- El eclipse lunar total del 3 de marzo será la única Luna roja del año y no podrá verse desde España ni el resto de Europa.
- La totalidad durará unos 58 minutos dentro de un evento completo de 5 horas y 39 minutos.
- La mejor visibilidad será en Asia oriental, Pacífico, Australia, Nueva Zelanda y gran parte de América.
- El fenómeno es seguro a simple vista y podrá seguirse en directo por retransmisiones online desde Europa.

La madrugada del 3 de marzo de 2026 el cielo ofrecerá uno de los espectáculos astronómicos más llamativos: un eclipse lunar total, popularmente conocido como Luna de Sangre. Durante algo menos de una hora, nuestro satélite se sumergirá por completo en la sombra de la Tierra y adoptará un tono rojizo intenso.
Aunque se trata de el único eclipse lunar total previsto para 2026 y no habrá otro similar hasta 2028, desde España y el resto de Europa no se podrá ver en directo a simple vista. La Luna estará por debajo del horizonte durante todo el evento, de modo que los aficionados europeos tendrán que recurrir a emisiones en línea para seguirlo.
Un eclipse excepcional: duración y fases clave

Este eclipse lunar total coincide con la Luna llena de marzo, la tradicional Luna de Gusano, y será un fenómeno largo y bien definido. En total, el evento se prolongará alrededor de 5 horas y 39 minutos, desde que la Luna entra en la penumbra terrestre hasta que sale por completo de ella.
La fase más espectacular llega cuando la Luna se introduce por entero en la sombra umbral de la Tierra. Esa totalidad se extenderá durante unos 58 minutos, aproximadamente entre las 11:04 y las 12:03 UTC, con el momento de máximo eclipse en torno a las 11:33 UTC, cuando el disco lunar estará lo más profundo posible dentro del cono de sombra terrestre.
Antes y después de esa franja central se darán las fases penumbral y parcial. El eclipse penumbral arranca sobre las 08:44 UTC, con un oscurecimiento muy sutil, seguido del inicio del eclipse parcial hacia las 09:50 UTC, cuando la sombra curva de la Tierra empezará a “morder” visiblemente el borde de la Luna.
Tras el final de la totalidad, la sombra abandona poco a poco el disco lunar. El eclipse parcial concluye alrededor de las 13:17 UTC, mientras que la fase penumbral se da por terminada cerca de las 14:23 UTC, momento en el que la Luna recupera su aspecto habitual.
Dónde será visible la Luna roja y qué ocurre en Europa

La distribución geográfica del evento será muy desigual. Casi 2.500 millones de personas se encuentran dentro de la franja en la que la totalidad será observable, según estimaciones basadas en los datos de la NASA. Sin embargo, el reparto de visibilidad por regiones es muy distinto.
En el lado afortunado del planeta se sitúan Asia oriental, Australia, Nueva Zelanda y la cuenca del Pacífico, donde el eclipse se podrá seguir casi de principio a fin. En muchas de estas zonas la Luna aparecerá ya parcialmente oscurecida en el horizonte o alcanzará su máximo bien alta en el cielo nocturno, mostrando una Luna roja muy evidente.
También buena parte de América del Norte y Centroamérica disfrutará de condiciones muy favorables. En el oeste de Estados Unidos y Canadá, así como en países como México, la Luna estará sobre el cielo de madrugada cuando se inicie la totalidad, de modo que se podrán seguir cómodamente las fases más llamativas del fenómeno.
En cambio, regiones como el este de Norteamérica o el extremo occidental de Sudamérica verán la Luna acercarse al horizonte o ponerse mientras aún se mantiene el color rojizo. Allí la totalidad será visible, pero las etapas finales del eclipse transcurrirán ya con la Luna oculta.
Desde Asia central y gran parte de Sudamérica sólo se apreciarán las fases parciales o incluso un leve oscurecimiento penumbral, dependiendo de la ubicación exacta. En esos lugares puede notarse una especie de mordisco o un sombreado poco marcado sobre parte del disco lunar.
