- Tales of Berseria Remastered mantiene la historia oscura y madura del original, con Velvet Crowe y un grupo de antihéroes inolvidables.
- El sistema de combate sigue siendo uno de los más profundos y espectaculares de la saga, ahora con mejoras de calidad de vida como la Tienda de Rangos.
- El lavado gráfico es correcto pero mínimo; el verdadero valor del remaster está en la llegada a Xbox Series y Nintendo Switch.
- Es la versión más cómoda y completa del juego, aunque para quienes ya tenían el original en PS4 o PC la compra es más difícil de justificar.

Tales of Berseria Remastered se cuela en el Tales Remastered Project como una de esas decisiones que, según a quién preguntes, tiene todo el sentido del mundo… o ninguno. Hablamos de uno de los JRPG de acción más queridos de la franquicia, un título relativamente reciente que ya estaba disponible en PS4 y PC, pero que ahora vuelve con un ligero lavado de cara, mejoras de calidad de vida y, sobre todo, un objetivo claro: llevar el viaje de Velvet Crowe a jugadores de Nintendo Switch y Xbox Series X|S sin renunciar a su esencia original.
Si solo mirásemos el corazón del juego, estaríamos ante uno de los mejores JRPG de la década pasada: historia madura, personajes inolvidables, un sistema de combate tremendamente flexible y un tono mucho más oscuro de lo que era habitual en la saga. El debate llega cuando toca hablar del “remaster” en sí, porque el trabajo técnico es bastante conservador y la sensación general entre la comunidad es que, para muchos usuarios de PlayStation y PC, esto podría haber sido un simple parche de nueva generación más que un relanzamiento completo.
Qué es Tales Remastered Project y por qué vuelve Berseria
Bandai Namco lleva varios años metida de lleno en el Tales Remastered Project, una iniciativa con la que está rescatando distintas entregas de la saga para plataformas actuales. Ya pasaron por el taller Tales of Symphonia, Tales of Vesperia, Tales of Graces f y Tales of Xillia, entre otros. La idea es clara: mantener viva la franquicia, modernizar títulos que quedaron atrapados en hardware antiguo y, de paso, ponerlos al alcance de quienes no pudieron jugarlos en su día.
Lo llamativo es que, tras remasterizar juegos de épocas como GameCube, PS2 o PS3, el siguiente en la lista haya sido precisamente Tales of Berseria, un título de 2016 que ya contaba con versiones en PS4 y PC, totalmente jugables hoy en día e incluso retrocompatibles en PS5. Eso explica que una parte del público vea esta remasterización como un movimiento algo oportunista, sobre todo de cara a los fans más fieles que ya tenían el juego y ahora ven pocas razones de peso para volver a pasar por caja.
Dicho esto, hay un punto clave que sí justifica en parte su existencia: la llegada por fin a Xbox Series X|S y Nintendo Switch. Ni la consola de Microsoft ni la híbrida de Nintendo recibieron en su día el juego original, así que para quienes juegan principalmente en estas plataformas sí estamos ante una oportunidad real de descubrir uno de los capítulos más aclamados de la franquicia con algunas comodidades modernas añadidas.
También hay una lectura práctica desde el lado del estudio: resulta mucho más sencillo y barato remasterizar un juego de generación PS4 que recuperar entregas más antiguas como Tales of the Abyss, Tales of Destiny o incluso títulos nunca lanzados en Occidente como Tales of Rebirth. A nivel técnico el salto es menor, el motor ya estaba pensado para alta definición y buena parte del contenido (traducciones, doblaje, cinemáticas anime de Ufotable, etc.) sigue rindiendo bien a día de hoy.
Una historia oscura de venganza, identidad y antihéroes
La gran baza de Tales of Berseria Remastered sigue siendo exactamente la misma que en 2016: su historia. Nos encontramos ante uno de los relatos más sombríos, adultos y complejos de la saga. Nada de héroes luminosos destinados a salvar el mundo porque sí; aquí mandan la venganza, el rencor, la pérdida y las consecuencias reales de las decisiones de sus personajes.
