Análisis de hardware del PC: guía completa de diagnóstico y prevención

Última actualización: enero 19, 2026
  • Conocer los síntomas y usar las herramientas adecuadas permite distinguir con bastante precisión si un problema viene del hardware, del sistema operativo o de los controladores.
  • Windows, macOS y Linux incluyen utilidades muy potentes para analizar CPU, RAM, discos, gráfica y red sin instalar software adicional.
  • Las aplicaciones de terceros amplían el diagnóstico con pruebas de estrés, monitorización en tiempo real y análisis de salud de cada componente.
  • Actualizar drivers, controlar temperaturas y cuidar la ventilación alarga la vida útil del hardware y reduce de forma notable los fallos graves.

analisis de hardware del ordenador

Cuando el ordenador empieza a ir lento, se cuelga o lanza pantallazos azules, lo primero que pensamos es que algo se ha roto. Sin embargo, muchas veces con un buen análisis de hardware y algunas pruebas básicas podemos localizar el origen del problema y arreglarlo sin pasar por el taller (y sin dejarnos medio sueldo en ello).

En lugar de ir a ciegas cambiando piezas, lo sensato es apoyarse en las herramientas de diagnóstico de hardware y en las utilidades del propio sistema operativo. Bien usadas, permiten saber si el fallo viene de la RAM, del disco, de la gráfica, de la fuente de alimentación, de los drivers o incluso de un malware que se hace pasar por avería física.

Cómo reconocer que tu PC tiene un problema de hardware

Antes de empezar a lanzar pruebas como si no hubiera un mañana, conviene fijarse en ciertos síntomas típicos de un mal funcionamiento del ordenador que suelen delatar que algo no va bien debajo del capó.

Entre las señales más habituales que apuntan a fallo de hardware o a conflicto serio con el sistema están cosas como que las aplicaciones se abren y responden mucho más despacio que de costumbre aun sin tener nada pesado en marcha.

También es muy revelador que el arranque de Windows se eternice, pasando muchos segundos o minutos desde que pulsas el botón de encendido hasta que el escritorio está utilizable.

Si notas bloqueos frecuentes, congelaciones aleatorias o cierres bruscos de programas, es otro aviso de que algún componente o controlador está dando guerra.

Los famosos pantallazos azules de la muerte (BSOD) que aparecen sin venir a cuento suelen estar ligados a errores de RAM, controladores mal instalados, discos con sectores dañados o problemas de alimentación.

Abre el Administrador de tareas y fíjate si la CPU o la memoria RAM aparecen constantemente al 100% sin motivo aparente; eso puede indicar desde un software malicioso hasta un driver o componente que está provocando cuellos de botella.

Otra pista de que algo va torcido son los mensajes de error al instalar programas nuevos, especialmente si se repiten en distintas aplicaciones o hablan de errores de lectura/escritura en disco o de falta de recursos que en teoría sí tienes.

Herramientas de diagnóstico integradas en Windows

herramientas diagnostico hardware

Antes de lanzarte a descargar nada, ten en cuenta que Windows 10 y Windows 11 traen de serie varias utilidades muy completas para monitorizar recursos y comprobar el estado del hardware. Muchas veces con ellas tienes más que suficiente para localizar el origen del fallo.

Monitor de rendimiento

El Monitor de rendimiento es una herramienta poco conocida que permite seguir en tiempo real el uso de CPU, disco, memoria, red y otros contadores del sistema. Puedes abrirlo buscando “monitor de rendimiento” en el menú Inicio.

Una vez dentro, es posible añadir contadores como porcentaje de procesador, uso del disco, tamaño del índice de búsqueda o consumo energético. De esta forma detectas si un componente está permanentemente saturado o si hay procesos que consumen más de la cuenta.

Monitor de recursos

Muy relacionado con el anterior está el Monitor de recursos, que muestra de forma más visual cómo se están usando CPU, RAM, discos y red en tiempo real. También se accede buscándolo desde el menú de Inicio.

Con él puedes ver qué procesos están colapsando la CPU, si la memoria se está llenando, si el disco trabaja al 100% o si hay problemas de conexión. Es ideal para detectar cuellos de botella de rendimiento antes de culpar al hardware.

Diagnóstico de memoria de Windows

La memoria RAM es uno de los componentes que más guerra da y cuyos fallos pueden confundirse con otros muchos problemas. Windows incorpora la herramienta Diagnóstico de memoria (Windows Memory Diagnostic) para testar los módulos.