La cara menos favorecida corresponde a Europa y África, donde la Luna estará por debajo del horizonte durante todo el evento. En el caso de España, el eclipse se desarrollará completamente mientras es de día, por lo que no habrá posibilidad de observación directa, ni siquiera en sus fases iniciales o finales.
Horarios orientativos por zonas (fuera de Europa)

Aunque los relojes europeos no podrán sincronizarse con una observación directa, sí es útil conocer la traducción aproximada de los horarios UTC a distintos husos para entender qué verá cada región del planeta. Las horas pueden variar unos minutos según la fuente, pero el esquema general del eclipse se mantiene.
En Estados Unidos y Canadá, la totalidad se producirá a primeras horas de la mañana del 3 de marzo. La franja en la que la Luna se ve completamente roja se sitúa aproximadamente:
- Costa este (ET): entre las 06:04 y las 07:03, con la Luna muy baja y poniéndose durante o poco después de la totalidad.
- Zona central (CT): alrededor de 05:04-06:03, con buena parte del eclipse todavía a cierta altura sobre el horizonte.
- Regiones montañosas (MT): entre las 04:04 y las 05:03, coincidiendo con una Luna roja visible en lo alto del cielo.
- Costa oeste (PT): de 03:04 a 04:03, en plena madrugada, con el máximo situado cómodamente en la noche profunda.
- Alaska y Hawái verán la totalidad aún más avanzada la madrugada, con horarios en torno a las 02:04-03:03 (AKST) y 01:04-02:03 (HST).
En México, el eclipse será especialmente llamativo. Las previsiones apuntan a que el inicio del eclipse parcial se producirá en torno a las 03:34 de la madrugada, mientras que la Luna de Sangre aparecerá alrededor de las 05:04, con el máximo hacia las 05:33. A medida que avance la mañana, la Luna se acercará al horizonte y terminará poniéndose con el eclipse todavía en curso.
En América Central y buena parte del oeste de Norteamérica el patrón será parecido: totalidad bien visible antes del amanecer, con un tramo final del eclipse que puede coincidir ya con la luz del día o la Luna muy baja.
En Asia, las mejores vistas corresponderán a los husos horarios más orientales. En Japón y Corea del Sur, por ejemplo, la totalidad se desarrollará a última hora de la tarde y primeras horas de la noche, aproximadamente entre las 20:04 y las 21:03 hora local. En China la franja de Luna roja se sitúa algo antes, entre las 19:04 y las 20:03, mientras que en zonas del Sudeste Asiático la totalidad se verá de 18:04 a 19:03, coincidiendo todavía con un cielo ya oscuro.
Por qué la Luna se vuelve roja durante el eclipse

El característico color rojizo de la Luna de Sangre no es casual ni permanente. Se produce porque, durante un eclipse lunar total, la Tierra se coloca exactamente entre el Sol y la Luna, bloqueando la luz solar directa que normalmente ilumina la superficie lunar.
Aun así, parte de esa luz consigue llegar hasta el satélite al atravesar la atmósfera terrestre. En ese recorrido, el aire dispersa con mayor facilidad las tonalidades azules y violáceas, mientras que los tonos rojizos y anaranjados se desvían menos y pueden seguir su camino. Es el mismo mecanismo físico que hace que el cielo se vea azul y que los atardeceres tengan colores cálidos.
Como resultado, la luz que finalmente alcanza la superficie de la Luna durante la totalidad está filtrada hacia el rojo. Desde nuestro punto de vista, el disco lunar adquiere una gama de colores que va del naranja apagado al rojo oscuro o incluso marrón, dependiendo de las condiciones de la atmósfera terrestre en ese momento: presencia de polvo, cenizas volcánicas, contaminación o nubes altas, entre otros factores.
Por eso, aunque se hable de «Luna de Sangre» de forma genérica, el aspecto concreto del eclipse puede variar notablemente de un evento a otro. En algunos casos la Luna se ve de un rojo muy intenso, mientras que en otros adopta un tono más cobrizo o solo ligeramente anaranjado.
Conviene recordar, además, que no todos los eclipses lunares producen una Luna de Sangre. Solo los eclipses totales, en los que el disco lunar penetra completamente en la sombra umbral de la Tierra, muestran este color de forma clara. En los eclipses parciales, únicamente una parte de la Luna entra en la sombra profunda y no se aprecia un enrojecimiento tan uniforme.
