- Fedora 44 Beta renueva la experiencia de instalación, el entorno Live y el soporte para ARM, con especial atención a redes y portátiles Windows on ARM.
- Las ediciones de escritorio se centran en GNOME 50 y KDE Plasma 6.6, con Plasma Setup y Plasma Login Manager para una experiencia KDE unificada.
- Se refuerzan las capacidades para desarrolladores y gaming con Games Lab modernizado, toolchain GNU actualizada, Nix, reproducibilidad de paquetes y kernel y Mesa muy recientes.
- La distribución avanza en limpieza de tecnologías obsoletas eliminando QEMU host 32-bit, FUSE 2 y reglas pkla en escritorios atómicos, a la vez que actualiza lenguajes y herramientas clave.

Fedora 44 Beta llega cargada de novedades tanto a nivel de escritorio como de sistema, y se nota que la distribución comunitaria patrocinada por Red Hat sigue siendo el campo de pruebas preferido para tecnologías que más tarde acaban aterrizando en Red Hat Enterprise Linux y en buena parte del ecosistema Linux. En esta versión preliminar se ponen sobre la mesa cambios importantes en el instalador, en la experiencia de KDE Plasma y en la base técnica, así que si te apetece trastear con lo último, esta beta es un caramelito.
Además de los grandes titulares como GNOME 50, KDE Plasma 6.6 y el kernel Linux 6.19, Fedora 44 Beta introduce mejoras pensadas para el día a día: arranque en modo vivo más moderno, soporte mejorado para portátiles Windows on ARM, un Games Lab renovado centrado en Wayland y juegos, avances muy serios en compilaciones reproducibles y un buen puñado de actualizaciones de herramientas de desarrollo y servicios. Vamos a desgranar todo esto con calma, con especial atención a la experiencia con KDE Plasma.
Qué es Fedora 44 Beta y por qué importa
Fedora 44 Beta es la antesala del lanzamiento estable de Fedora 44, previsto para mediados de abril si no hay contratiempos de última hora. Como cualquier beta de Fedora, no se trata solo de una versión para curiosos: el proyecto la presenta explícitamente como una oportunidad para que los usuarios prueben, detecten problemas y reporten fallos que puedan pulirse antes de la publicación final.
Fedora se ha convertido en una base tecnológica clave en el mundo Linux, y no solo en servidores o estaciones de trabajo clásicas. Distribuciones centradas en juegos como Bazzite, o en menor medida Nobara, se apoyan en Fedora para ofrecer un entorno moderno, con un stack gráfico muy actualizado y optimizaciones para gaming sobre Wayland. Todo lo que debuta en Fedora 44 Beta tiene muchas papeletas para influir en lo que veremos durante los próximos meses en otros proyectos.
En esta versión se consolidan varias líneas estratégicas de Fedora: apuesta decidida por Wayland, por la reproducibilidad de paquetes, por herramientas de desarrollo de última generación y por pulir la experiencia de escritorio, especialmente en GNOME y KDE Plasma. También se continúa con la transición hacia escritorios atómicos (inmutables) y se siguen eliminando componentes obsoletos o problemáticos, como FUSE 2 o ciertas reglas heredadas de polkit.
Conviene tener presente que, aunque la beta es bastante estable para uso cotidiano, no se aconseja instalarla en equipos de producción críticos. Lo ideal es probarla en una máquina secundaria, en una partición aparte o en una máquina virtual, precisamente para poder reportar los fallos que aún queden sin que tu sistema principal sufra las consecuencias.
Cambios en el instalador Anaconda y experiencia inicial
Una de las primeras novedades llamativas de Fedora 44 Beta está en Anaconda, el instalador. A partir de ahora, solo los dispositivos de red configurados durante la instalación formarán parte de la configuración final del sistema. Es decir, ya no se crearán perfiles de red para todas las interfaces detectadas de forma automática, algo que llevaba tiempo generando conflictos y dificultando la reconfiguración posterior.
Este ajuste busca corregir problemas de red de larga duración que afectaban a usuarios con múltiples interfaces (Ethernet, Wi-Fi, USB, etc.), en los que aparecían perfiles duplicados o conexiones que se activaban sin ser deseadas. Ahora, si no configuras una interfaz en el instalador (ya sea mediante opciones de arranque, kickstart o la interfaz gráfica), esa interfaz no tendrá un perfil creado por defecto en el sistema instalado.