Para lanzarla, abre Ejecutar (WIN + R), escribe mdsched y pulsa Enter. El equipo se reiniciará y, antes de cargar Windows, hará un barrido completo de la RAM en busca de errores. Es importante guardar todo antes, porque durante el test no podrás usar el PC.

Herramienta de diagnóstico de DirectX (DxDiag)

DxDiag es la vía rápida para ver los componentes principales de tu PC sin instalar nada. Desde Ejecutar (WIN + R) escribe dxdiag y acepta.

Tras unos segundos de análisis se mostrará una ventana con varias pestañas (Sistema, Pantalla, Sonido, Entrada…) donde verás modelo de procesador, cantidad de RAM, versión de BIOS, tarjeta gráfica, audio y los controladores asociados.

Además de servir como ficha rápida del equipo, DxDiag ayuda a detectar problemas de audio y vídeo relacionados con DirectX, e incluso a comprobar si los drivers gráficos están actualizados.

Visor de eventos

El Visor de eventos registra absolutamente todo lo que pasa en Windows: arranques, apagados, errores y advertencias. Es muy útil para ponerle nombre y apellidos a un fallo de hardware esquivo.

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Ábrelo buscando “visor de eventos” y entra en Registros de Windows > Sistema. Las líneas con triángulo amarillo o icono rojo indican incidencias; al seleccionarlas verás el origen del problema y el dispositivo implicado. Es oro puro para acotar el componente conflictivo.

Comprobación del estado de los drivers

Sin controladores no hay comunicación entre Windows y el hardware. Cuando un driver está corrupto, desactualizado o mal instalado, el componente correspondiente puede dejar de funcionar o hacerlo de forma inestable.

Para revisarlos, abre el Administrador de dispositivos (botón derecho en Inicio). Despliega las distintas categorías y fíjate si alguno muestra un icono amarillo; eso significa problemas con ese controlador.

Haciendo clic derecho sobre el dispositivo y seleccionando “Actualizar controlador”, Windows puede intentar encontrar una versión correcta. Si no, toca descargar el driver adecuado desde la web oficial del fabricante.

Programas especializados para análisis de hardware en Windows

Cuando las utilidades internas se quedan cortas, entra en juego una buena colección de aplicaciones de terceros capaces de monitorizar, estresar y auditar prácticamente cualquier componente del PC y ayudan a entender el panorama del PC.

HWiNFO, AIDA64 y otros “todo en uno”

HWiNFO64 es una de las herramientas más completas para inventariar y monitorizar el hardware del ordenador. Lee todos los sensores disponibles (temperaturas, voltajes, RPM) y permite ver los datos en tablas, gráficos e incluso exportarlos a formatos como CSV o XML.

Muestra una descripción muy detallada de CPU, GPU, placa base, memorias, discos, red y prácticamente cualquier chip conectado. Para el usuario medio puede ser abrumador, pero para un técnico o un entusiasta es un imprescindible.

AIDA64 juega en una liga similar, centrado en Windows. Ofrece informes exhaustivos de hardware y software, pruebas de estabilidad y benchmarks de CPU, memoria y unidades. Es de pago, pero tiene versión de prueba y distintas ediciones según necesites uso doméstico o profesional.

Otra utilidad muy técnica es HE – Hardware Read & Write Utility, que permite inspeccionar en profundidad registros, buses y parámetros internos de casi todos los componentes. Es ligera y gratuita, pero claramente orientada a usuarios avanzados.

Herramientas centradas en procesador

CPU-Z es quizá el clásico por excelencia cuando hablamos de identificar procesador, placa base y memoria RAM. No necesita instalación en su versión portable y en segundos te dice modelo exacto de CPU, número de núcleos e hilos, frecuencias, voltajes y tipo de memoria.

Para comprobar la integridad de procesadores Intel existe Intel Processor Diagnostic Tool, que realiza pruebas específicas sobre la CPU, verifica frecuencia, voltaje, funciones soportadas y ejecuta estrés para ver si hay errores internos.

Si tu idea es hacer overclock o ajustar comportamiento de la GPU, MSI Afterburner permite modificar frecuencias, voltajes y curvas de ventilador, además de mostrar en pantalla datos de carga y temperatura durante juegos y pruebas.

Diagnóstico de la memoria RAM

Cuando un módulo de RAM falla, los síntomas pueden ir desde pantallazos azules aleatorios hasta archivos dañados y bloqueos raros. Para salir de dudas nada como MemTest86+.