Velvet Crowe arranca el juego como una chica de campo relativamente normal, viviendo con su hermano pequeño y su cuñado Artorius en un pueblo tranquilo. En cosa de una hora, su vida salta por los aires tras un ritual que acaba con la muerte de su hermano a manos de ese cuñado en el que confiaba ciegamente. Como resultado, Velvet se convierte en una therion, un tipo especial de daemon con un brazo demoníaco capaz de devorar otros seres corrompidos.
Tras pasar tres años encerrada en una prisión siniestra, Velvet escapa gracias a la ayuda de un misterioso aliado y comienza un viaje dominado por un único objetivo: matar a Artorius. No hay grandes discursos heroicos ni defensa del bien común en sus primeras motivaciones; Velvet es muy consciente de que su cruzada no es “limpia” y se percibe a sí misma como un mal menor, movida casi exclusivamente por el odio y el dolor.
A lo largo del camino, se le suman otros personajes igual de peculiares: proscritos, marginados y figuras grises que no encajan en el molde clásico de héroe. Rokurou es un espadachín daemon con cuentas pendientes de honor, Eizen es un segador maldito marcado por la fatalidad, Magilou parece vivir en su propio caos cómico y enigmático, Laphicet encarna una pureza que choca frontalmente con Velvet, y Eleanor arrastra sus propios dilemas morales. Todos tienen una motivación clara, todos arrastran conflictos internos y ninguno está ahí “porque sí”.
El resultado es un grupo de inadaptados con tanto carisma como aristas, cuya dinámica se explora no solo en las escenas principales, sino también en los famosos skits de la saga Tales: conversaciones opcionales con encuadres tipo novela visual que aparecen constantemente. Estas charlas, muchas dobladas, sirven para profundizar en sus traumas, sus manías, sus bromas tontas y sus roces del día a día. Si decides verlas todas, acabas conociendo al grupo como si fuesen colegas de viaje de toda la vida.
A nivel temático, Berseria pone sobre la mesa cuestiones bastante serias: libertad individual frente a bien común, el papel del libre albedrío, qué pasa cuando una sociedad se organiza exclusivamente en torno a la razón y la supresión de las emociones, o cómo el dolor y la pérdida dan forma a nuestra identidad. Todo envuelto en una estética anime y un guion que no tiene miedo a tocar temas incómodos ni a mostrar que las decisiones de Velvet tienen un coste real.
Un JRPG de acción de manual: estructura, mazmorras y exploración
Si dejamos de lado el tono más adulto, en lo jugable Tales of Berseria Remastered sigue siendo un JRPG muy clásico en su planteamiento. Nada de mundo abierto moderno: la aventura se construye con escenarios cerrados interconectados, grandes rutas, pueblos, ciudades, mazmorras y zonas temáticas (regiones heladas, áreas volcánicas, costas, etc.) que vamos recorriendo de forma bastante lineal, con momentos en los que se abren algo más los caminos.
La exploración recompensa al jugador curioso: hay cofres con equipo, objetos, dinero y las peculiares Cajas de Gátoz, cofres rosas con gatitos que, al ser liberados, nos dan piezas cosméticas para disfrazar al grupo con orejitas, gorros y toda clase de accesorios absurdos. Con el remaster, estos cofres, las plantas de mejora y otros puntos clave aparecen marcados en el mapa, lo que hace más cómoda la limpieza de zonas sin necesidad de peinar el escenario a ciegas.
Las mazmorras, eso sí, arrastran uno de los talones de Aquiles más mencionados del original: diseño algo pasillero, estructura sencilla y puzles muy ligeros. Van mejorando conforme avanzamos y se introducen pequeños rompecabezas, interruptores o desvíos, pero no dejan de reflejar claramente que el juego se diseñó originalmente pensando también en PS3. No es una catástrofe, pero sí el punto donde más se nota que la fórmula venía pidiendo una vuelta de tuerca, algo que veríamos después con Tales of Arise.