También se han introducido mejoras en el entorno Live que se utiliza tanto para probar Fedora sin instalar como para lanzar el propio instalador. Se han modernizado los scripts de arranque del Live mediante los nuevos livesys-scripts y se ha aprovechado funcionalidad fresca de dracut para soportar la activación automática de “overlays” persistentes cuando se flashea la ISO a un USB. Esto hace que el comportamiento de los medios en vivo sea más coherente y cómodo.
En arquitecturas aarch64 se ha trabajado especialmente el soporte para equipos Windows on ARM. La beta incorpora selección automática del DTB correcto en sistemas EFI ARM, de forma que los portátiles que venían originalmente con Windows sobre ARM puedan arrancar Fedora Live sin tener que pelearse con configuraciones manuales de dispositivos. Es un paso importante para que estas máquinas sean una opción real con Linux.
En conjunto, estos retoques en el instalador y el entorno Live apuntan a una experiencia inicial más limpia y directa: menos preguntas redundantes, menos perfiles de red molestos y un soporte más pulido para hardware moderno, especialmente en el terreno ARM.
Experiencia unificada con KDE Plasma en Fedora 44
Si usas KDE Plasma o tienes curiosidad por probarlo, Fedora 44 Beta da un salto interesante. El proyecto ha trabajado en una experiencia unificada “out of the box” para todas las variantes KDE. Jef Spaleta, líder actual del Proyecto Fedora, destaca que ahora se introduce una aplicación llamada Plasma Setup que se ejecuta después de la instalación en todas las ediciones KDE.
La idea es que la configuración inicial se concentre en Plasma Setup en lugar de dispersarse entre Anaconda y los asistentes propios del escritorio. Por eso, en las variantes que usan esta nueva aplicación, la configuración de Anaconda se ha ajustado para desactivar pasos redundantes que antes duplicaban opciones que luego volvías a ver en Plasma. Menos repetición, más coherencia, y una primera puesta en marcha más fluida.
Otra decisión relevante es el uso de Plasma Login Manager (PLM) como gestor de acceso por defecto en las ediciones KDE, sustituyendo a SDDM. PLM está más alineado con el resto del ecosistema Plasma, permite una integración visual más consistente y facilita la gestión de sesiones (sobre todo en Wayland) sin tener que depender de un componente externo como SDDM.
En Fedora 44 Beta, la edición KDE oficial incorpora KDE Plasma en su rama 6.6, basada en Qt6 y Wayland, una versión del entorno muy ambiciosa que trae temas globales a medida, reconocimiento de texto en capturas con Spectacle, teclado en pantalla renovado, brillo automático de pantalla con sensores de luz ambiente, escaneo de códigos QR para redes Wi-Fi y un buen puñado de mejoras de usabilidad y detalles pulidos por todo el escritorio.
Es previsible que estos cambios acaben llegando también a Fedora Kinoite, la variante atómica basada en KDE. Aunque en la beta aún no se ofrecen torrents para todas las ediciones atómicas, el movimiento hacia PLM y hacia una configuración post-instalación unificada tiene mucho sentido precisamente en este tipo de escritorios inmutables, donde se busca que el sistema base cambie lo menos posible y la personalización se gestione por capas.
GNOME 50 y otras ediciones de escritorio
La otra gran estrella del escritorio es GNOME 50, que llega en Fedora Workstation 44 Beta como entorno por defecto. Esta versión de GNOME da un paso adelante importante en áreas clave del stack gráfico: soporte estable para tasa de refresco variable (VRR), mejoras sustanciales en HiDPI y avances en gestión de color gracias a sdr-native.
El VRR se consolida ya como característica estable en GNOME 50, lo que permite a monitores compatibles ajustar dinámicamente la frecuencia de refresco para reducir el “tearing” y mejorar la fluidez, especialmente en videojuegos y contenidos en movimiento. Sumado a las mejoras en HiDPI, la experiencia visual en pantallas de alta resolución se vuelve bastante más fina.
GNOME Software, el centro de aplicaciones del entorno, gana soporte para actualizaciones offline, de modo que las actualizaciones más delicadas se aplican al reiniciar, reduciendo el riesgo de inconsistencias al actualizar paquetes críticos mientras el sistema está activo. También hay cambios en la gestión de color que apuntan a una mejor representación sRGB con sdr-native, beneficiando a quienes trabajan con imagen o simplemente quieren colores más fieles.
En el terreno de los sabores alternativos, destaca la edición Budgie, que en Fedora 44 Beta salta a Budgie 10.10 y migra de X11 a Wayland. Esta transición sitúa a Budgie en una posición más sostenible a largo plazo, alineada con el camino que han tomado GNOME y KDE, y sienta las bases para la próxima gran versión de Budgie centrada prácticamente en Wayland.
