El altavoz de OpenAI con cámara: así será el primer dispositivo físico de la compañía

Última actualización: febrero 24, 2026
  • OpenAI prepara un altavoz inteligente con cámara y reconocimiento facial previsto para principios de 2027.
  • El dispositivo costaría entre 200 y 300 dólares y será el primer hardware propio de la empresa.
  • El proyecto, liderado en diseño por Jony Ive, forma parte de una familia de productos con gafas y lámpara inteligentes.
  • Privacidad, uso de la cámara y su impacto en el mercado europeo de altavoces inteligentes centran el debate.

Altavoz de OpenAI con cámara

OpenAI prepara su salto definitivo del software al hardware con un altavoz inteligente equipado con cámara y capacidades avanzadas de inteligencia artificial, cuyo lanzamiento se sitúa en el horizonte de principios de 2027. Este dispositivo aspira a competir de tú a tú con los altavoces de compañías como Google, Amazon o Apple, pero con un enfoque mucho más centrado en la visión por ordenador y la comprensión del entorno.

Con este movimiento, la empresa conocida por ChatGPT busca consolidar una nueva familia de dispositivos físicos impulsados por IA, que incluiría también unas gafas y una lámpara inteligentes. Aunque buena parte de los detalles siguen dependiendo de decisiones internas y del avance técnico, las filtraciones permiten esbozar ya cómo podría ser este altavoz y qué impacto tendría en hogares y oficinas, también en España y el resto de Europa.

Un altavoz con cámara para 2027: fechas, precio y posición en el mercado

Según fuentes citadas por medios como The Information, Reuters y The Verge, el primer dispositivo de hardware de OpenAI será un altavoz inteligente con cámara integrada, cuyo lanzamiento comercial se sitúa en la franja que va de finales de 2026 a comienzos de 2027. La propia compañía ha dejado caer que el calendario más realista apunta ya a los primeros meses de 2027.

Distintas filtraciones coinciden en que el precio estimado del altavoz se movería entre los 200 y 300 dólares, una horquilla que, al cambio actual, rondaría aproximadamente entre 170 y 255 euros en el mercado europeo. Esto colocaría al dispositivo en un segmento más bien «premium» dentro del ecosistema de altavoces con asistente, por encima de los modelos básicos de Amazon Echo o Google Nest.

Las fuentes internas hablan de un equipo concebido para una disponibilidad global progresiva, con especial interés en Estados Unidos y Europa. Aunque todavía no se han detallado países concretos, es razonable esperar que grandes mercados como España, Francia o Alemania entren pronto en la primera oleada o en fases tempranas de distribución, dadas las dimensiones del ecosistema de usuarios de ChatGPT en la región.

Más de 200 personas estarían ya trabajando a tiempo completo en este proyecto de hardware, lo que indica una apuesta estratégica a largo plazo y con recursos significativos. El altavoz sería solo el primer paso de una cartera más amplia de dispositivos interconectados que compartirían la misma base de IA.

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Diseño liderado por Jony Ive y relación con la compra de io Products

Para el diseño de este altavoz y del resto de la gama, OpenAI ha recurrido al prestigioso exdirector de diseño de Apple, Jony Ive, a través de su firma LoveFrom. Ive fue responsable de productos icónicos como el iPhone, el iMac o la MacBook, y su participación apunta a un enfoque muy cuidado en estética y experiencia de uso.

En paralelo, la compañía ha reforzado este giro hacia el hardware con la adquisición de la startup io Products por 6.500 millones de dólares, una operación destinada a reforzar su capacidad para diseñar y fabricar dispositivos a gran escala. Parte del equipo de diseño procedente de Apple, incluido Tang Tan, se ha sumado a este esfuerzo, consolidando un núcleo de talento con una trayectoria amplia en productos de consumo.

Este fichaje y la compra asociada no garantizan un camino sencillo: las informaciones apuntan a retrasos y desafíos en la integración técnica, derivados de la necesidad de dotar al altavoz de una potencia de procesamiento notable y de sistemas avanzados de sensores, todo ello sin disparar el coste ni comprometer la fiabilidad.

Además, la transición desde el software en la nube hacia productos físicos implica nuevas exigencias en fabricación, certificaciones y soporte posventa, incluidos requisitos específicos para el mercado europeo (marcado CE, normativas de seguridad eléctrica y compatibilidad electromagnética, entre otros). Todo ello contribuye a que los plazos se hayan alargado hasta ese horizonte de 2027.

Una cámara para “ver” el entorno: reconocimiento de objetos y rostros

El rasgo que más llama la atención de este altavoz frente a otros productos similares es la presencia de una cámara integrada con funciones de visión por ordenador. A diferencia de altavoces que solo escuchan, el dispositivo de OpenAI estaría diseñado para «ver» lo que ocurre alrededor.

De acuerdo con las filtraciones, la cámara permitiría reconocer objetos situados sobre una mesa o en su campo de visión, así como identificar rostros mediante un sistema similar al Face ID de Apple. Esta capacidad se apoyaría en modelos avanzados de IA capaces de analizar imágenes en tiempo real, combinando audio y vídeo para ofrecer respuestas más contextuales.

Entre los posibles usos que se barajan se incluyen autenticación biométrica para compras o acciones sensibles, personalización de respuestas según la persona presente en la habitación o asistencia visual, por ejemplo, para describir lo que hay delante a usuarios con problemas de visión.

