Curiosidades sobre Apple, sus productos y Tim Cook

Última actualización: febrero 16, 2026
  • Apple acumula anécdotas únicas desde su fundación en 1976, con un tercer cofundador que vendió sus acciones por 800 dólares y un logotipo inicial basado en Isaac Newton.
  • Los nombres y diseños de productos como Macintosh, iMac, iPod, iPhone o iPad esconden guiños a variedades de manzana, a Internet y a la película “2001: Una odisea del espacio”.
  • La compañía ha vivido grandes éxitos y fracasos sonados como Lisa, Newton, Pippin o su línea de ropa, manteniendo siempre una fuerte obsesión por el diseño y los pequeños detalles.
  • Tim Cook ha aportado su propio estilo de liderazgo, con rutinas extremas, gusto por la vida sencilla y un papel clave en la evolución reciente de Apple y del Apple Park.

Curiosidades sobre Apple

Si hay una compañía tecnológica rodeada de mitos, anécdotas y pequeñas historias alucinantes, esa es Apple. Detrás del iPhone, del Mac o del iPad hay décadas de decisiones raras, golpes de suerte, meteduras de pata y también genialidades que han marcado la forma en la que usamos la tecnología cada día.

En este artículo vamos a darte un buen repaso por las curiosidades más llamativas y frikis sobre Apple, sus fundadores y Tim Cook, mezclando datos históricos, decisiones de diseño, proyectos que salieron fatal y otros que cambiaron el mundo. Prepárate, porque muchas de estas cosas no suelen salir en las keynotes.

Los orígenes de Apple y sus fundadores

Historia de los fundadores de Apple

Apple nació el 1 de abril de 1976 en California de la mano de Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne. Aunque casi todo el mundo se sabe de memoria los nombres de Jobs y Wozniak, lo cierto es que la empresa tuvo un tercer cofundador cuya historia es una de las mayores desgracias económicas de todos los tiempos.

Ronald Wayne fue quien se encargó de redactar el contrato de creación de Apple y diseñar el primer logotipo de la compañía. Sin embargo, solo aguantó 12 días en el proyecto: decidió vender su participación a Jobs y Wozniak por unos 800 dólares porque temía endeudarse si las cosas salían mal.

Con el paso de los años, aquel paquete de acciones que Wayne malvendió se habría convertido en una fortuna de decenas de miles de millones de dólares. Para rematar la jugada, también vendió el contrato original que él mismo había firmado a un coleccionista por 500 dólares, documento que tiempo después se subastó por alrededor de 1,6 millones. Desde luego, como inversión no fue precisamente brillante.

La idea de Apple surgió del empeño de Wozniak en construir su propio ordenador personal a mediados de los 70. Tras diseñar su primer equipo, se unió a Jobs, que por aquel entonces tenía poco más de 20 años. Montaron la empresa literalmente en el garaje de la familia Jobs, financiando el inicio del proyecto con la venta del minibús de Steve y una calculadora científica de Wozniak.

Con los años, aquella pequeña aventura de garaje se transformó en una de las compañías con mayor capitalización bursátil del planeta, hasta el punto de que una simple acción comprada en la salida a bolsa de Apple en 1980 por 22 dólares podría equivaler hoy a casi 10.000 dólares tras divisiones y revalorizaciones.

El nombre Apple, la manzana y el logo más famoso del mundo

Logo de Apple y su historia

El nombre de la compañía no fue fruto del azar. Uno de los motivos para elegir “Apple” fue tan simple como aparecer antes que Atari en las páginas de las guías telefónicas, que se ordenaban alfabéticamente. Atari era una de las grandes empresas de videojuegos donde el propio Jobs había trabajado, y colocar a Apple por delante tenía un punto estratégico y un puntito de revancha.

En cuanto al logotipo, el primer emblema de la marca poco tiene que ver con la icónica manzana mordida actual. Ronald Wayne diseñó un logo muy elaborado en el que aparecía Isaac Newton sentado bajo un manzano, justo en el momento en que la fruta se le cae encima de la cabeza y da pie a la teoría de la gravedad. Era un dibujo casi victoriano, lleno de detalles, muy bonito… pero nada práctico para una compañía tecnológica.

Steve Jobs consideraba que aquel emblema era demasiado anticuado y complicado de reproducir en carcasas, anuncios y productos. Por eso encargó un diseño mucho más minimalista a Rob Janoff, que en 1977 creó la famosa manzana con franjas de colores, un guiño directo al Apple II, el primer ordenador de gran consumo con pantalla a color.

Sobre el mordisco de la manzana han circulado todo tipo de teorías. Una de las interpretaciones más populares es que se trata de un juego de palabras entre “bite” (mordisco) y “byte”, unidad básica de la memoria de un ordenador. También resultaba útil para que el icono no se confundiera con una cereza o una simple bola redonda al reducirlo.