También hay otras opciones de escritorio actualizadas, como la variante con Budgie modernizada, sin olvidar que Fedora mantiene Spins con varios entornos para distintos gustos. Pero queda claro que la prioridad sigue siendo GNOME y KDE como buques insignia, y en esta beta se nota especialmente por el mimo puesto en VRR, HiDPI, Plasma Setup y PLM.
Games Lab y mejoras para gaming
Fedora lleva un tiempo ganando protagonismo entre los jugadores de Linux, en gran parte gracias a proyectos como Bazzite y Nobara, que se apoyan en su base. Con Fedora 44 Beta se sigue profundizando en esta faceta a través de un Games Lab completamente modernizado, pensado para ofrecer las tecnologías más recientes para videojuegos sobre Wayland.
Este Games Lab deja atrás su enfoque anterior con Xfce y adopta KDE Plasma como escritorio, precisamente para sacar partido al stack Wayland más vanguardista y a las capacidades de Plasma 6.6 en monitores múltiples, VRR y demás. El objetivo es proporcionar un entorno listo para jugar y desarrollar juegos, con componentes actualizados y una experiencia pulida.
Junto a esto, Fedora 44 Beta trae en su base kernel Linux 6.19 y Mesa 25.3.5, lo que se traduce en mayor soporte de hardware moderno y mejoras de rendimiento gráfico, especialmente en portátiles con NVIDIA y Ryzen AI. Aunque tanto el kernel como Mesa se siguen actualizando a lo largo del ciclo de vida de Fedora, partir ya de estas versiones en la beta coloca a la distribución en una posición muy competitiva de cara a tarjetas gráficas recientes y nuevas funcionalidades de drivers.
Otro componente clave en la experiencia multimedia y de juegos es PipeWire, que llega en la versión 1.5.58. Junto con systemd 259 y fwupd 2.0.19, conforman el núcleo de servicios del sistema. En la práctica, solo systemd permanece congelado en una versión específica durante la vida útil de Fedora 44, recibiendo únicamente parches de seguridad y correcciones, mientras que el resto de componentes se irán actualizando con más frecuencia.
Esta combinación de Games Lab, Wayland, VRR, kernel y Mesa recientes sitúa a Fedora 44 como una plataforma muy interesante para jugar, ya sea directamente o como base para distribuciones más especializadas. Si te gusta tener lo último en soporte gráfico y multimedia, esta beta es una buena forma de comprobar hacia dónde van los tiros.
Live media, arquitecturas ARM y mejoras técnicas
Más allá de la interfaz, Fedora 44 Beta trae cambios importantes en la forma en que se construyen y utilizan los medios vivos (LiveCD/LiveUSB). Como ya se mencionó, se moderniza el uso de scripts de configuración del entorno live, y se aprovecha dracut para habilitar overlays persistentes de forma automática al grabar la imagen en una memoria USB. Es un paso más para que el “Fedora Live” que pruebas antes de instalar se comporte como algo más cercano a un sistema real.
En arquitecturas AArch64, la selección automática de DTB para sistemas EFI pretende que las imágenes Live funcionen sin dolor de cabeza en portátiles Windows on ARM, un nicho que cada vez genera más interés. La idea es que puedas arrancar la ISO directamente, sin tener que bucear en árboles de dispositivos ni configuraciones rebuscadas.
También se ha recordado que la edición Fedora CoreOS en su canal “next” se rebasa automáticamente al contenido de la beta de Fedora el mismo día de su publicación, algo que inicialmente se anunció mal (se habló de una semana de diferencia) y luego se corrigió como error editorial. Si quieres probar CoreOS con la base de Fedora 44 Beta, basta con utilizar ese canal “next”.
La beta está disponible para descargar en distintas variantes: Fedora Workstation, Fedora KDE Plasma Desktop, Fedora Server, Fedora IoT, Fedora Cloud, además de Spins y Labs. Si ya tienes un sistema Fedora instalado, también puedes actualizar a la beta mediante dnf system-upgrade, asumiendo los riesgos típicos de una versión previa al lanzamiento final.
No hay que olvidar que, por ahora, no se han publicado torrents para todas las versiones beta atómicas (o al menos no son visibles en la página de torrents dedicada), por lo que quizá tengas que recurrir a descargas directas o a otros métodos habituales para obtener la imagen que buscas.
