- Meta despedirá a unos 8.000 empleados, alrededor del 10% de su plantilla global, con fecha clave el 20 de mayo.
- La compañía cancelará además 6.000 contrataciones previstas, lo que supone la pérdida total de 14.000 puestos de trabajo.
- Los recortes buscan liberar recursos para una inversión récord en inteligencia artificial, con un gasto de capital previsto de hasta 135.000 millones de dólares.
- El ajuste se enmarca en una reestructuración profunda del sector tecnológico, con grandes empresas europeas y estadounidenses aplicando despidos ligados al auge de la IA.

Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, plataformas en debate por la adicción a las redes sociales, ha confirmado una nueva y amplia ronda de despidos que supondrá la salida de unos 8.000 trabajadores en todo el mundo. El recorte, que afectará a alrededor del 10% de la plantilla, llega en un momento de resultados financieros sólidos, pero también de una apuesta sin precedentes por la inteligencia artificial (IA), a la que la compañía está destinando cantidades millonarias.
La decisión no pilla del todo por sorpresa dentro de la organización: desde hace semanas, los equipos internos comentaban la posibilidad de un ajuste de personal a gran escala ligado a la reorganización de la compañía en torno a la IA. En Europa y España, donde Meta cuenta con oficinas y equipos de desarrollo y ventas, se da por hecho que el impacto llegará, aunque sujeto a las particularidades de la legislación laboral de cada país.
Un recorte del 10% de la plantilla y 14.000 puestos menos

Según varios memorandos internos enviados este jueves a los empleados, Meta despedirá aproximadamente a 8.000 personas, lo que equivale a un 10% de su fuerza laboral, que rondaba los 79.000 trabajadores a comienzos de año. Los ceses se harán efectivos el próximo 20 de mayo, fecha en la que los afectados recibirán la notificación tanto en sus cuentas de correo corporativas como en sus direcciones personales.
Además de los despidos directos, la compañía renunciará a cubrir 6.000 vacantes adicionales que estaban en proceso de creación o pendientes de contratación. Entre bajas y cancelación de nuevas incorporaciones, el ajuste implicará la desaparición de unos 14.000 puestos de trabajo, en un contexto de reordenación interna para priorizar proyectos de IA y reducir costes operativos en otras áreas.
Los documentos internos, firmados por Janelle Gale, directora de personal de Meta, describen el movimiento como parte de un “esfuerzo continuo por gestionar la empresa de manera más eficiente” y por compensar el aumento del gasto en otras líneas estratégicas. Gale admite que se trata de una noticia difícil de asumir para la plantilla, pero sostiene que, según la dirección, es el camino que consideran más adecuado dadas las circunstancias actuales.
En Estados Unidos, Meta ha concretado ya las condiciones de salida: los empleados afectados recibirán una indemnización mínima de 16 semanas de salario, a la que se añadirán dos semanas extra por cada año de antigüedad. En Europa, incluidas las sedes de España, Francia o Alemania, estos procesos suelen alargarse más por la negociación con comités de empresa y sindicatos, y por la necesidad de ajustar los paquetes de despido a la normativa local.
La propia Gale reconoce que la intención inicial era cerrar más detalles antes de comunicar la decisión, pero la filtración a medios especializados como Bloomberg y otros diarios internacionales precipitó el anuncio para evitar una mayor incertidumbre interna. Varios trabajadores han descrito en las últimas semanas un ambiente de tensión, con viajes congelados, reuniones estratégicas pospuestas y expectativas de recortes generales.
Meta se vuelca en la inteligencia artificial y dispara la inversión

Mientras reduce plantilla, la compañía ha puesto el pie en el acelerador en materia de inversión en infraestructura de IA. Mark Zuckerberg, cofundador y consejero delegado, lleva meses adelantando que 2026 será “el año en que la inteligencia artificial cambie drásticamente nuestra forma de trabajar”. Esa visión se traduce en cifras de gasto que no se habían visto antes en la historia de la empresa.
