con trazos repetitivos, formas geométricas y patrones simétricos, generando diseños visualmente muy atractivos mientras desarrolla nociones de geometría y motricidad fina.

La segunda incorporación es la actividad de “Preguntas de opción múltiple”, basada en cuestionarios tipo test. Esta actividad está pensada para funcionar de forma integrada con GCompris-teachers, de manera que, por defecto, permanece oculta hasta que recibe conjuntos de datos desde la aplicación para docentes. Así, se convierte en una especie de “motor” de evaluación flexible, listo para alojar contenidos personalizados.

Más allá de estas dos actividades, GCompris 26 incluye un buen número de correcciones internas y mejoras en ejercicios ya existentes, afinando detalles de usabilidad, estabilidad y rendimiento. Aunque no siempre se ve a simple vista, este trabajo de pulido es clave para que el programa se comporte de forma fiable en aulas con muchos equipos y perfiles de uso muy variados.

En el plano lingüístico, la versión 26 amplía también su cobertura de idiomas con la incorporación de nuevas traducciones completas y parciales, algo fundamental para que el alumnado pueda trabajar en su lengua materna o en el idioma vehicular del centro sin barreras.

GCompris-teachers: la aplicación pensada para el profesorado

La gran estrella de GCompris 26 es, sin duda, GCompris-teachers, una nueva herramienta complementaria diseñada específicamente para docentes. No se trata de un simple añadido, sino de un paso estratégico para convertir GCompris en una plataforma mucho más estructurada de trabajo en el aula.

GCompris-teachers permite crear conjuntos de datos personalizados que se conectan con ciertas actividades de GCompris (como la de preguntas de opción múltiple) y, al mismo tiempo, recibir de vuelta los resultados del alumnado. Dicho en plata: ya no se trata solo de ofrecer juegos predefinidos, sino de poder construir material adaptado al currículum, al curso y al nivel de cada grupo.

Entre las funciones principales de esta aplicación para profesorado se encuentran varias herramientas de gestión que facilitan la organización del trabajo por clases, niveles o incluso por pequeñas agrupaciones de alumnos.

  • Creación y gestión de grupos de estudiantes: el docente puede definir grupos (por ejemplo, “3ºA”, “grupo de refuerzo de mates”, etc.) y organizar el alumnado dentro de cada uno, lo que ayuda a dirigir las actividades de manera diferenciada.
  • Diseño de planes de trabajo personalizados: se pueden elaborar secuencias de actividades o conjuntos de ejercicios para un grupo concreto, ajustando la dificultad y los contenidos a los objetivos pedagógicos previstos.
  • Envío de planes a los alumnos: los planes elaborados se mandan a los dispositivos del alumnado, de manera que cada estudiante recibe las tareas que le corresponden sin necesidad de ir configurando uno a uno.
  • Consulta de resultados por grupo y por alumno: el sistema ofrece una visión global y otra detallada, permitiendo comprobar cómo va avanzando la clase en su conjunto y qué estudiantes necesitan un refuerzo extra.
  • Análisis de respuestas: el profesorado puede revisar con detalle cómo han contestado los alumnos a cada ítem, identificando patrones de error, contenidos no asimilados o preguntas mal planteadas que convenga reformular.

Todo este conjunto de funciones convierte a GCompris-teachers en un aliado interesante para quienes quieren ir más allá de “dejar al alumnado jugando un rato” y apostar por una integración real de la herramienta en la programación didáctica. Eso sí, al ser una funcionalidad nueva, es normal que requiera un periodo de adaptación y algo de tiempo para exprimirla de verdad.

El propio proyecto ofrece un manual específico para GCompris-teachers, donde se detallan los pasos para crear conjuntos de datos, vincularlos con actividades y recoger resultados. Es recomendable que los docentes curiosos le dediquen una lectura tranquila y hagan pequeñas pruebas piloto antes de lanzarse a usarlo con todo un grupo-clase.

Idiomas y estado de las traducciones en GCompris 26

Uno de los grandes puntos fuertes de GCompris es su amplio soporte de idiomas, algo muy importante para su adopción en sistemas educativos de todo el mundo. En la versión 26, el programa cuenta con un nutrido grupo de lenguas completamente traducidas, tanto a nivel de interfaz como de contenidos educativos.

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Entre los idiomas con traducción completa al 100% se encuentran, entre otros, el árabe, búlgaro, bretón, catalán y catalán (valenciano), griego, español, euskera, francés, hebreo, croata, italiano, lituano, letón, malabar, neerlandés, polaco, portugués de Brasil, esloveno, albanés, sueco, turco y ucraniano. En todos estos casos, el alumnado puede utilizar GCompris íntegramente en su lengua, sin saltos molestos al inglés u otros idiomas.

