- TikTok y ByteDance pagarán 400 millones de dólares para resolver la demanda por violación de la privacidad infantil en Estados Unidos.
- Brasil impone una multa de 29,8 millones de dólares a la plataforma por tratar datos de adolescentes sin base legal.
- Reino Unido e Irlanda investigan retos virales relacionados con accidentes mortales de tráfico.
- Human Rights Watch denuncia fallos en la moderación de contenido que facilita el reclutamiento de menores en Colombia.
La popular red social de vídeos cortos atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Entre acuerdos millonarios, multas por protección de datos y la sombra de retos virales peligrosos, la plataforma china se ha convertido en el centro de un debate global sobre la seguridad infantil y la responsabilidad de las grandes tecnológicas. Esta semana, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha anunciado un pacto histórico que cierra una demanda presentada en 2024, mientras que en Brasil, Irlanda o Colombia las autoridades también han puesto el foco sobre la compañía.
El acuerdo alcanzado en territorio estadounidense supone el pago de 400 millones de dólares por parte de TikTok y su matriz ByteDance para resolver las acusaciones de haber recopilado datos de menores de 13 años sin el consentimiento paterno, algo que vulnera la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Línea (COPPA). De esa cantidad, 300 millones se abonarán de forma inmediata, mientras que los 100 restantes quedan condicionados a la anulación de un decreto previo contra Musical.ly, el predecesor de la aplicación. El fiscal general asociado Stanley E. Woodward Jr. ha calificado el pacto como una de las mayores recuperaciones jamás logradas en un caso de este tipo y una victoria para las familias estadounidenses.
Un problema que trasciende fronteras
La situación no es exclusiva de Estados Unidos. En Brasil, la Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD) ha impuesto una sanción de 153,8 millones de reales, unos 29,8 millones de dólares, a ByteDance por tratar información personal de adolescentes de entre 13 y 18 años sin una base jurídica válida. El regulador brasileño ha mostrado especial preocupación por el ‘feed sin iniciar sesión’, una funcionalidad que permite navegar por el contenido sin crear una cuenta y que, según las autoridades, facilita el acceso de los más pequeños sin controles de verificación de edad. Esta función está disponible en Brasil pero no en Estados Unidos ni en Europa, donde TikTok endurece los controles de edad en Europa para restringir el acceso a usuarios registrados.
Mientras tanto, en Europa, la preocupación se centra en los retos virales que fomentan conductas temerarias. Reino Unido investiga si un desafío de TikTok está detrás de un accidente mortal en Middlesbrough en el que fallecieron siete personas, dos de ellas agentes de policía. El suceso ocurrió cuando un vehículo con cinco jóvenes circulaba en sentido contrario por la A66 y colisionó contra un coche patrulla. Días antes, un siniestro similar en Dublín se cobró la vida de cinco personas. En ambos casos, los implicados habían compartido previamente vídeos en redes sociales conduciendo a gran velocidad para escapar de la policía, una práctica que parece buscar más seguidores. La comisión parlamentaria irlandesa ha solicitado a TikTok que explique cómo elimina el contenido que glorifica la actividad ilegal, aunque la compañía solo ha confirmado que está monitorizando las publicaciones relacionadas y retirando aquellas que infringen sus normas.

La moderación de contenido, en el punto de mira
La ONG Human Rights Watch ha publicado un informe en el que denuncia que Facebook y TikTok fallan a la hora de detectar y eliminar contenido de grupos armados en Colombia destinado a reclutar menores. Según la investigación, los algoritmos de estas plataformas incluso parecen promover estas publicaciones, que glorifican la vida armada y ofrecen trabajos engañosos. Desde 2021, al menos 1.500 menores han sido reclutados en el país, y casi la mitad de ellos son indígenas. La ONG asegura que ambas compañías afirmaron haber retirado el contenido señalado, pero el problema persiste. Este caso pone de manifiesto la dificultad de las plataformas para equilibrar la libertad de expresión con la protección de los colectivos más vulnerables.
En el terreno de los negocios, la compañía no detiene su expansión. Según ha trascendido, TikTok está desarrollando una función para que los usuarios puedan enviarse dinero a través de los mensajes directos, de forma similar a servicios como Bizum o Venmo. El sistema, que se basaría en la infraestructura de TikTok Pay ya desplegada en algunos países asiáticos, busca retener a los usuarios dentro de la aplicación y evitar que recurran a otras plataformas de pago. Aunque la función se encuentra en una fase temprana de desarrollo y no se está probando en ningún mercado, la compañía ya ha fichado a exejecutivos de JPMorgan para liderar esta estrategia de negocios y seguridad financiera.
El fenómeno social que escapa de la pantalla
Más allá de los problemas legales, TikTok sigue marcando tendencias que trascienden el ámbito digital. Las llamadas ‘batallas de aura’ han saltado de la aplicación a plazas y espacios públicos de México, Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y, más recientemente, España. Jóvenes de entre 14 y 20 años se enfrentan en competiciones donde el carisma se convierte en una moneda imaginaria, ejecutando gestos, poses y referencias a memes virales mientras el público decide quién tiene más ‘aura’. En México, el ganador de una de estas batallas se llevó 3.000 pesos, unos 177 dólares, lo que demuestra que la monetización ya está llegando a este fenómeno. La paradoja es evidente: los jóvenes salen de TikTok para representar TikTok en la calle y después vuelven a la plataforma convertidos en contenido.
En España, el ‘Albañil de TikTok’, Santiago Carpintero, se ha convertido en un fenómeno con más de 184.000 seguidores en la plataforma. Sus vídeos mostrando su oficio y sus trucos de construcción han inspirado a jóvenes a estudiar una FP de albañilería, y su éxito le ha permitido reponer las herramientas que robaron a su padre. Incluso ha colaborado con Ibai Llanos en un vídeo que le dio una popularidad aún mayor. Su historia demuestra que la plataforma también puede ser un escaparate para profesiones tradicionales y contenido educativo, en contraste con los problemas de moderación y seguridad que enfrenta la compañía.
En definitiva, TikTok se encuentra en una encrucijada. Mientras paga multas millonarias y promete mejorar sus políticas de protección infantil, la plataforma sigue siendo un hervidero de tendencias y oportunidades económicas. La presión regulatoria global, desde Estados Unidos hasta Brasil o Europa, obligará a la compañía a reforzar sus controles si quiere mantener la confianza de los usuarios y de los gobiernos. La pregunta es si estos acuerdos y sanciones serán suficientes para cambiar unas prácticas que llevan años bajo sospecha, o si la plataforma seguirá navegando entre la innovación y la controversia.