- Regreso a la acción 2D clásica ambientada en un París gótico devastado por la maldición carmesí.
- Protagonizado por Rose Belmont, quien combina el legado familiar con un sistema de magia basado en el tarot.
- Jugabilidad centrada en un combate fluido, un arsenal variado de siete familias de armas y un látigo versátil.
- Estructura que mezcla la exploración laberíntica con fases lineales y combates contra jefes legendarios.

Después de una espera que se ha sentido eterna, casi doce años desde que la saga se quedó en un limbo agridulce, Konami ha decidido jugar la carta ganadora. Para revitalizar una de las franquicias más emblemáticas del videojuego, han unido fuerzas con los cracks de Evil Empire y MotionTwin, los mismos que nos dieron el espectáculo de Dead Cells. El resultado es una propuesta que busca recuperar la esencia pura de los cazavampiros, alejándose de los experimentos recientes para volver a lo que realmente nos flipaba de la serie.
La acción nos traslada al París de 1499, una ciudad que, lejos de ser la «ciudad de la luz», se ha convertido en un auténtico horno donde las llamas y los demonios lo dominan todo. En este escenario apocalíptico, la maldición carmesí tiñe el cielo de rojo y convierte las calles en un cementerio al aire libre. Es aquí donde el linaje Belmont vuelve a entrar en escena para evitar que el mundo se vaya al garete, combinando una atmósfera gótica asfixiante con un diseño artístico que es, sencillamente, una joya visual.
Un nuevo rostro para la leyenda: Rose Belmont
En esta entrega, el protagonismo recae en Rose Belmont, la hija de Trevor y Sypha. No es una novata cualquiera; carga con el peso de un apellido legendario y un trauma personal bastante gordo relacionado con la muerte de su madre. Visualmente, esto se traduce en una marca maldita que se extiende por su brazo, permitiéndole canalizar hechizos pero alimentándose de sus emociones más oscuras. Acompañada inicialmente por su padre, Rose termina explorando una ciudad arrasada donde deberá demostrar que está a la altura del Vampire Killer.
La trama se sitúa cronológicamente unos 23 años después de los eventos de Castlevania III: Dracula’s Curse y Curse of Darkness, lo que la convierte en una secuela oficial con un peso narrativo impresionante. El juego no escatima en cinemáticas y diálogos, utilizando un sistema muy similar al del Symphony of the Night para profundizar en la historia a través de interacciones con unos 25 personajes, entre los que hay aliados, tipos neutrales y villanos que te harán hervir la sangre.
Jugabilidad: entre el purismo 2D y la modernidad

Si alguien esperaba un roguelike, que no se lleve un chasco: Belmont’s Curse es un juego de acción y plataformas en 2D (o 2.5D) tradicional. Olvidad de los niveles generados por azar o la muerte permanente. Aquí mandan los mapas diseñados a mano, los muros rompibles que esconden secretos y esa sensación de progresión táctil. El movimiento de Rose es ágil y preciso, permite saltos contra paredes y una capacidad de respuesta que hace que la experiencia sea bastante fluida, aunque algunos jugadores sienten que el uso del látigo para columpiarse requiere una precisión milimétrica que puede ser frustrante al principio.
- El Látigo Arcano: No es solo para azotar monstruos. Sirve para balancearse, engancharse a enemigos y reposicionarse en el campo de batalla.
- Arsenal variado: Contamos con 7 familias de armas, incluyendo la espada larga equilibrada, los nudillos de puño (que golpean más cuando haces combos) y lanzas para mantener la distancia.
- Sistema de Magia y Maná: En lugar de los clásicos corazones, ahora gestionamos el maná, que se recupera destruyendo enemigos y se usa para poderosos hechizos.
El Tarot y los Arcanos: La clave del poder
Una de las innovaciones más potentes es la baraja de tarot de Rose. Al principio, las cartas están vacías, pero al derrotar a jefes como la Medusa, Carmilla o una versión retorcida de Juana de Arco, sus imágenes se revelan y obtenemos sus Arcanos. Estos funcionan como hechizos y habilidades especiales que podemos equipar para cambiar el enfoque sobre la marcha.
Además, existe un sistema de progresión llamado Works of Mercy (Obras de Misericordia). Son desafíos específicos, como realizar un número determinado de parries perfectos, y al completarlos desbloqueamos bendiciones para mejorar los hechizos. Por ejemplo, puedes hacer que una bola de fuego sea más grande o más resistente. Esta capa de RPG ligero, junto a la posibilidad de llevar hasta tres reliquias con bonos pasivos, permite que cada jugador cree una build personalizada según su estilo.
Desafío, Exploración y Apartado Técnico
El juego no regala nada. Los errores se pagan caro y los jefes de zona son auténticas pesadillas que exigen aprender sus patrones y dominar los marcos de insensibilidad de la esquiva. La exploración es laberíntica; París y sus catacumbas están llenas de rutas alternativas y atajos. Para que no nos volvamos locos, el juego dispone de fantasmas y NPCs que ofrecen pistas o dibujos hechos a mano, pero los más veteranos pueden descubrir todo por su cuenta.
Visualmente, el título es un despliegue de colores saturados y escenarios detallados. Desde las alcantarillas húmedas hasta la catedral de Notre Dame en llamas, la dirección artística es impecable. Aunque algunos critiquen que el diseño de personajes es demasiado «limpio», la fluidez de las animaciones y el uso del rojo carmesí crean una atmósfera envolvente. La música, aunque menos protagonista que en anteriores entregas, mantiene el tono gótico con órganos y sintetizadores.
Esta obra representa un equilibrio ambicioso entre la nostalgia de los años 80 y las demandas actuales. Con lanzamiento en varias plataformas como PS5 y Switch, Evil Empire consigue que el regreso de los Belmont se sienta fresco sin traicionar sus raíces. Entre la gestión de las cartas de tarot, el combate visceral con numerosas armas y la exploración de un París gótico, la saga vuelve a ser un referente del género de acción lateral, ofreciendo una experiencia exigente y visualmente rompedora.