Esta herramienta arranca fuera de Windows y somete la memoria a una batería de pruebas intensivas. Si aparecen errores, tendrás que ir probando módulo a módulo para aislar el que está defectuoso. Si todos fallan, puede que el problema esté en los bancos de la placa base.

Comprobación de discos duros y SSD

Gracias a la tecnología S.M.A.R.T., la mayoría de discos mecánicos y SSD pueden avisar con antelación de que algo no va bien. CrystalDiskInfo se aprovecha de ello para mostrar el estado de salud de cada unidad.

Con esta utilidad ves temperatura, horas de uso, recuento de sectores reasignados, tasas de error y un indicador de salud global. Si algo sale en amarillo o rojo, toca hacer copia de seguridad y plantearse sustituir el disco antes de que muera del todo.

Para analizar en qué se está llenando el disco puedes usar WinDirStat, que muestra un mapa gráfico de archivos y carpetas por tamaño. Es muy práctico para detectar carpetas gigantes o archivos olvidados que se comen el espacio.

Tarjeta gráfica y pruebas de estrés

Además de las utilidades de GPU que ya incluyen datos de temperatura y carga, herramientas como Furmark permiten estresar la gráfica al máximo para comprobar su estabilidad térmica y eléctrica.

Combinando Furmark con un monitor como HWMonitor o el propio HWiNFO podrás ver si la GPU alcanza temperaturas peligrosas, baja frecuencias por protección térmica o si la fuente de alimentación sufre caídas de voltaje cuando la carga se dispara.

Red, WiFi y diagnóstico de conectividad

Cuando el problema parece venir de Internet, conviene mirar tanto la tarjeta de red como la cobertura WiFi. WiFi Analyzer (en Android) resulta muy útil para ver la calidad de los canales disponibles, la intensidad de señal y posibles interferencias.

Para analizar la red local desde el PC, Angry IP Scanner permite escanear direcciones IP, ver latencias, puertos abiertos y dispositivos conectados. Así puedes detectar saltos de IP, equipos que generan tráfico raro o problemas de respuesta en servidores internos.

Software de limpieza y mantenimiento

A veces lo que parece fallo de hardware es solo un sistema hecho unos zorros. CCleaner es conocido por borrar archivos temporales, limpiar cachés y reparar ciertas entradas del registro de Windows que pueden dar inestabilidad.

Complementarlo con herramientas como Wise System Monitor te permite vigilar procesos, uso de CPU y RAM y consumo de red en tiempo real, cerrando lo que no interese y viendo si el problema es más de software que de componente físico.

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Comprobación y reparación de pantallas

Cuando aparece un puntito de color siempre encendido en la pantalla, es probable que tengas un píxel atascado (stuck pixel). Esto no es lo mismo que un píxel muerto, que suele verse negro y no tiene solución.

JScreenFix es una herramienta web que muestra patrones de color rápidos para intentar desatascar píxeles bloqueados en monitores LCD u OLED. No hace milagros, pero en muchos casos consigue recuperarlos en unos minutos.

OCCT y otras suites de pruebas de esfuerzo

Si quieres un veredicto global, OCCT reúne en una sola aplicación pruebas de estrés para CPU, GPU, memoria y fuente de alimentación, junto con monitorización en tiempo real.

Permite fijar límites de temperatura para que los test se detengan antes de que el equipo sufra, y genera informes con gráficas de comportamiento de cada componente. La versión gratuita cubre lo esencial; las de pago añaden funciones avanzadas e informes más completos.

Comprobación de malware y seguridad

Algunas infecciones se comportan como si el hardware fallara: consumo desmedido de CPU, disco al 100%, cuelgues, lentitud extrema. Por eso conviene descartar malware antes de culpar al PC.

Malwarebytes es un complemento perfecto a tu antivirus principal, capaz de detectar y eliminar amenazas que otros motores pasan por alto. Si tras limpiar el sistema los síntomas desaparecen, el problema estaba en el software, no en la placa o el disco.

Cómo ver las especificaciones de hardware sin instalar nada

Aunque las herramientas especializadas son muy potentes, en el día a día muchas veces solo necesitas saber qué componentes tienes y en qué estado básico se encuentran. Eso se puede ver desde el propio sistema operativo.

Más opciones en Windows: Configuración, CMD e Información del sistema

En Windows 10 y 11, desde Configuración > Sistema > Acerca de puedes ver de un vistazo nombre del equipo, modelo de procesador, memoria RAM instalada y tipo de sistema (32 o 64 bits).

Si quieres algo un poco más técnico, abre Ejecutar (CTRL + R), escribe msinfo32 y te aparecerá la ventana de Información del sistema, donde puedes desplegar “Componentes” y ver apartado por apartado los dispositivos instalados.

