- El fitoplancton puede teñir el océano de verde en zonas como las islas Chatham debido a la mezcla de corrientes y nutrientes.
- En Marte, el rover Perseverance detectó una pequeña mancha verdosa que podría indicar procesos químicos ligados al agua o vida pasada.
- Las miodesopsias son sombras en la retina causadas por condensaciones en el humor vítreo, generalmente benignas pero requieren vigilancia.
A veces, al mirar el mundo desde una perspectiva global o incluso microscópica, aparecen fenómenos que nos dejan con la boca abierta. Desde gigantescas coloraciones en el océano detectadas por satélites hasta diminutos puntos en el suelo de otros planetas, el color verde suele ser un indicador de procesos fascinantes, ya sean biológicos o químicos, que transforman nuestro entorno.
Sin embargo, no todas las manchas verdes son eventos astronómicos o geológicos; a veces, el fenómeno ocurre dentro de nuestros propios ojos. Es curioso cómo un mismo color puede llevarnos a pensar en ecosistemas marinos vibrantes, en la búsqueda de vida extraterrestre o en una simple consulta con el oftalmólogo para entender qué pasa con nuestra vista.
El espectáculo del fitoplancton en el Pacífico

En las proximidades de las islas Chatham, un archipiélago bastante remoto situado al este de Nueva Zelanda, el mar puede cambiar su tonalidad a una escala tan masiva que se vuelve visible desde el espacio. Satélites como el NOAA-20 y el Sentinel-3 han captado estructuras de tonos verdes y azulados que se extienden por cientos de kilómetros, formando remolinos que a primera vista podrían parecer un vertido contaminante, aunque no tienen nada que ver con la polución.
La verdadera razón de este fenómeno es el fitoplancton, unos microorganismos diminutos que hacen la fotosíntesis. Cuando hay abundancia de luz solar y nutrientes, estas poblaciones crecen a lo loco, y la clorofila que utilizan tiñe el agua de verde. Las corrientes marinas son las encargadas de dibujar esas formas espirales tan llamativas que vemos en las fotografías satelitales.
Este proceso ocurre gracias a que las islas Chatham están sobre una meseta submarina que mezcla aguas subtropicales cálidas (ricas en hierro) con aguas antárticas frías (ricas en otros nutrientes). Esta «receta» perfecta, sumada a las largas horas de luz del verano austral, provoca que algunas floraciones sean las más intensas de la última década, sosteniendo toda una cadena alimenticia que incluye desde zooplancton hasta langostas y bacalao azul.
¿Vida en el Planeta Rojo? El hallazgo de Perseverance

Cambiando de escenario, la NASA también ha tenido un momento de sorpresa en Marte. El rover Perseverance, mientras exploraba la región de Serpentine Rapids en el cráter Jezero, encontró una mancha verdosa de apenas dos milímetros tras raspar una roca llamada Wallace Butte. En un entorno dominado por el rojo del hierro oxidado, este pequeño punto ha despertado mucha curiosidad científica.
En nuestro planeta, este tipo de manchas aparecen cuando el hierro se reduce químicamente, algo que suele pasar en presencia de agua líquida y puede estar vinculado a la actividad de microorganismos o materia orgánica. Aunque los científicos piden calma, podría ser una pista de vida pasada. Eso sí, la geografía del terreno fue un fastidio y no permitió analizar la composición química exacta de la mancha, dejando el misterio abierto mientras el rover sigue su camino hacia el Pico Turquino.

Cuando las manchas verdes o grises están en nuestra vista

Ahora bien, hay quienes ven manchas no en el espacio, sino flotando en su propio campo visual. Estas son las miodesopsias, conocidas popularmente como «moscas volantes». No son objetos reales, sino sombras proyectadas sobre la retina causadas por pequeñas condensaciones de gelatina en el humor vítreo, el líquido que rellena el globo ocular.
Es algo muy común, especialmente con la edad, ya que el humor vítreo no se renueva y puede presentar irregularidades. Se notan más cuando miramos fondos claros o iluminados, como una pared blanca o la pantalla del ordenador. Aunque suelen ser benignas y el cerebro acaba ignorándolas gracias a la neuroadaptación, hay casos donde pueden ser un aviso de algo más serio.
- Causas comunes: Envejecimiento, miopía elevada, diabetes o traumatismos oculares.
- Señales de alerta: Si aparecen destellos de luz, flashes o una sombra densa y repentina, hay que ir al médico volando.
- Tratamientos: No hay una cura sencilla; la vitrectomía existe pero es arriesgada, por lo que se recomienda llevar una vida sana y revisiones periódicas.
Es fundamental diferenciar estas miodesopsias de otras alteraciones, como las que acompañan a las migrañas con aura. En cualquier caso, si notas que las manchas aumentan en número o tamaño, o si pierdes visión lateral, la visita al oftalmólogo es obligatoria para descartar un desprendimiento de retina.
Ya sea por la proliferación de microorganismos en el océano Pacífico que oxigenan el planeta, la intrigante química de las rocas marcianas o la degeneración natural del vítreo en nuestros ojos, las manchas verdes y grisáceas nos recuerdan que existen procesos invisibles que, de vez en cuando, se hacen evidentes para dejarnos pistas sobre la naturaleza y nuestra propia salud.