La Luna llena de marzo y su contexto astronómico
El eclipse del 3 de marzo no se produce de manera aislada, sino que encaja en un calendario lunar muy activo y en un periodo de transición estacional. Marzo es, en el hemisferio norte, el mes en el que el invierno empieza a ceder y la primavera se asoma con días cada vez más largos y temperaturas algo más suaves.
La Luna llena implicada en este eclipse recibe tradicionalmente el nombre de Luna de Gusano. La denominación procede de pueblos indígenas de Norteamérica, que ponían apodos a cada plenilunio en función de los cambios visibles en la naturaleza. En esta época del año, el suelo comienza a descongelarse y vuelven a aparecer lombrices, larvas e insectos, una señal clara de que la estación fría se acerca a su final.
En 2026, la Luna llena de marzo se sitúa bajo la constelación de Leo, muy cerca de la estrella Régulo, uno de los puntos más brillantes de esa zona del cielo. La máxima fase de plenilunio se produce sobre las 11:38 UTC, apenas unos minutos después de que la totalidad ya esté en marcha, lo que hace que la Luna llena coincida prácticamente al milímetro con la fase de eclipse más llamativa.
Para el público europeo, esta Luna llena especial quedará en cierto modo “escondida” por la geometría del eclipse, pero sigue marcando una fecha interesante dentro del calendario astronómico del mes, que incluye también fases lunares bien definidas (cuarto menguante, Luna nueva y cuarto creciente) y otros fenómenos menores como conjunciones con planetas brillantes o cúmulos estelares.
Además, a finales de marzo se producirá el equinoccio de primavera en el hemisferio norte, con el consiguiente inicio de la nueva estación astronómica. Ese cambio de estación suele ir acompañado, en la Unión Europea, del ya tradicional cambio de hora para adaptarse al horario de verano, un ajuste que, salvo decisión política en sentido contrario, seguirá vigente en 2026.
Impacto cultural y lecturas simbólicas del eclipse
Más allá de la explicación física, los eclipses lunares como el del 3 de marzo han tenido históricamente un fuerte peso cultural y simbólico en muchas sociedades. En distintas tradiciones asiáticas, por ejemplo, la coincidencia de este evento con fechas festivas puede darle un matiz especial a la noche.
En buena parte de Asia oriental, la Luna llena que coincide con el eclipse marca el cierre de las celebraciones del Año Nuevo Lunar, a menudo asociado al llamado Festival de los Faroles. En 2026, esa Luna de final de fiesta estará teñida de rojo en países como China, Corea del Sur o Japón, ofreciendo una estampa poco habitual para una fecha tan señalada.
En la tradición india, un eclipse lunar se conoce como Chandra Grahan. Las interpretaciones procedentes de textos y mitologías antiguas hablan de figuras simbólicas como Rahu y Ketu, los llamados “planetas sombra”, que “engullen” temporalmente la Luna y la devuelven después a la normalidad. Aunque hoy la astronomía moderna explica con precisión el fenómeno, estas narraciones siguen presentes en el imaginario colectivo y conviven con la visión científica.
Parte de la comunidad astrológica también presta especial atención a este tipo de eventos, relacionándolos con procesos de revisión interna, cierre de etapas y reconfiguración personal. Algunos astrólogos subrayan que los eclipses lunares se vinculan más con el mundo emocional y lo inconsciente que los solares, que se asocian a cuestiones externas o visibles.
En cualquier caso, más allá de creencias individuales, lo que sí es indiscutible es que un eclipse lunar total concentra la atención de millones de personas. La combinación de espectáculo visual, rareza relativa (no se producen todos los años) y presencia en medios y redes sociales hace que noches como la del 3 de marzo se conviertan, literalmente, en tema de conversación a escala global.
Cómo observar la Luna de Sangre y seguir el evento desde Europa
Uno de los puntos fuertes de un eclipse lunar es que, a diferencia de los solares, no requiere ninguna protección especial para los ojos. Se puede contemplar a simple vista sin riesgo alguno, y basta con contar con un cielo despejado y una línea de visión despejada hacia la Luna para disfrutar del fenómeno.