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Con el tiempo, el logo arcoíris dio paso a versiones monocromas y metálicas, pero la manzana mordida se ha mantenido como uno de los símbolos más reconocibles del planeta, hasta el punto de que mucha gente asocia el icono directamente con cierto estatus o estilo de vida.

Macintosh, iMac y la fiebre por los colores

El mítico Macintosh no solo inauguró una nueva era en la informática personal, también esconde una historia curiosa detrás de su nombre. El término procede de una variedad de manzana llamada McIntosh que le encantaba a Jef Raskin, uno de los empleados clave en el proyecto.

Para evitar problemas legales con marcas preexistentes, cambiaron ligeramente la escritura a “Macintosh”, que más tarde se acortaría de forma natural a “Mac”. Steve Jobs llegó a barajar nombres totalmente distintos, como “Bicycle”, porque veía el ordenador como “la bicicleta de la mente”, pero la denominación frutal terminó ganando la partida.

La primera Macintosh comercialmente exitosa se presentó el 24 de enero de 1984 y se convirtió en uno de los ordenadores personales más influyentes de la historia gracias a su interfaz gráfica y al uso del ratón, algo totalmente rompedor en la época.

Años después, el iMac recogió el testigo con otro golpe sobre la mesa, especialmente por su diseño. Para crear los llamativos colores translúcidos del iMac, el diseñador Jonathan Ive y su equipo pasaron meses estudiando cómo trabajaban los pigmentos en una fábrica de caramelos. Sí, literalmente se inspiraron en chucherías para dar con esa estética tan característica de finales de los 90.

El iMac también fue el primer producto que popularizó la famosa “i” delante del nombre. En su presentación se explicó que esa letra hacía referencia a varios conceptos: internet, individual, instruir, informar e inspirar. Después se extendería a otros dispositivos como iPod, iPhone o iPad.

Precios peculiares, fracasos sonados y experimentos extraños

El primer ordenador de la marca, el Apple I, se vendía por un precio que no pasó desapercibido: 666,66 dólares. Más de uno pensó en números diabólicos, pero Steve Wozniak explicó que lo hizo simplemente porque le gustaban las cifras repetidas y porque era fácil de teclear y recordar.

Aunque hoy en día existen muy pocas unidades en circulación, las que quedan son piezas de coleccionista que alcanzan cifras astronómicas en subastas. Algunos ejemplares del Apple I se han vendido por cientos de miles de dólares e incluso rondando el millón en casas de subastas norteamericanas.

Apple también tiene su buena ración de tropiezos. Uno de los más sonados fue el Apple Lisa, un ordenador personal lanzado a principios de los 80 con tecnologías muy avanzadas para su época: interfaz gráfica, ratón y una pantalla integrada. Su nombre respondía oficialmente a “Logical Integrated Software Architecture”, aunque todo el mundo asumía que era un guiño a la hija de Steve Jobs.

El problema: el precio era desorbitado, cerca de 10.000 dólares de la época, y apenas se vendieron unas cuantas decenas de miles de unidades. El Lisa acabó siendo un fracaso comercial, aunque hoy es un objeto muy cotizado entre coleccionistas, especialmente si todavía funciona.

No fue el único patinazo. Newton, la PDA que Apple desarrolló durante 11 años, tampoco triunfó. Era un intento temprano de crear una agenda electrónica con reconocimiento de escritura, pero la tecnología no estaba lo bastante madura y terminó considerándose uno de los grandes fiascos de la compañía.

Por si fuera poco, a mediados de los 90 Apple decidió entrar en el mundo de los videojuegos con una consola llamada Pippin. Era cara, ofrecía malos gráficos, el catálogo de juegos era paupérrimo y, para rematar, costaba aproximadamente el doble de lo que valía una PlayStation. La consola se hundió sin remedio y hoy es casi una rareza de museo.

En 1989 la marca también probó suerte con su primer “portátil”, el Macintosh Portable. Entre comillas, porque pesaba casi ocho kilos y necesitaba estar enchufado constantemente para funcionar con comodidad. Digamos que el concepto de portable en ese momento era bastante flexible.

iPod, iPhone, iPad y el cambio de rumbo hacia los dispositivos

Con el iPod, lanzado en 2001, Apple dio el salto definitivo de ser una empresa de ordenadores a convertirse en un gigante de dispositivos electrónicos de consumo. El primer modelo tenía 5 GB de almacenamiento, una pequeña pantalla LCD y una rueda física para navegar por los menús, y estaba pensado inicialmente solo para Mac.