En 2025, Meta destinó unos 71.000 millones de dólares a iniciativas directamente relacionadas con la IA, desde la construcción de nuevos centros de datos hasta la compra de chips especializados y el desarrollo de modelos de lenguaje y sistemas de recomendación. De cara a este año, la previsión se dispara: la compañía ha hablado de un gasto de capital de entre 115.000 y 135.000 millones de dólares, la mayor parte orientada a reforzar su capacidad en inteligencia artificial.
Este incremento del capex se produce pese a que el negocio central de Meta atraviesa un momento muy saludable. En 2025, los ingresos ascendieron a unos 201.000 millones de dólares, con un crecimiento cercano al 22%, y el beneficio neto en el cuarto trimestre superó los 22.000 millones. El flujo de caja libre rondó los 43.000 millones, y la cotización bursátil ha respondido en positivo, lo que deja claro que los despidos no obedecen a una crisis de ingresos, sino a una reorientación estratégica.
En la práctica, Meta está redirigiendo parte del presupuesto destinado a salarios hacia proyectos de IA que considera más rentables en el medio y largo plazo. Entre las iniciativas destaca Muse Spark, un modelo multimodal propietario que servirá como base de una versión más potente y rápida de Meta AI, el asistente virtual de la empresa, y que se enmarca en movimientos y alianzas de IA generativa. A diferencia de los modelos Llama, de código abierto, Muse Spark se concibe como una tecnología cerrada, con la que la compañía espera competir de tú a tú con herramientas de OpenAI y Google.
La apuesta es tan ambiciosa que Zuckerberg se ha implicado de manera directa en el desarrollo de estos proyectos, reservando entre cinco y diez horas semanales a programar y participar en revisiones técnicas. Entre los productos en marcha se incluye incluso un “clon virtual” del propio Zuckerberg, todavía en fase temprana, que en teoría podría mantener conversaciones con empleados y apoyar procesos internos de toma de decisiones.
Un giro estructural en la plantilla: menos puestos tradicionales, más IA
Los recortes anunciados para mayo difieren de las oleadas vividas en 2022 y 2023, que se justificaron como correcciones a la sobrecontratación durante la pandemia o como parte del llamado “Año de la Eficiencia”. Esta vez, el enfoque está más ligado a una reorganización de la estructura interna para situar la IA en el centro de casi todos los productos y servicios.
Informes internos señalan que los equipos se están reagruparndo en pequeños grupos o “pods” centrados en inteligencia artificial, bajo el liderazgo de un nuevo Chief AI Officer y con laboratorios dedicados en exclusiva a modelos avanzados y superinteligencia. Las áreas con menos vínculo directo con IA generativa o con la infraestructura subyacente —como parte del staff de producto, marketing o funciones administrativas— se consideran más expuestas a recortes.
También se han producido cambios en la división de investigación. Una parte importante del histórico laboratorio FAIR, especializado en investigación fundamental de IA, ha sufrido reducciones, mientras que los recursos se desplazan hacia herramientas aplicadas con impacto más inmediato en productos comerciales, como los sistemas de recomendación publicitaria o los asistentes conversacionales.
El giro no solo afecta al número total de empleados, sino también al tipo de profesionales que Meta quiere atraer y retener. La compañía ha lanzado campañas internas animando a los trabajadores a familiarizarse con herramientas de productividad basadas en IA y a explorar traslados hacia unidades de infraestructura, modelos o monetización, consideradas más “seguras” frente a futuras oleadas de recortes.
En este nuevo contexto, perfiles técnicos con experiencia en modelos de lenguaje, arquitecturas distribuidas o entrenamiento de grandes sistemas en la nube ganan peso, mientras que algunos puestos más tradicionales —especialmente aquellos que no incorporan IA en el día a día— pueden perder relevancia. Varios analistas del sector consideran que este patrón, visible en Meta, se está replicando en buena parte de la industria tecnológica global.
Impacto en Europa y España: despidos más lentos, pero previsibles
En el caso europeo, los planes de Meta se ven condicionados por marcos laborales más garantistas, que obligan a procesos de consulta y negociación antes de ejecutar despidos masivos. Países como Francia, Alemania o España cuentan con mecanismos de protección que, en la práctica, ralentizan las salidas y pueden encarecer los paquetes de indemnización.