La progresión en el mapa se apoya en una estructura muy guiada: el juego rara vez te deja perderte, porque siempre hay nuevas zonas bloqueadas hasta que la historia lo requiere. En la práctica, Velvet solo se preocupa por ir adonde su venganza la empuja, y eso se refleja en cómo el título te marca el rumbo. El remaster remata esta idea con nuevos marcadores de destino en el minimapa y en el mapa general, de forma que siempre sabes qué zona toca visitar para seguir la trama.
Para romper el ritmo, el juego añade minijuegos y expediciones marítimas que van trayendo tesoros y objetos con el paso del tiempo. También hay desafíos opcionales como las islas de Clase 4, pequeñas mazmorras de combate puro que suponen retos serios si las abordas al límite de nivel. Completar absolutamente todo el contenido puede llevarte fácilmente cerca de las 70 horas.
Combate: profundidad brutal, ritmo frenético y un punto abrumador
El sistema de combate es, para muchos, el más brillante de toda la saga Tales previa a Arise. Berseria utiliza una evolución del Linear Motion Battle System (aquí denominado Liberation LMBS), donde los combates se desarrollan en tiempo real dentro de un área acotada, con total libertad de movimiento y un enfoque muy marcado en los combos y la personalización.
Cada botón del mando puede alojar cadenas de artes (habilidades) que se desencadenan en secuencia, y solo con cuatro botones es posible configurar hasta 256 combinaciones distintas. A esto se suma un sistema de riesgo-recompensa centrado en las “almas” y los puntos de energía: lanzar artes consume recursos, que se van regenerando o que podemos robar a los enemigos si jugamos bien, encadenando ataques, explotando debilidades y castigando errores del rival.
Velvet, en particular, desbloquea pronto su famosa “therionización”: al activar su brazo demoníaco entra en un estado brutalmente ofensivo, pero a costa de perder vida de forma constante y sacrificar de manera permanente un punto de maná hasta que logremos recuperarlo. Dominar este vaivén entre ataque a lo loco y retirada táctica para curarnos y recuperar recursos es parte del encanto del sistema.
Todos los personajes jugables cuentan con árboles de artes propios, equipamiento con habilidades pasivas que se heredan al usarse cierto tiempo y roles distintos dentro del grupo. Además, podemos alternar el control entre ellos o dejar que la IA se encargue según diferentes patrones, desde un control manual total hasta modos semi-automatizados que facilitan la vida a quien no quiere lidiar con todo el entramado táctico.
El punto flaco, o más bien el aviso para navegantes, es que el combate puede resultar excesivamente complejo para algunos jugadores. Incluso después de más de 40 horas de partida, no es raro tener la sensación de que aún no dominas del todo las posibilidades del sistema. Aun así, el juego es disfrutable aunque te lo tomes como un hack and slash de machacar botones, porque visualmente los combates son un espectáculo de artes encadenadas, efectos especiales y animaciones contundentes.
Calidad de vida y Tienda de Rangos: el remaster donde más se nota
Donde de verdad “se ve” el remaster en el día a día es en las mejoras de calidad de vida heredadas de los otros Tales Remastered. La más importante es la Tienda de Rangos (Grade Shop), una suerte de menú de personalización de la experiencia al que ahora tenemos acceso desde el principio y en todo momento, no solo tras acabar el juego por primera vez.
En esta tienda podemos gastar puntos de rango obtenidos por nuestro desempeño en combate para activar modificadores globales: duplicar la experiencia que ganamos, aumentar la cantidad de dinero que sueltan los enemigos, aplicar descuentos en tiendas, reducir el coste de maná de las artes, ampliar el inventario, ajustar la vida inicial del grupo y muchos otros ajustes similares. La gracia está en que podemos activar o desactivar estas ventajas según nos apetezca una partida más relajada o un reto más exigente.