El nombre “iPod” no salió de la nada: se inspiró en la película “2001: Una odisea del espacio”. El creativo publicitario Vinnie Chieco se acordó de la frase “Open the pod bay doors, HAL” y conectó la idea de “pod” (cápsula) con un reproductor portátil que acompañaría al usuario a todas partes, añadiendo la ya clásica “i” de Apple.

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El iPod escondía incluso un huevo de Pascua: en el menú de información, si se mantenía pulsado el botón central durante unos segundos, se podía jugar a Breakout, un clásico juego desarrollado originalmente por Jobs y Wozniak en su etapa en Atari. Un guiño a los orígenes de la compañía metido en el bolsillo de millones de usuarios.

En 2007 llegaría el primer iPhone, que literalmente reinventó el concepto de teléfono móvil. Curiosamente, en esa primera versión Apple no permitía instalar aplicaciones de terceros: Jobs confiaba en las apps web como sustituto. La presión de los desarrolladores y de los propios usuarios hizo que en 2008 la compañía lanzara el SDK y la App Store, cambiando para siempre el negocio del software móvil.

Con los años, el ecosistema se ha ido abriendo poco a poco. A partir de iOS 17.4, por ejemplo, Apple permite de forma limitada la instalación de apps desde otras tiendas de aplicaciones en determinadas regiones, un movimiento impensable en los primeros tiempos del iPhone.

El iPad, por su parte, también tiene conexiones con la película de Kubrick. Su diseño recuerda mucho a las tabletas que aparecen en “2001: Una odisea del espacio” y, de hecho, se barajaron nombres como iSlate o iTablet antes de quedarse con la denominación definitiva. Finalmente, el iPad se convirtió en el estándar de las tabletas modernas.

Tim Cook: hábitos, manías y vida al frente de Apple

Tras la era de Steve Jobs, Tim Cook tomó el relevo como CEO y ha aportado su propio estilo a la compañía. Más allá de las grandes presentaciones, Cook esconde un montón de rutinas curiosas tanto en su vida personal como en su forma de dirigir Apple.

El actual CEO se define como una persona extremadamente madrugadora: se levanta antes de las 5 de la mañana para ponerse al día con el correo electrónico y empezar a trabajar cuando el resto del mundo aún duerme. Hay días en los que puede recibir más de 600 emails, y aprovecha la tranquilidad de la madrugada para responder a los más importantes.

Su relación con el trabajo viene de lejos. A los 11 años ya repartía periódicos y a los 14 trabajó en una hamburguesería. Esa disciplina se ha mantenido en su etapa al frente de Apple: suele pasar cuatro días a la semana en el Apple Park y reserva los viernes para trabajar desde casa, porque considera deprimente estar en la oficina cuando apenas hay nadie.

En lo personal, Cook es bastante austero. No le gusta cocinar y come a menudo en Caffé Macs, el comedor del Apple Park, donde hay opciones para todos los gustos: comida china, india, sushi, pizzas, hamburguesas, sopas y ensaladas para una plantilla de miles de personas de orígenes muy distintos. Normalmente se lleva la cena a casa desde allí.

En cuanto a gustos, le encantan el pescado, el pulpo y el chocolate negro. Suele mencionar el branzino como plato principal ideal, acompañado de brócoli, y no le dice que no a un buen Chardonnay, especialmente de la bodega Kistler. Su desayuno típico incluye cereales de anacardo ricos en proteínas y leche de almendras sin azúcar.

En su tiempo libre, Tim Cook es aficionado al senderismo y a visitar parques nacionales, y en alguna ocasión ha comentado viajes recientes por Europa, como su visita a Eslovenia. Además de dirigir Apple, también ejerce como consejero independiente en Nike, combinando así dos de las marcas más potentes del mundo.

Una de las anécdotas más llamativas que ha contado en entrevistas tiene que ver con su familia: el Apple Watch ayudó a salvar la vida de su padre al detectar una caída severa y enviar una alerta tanto a los servicios de emergencia como a los familiares. Ejemplos como este se usan a menudo para ilustrar el impacto de la tecnología de salud de la compañía.

Apple Park, Caffé Macs y los pequeños detalles

La sede actual de la compañía en Cupertino, el Apple Park, es prácticamente una ciudad tecnológica. Diseñada por el estudio de Norman Foster, acoge a unas 12.000 personas y costó más de 5.000 millones de dólares. El edificio principal, con forma de anillo gigante, se ha convertido en otro símbolo de la marca.

Dentro del complejo hay de todo: desde laboratorios y salas de pruebas hasta una pizzería interna. Apple incluso dedicó un equipo completo a diseñar una caja de pizza propia para llevarse las porciones dentro del campus. Y, cómo no, la caja es redonda, porque en Apple hasta los recipientes de cartón tienen que tener personalidad.

