Animales en la Luna y el Espacio: Pioneros Olvidados

Última actualización: septiembre 3, 2026
  • Las tortugas soviéticas de la misión Zond 5 fueron los primeros seres vivos en orbitar la Luna y regresar a la Tierra.
  • Diversos animales, desde moscas y perros hasta primates y ratones, fueron esenciales para validar la supervivencia humana en el espacio.
  • La Luna influye biológicamente en la Tierra, regulando el desove de los corales y el comportamiento de caza y huida de especies nocturnas.

Una tortuga rusa dentro de una cápsula espacial soviética vintage, orbitando la Luna con la superficie lunar visible por la ventanilla.

Cuando pensamos en la conquista del espacio, lo primero que nos viene a la cabeza son los valientes astronautas que pisaron la superficie lunar. Sin embargo, la historia es mucho más curiosa y diversa, ya que antes que los humanos, una serie de animales muy variopintos fueron los verdaderos pioneros en enfrentarse al vacío cósmico y a la radiación del espacio profundo.

Desde moscas insignificantes hasta perros y primates, la fauna ha sido el escudo biológico que permitió a las potencias terrestres entender si era posible sobrevivir fuera de nuestra atmósfera. No solo se trata de quién llegó primero, sino de cómo estos seres vivos, a menudo olvidados, abrieron el camino para que la ciencia avanzara a pasos agigantados.

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Las tortugas rusas: las primeras visitantes de la Luna

Aunque el Apolo se lleva toda la fama, el honor de ser los primeros seres vivos en orbitar la Luna pertenece a las tortugas del programa soviético Zond. En septiembre de 1968, la misión Zond 5 llevó al espacio a dos ejemplares de la especie Testudo horsfieldi, elegidas específicamente por su capacidad de resistir largos periodos sin comer y su bajo consumo de oxígeno.

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El viaje fue una auténtica odisea. La nave sufrió fallos en sus sensores de orientación, lo que obligó a los controladores en tierra a maniobrar usando sensores solares. Tras pasar a unos 1950 kilómetros de la cara oculta del satélite, las tortugas soportaron una reentrada violenta con aceleraciones de hasta 16 G y temperaturas externas de 1300 ºC. A pesar del susto, regresaron vivas, aunque una de ellas perdió un ojo en el proceso. Más tarde, la Zond 7 también logró traer de vuelta sanas y salvas a otras cuatro tortugas.

Otros animales que orbitaron el satélite

No fueron solo los reptiles quienes se aventuraron tan lejos. Los estadounidenses también enviaron fauna en sus misiones Apolo. El Apolo 16 transportó gusanos nemátodos, mientras que el Apolo 17 llevó a cinco ratones enanos (especie Perognathus longimembris) como parte del experimento BIOCORE. Estos pequeños roedores, apodados cariñosamente por los astronautas como Fe, Fi, Fo, Fum y Phooey, sirvieron para estudiar los efectos de la radiación cósmica en los tejidos vivos, aunque uno de ellos falleció durante el trayecto.

El camino hacia el espacio: pioneros y tragedias

Mucho antes de llegar a la Luna, la carrera espacial comenzó con experimentos más modestos pero peligrosos. En 1947, Estados Unidos lanzó las primeras moscas de la fruta a bordo de un misil V-2, alcanzando los 109 km de altura. Fue el primer paso para analizar cómo afectaba la radiación a seres vivos en altitudes extremas.

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La URSS, por su parte, se hizo famosa gracias a sus perros espaciales. La más recordada es la perra Laika, quien en 1957 se convirtió en el primer animal en orbitar la Tierra, aunque lamentablemente murió debido al estrés y un fallo en la refrigeración. Otros perros como Belka y Strelka tuvieron mejor suerte, siendo los primeros mamíferos en regresar con vida desde una órbita terrestre.

  • Primates astronautas: Estados Unidos utilizó monos rhesus y ardilla, como Albert II o Ham el Chimpancé, para probar sistemas de control y supervivencia.
  • Aportaciones internacionales: Francia envió al gato Félix y ratas; Argentina destacó con el Mono Juan; y China también lanzó perros y ratas en los años 60.
  • Diversidad biológica: Se han enviado al espacio desde ranas toro y peces mummichog hasta arañas, hormigas y embriones de pollo.

La influencia de la Luna en la fauna terrestre

Más allá de los viajes espaciales, la Luna ejerce un control fascinante sobre los animales que permanecen en la Tierra. La luz de la luna llena actúa como un reloj biológico que regula procesos críticos. Un ejemplo asombroso es el desove masivo de los corales en el Gran Arrecife de Coral, donde la iluminación lunar coordina la liberación de gametos para asegurar la fertilización.

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En el mundo terrestre, ocurre un fenómeno contradictorio. Los depredadores nocturnos, como leopardos y búhos, aprovechan la mayor visibilidad para optimizar su caza. Por el contrario, muchas presas desarrollan lo que se llama fobia lunar, reduciendo sus movimientos para no ser detectadas fácilmente bajo la luz brillante, lo que altera los ciclos de alimentación de todo el ecosistema.

Exploraciones privadas y misiones recientes

En tiempos más modernos, la exploración ha pasado a manos privadas. Bigelow Aerospace lanzó módulos como el Genesis I y II, llevando al espacio cucarachas silbantes de Madagascar y escorpiones sudafricanos. Incluso en el desastre del transbordador Columbia se hallaron nemátodos vivos, demostrando la increíble resistencia de algunos organismos microscópicos en condiciones extremas.

La historia de los animales en el espacio y su relación con el satélite es un relato de valentía involuntaria y curiosidad científica. Desde las tortugas que fueron las primeras en rodear la Luna hasta los corales que sincronizan su vida con sus fases, la fauna ha sido y sigue siendo fundamental para comprender el cosmos y el equilibrio biológico de nuestro propio planeta.