Además, muchas otras lenguas cuentan con una traducción muy avanzada, con porcentajes elevados que hacen perfectamente viable su uso cotidiano, aunque queden algunos textos pendientes. Entre ellas se encuentran el azerí, bielorruso, checo, alemán, inglés británico, esperanto, estonio, finés, gallego, húngaro, indonesio, georgiano, canarés, macedonio, noruego nynorsk, portugués, rumano, ruso, sánscrito, eslovaco, suajili, tamil y chino tradicional.

La inclusión de nuevos idiomas como el canarés y el tamil en esta versión 26 demuestra la vocación global del proyecto y su voluntad de llegar a entornos educativos muy distintos, incluyendo aquellos en los que el acceso a software comercial en la lengua local es prácticamente inexistente.

La comunidad KDE anima de forma activa a que más personas colaboren en la traducción de GCompris. Para ello se proporcionan guías y herramientas específicas dentro de la infraestructura de KDE, de modo que cualquier usuario con ganas de echar una mano pueda sumarse al equipo de localización y contribuir a que más niñas y niños aprendan en su propio idioma.

Plataformas compatibles y formas de instalación

Aunque GCompris está estrechamente ligado al proyecto KDE y al mundo GNU/Linux, su alcance real va mucho más allá. Uno de los objetivos del proyecto es poder utilizar la suite en el mayor número posible de entornos técnicos, para que la elección de sistema operativo del centro no sea un obstáculo.

Actualmente, GCompris puede instalarse en GNU/Linux, Windows, macOS, Android y Raspberry Pi, con paquetes oficiales o mantenidos por la comunidad. Esto significa que puede funcionar tanto en ordenadores de sobremesa y portátiles como en tabletas y pequeños miniPC, una flexibilidad muy útil para centros que combinan distintos tipos de dispositivos.

En el caso de GNU/Linux, lo primero es comprobar si la propia distribución ya ofrece un paquete reciente en sus repositorios. Muchas distros educativas y generalistas incluyen GCompris en su catálogo, de forma que basta con instalarlo desde el gestor de software habitual sin necesidad de pasos adicionales.

Si la distribución no dispone de la última versión, el proyecto ofrece paquetes autónomos para Linux que deberían funcionar en cualquier sistema relativamente moderno. Para la edición de 64 bits de GCompris 26.0 se indican como requisitos mínimos un kernel de Linux 4.18 y glibc 2.28, lo que cubre la mayoría de instalaciones actuales.

Para equipos más antiguos que aún funcionan en 32 bits, sigue disponible una versión previa, GCompris 4.3.1 para Linux de 32 bits, con requisitos de kernel 3.10, glibc 2.17, pulseaudio y gstreamer 1.0. No es la edición más reciente, pero permite aprovechar hardware veterano en contextos donde cada ordenador cuenta.

Instalación de GCompris 26.0 en Linux de 64 bits

Quienes opten por el instalador autónomo de 64 bits para GNU/Linux tienen un procedimiento bastante directo, que se realiza desde la línea de comandos. Es una opción muy útil cuando no se dispone de paquete en los repositorios o se quiere probar la última versión sin tocar demasiado el sistema.

Los pasos básicos para instalar GCompris 26.0 en Linux de 64 bits son los siguientes, una vez descargado el archivo correspondiente (por ejemplo, gcompris-qt-26.0-Linux64.sh) desde la página oficial del proyecto:

  1. Guardar el instalador en una carpeta accesible, como tu directorio personal o una carpeta específica para programas.
  2. Abrir una terminal en esa carpeta, ya sea desde el explorador de archivos o navegando con comandos tipo cd.
  3. Conceder permisos de ejecución al archivo con la orden:
    chmod u+x gcompris-qt-26.0-Linux64.sh
  4. Lanzar el instalador desde la terminal utilizando:
    ./gcompris-qt-26.0-Linux64.sh

Durante el proceso se mostrará la licencia del software en la terminal. Puedes leerla tranquilamente o pulsar la tecla q para salir de la visualización rápida. Después, el instalador irá haciendo algunas preguntas sobre la ubicación de la instalación; si no tienes necesidades especiales, lo más sencillo es aceptar las opciones por defecto.

Una vez finaliza el instalador, GCompris queda ubicado en una nueva carpeta situada junto al propio archivo .sh. Para ejecutarlo, basta con entrar en esa carpeta, acceder al subdirectorio bin y hacer doble clic sobre el script gcompris-qt.sh, o bien lanzarlo desde la terminal.