En los alrededores del Apple Park hay numerosos árboles frutales. Tim Cook ha contado que la compañía recolecta la fruta de esos árboles y la utiliza para hacer mermeladas que se consumen dentro del propio campus, otro de esos detalles que parecen menores pero ayudan a construir la narrativa de empresa obsesionada con el entorno y el bienestar.

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La línea de ropa de Apple y otros productos inesperados

Mucho antes de que las grandes tecnológicas vendieran merchandising por todas partes, Apple se lanzó a la piscina con su propia línea de moda. En 1986 presentó “The Apple Collection”, una serie de prendas deportivas y accesorios como sudaderas, camisetas, gorras, cinturones, relojes, cantimploras, fiambreras e incluso una vela náutica, todo decorado con el logo de la manzana arcoíris.

La idea era aprovechar la marca para generar ingresos en un momento en el que la compañía no atravesaba su mejor racha financiera. Sin embargo, la colección no convenció al gran público y acabó siendo un fracaso comercial. Hoy, eso sí, cualquiera mataría por una de esas sudaderas ochenteras, muy buscadas entre coleccionistas.

De hecho, todavía es posible encontrar alguna prenda oficial de Apple en la tienda de su sede de Cupertino, aunque ya no existe una línea de ropa masiva como tal. Son productos muy limitados que sirven casi más como recuerdo de visita que como negocio.

Entre 1997 y 1998 también se coqueteó con el concepto de “Apple Café”, una especie de espacio híbrido entre cafetería y showroom donde los clientes podrían probar los productos mientras tomaban algo, algo similar a los cibercafés que luego se pusieron de moda. La idea nunca llegó a materializarse tal y como estaba planeada, pero muchos de esos conceptos acabaron integrándose en las actuales Apple Store.

Sonidos, música y cláusulas surrealistas

Apple siempre ha prestado especial atención al sonido de sus productos. El famoso tono de arranque de los Mac, por ejemplo, fue creado por un empleado de la compañía llamado Jim Reekes. Se basa en un acorde inspirado en el que se escucha al final de la canción “A Day in the Life” de The Beatles, y se ha convertido en una de las señas de identidad de los ordenadores de la marca.

Precisamente con los Beatles Apple tuvo que lidiar con un conflicto legal por la marca “Apple”. La discográfica del grupo, Apple Records, tenía derechos previos sobre el nombre en el ámbito musical. Para evitar una batalla interminable, la empresa de Cupertino acabó pagando importantes sumas de dinero en varios acuerdos a lo largo de los años.

Las excentricidades no se quedan ahí. En los interminables términos y condiciones de iTunes, que casi nadie se lee, se incluye una cláusula bastante llamativa: el usuario se compromete a no utilizar ningún producto de Apple para fabricar armas nucleares. No es una broma, está por escrito, por si a alguien se le ocurre montar una central nuclear casera con un Mac.

Detalles ocultos en productos y publicidad

Una de las curiosidades que más suele llamar la atención a los fans es la hora que marcan los dispositivos en los anuncios. Si te fijas bien, verás que la gran mayoría de imágenes promocionales de iPhone y iPad muestran las 9:41. No es casualidad: es la hora aproximada en la que se presentó el primer iPad, y antes de eso se utilizaba las 9:42, el momento en que Jobs anunció el primer iPhone en 2007.

Hay otras pequeñas historias curiosas relacionadas con el hardware. Se cuenta, por ejemplo, el caso de un usuario brasileño cuyo MacBook Pro detuvo una bala durante un atraco, salvándole probablemente la vida. La bala impactó en la batería del portátil y, sorprendentemente, el equipo siguió encendiendo tras el incidente.

Entre los proyectos más recientes, Apple lleva años trabajando en su propio coche autónomo. En California se ha llegado a hablar de una flota de decenas de vehículos de prueba conectados al programa de conducción automática de la compañía. Lo que no se sabe es si usan Mapas de Apple para orientarse o han decidido tirar de algo más fiable para no acabar en mitad del océano.

Vistas todas estas anécdotas, se entiende mejor por qué Apple genera tanta fascinación: su historia combina aciertos visionarios, fracasos estrepitosos, manías de diseño y decisiones de negocio muy poco convencionales. Desde un cofundador que vendió por 800 dólares lo que valdría miles de millones, hasta un CEO que desayuna cereales de anacardo a las cinco de la mañana, pasando por consolas olvidadas, ropa ochentera, logotipos inspirados en Newton y relojes que salvan vidas. Todo ello ha construido una cultura de marca única que va mucho más allá de los simples gadgets que llevamos en el bolsillo.