- El 28 de agosto se producirá un eclipse parcial de Luna con hasta un 93% de oscurecimiento.
- La fase parcial comenzará a las 4:34 y el máximo se alcanzará a las 6:12 (hora peninsular).
- No se requiere protección ocular: el eclipse lunar se observa a simple vista.
- Es el segundo gran evento astronómico del mes, tras el eclipse solar total del 12 de agosto.

La noche del 27 al 28 de agosto trae la última gran cita astronómica del verano: un eclipse parcial de Luna que teñirá de rojo el satélite mientras cruza la sombra de la Tierra. El fenómeno podrá contemplarse desde toda España, incluso en zonas con mucha luz artificial, y lo mejor: no hay que usar ni gafas ni filtros.
Tras el histórico eclipse solar total del pasado 12 de agosto, el mes se cierra por todo lo alto. El evento lunar llega apenas 16 días después del solar, una coincidencia que explica que haya ocurrido en la misma temporada de eclipses. La fase de penumbra comenzará sobre las 3:23 (hora peninsular), pero la parte visible será la fase parcial, que arranca a las 4:34 y alcanza su punto cumbre a las 6:12, cuando el 93% del disco lunar estará bajo la umbra terrestre.
Se produce cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean y la sombra del planeta se proyecta sobre la Luna. La sombra tiene dos partes: la penumbra, que es muy tenue, y la umbra, la zona oscura. En esta ocasión, solo una porción del disco lunar entrará en la umbra, lo que convierte el fenómeno en parcial. El 93% de la superficie quedará oscurecido, casi rozando la totalidad.

El hecho de que el oscurecimiento sea tan alto hace que el contraste entre la zona sombreada y la pequeña franja iluminada resulte especialmente llamativo. Además, el fenómeno será visible en toda Europa, África y América, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), con un mapa que detalla cómo se apreciará por capitales.
Cuándo y cómo observar el eclipse
El próximo viernes, el punto clave es la madrugada del 28 de agosto. La fase parcial dará comienzo a las 4:34, hora peninsular, y el máximo se fija a las 6:12. La Luna se pondrá en muchas zonas entre las 7:47 y las 7:57, por lo que conviene madrugar. No hará falta instrumento; solo elegir un lugar con el horizonte oeste despejado y con el cielo sin nubes.

Según el IGN, la mejor vista se obtendrá desde el oeste de la península, Canarias y Ceuta, donde la Luna se ocultará después de que termine la fase parcial. En el centro y este peninsular, Baleares y Melilla, la Luna se pondrá antes de la conclusión, lo que obliga a anticiparse para disfrutar del máximo. En Madrid, por ejemplo, el satélite desaparece a las 7:57, solo cinco minutos antes del fin del evento.
La visibilidad en España y Europa
La visibilidad completa es garantía en toda la geografía, pero no siempre con el mismo desarrollo. En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, la Luna baja se ocultará cuando aún quedan minutos de la parte parcial. Sin embargo, si estás en el oeste (Galicia, Extremadura, etc.) disfrutarás de todo el espectáculo hasta la finalización a las 7:52. En Canarias se puede seguir hasta el final, aunque la hora local es una hora menos.

En el resto del mundo, el eclipse se verá en sus fases desde América, África y Oriente Medio. La ausencia de filtros convierte este fenómeno en un plan apto para toda la familia. No hay riesgo visual y tampoco hace falta telescopio; unos prismáticos pueden intensificar el detalle, pero no son necesarios.
¿Por qué la Luna se pone roja?
La tonalidad cobriza es consecuencia de la atmósfera de la Tierra. Cuando la luz del Sol atraviesa de modo rasante esa capa, las longitudes de onda azules se dispersan y dejan pasar las rojizas, que se desvían hacia la Luna y la vuelven con un color semejante al del atardecer. Cuanta más polvo o partículas haya en el aire, más oscuro será el tono.

Aunque no será total, el 93% de oscurecimiento permitirá percibir claramente esa pátina cobriza en la zona central. El contraste entre la franja brillante y el resto quedará como una imagen muy fotogénica, sobre todo si se incluyen elementos del paisaje. En Europa, la Luna bajará al horizonte, lo que dará la oportunidad de enmarcarlo con edificios o colinas.
Consejos para una observación perfecta
Al ser un evento astronómico que no requiere protección, bastará con que busques un lugar sin árboles ni montañas que tapen la vista hacia el oeste y comprobar el pronóstico meteorológico. Lo mejor es situarse en una zona elevada o campo abierto, lejos de luces directas de farolas. Si el cielo está despejado, el eclipse se verá perfectamente a simple vista.
Para los que quieran una experiencia más completa, usar prismáticos o un telescopio permite ver el avance de la sombra sobre los cráteres y la transición de colores. También es buena idea hacerse con una cámara con teleobjetivo y usar un tripué para sacar fotos de la Luna con teléfono móvil y obtener imágenes nítidas. Y como extra, al ser la segunda alineación del mes, esta cita cierra un ciclo astronómico de lujo: el 12 de agosto fue el Sol y ahora el Luna.
En apenas dieciséis días, la Tierra ha sido el escenario de dos grandes alineaciones. Después del eclipse solar total que asombró la península, el 28 de agosto llega el lunar parcial. Un evento que no requiere equipamiento especial, que será visible en todo el país y que oscurecerá el 93% del disco lunar, dejando un espectáculo difícil de olvidar.

