Apple ha presentado una demanda contra OpenAI y dos exempleados por apropiación indebida de secretos comerciales relacionados con el hardware del iPhone.
Los acusados son Tang Yew Tan, exvicepresidente de diseño de Apple, y Chang Liu, exingeniero, quienes habrían sustraído información confidencial para impulsar los dispositivos de IA de OpenAI.
La demanda detalla un supuesto patrón de espionaje industrial que incluye la descarga de archivos técnicos, el uso de nombres en clave de proyectos y la captación de empleados de Apple.
El conflicto llega en un momento de tensión entre ambas compañías, que mantienen una alianza comercial para integrar ChatGPT en los dispositivos de Apple.
La guerra fría entre dos gigantes tecnológicos ha estallado por fin. Apple ha interpuesto una demanda contra OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, y contra dos de sus antiguos empleados a los que acusa de haber robado información confidencial para construir la nueva división de hardware de la compañía de Sam Altman. El escrito, presentado ante un tribunal federal de California, sostiene que el robo de secretos comerciales no fue un hecho aislado, sino una estrategia orquestada desde los despachos de OpenAI.
Según la denuncia, más de 400 exempleados de Apple trabajan ahora en OpenAI, y la compañía de la manzana asegura que algunos de ellos se llevaron consigo documentos, diseños y hasta componentes físicos. La demanda señala directamente a Tang Yew Tan, que pasó 24 años en Apple y llegó a ser vicepresidente de diseño del iPhone y el Apple Watch, y a Chang Liu, un ingeniero eléctrico sénior que trabajó ocho años en los proyectos más sensibles del iPhone. Ambos se habrían llevado información privilegiada para acelerar los planes de OpenAI en el mercado de los dispositivos de inteligencia artificial.
El caso se centra en la adquisición de io Products, la startup fundada por el legendario diseñador de Apple Jony Ive, donde se analiza el salto de OpenAI y Jony Ive hacia la IA, que OpenAI compró el año pasado por unos 6.500 millones de dólares. Apple sostiene que OpenAI ha utilizado información confidencial de la compañía para desarrollar sus propios dispositivos, incluyendo técnicas de fabricación, especificaciones de proveedores y estrategias de la cadena de suministro. La demanda incluye como acusadas a OpenAI Foundation, OpenAI Group PBC e io Products, aunque evita mencionar a Jony Ive o a Evans Hankey, otra exdiseñadora de Apple que también forma parte del equipo.
Uno de los episodios más llamativos afecta a Chang Liu. Según Apple, el ingeniero no devolvió un ordenador portátil de trabajo al marcharse y, semanas después, descubrió que un fallo de autenticación en los servidores de la compañía le permitía seguir accediendo a los archivos internos. En lugar de avisar, descargó durante semanas docenas de documentos confidenciales, incluida una compilación técnica de más de mil páginas con detalles de fabricación de las placas base de los productos de Apple. La demanda afirma que Liu incluso utilizó aplicaciones de mensajería cifrada para aconsejar a otros compañeros sobre cómo copiar material sensible sin ser detectados.
El papel de los exempleados
La acusación contra Tang Yew Tan es igualmente grave. Apple asegura que Tan utilizaba los nombres en clave de proyectos internos de Apple durante las entrevistas de trabajo para sonsacar información sobre productos aún no anunciados. La denuncia sostiene que pedía a los candidatos, muchos todavía en nómina de Apple, que llevaran prototipos y piezas a las entrevistas para explicar lo que habían hecho. Uno de los aspirantes, según el texto, se mostró sorprendido porque «no sabía que se podía sacar estos productos de la oficina».
Además, Apple afirma que Tan conservó un documento interno marcado como «Need to Know» que describe los protocolos de seguridad que Apple aplica cuando un empleado se marcha, y que OpenAI lo ha distribuido entre sus fichajes antes de que comuniquen su dimisión, con instrucciones de no revelar su destino y de no firmar nada en la entrevista de salida. La demanda también señala que OpenAI habría engañado a uno de los socios industriales de confianza de Apple para que ejecutara una técnica propietaria de acabado de metales, haciéndole creer que contaba con el permiso de la compañía.
La ofensiva judicial resulta especialmente significativa porque Apple y OpenAI mantienen una alianza comercial desde que se integró Apple Intelligence en sus ecosistemas, cuando se anunció la integración de ChatGPT en Apple Intelligence. Los usuarios pueden acceder a las respuestas de ChatGPT a través de Siri y suscribirse directamente desde los ajustes de iOS. Sin embargo, las relaciones se enfriaron cuando OpenAI decidió entrar en el mercado del hardware, un terreno que Apple considera suyo. La compañía de Cupertino ya ha empezado a diversificar sus alianzas: el mes pasado lanzó una profunda renovación de Siri basada en el modelo Gemini de Google, en lugar de ChatGPT.
OpenAI, por su parte, está en plena preparación para su salida a Bolsa. La compañía ha registrado la operación de forma confidencial ante el regulador de los mercados en Estados Unidos, y su debut en el parqué podría producirse después del exitoso estreno de SpaceX el pasado junio. La demanda de Apple, que reclama una indemnización y medidas cautelares para impedir el uso de la información sustraída, amenaza con retrasar esos planes. El litigio no afecta por ahora a la integración de ChatGPT en los dispositivos de Apple, pero la tensión entre ambas compañías es máxima.
En definitiva, el caso pone sobre la mesa la lucha por el control de la próxima generación de dispositivos de inteligencia artificial. Apple defiende su propiedad intelectual mientras OpenAI intenta construir un rival directo al iPhone con la ayuda de Jony Ive y un equipo de más de 400 exempleados de Cupertino. La batalla judicial, que se espera larga y compleja, marcará un antes y un después en la relación entre dos de los actores más influyentes de la tecnología mundial.