Herramientas de desarrollo, reproducibilidad y Nix
En el plano de desarrollo y empaquetado, Fedora 44 Beta viene cargada de cambios. Para empezar, se ha actualizado la toolchain GNU a versiones muy recientes, incluyendo gcc, glibc, binutils y gdb. Esto garantiza que la distribución siga el ritmo de las últimas características del compilador y librerías, con mejoras de rendimiento, nuevas funcionalidades de lenguaje y correcciones de seguridad.
Uno de los objetivos más ambiciosos es la reproducibilidad de los paquetes. En las últimas versiones de Fedora se han ido adaptando las infraestructuras de compilación para permitir builds reproducibles, y ya se ha alcanzado alrededor de un 90% de paquetes reproducibles. Con Fedora 44 la meta es ir más allá: se espera que todos los paquetes sean reproducibles de cara al lanzamiento final, con la intención explícita de superar el 99%.
Cuando se detecten paquetes no reproducibles, se abrirán bugs contra esos paquetes para que los mantenedores puedan corregir las causas (marcas de tiempo, rutas aleatorias, dependencias no deterministas, etc.). En paralelo, se introduce una estrategia de hardlink por defecto para archivos idénticos bajo /usr en todos los paquetes de Fedora, como acción posterior a la instalación.
Este mecanismo de hardlink automático está diseñado para evitar condiciones de carrera en las validaciones de reproducibilidad, un problema típico de enfoques tradicionales de hardlink. Al vincular de forma automática los ficheros idénticos en /usr se reduce el espacio ocupado y se refuerza la coherencia interna del sistema, lo que ayuda tanto a reproducibilidad como a verificaciones de integridad.
Otro detalle relevante es la introducción del gestor de paquetes Nix como herramienta de desarrollo. No se reemplaza DNF ni el sistema de paquetes RPM de Fedora, sino que se añade Nix como herramienta disponible para desarrolladores que quieran entornos aislados, replicables y declarativos. Es una forma de acercar a Fedora a flujos de trabajo cada vez más comunes en entornos de desarrollo modernos.
Cambios en el ecosistema de paquetes y CI
Fedora 44 Beta también avanza en la modernización de su infraestructura de integración continua. Se continúa con la integración de Packit como sistema de CI por defecto para dist-git, completando la fase final de un plan que lleva tiempo en marcha. Esto facilita que las pruebas automáticas asociadas a los paquetes en Git se ejecuten de forma más homogénea y centralizada.
También se sigue trabajando en la retirada de python-mock, una librería de pruebas de Python que quedó obsoleta con la propia evolución del lenguaje y lleva marcada como deprecada desde Fedora 34. Aunque todavía se utiliza en bastantes paquetes, el plan para Fedora 44 es revisar los usos restantes, migrar a alternativas modernas (como unittest.mock del propio Python) y poder jubilar python-mock de la distribución.
En el ámbito del lenguaje R, Fedora introduce nuevas macros rpm específicas para estandarizar y automatizar tareas habituales de empaquetado de módulos y librerías R. Esto simplifica notablemente los archivos spec RPM, hace más predecible la estructura de los paquetes y facilita que nuevos mantenedores se sumen sin tener que aprender mil particularidades.
Este tipo de cambios menos vistosos pero profundos refuerzan la posición de Fedora como plataforma de referencia para desarrolladores, no solo por tener las versiones más recientes de compiladores y librerías, sino por cuidar la calidad y homogeneidad del ecosistema de paquetes.
Actualizaciones de lenguajes, bases de datos y herramientas clave
En el apartado de versiones de software y lenguajes, Fedora 44 Beta llega con Golang 1.26 como versión por defecto. Mantenerse cerca de la rama estable más reciente de Go permite evitar vulnerabilidades conocidas, disfrutar de las últimas funcionalidades del lenguaje y ofrecer una base fiable tanto para desarrollar en Go como para ejecutar aplicaciones construidas con él.
En bases de datos, la distribución adopta MariaDB 11.8 como versión predeterminada en los paquetes sin sufijo de versión. Siguen existiendo múltiples ramas de MariaDB empaquetadas, pero esta es la que se presenta como “default” en los repositorios. Para quienes mantienen aplicaciones dependientes de versiones anteriores, se pueden seguir usando los paquetes versionados correspondientes.
El ecosistema Python también se actualiza con Django 6.x disponible en los repositorios, lo que permite a los desarrolladores usar la última rama del conocido framework web. Para quienes dependen de extensiones o plugins que aún no sean compatibles con 6.x, se ofrece la posibilidad de recurrir a python3-django5, de forma que la transición pueda hacerse de manera gradual.