En las regiones donde el eclipse será visible, conviene escoger un lugar con baja contaminación lumínica y un horizonte lo más despejado posible, sobre todo en zonas donde la Luna estará relativamente baja durante la totalidad. Alejarse de luces intensas, edificios altos o árboles cercanos mejora notablemente la experiencia de observación.
Aunque el ojo humano es más que suficiente, el uso de prismáticos o un pequeño telescopio permite apreciar detalles adicionales, como los cráteres y mares lunares teñidos de distintos tonos rojizos. Durante la fase parcial es especialmente interesante seguir cómo la sombra de la Tierra avanza sobre el disco lunar, creando un contraste muy marcado entre la zona oscura y la aún iluminada.
Para quien se anime a fotografiar el eclipse, resulta útil contar con un trípode y una cámara que permita ajustar la exposición. Durante la totalidad la Luna se oscurece de forma notable, así que suelen ser necesarias velocidades de obturación más lentas o valores de sensibilidad ISO más altos para evitar imágenes demasiado apagadas. También se pueden obtener composiciones creativas incorporando elementos del paisaje, edificios o siluetas en primer plano.
En el caso concreto de España y Europa, donde el eclipse no será visible directamente, la alternativa pasa por recurrir a las retransmisiones en línea. Centros como el Griffith Observatory en Los Ángeles tienen previsto emitir el evento en directo, aproximadamente entre las 00:37 y las 06:25 hora del Pacífico, lo que equivale a primeras horas de la mañana en horario europeo.
Retransmisiones y recursos para no perderse el eclipse
Además de observatorios concretos, varias plataformas especializadas en astronomía ofrecerán coberturas detalladas del eclipse del 3 de marzo. Estas emisiones son especialmente útiles para quienes se encuentran en zonas sin visibilidad, como Europa, o para quienes tengan el cielo cubierto por nubes en las regiones donde el fenómeno sí se da sobre el horizonte.
Entre las opciones más destacadas figuran servicios como los de Time and Date, que suelen acompañar la retransmisión con animaciones en tiempo real, mapas interactivos y explicaciones sobre cada fase del evento. Otras iniciativas, como la transmisión global coordinada por el astrofísico Gianluca Masi, combinan imágenes procedentes de distintos telescopios repartidos por el planeta para ofrecer una visión casi continua.
Portales divulgativos de ámbito internacional también habilitan páginas de actualización en directo, donde se recopilan vídeos, fotografías y comentarios minuto a minuto mientras se desarrolla el eclipse. Este tipo de recursos facilita seguir el avance de la sombra terrestre por la superficie lunar sin necesidad de recurrir a varias fuentes distintas.
La propia NASA y otras agencias espaciales ponen a disposición del público simulaciones y gráficos que permiten entender mejor la geometría del evento: desde cómo se mueve la Luna a través de la sombra terrestre hasta la forma en que cambia su brillo en cada fase. Para quienes disfrutan de los detalles técnicos, estas visualizaciones ofrecen una visión muy clara de lo que está ocurriendo en el cielo aunque no se vea directamente.
Combinando todas estas opciones, incluso desde un salón en España o cualquier otro país europeo se podrá seguir casi en tiempo real cómo la Luna de Sangre surge sobre el horizonte del Pacífico, se eleva roja sobre Asia oriental o se apaga poco a poco al amanecer de Norteamérica, sin necesidad de desplazarse físicamente a ninguna de esas regiones.
El eclipse lunar total del 3 de marzo se perfila así como uno de los grandes hitos astronómicos del año: una Luna llena que se torna roja durante casi una hora, visible en directo para millones de personas en Asia, Oceanía y América, y accesible para Europa a través de retransmisiones y recursos online. Aunque desde España no se pueda levantar la vista y verlo sobre el horizonte, el evento encaja en un mes de marzo cargado de cambios: el cierre del invierno, la llegada de la primavera, ajustes de horario y una Luna de Gusano que, por una vez, se tiñe de rojo lejos de nuestra vista pero muy presente en el calendario de cualquier aficionado al cielo.