- Es una corriente de aire descendente que se calienta y comprime al bajar de una tormenta.
- Provoca aumentos bruscos de temperatura, sequedad extrema y vientos superiores a 80 km/h.
- Se diferencia de los tornados por su rastro de daños lineal o radial en lugar de circular.
Seguro que alguna vez has oído hablar de esos cambios de tiempo que parecen sacados de una película: estás en plena madrugada, hace un fresquito agradable y, de repente, la temperatura se dispara y el viento empieza a soplar con una fuerza brutal. No es magia ni un fallo del termómetro, se trata del reventón térmico, un fenómeno meteorológico bastante peculiar que suele dar sustos en España, especialmente cuando estamos metidos en olas de calor intensas.
Aunque no es algo que veamos todos los días, este evento puede ser realmente devastador si te pilla desprevenido. No es simplemente que haga más calor, sino que es un proceso físico complejo donde el aire cae desde las nubes hacia el suelo a toda pastilla, transformando el ambiente en cuestión de minutos. Para entenderlo bien, hay que mirar más allá de la superficie y comprender qué ocurre dentro de las tormentas eléctricas.
¿Qué ocurre exactamente en un reventón térmico?

Cuando hablamos de un reventón, o burst en inglés, nos referimos a una corriente descendente de aire muy potente que nace en el interior de una nube de tormenta, generalmente un cumulonimbus. En el caso específico del reventón cálido o térmico, ocurre algo muy curioso: la lluvia que cae de la nube se evapora antes de tocar tierra porque atraviesa una capa de aire muy seca y caliente. Esta evaporación enfría el aire, haciéndolo más denso y pesado, lo que provoca que caiga en picado hacia la superficie.
Lo más sorprendente viene durante el descenso. A medida que el aire baja, la presión atmosférica lo comprime, y esa compresión genera un calentamiento adiabático. Si el aire encuentra una capa fría y húmeda muy delgada cerca del suelo, no se frena y llega a la superficie extremadamente caliente y seco. Esto se traduce en un salto térmico brutal, donde es habitual ver subidas de más de 5ºC en muy poco tiempo y un desplome total de la humedad relativa.
Diferencias entre los tipos de reventones y otros vientos

No todos los reventones son iguales. El reventón clásico o frío es el que refresca el ambiente y suele traer lluvia. En cambio, el térmico es el que nos deja sudando. También existen los reventones secos, donde la precipitación ni siquiera llega al suelo (lo que se conoce como virga), y los húmedos, donde el agua sí alcanza la superficie de forma extensiva. Además, es común confundirlos con los frentes de racha, que son ráfagas intensas en la frontera entre el aire frío de la tormenta y el aire exterior, aunque estos últimos suelen venir acompañados de un giro del viento y una bajada de temperatura.
Mucha gente los confunde con los tornados por la capacidad de destrozos que tienen, pero hay una forma muy sencilla de distinguirlos mirando el rastro de los daños. Mientras que un tornado deja un pasillo de destrucción con objetos girados en ángulos debido a su flujo circular, el reventón presenta una disposición lineal o radial desde un centro. Básicamente, el aire del reventón «estalla» contra el suelo y se expande hacia afuera, mientras que el tornado «succiona» y gira.
Impacto y peligros en el territorio español

Este fenómeno suele materializarse en momentos críticos, frecuentemente por la noche o al amanecer, cuando existe una inversión térmica (el suelo está más frío que el aire superior). En España, zonas como Almería o la Comunidad Valenciana han sufrido episodios donde los termómetros han rozado los 43ºC en plena madrugada, acompañados de rachas de viento que superan fácilmente los 100 km/h. Este viento es capaz de arrancar árboles, volar placas solares y levantar tejas, convirtiéndose en un riesgo serio para la población.
- Velocidad del viento: Pueden superar los 80 km/h, llegando a veces a los 111 km/h.
- Duración: Son eventos breves, generalmente entre 5 y 30 minutos.
- Extensión: Suelen tener un diámetro menor a 10 kilómetros; si miden menos de 4, se llaman micro-reventones.

Debido a que son tan complejos de predecir, la Aemet activa avisos cuando se dan las condiciones ideales: calor extremo, ambiente muy seco y actividad tormentosa. Un aviso rojo es la alerta máxima, indicando que el fenómeno puede suponer un peligro extraordinario, obligando a veces a cerrar playas preventivamente o a suspender actividades al aire libre para evitar tragedias por la caída de objetos o estructuras.
Este fenómeno meteorológico combina una caída violenta de aire comprimido con una evaporación rápida, resultando en ráfagas destructoras y un calor repentino que puede descolocar a cualquiera. Su naturaleza efímera y la dificultad para pronosticar el punto exacto del impacto lo hacen peligroso, especialmente en el este peninsular durante el verano, donde el contraste térmico y la sequedad ambiental crean el escenario perfecto para que el aire se desplome y golpee la superficie con una fuerza y temperatura alarmantes.