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Esta forma de instalación es especialmente útil en centros educativos que no quieren depender de versiones empaquetadas por terceros o que necesitan estandarizar la misma edición en todos los equipos sin esperar a que llegue a los repositorios oficiales de la distribución.

Problemas con OpenGL y opciones de renderizado

En algunos ordenadores, especialmente los más antiguos o con controladores gráficos delicados, GCompris puede tener problemas al utilizar la aceleración por hardware con OpenGL 2. Esto se traduce en cuelgues, pantallas en negro o comportamientos extraños al iniciar la aplicación.

Para estos casos, el propio proyecto propone una solución sencilla basada en forzar el renderizado por software. La forma más directa es editar el script de lanzamiento gcompris-qt.sh y añadir al final de la última línea la opción --software-renderer, de modo que el programa deje de intentar usar la aceleración gráfica del sistema.

Como alternativa más “limpia”, también es posible ajustar el archivo de configuración que GCompris guarda en la carpeta del usuario, concretamente en la ruta ~/.config/gcompris-qt/gcompris-qt.conf. Dentro de ese fichero hay una línea que indica algo como renderer=auto.

Si se cambia el valor “auto” por “software” y se guardan los cambios, GCompris arrancará a partir de ese momento utilizando siempre el modo de renderizado por software. En la práctica, esto suele resolver los problemas en equipos con soporte limitado de OpenGL, a cambio de un consumo algo mayor de CPU que, en la mayoría de contextos educativos, no resulta problemático.

Conviene tener presentes estas opciones si vas a desplegar GCompris en un parque de ordenadores heterogéneo, con máquinas más modernas y otras bastante veteranas, ya que te permitirá ajustar el comportamiento de la aplicación sin renunciar a usarla por cuestiones de hardware.

Instalación mediante Flathub y Snap en GNU/Linux

Además de los instaladores tradicionales, GCompris está disponible en plataformas de paquetes universales como Flathub (Flatpak) y la Snap Store. Estas tecnologías están muy extendidas en distribuciones modernas y facilitan tener versiones actualizadas sin complicarse demasiado.

Instalar GCompris desde Flathub o Snap suele reducir el mantenimiento a largo plazo, porque las actualizaciones llegan a través del propio sistema de paquetes universal. Es decir, cuando actualizas tus Flatpaks o tus Snaps, la aplicación se renueva automáticamente a la versión publicada por los responsables del empaquetado.

Esta vía resulta particularmente interesante para centros educativos y usuarios no técnicos que prefieren evitar el manejo de instaladores .sh y configuraciones manuales. Una vez activado el soporte de Flatpak o Snap en la distribución, instalar GCompris es tan simple como buscarlo en la tienda de software o ejecutar un comando estándar.

En cualquier caso, la coexistencia de paquetes nativos, instaladores autónomos y formatos universales da mucha flexibilidad a la hora de desplegar GCompris 26 en distintos entornos, desde aulas informáticas tradicionales hasta proyectos con Raspberry Pi o estaciones ligeras.

Licencia libre, comunidad activa y uso en el aula

GCompris se distribuye bajo licencia de software libre dentro del paraguas de KDE, lo que implica que se puede usar, estudiar, modificar y redistribuir sin las restricciones típicas del software propietario. Este punto es crucial para centros educativos que quieren evitar costes de licencias o depender de soluciones cerradas.

El proyecto está impulsado por una comunidad muy activa de desarrolladores, traductores y colaboradores que se encargan de mantener las actividades, corregir errores, mejorar la interfaz y ampliar el número de idiomas soportados. También hay docentes que aportan ideas y sugerencias basadas en el uso real en el aula.

Para quienes disfrutan colaborando en proyectos abiertos, GCompris ofrece varias vías de participación: desde contribuir código hasta ayudar en la traducción, probar nuevas versiones, escribir documentación o simplemente difundir la herramienta en su entorno educativo. Cada aportación, por pequeña que parezca, ayuda a que la suite siga creciendo.

En la práctica, GCompris 26 ya no es solo un “juego educativo” que se instala y se deja ahí, sino una pieza que puede integrarse en la planificación de aula, en las sesiones de refuerzo, en la logopedia escolar o en proyectos de innovación pedagógica que busquen combinar juego y aprendizaje estructurado.

Con casi 200 actividades, una nueva herramienta potente para profesorado como GCompris-teachers, un abanico enorme de idiomas y compatibilidad con multitud de plataformas, esta versión se sitúa como una opción muy seria para cualquier comunidad educativa que quiera apostar por el software libre en el aula sin renunciar a calidad, control y posibilidades de personalización.