IBus sube a la versión 1.5.34, mejorando el soporte de Wayland y funciones relacionadas con emojis, algo que parece menor pero repercute en la experiencia de escritura en múltiples idiomas y en la adopción completa de Wayland en el escritorio. TagLib pasa a la rama 2, asegurando compatibilidad con futuras versiones y permitiendo mantener al día las bibliotecas de manipulación de metadatos multimedia.
En el lado de DevOps y herramientas de nube, Fedora introduce Helm 4 como el paquete helm por defecto, con cambios intencionadamente incompatibles hacia atrás respecto a Helm 3. Para quienes todavía dependen de Helm 3, se ofrece un paquete paralelo instalable (helm3), para facilitar la transición sin romper flujos de trabajo de golpe. Ansible también se actualiza a la versión 13 con Ansible Core 2.20, integrando correcciones importantes de robustez y seguridad en el motor de plantillas que, eso sí, pueden sacar a la luz playbooks con comportamientos incorrectos que antes pasaban desapercibidos.
TeXLive 2025 y cambios en documentación
Para los usuarios de LaTeX y documentación técnica, Fedora 44 Beta incluye TeXLive 2025 con un nuevo modelo de empaquetado modular. El clásico spec monolítico “texlive” se ha dividido en un conjunto de paquetes de colecciones y esquemas que siguen la categorización definida por el propio proyecto TeXLive upstream.
Este enfoque modular permite instalar solo los conjuntos de paquetes realmente necesarios y facilita que las actualizaciones se adapten mejor al ritmo del upstream. Cada paquete de colección trae como subpaquetes las dependencias de componentes inmediatos, lo que da como resultado un ecosistema TeX más claro, más fácil de mantener y menos propenso a arrastrar toneladas de contenido innecesario.
Quienes vienen de versiones anteriores de Fedora notarán que la estructura de nombres y de paquetes de TeXLive ha cambiado, pero el beneficio es un sistema más flexible, alineado con cómo organiza TeXLive sus propios módulos, lo cual simplifica tanto el empaquetado como el uso diario para usuarios avanzados.
Eliminaciones: QEMU 32-bit, FUSE 2 y reglas pkla
Como en cada gran versión de Fedora, Fedora 44 Beta aprovecha para eliminar tecnologías antiguas o problemáticas. Uno de los cambios más relevantes es el fin de los builds de QEMU para host de 32 bits (i686). Esto alinea la distribución con la decisión del propio proyecto QEMU, que ha deprecado el soporte a hosts de 32 bits y planea asumir operaciones atómicas de 64 bits en todos sus builds futuros.
Esto no significa que no se puedan virtualizar sistemas operativos de 32 bits como invitados, sino que el propio host que ejecute QEMU debe ser ya de 64 bits. En la práctica, el impacto es limitado, porque la mayoría de instalaciones de Fedora en hardware moderno ya son de 64 bits desde hace años.
Otro punto delicado es la retirada de FUSE 2 en los escritorios atómicos (inmutables). Al eliminar binarios y librerías de FUSE 2 en estas ediciones, se pierde soporte para formatos o aplicaciones que dependían de esa versión antigua, como AppImage en muchos casos. Es un paso duro para quien recurría a AppImage en escritorios atómicos, pero coherente con la apuesta por stacks más modernos y mantenibles.
También se elimina la compatibilidad con las reglas pkla de polkit en los escritorios atómicos, un método de configuración antiguo y ya deprecado. Al retirarlo, se fuerza la adopción de mecanismos de autorización más actuales y consistentes con el resto del sistema, a costa de exigir que se revisen configuraciones antiguas que dependían de pkla.
Estos recortes pueden resultar incómodos en el corto plazo, pero forman parte de la filosofía de Fedora de avanzar rápido, limpiar lastre y no arrastrar tecnologías obsoletas durante demasiados ciclos.
En conjunto, Fedora 44 Beta pinta como una versión muy potente: renueva el corazón técnico con kernel 6.19, Mesa 25.3.5, systemd 259, PipeWire 1.5.58 y una toolchain GNU al día; pule la experiencia en GNOME 50 y KDE Plasma 6.6 con VRR, mejor soporte HiDPI, Plasma Setup y Plasma Login Manager; moderniza el Games Lab y el entorno Live, se lo pone fácil a los portátiles Windows on ARM, empuja la reproducibilidad de paquetes por encima del 99%, incorpora herramientas punteras como Nix y Helm 4, actualiza lenguajes clave como Go y Django, y al mismo tiempo se atreve a dejar atrás QEMU 32-bit host, FUSE 2 y reglas pkla en escritorios atómicos, consolidando a Fedora como una de las plataformas más avanzadas y valientes del panorama Linux.