Aun así, fuentes del sector prevén que las oficinas de Meta en ciudades como Madrid y Barcelona sufrirán recortes, especialmente en equipos de soporte, ventas, marketing y ciertas áreas técnicas que no estén directamente vinculadas a proyectos de IA o a la infraestructura que los sostiene. Las estimaciones iniciales apuntan a decenas de puestos en riesgo en España, aunque la cifra exacta dependerá de las negociaciones con los representantes de los trabajadores.
El contexto regulatorio europeo añade otra capa de complejidad. Bruselas trabaja en un marco específico para la inteligencia artificial, y las grandes tecnológicas, incluida Meta, deben adaptar sus desarrollos a las exigencias del futuro reglamento europeo de IA. Este escenario puede hacer que la compañía reevalúe qué funciones mantiene en territorio comunitario y cuáles centraliza en otras regiones con menor carga regulatoria.
En paralelo, los despidos en grandes tecnológicas con presencia europea pueden alimentar la rotación de profesionales hacia empresas locales, scaleups o proyectos propios, algo que ya se vio tras las rondas de reducción de plantilla en 2022 y 2023. Sin embargo, el mensaje que se traslada a los trabajadores es claro: tener competencias reales en IA empieza a marcar la frontera entre los perfiles más demandados y los que corren mayor riesgo en procesos de reestructuración.
Una ola global de despidos ligados al auge de la IA
El caso de Meta no es aislado. En los últimos meses, la industria tecnológica ha vivido un nuevo ciclo de despidos masivos que, a diferencia de los ajustes pospandemia, se vincula directamente al boom de la inteligencia artificial. Grandes compañías estadounidenses y europeas están recortando plantilla al tiempo que anuncian fuertes inversiones en centros de datos, chips y modelos de IA.
Amazon ha reducido decenas de miles de puestos en el último año, con alrededor de 16.000 recortes adicionales solo en enero, mientras financia sus propios proyectos de IA generativa y servicios en la nube orientados a este campo. Oracle ha puesto en marcha un plan para eliminar hasta 30.000 empleos, cerca del 18% de su plantilla, destinando buena parte del ahorro a infraestructura de inteligencia artificial valorada en más de 150.000 millones de dólares.
En paralelo, Microsoft ha puesto en marcha programas de salidas incentivadas que afectan a cerca del 7% de su personal en Estados Unidos, en un momento en el que también intensifica su apuesta por la IA a través de su alianza con OpenAI y de la integración de modelos avanzados en sus productos de ofimática y desarrollo. Firmas de consultoría con fuerte presencia en Europa, como Capgemini o Inetum, han confirmado recortes que alcanzan varios cientos de personas en España.
De fondo, se repite un patrón: las grandes tecnológicas presentan resultados récord, pero optan por reasignar presupuesto de personas a máquinas, confiando en que la automatización y la IA aporten más valor que los puestos eliminados. Informes del sector laboral tecnológico en Estados Unidos recogen que más de la mitad de los responsables de contratación esperan despidos en sus compañías durante este año, y casi la mitad cita la inteligencia artificial como uno de los factores determinantes.
Este enfoque plantea dudas sobre el efecto neto de la IA en el empleo. Por ahora, los grandes anuncios se concentran en la parte de inversión en infraestructuras y modelos, mientras que las creaciones de nuevos puestos relacionados con IA no compensan, al menos de momento, las cifras de despidos. El caso de Meta, con 8.000 salidas para financiar un gasto récord en IA, se convierte así en uno de los ejemplos más visibles de esta tendencia.
El movimiento de Meta resume bien la fase en la que ha entrado el sector tecnológico: una etapa en la que empresas con beneficios históricos están reduciendo plantilla y cancelando miles de contrataciones para apostar todo a la inteligencia artificial, reorganizando sus equipos en torno a esta tecnología y trasladando al mercado laboral un mensaje claro sobre qué perfiles tienen más futuro y cuáles necesitan adaptarse con rapidez si no quieren quedarse atrás.