Otra de las particularidades comentadas por fuentes cercanas al proyecto es que el altavoz no necesitaría una palabra clave tradicional de activación. En lugar de esperar a un “despierta” específico, el dispositivo estaría escuchando de forma continua para interpretar el contexto, algo que incrementa su potencial de ayuda, pero también eleva las dudas sobre cómo se gestionarán los datos recogidos.

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Privacidad y seguridad: el gran asunto pendiente

La combinación de micrófonos siempre activos y una cámara con reconocimiento facial se ha situado en el centro del debate sobre este futuro altavoz. Tanto usuarios como organizaciones dedicadas a la protección de datos observan con cautela la posibilidad de tener un dispositivo que escuche y vea de forma tan constante en el hogar o en el lugar de trabajo.

Las filtraciones no han detallado todavía qué políticas de privacidad y qué medidas de seguridad implementará OpenAI. Quedan preguntas clave en el aire: dónde se almacenarán las imágenes, si el procesamiento se hará en local o en la nube, cuánto tiempo se conservarán los datos o cómo se gestionará el consentimiento de todos los presentes en una estancia, algo especialmente sensible en la Unión Europea por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

En el caso de Europa, será imprescindible que el altavoz se adapte a exigencias regulatorias estrictas en materia de biometría y reconocimiento facial. Reguladores y autoridades de protección de datos suelen examinar con lupa cualquier producto que use cámaras y análisis de caras, por lo que es probable que la llegada del dispositivo a la UE esté condicionada por evaluaciones adicionales o incluso por funciones limitadas respecto a otras regiones.

A pesar de estas incógnitas, el proyecto se interpreta como parte de una tendencia más amplia hacia la llamada “IA física” o computación ambiental, en la que los dispositivos se integran de manera casi invisible en el entorno y operan de forma más autónoma, lo que genera un equilibrio delicado entre comodidad y control de la información personal.

Una familia de dispositivos: gafas y lámpara inteligentes en el horizonte

El altavoz con cámara no llegará solo. La misma hoja de ruta interna apunta a unas gafas inteligentes con IA y una lámpara inteligente como siguientes pasos dentro de esta nueva línea de hardware. Estos productos, todavía en fases más tempranas, compartirían la misma lógica: combinar sensores, conectividad y modelos de lenguaje avanzados para acompañar al usuario en su día a día.

En el caso de las gafas, las fuentes señalan que no se espera una producción masiva antes de 2028. OpenAI se sumaría así a la carrera en la que ya están Meta, con sus gafas Ray-Ban, y empresas como Apple o Google, que también trabajan en formatos similares. La idea es que las gafas actúen como una interfaz directa entre lo que el usuario ve y el asistente de IA.

La lámpara inteligente, por su parte, encaja con la noción de computación ambiental integrada en el mobiliario del hogar. Aunque por ahora solo se ha desarrollado algún prototipo y no hay confirmación de producción en serie, el concepto pasa por un dispositivo que ilumine y asista al mismo tiempo, con sensores para interpretar la escena sin resultar intrusivo.

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Este conjunto de productos dibuja una estrategia de OpenAI orientada a extender su tecnología más allá de las pantallas y de los móviles. El altavoz con cámara sería el primer ensayo general de una red de dispositivos que comparta información y contexto para ofrecer una experiencia de IA más unificada.

Impacto en España y Europa: oportunidades y retos

Para el mercado europeo, y en particular para España, la irrupción de un altavoz de OpenAI con cámara y reconocimiento facial plantea tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, el atractivo de contar en el salón con un asistente basado en modelos similares a los de ChatGPT puede ser considerable, especialmente para usuarios que ya emplean la herramienta en su trabajo o estudios.

La integración con servicios en la nube y potenciales funciones de productividad, educación o accesibilidad podría convertir al altavoz en algo más que un simple reproductor de música o gestor de domótica. Desde recordatorios verbales hasta ayuda con tareas complejas o explicación de documentos, el dispositivo podría aprovechar el idioma español y otros idiomas cooficiales gracias a los avances en modelos multilingües.

Al mismo tiempo, la normativa europea en protección de datos y la futura regulación específica en materia de IA obligarán a OpenAI a adaptar de forma muy precisa sus procesos. No será suficiente con traducir la interfaz: será necesario ajustar políticas, funciones y tal vez limitar ciertos usos de la cámara para cumplir con los requisitos legales y las expectativas de los consumidores europeos.

Para los usuarios en España, la decisión de incorporar un aparato de este tipo en casa vendrá condicionada por la confianza en cómo se gestionen las imágenes y las conversaciones. La experiencia previa con otros altavoces inteligentes, que ya generaron polémicas por grabaciones no deseadas, hará que muchos se tomen con calma la adopción de un producto que añade además una lente capaz de reconocer caras.

En conjunto, el altavoz de OpenAI con cámara previsto para 2027 se perfila como uno de los lanzamientos más llamativos del mercado de dispositivos inteligentes en los próximos años: un equipo de precio alto, diseño firmado por Jony Ive y fuerte carga de inteligencia artificial, que aspira a inaugurar toda una familia de productos conectados. Su éxito dependerá no solo de lo bien que escuche y vea, sino de la capacidad de la compañía para convencer a usuarios y reguladores —especialmente en Europa— de que esa potencia tecnológica puede convivir con un control riguroso de la privacidad y un uso responsable de los datos personales.