Otra novedad clave es la opción de desactivar los combates contra enemigos visibles en el mapa. Es decir, salvo batallas obligatorias por historia o jefes, podemos cruzar zonas casi sin pelear si solo queremos avanzar en la trama. Esto agiliza muchísimo las sesiones de juego para quienes priorizan la narrativa por encima del farmeo, aunque lógicamente tiene impacto en el grindeo de nivel si abusamos de ello.
También se ha añadido guardado automático, algo básico en 2026 pero no tan extendido cuando se lanzó el juego original, así como nuevas opciones para repetir combates tras perder sin tener que cargar una partida manual. Desde muy pronto también disponemos de puntos de viaje rápido entre distintas áreas, lo que reduce el tiempo muerto recorriendo escenarios que ya hemos visitado varias veces.
Para redondear, esta edición integra de serie buena parte de los DLC del original, sobre todo cosméticos (atuendos, accesorios, música de combate de otras entregas de la saga) y pequeños packs de apoyo con consumibles y hierbas que facilitan un poco el arranque. La Edición Deluxe suma extras digitales como libro de arte, banda sonora o packs de crecimiento, pensados más para fans completistas que para cambiar de verdad la experiencia base.
Gráficos y rendimiento: un lavado de cara mínimo pero correcto
En el plano técnico es donde más se nota el carácter conservador de la remasterización. Tales of Berseria ya en 2016 no era un portento gráfico: su motor arrastraba las limitaciones de haber sido concebido para PS3, con escenarios algo simples, dientes de sierra y una resolución que, sin ser terrible, quedaba lejos de exprimir al máximo la entonces nueva generación.
El remaster pule esos defectos sin rehacer nada desde cero. Las texturas se ven más nítidas, los modelos de personajes y enemigos lucen más limpios, se han suavizado bordes y mejorado ligeramente la iluminación y los efectos de partículas. Las cinemáticas anime de Ufotable mantienen su calidad espectacular y la paleta de colores luce algo más equilibrada, con un contraste mejor definido.
En PS5, Xbox Series X|S y PC, el juego alcanza resoluciones muy altas con 60 fps estables (en muchos casos 4K, según configuración y plataforma), lo que hace que la fluidez del combate se sienta de maravilla y que los tiempos de carga se reduzcan de manera notable respecto al original. El movimiento de Velvet al recoger objetos o desplazarse por el escenario también se percibe un poco más ágil.
En Nintendo Switch, el panorama es algo más discreto: hablamos de 1080p y 30 fps en modo dock y 720p/30 fps en portátil. No llega al rendimiento original de 60 fps de otras versiones, y eso inevitablemente hace que se sienta como la edición “de segunda categoría” para quien tenga posibilidad de jugarlo en otra plataforma. Aun así, la portabilidad tiene su encanto, y el juego se ve razonablemente bien en la pantalla de la consola.
Más allá de estos ajustes, no hay rediseño de mazmorras, ni nuevas animaciones, ni cambios profundos a nivel artístico. Todo se mantiene fiel al Berseria de 2016, con sus fortalezas (diseños de personajes, escenas anime, algunas localizaciones muy resultonas) y sus limitaciones (escenarios vacíos en ciertos tramos, follaje muy poligonal, texturas de fondos que cantan un poco).
Sonido, doblaje y localización: aquí sí aguanta como un campeón
Si en gráficos el remaster cumple sin deslumbrar, el apartado sonoro y el doblaje siguen siendo de sobresaliente. La banda sonora, firmada por Motoi Sakuraba, combina temas orquestales potentes con piezas metaleras llenas de guitarras y percusión contundente, especialmente en los combates más intensos y las escenas clave de la trama.