Incluso desde el símbolo del sistema puedes obtener un resumen: abre CMD y escribe systeminfo. Verás información de CPU, memoria, versión de Windows y otros detalles. No es lo más detallado del mundo, pero para una comprobación rápida sirve.

Administrador de dispositivos y Administrador de tareas

De nuevo, el Administrador de dispositivos es clave no solo para drivers, sino también para ver modelos concretos de tarjetas de red, adaptadores de pantalla, controladoras de almacenamiento y demás.

Por su parte, el Administrador de tareas tiene una pestaña de “Rendimiento” donde puedes ver en tiempo real modelo de CPU, tipo y cantidad de RAM, tipo de disco (HDD/SSD) y características de la GPU, junto con su uso actual.

BIOS/UEFI y comprobación física

Si el PC ni siquiera arranca Windows, toca ir a la BIOS/UEFI. Entrando con las teclas típicas (Supr, F2, F10, Esc según placa) podrás ver modelo de placa base, procesador, cantidad de RAM y a veces temperaturas y voltajes básicos.

En casos extremos no queda otra que abrir la torre y leer directamente las serigrafías de la placa base, la pegatina de la fuente de alimentación o las etiquetas de RAM y discos. Es poco glamuroso, pero muy eficaz.

Mac y Linux: dónde ver el hardware

En macOS todo está bastante ordenado. Desde el menú Apple > Acerca de este Mac ves modelo, procesador, memoria, gráfica y versión del sistema. Con el botón “Informe del sistema” accedes a Información del Sistema, que detalla hardware, red y software al nivel que necesites.

En Linux, la forma más directa es abrir una terminal y usar comandos como sudo lshw | less, que listan en texto todos los dispositivos (CPU, memoria, GPU, almacenamiento…). Otra opción es explorar el directorio /proc, que contiene archivos virtuales con gran parte de la información del sistema.

Diagnóstico específico por componente

Una vez tienes controladas las herramientas, el siguiente paso es aplicar pruebas específicas a cada parte del hardware según los síntomas que muestre el equipo.

Procesador (CPU)

Es muy raro que un procesador falle por sí solo sin que haya por medio sobrecalentamiento, overclock agresivo o problemas de alimentación. Cuando la CPU muere del todo, normalmente el PC ni enciende.

Si sospechas de la CPU porque hay bloqueos, congelaciones o lentitud brusca sin motivo, puedes usar pruebas de estrés como RealBench, AIDA64 (en modo FPU y caché) o Prime95 en modo Blend. Vigila siempre la temperatura con HWiNFO o similar.

Si al forzar la CPU la temperatura se dispara o el equipo se apaga, quizá el problema esté en el disipador mal montado, pasta térmica seca o ventilador defectuoso, más que en el procesador en sí.

Placa base

Los problemas de placa suelen estar relacionados con VRM recalentados, zócalos dañados o deformaciones del PCB. Esto se nota sobre todo con overclock o con equipos muy potentes montados en cajas pequeñas.

Con HWiNFO y un estrés tipo Prime95 puedes monitorizar temperaturas de VRM y sensores de placa base. Si ves valores muy altos, conviene mejorar la ventilación o bajar el nivel de exigencia (frecuencias, voltajes).

También hay fallos físicos: un procesador mal colocado puede doblar los pines del socket, o un cooler demasiado apretado puede provocar “bending” de la placa. En esos casos el contacto eléctrico se resiente y pueden aparecer fallos aleatorios muy difíciles de localizar.

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Memoria RAM

La RAM es extremadamente sensible. A veces basta con que un módulo esté mal asentado en la ranura para que el equipo no arranque. El primer paso siempre es apagar, sacar todos los módulos y volverlos a insertar bien.

Si hay errores de lectura, pantallazos azules extraños, archivos que se corrompen o el sistema solo detecta parte de la RAM, entonces toca pasar MemTest86+ varias veces. Cuando un módulo es el culpable, suele cantar con bastantes errores durante el test.

Tarjeta gráfica (GPU)

Los fallos de la gráfica se manifiestan como artefactos en pantalla (cuadrados, líneas raras), cuelgues al abrir juegos, rendimiento muy inferior al esperado o directamente ausencia de señal de vídeo.

Si no hay señal de vídeo y has descartado monitor y cables, es posible que la GPU esté muerta o que la fuente no pueda alimentarla correctamente. Si el problema es térmico, al ejecutar pruebas como Unigine Heaven o Furmark verás cómo la temperatura se dispara y el equipo se apaga o baja mucho de rendimiento.

En muchos casos se soluciona limpiando bien el disipador, cambiando pasta térmica y asegurando un buen flujo de aire en la caja. Si ni por esas, puede que toque cambiar de gráfica.

Unidades de almacenamiento

Los discos mecánicos suelen avisar con ruidos de “clac, clac” y tiempos de acceso muy lentos. Los SSD, en cambio, a menudo solo dan una caída brusca de rendimiento o errores de lectura/escritura.

CrystalDiskInfo es la herramienta básica para leer Atributos S.M.A.R.T. y estado de salud. Si marca algo en naranja o rojo, priorizas copia de seguridad y sustitución de la unidad.

En casos en los que el disco ya está muy tocado y no responde bien, programas de recuperación como HDD Regenerator pueden ayudar a rescatar datos antes del desastre definitivo, aunque no siempre obran el milagro.

Fuente de alimentación

Una PSU inestable puede provocar reinicios aleatorios, apagados repentinos y fallos intermitentes en distintos componentes. Es uno de los peores fallos porque se manifiesta de mil maneras.

Con HWiNFO puedes monitorizar los rieles de +12 V, +5 V y +3,3 V. Deben permanecer dentro de un ±5% de su valor nominal. Si ves grandes caídas o fluctuaciones, sospecha de la fuente.

La comprobación profesional requiere pinzas amperimétricas, multímetros y equipamiento caro, pero como usuario doméstico, si los síntomas cuadran y la fuente tiene años encima, cambiarla por una de calidad suele ser una buena inversión.

Sistema de ventilación y flujo de aire

Muchas averías aparentes se reducen a algo tan simple como ventiladores sucios, parados o mal configurados. Si los ventiladores del chasis o del disipador no mueven aire, el resto del hardware se protege reduciendo rendimiento o apagando el equipo.

Con utilidades como SpeedFan o las propias BIOS modernas puedes crear curvas personalizadas de ventilador y asegurarte de que reaccionan bien a las subidas de temperatura.

Además de la parte de software, hay que revisar físicamente que los ventiladores giran libres, no tienen aspas rotas y no están llenos de polvo. A veces un buen repaso con aire comprimido y algo de maña mejora temperaturas de forma espectacular.

Sistema operativo y software

Cuando todo el hardware parece correcto pero el PC sigue funcionando mal, no hay que olvidar que Windows (o el sistema que uses) también se degrada con el tiempo por la instalación y desinstalación continua de programas.

Si, tras limpiar malware, actualizar controladores y revisar discos y memoria, el equipo sigue inestable, puede que lo más rápido sea formatear y reinstalar el sistema desde cero. Es radical, pero muchas veces la única forma de quitar la “basura histórica” acumulada.

Prevención: cómo alargar la vida del hardware

Por muy bien que cuides tu PC, los componentes no son eternos, pero sí puedes retrasar bastante los fallos graves con unas cuantas buenas prácticas de mantenimiento.

La primera es mantener drivers actualizados. Los fabricantes van puliendo errores, mejorando compatibilidad y corrigiendo fallos que pueden provocar pantallazos, cuelgues o mal rendimiento. Puedes usar el Administrador de dispositivos, herramientas como Driver Booster o utilidades oficiales de NVIDIA, AMD e Intel.

La segunda, casi más importante, es el control de temperaturas. Un exceso prolongado de calor acorta la vida de CPU, GPU, discos y VRM. Programas como HWMonitor, HWiNFO o Core Temp te permiten vigilar valores en tiempo real y actuar en cuanto veas cifras demasiado altas.

También conviene evitar sobrecargar el equipo durante horas con tareas extremas (minería de criptomonedas, renderizado constante, etc.) si el hardware va justo. Y por supuesto, hacer overclock sin saber bien lo que se toca es una receta perfecta para problemas.

Finalmente, no olvides limpiezas periódicas de polvo para el mantenimiento óptimo de tu PC, revisar que todos los ventiladores funcionen, que los cables estén bien colocados y que la caja tenga una ventilación razonable. Un flujo de aire decente reduce la temperatura general y resta presión a todos los componentes.

Entender cómo se comporta tu PC, qué herramientas usar en cada caso y qué puntos hay que vigilar te coloca en una posición privilegiada para detectar fallos de hardware a tiempo, evitar averías catastróficas y decidir cuándo merece la pena reparar, actualizar o renovar el equipo sin dejarlo todo en manos del azar.

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