El juego mantiene doblaje completo en japonés e inglés, ambos de gran nivel. Muchos jugadores se decantan por las voces niponas, que encajan como un guante con el tono anime y ayudan a darle aún más carácter a un elenco que ya de por sí rebosa personalidad. Las voces inglesas, por su parte, cumplen más que de sobra y transmiten bien las emociones extremas de Velvet y compañía.
En cuanto a textos, la localización al castellano es muy sólida, con un lenguaje natural que sabe adaptarse tanto a momentos dramáticos como a chascarrillos y situaciones absurdas. Todos los menús, subtítulos y cadenas de diálogos están en español, lo que hace muy accesible la experiencia para quienes no dominen otros idiomas.
Hay un detalle curioso: el idioma de textos se ajusta al de la consola y, si por algún motivo cambias el sistema a un idioma no soportado, puedes encontrarte con una pantalla en negro al iniciar el juego hasta que descargues el paquete de idioma correspondiente desde las opciones de “Administrar contenido del juego”. Un fallo extraño, pero fácilmente solventable una vez sabes dónde tocar.
Lo que sí se echa en falta en pleno 2026 es que el juego no ofrece prácticamente opciones de accesibilidad avanzadas: no hay modos específicos para daltonismo ni ajustes profundos de contraste o tamaño de interfaz más allá de lo básico. Los textos, eso sí, tienen un tamaño bastante cómodo para leer, y el menú es claro y funcional.
Plataformas, ediciones y precio: ¿a quién le compensa este remaster?
Tales of Berseria Remastered está disponible en PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, abarcando así todas las plataformas actuales de sobremesa y sumando por fin apoyo a la consola de Microsoft y a la híbrida de Nintendo. Técnicamente, en PS5 y PC sigue existiendo también el acceso a las versiones originales de PS4 y Steam, lo cual alimenta la sensación de que el remaster convive casi como un “producto paralelo”.
El precio base se sitúa en la franja de los 39,99 € para la edición estándar, que incluye el juego completo, las mejoras de calidad de vida y buena parte de los DLC de la versión original. Para quienes no hayan jugado nunca a Berseria y quieran entrar ahora, es una propuesta bastante tentadora teniendo en cuenta las horas de contenido y la calidad general del título.
Por encima está la Edición Deluxe, en torno a los 59,99 €, que añade packs de hierbas y apoyo al aventurero, un Battle BGM Pack con temas de combate de otros Tales, así como banda sonora digital y libro de arte digital. Se trata más de un capricho para fans muy implicados que de algo imprescindible para disfrutar del juego; la experiencia principal está perfectamente servida en la edición estándar.
La gran pregunta, claro, es para quién tiene sentido esta compra. Si juegas en Xbox Series o Nintendo Switch y te gustan los JRPG, la recomendación es casi automática: es una de las mejores entregas de la franquicia, con una historia que engancha y un sistema de combate alucinante, y no tenías forma de jugarlo legalmente en tu plataforma hasta ahora. Aquí el remaster cumple a la perfección como puerta de entrada.
Si, en cambio, ya tenías el juego en PS4 o PC, el asunto es mucho más discutible. Las mejoras gráficas son discretas, las novedades jugables son bienvenidas pero no revolucionan el diseño, y buena parte de lo que trae podría haberse implementado como un parche de nueva generación. Que merezca o no la pena volver a pasar por caja dependerá de cuánto te apetezca rejugarlo con pequeñas comodidades extra y con todos los DLC integrados.
Con todo lo anterior sobre la mesa, Tales of Berseria Remastered se presenta como la versión más fina y cómoda de una aventura que sigue en plena forma: una historia de venganza y redención repleta de matices, un grupo de inadaptados inolvidable, un sistema de combate que combina espectáculo y profundidad, y un conjunto de retoques que, sin ser revolucionarios, facilitan que nuevas generaciones de jugadores descubran por qué Berseria se ha ganado a pulso su hueco entre los grandes JRPG contemporáneos.
