Ubuntu 26.04 LTS Resolute Raccoon ya disponible

Última actualización: abril 24, 2026
  • Ubuntu 26.04 LTS «Resolute Raccoon» ya está disponible con GNOME 50, kernel Linux 7.0 y Wayland como única sesión gráfica en el escritorio principal.
  • La edición LTS ofrece hasta 15 años de soporte combinando los cinco años estándar y los planes ampliados de Ubuntu Pro orientados a empresas y profesionales.
  • Se refuerzan la seguridad, el cifrado con soporte TPM, Secure Boot y la adopción de utilidades clave reescritas en Rust, además de un fuerte enfoque en IA y aceleración por GPU.
  • Los sabores oficiales (Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, Ubuntu Budgie, Cinnamon, Unity, Edubuntu, Studio y Kylin) se actualizan con sus respectivos escritorios y usos especializados.

Escritorio de Ubuntu 26.04 LTS

La nueva versión de soporte extendido de Ubuntu, 26.04 LTS «Resolute Raccoon», ya se puede descargar oficialmente y pasa a ser, desde este momento, la edición recomendada para casi todos los escenarios: desde el uso doméstico básico hasta despliegues profesionales en empresas y centros de datos. Esta entrega llega en un contexto en el que los sistemas operativos exigen cada vez más recursos y estabilidad a largo plazo, y Canonical responde con una edición pensada para aguantar muchos años sin sobresaltos.

Para quienes utilizan Ubuntu en el día a día en España y en el resto de Europa, este lanzamiento supone un salto relevante tanto en estabilidad como en capacidades gráficas, seguridad e integración con inteligencia artificial. Aun así, la propia Canonical aconseja a los más prudentes esperar a la primera revisión puntual (26.04.1) antes de actualizar equipos de producción, momento a partir del cual se activará la ruta directa de salto desde la LTS anterior.

Soporte a largo plazo y ciclos de actualización

Ubuntu 26.04 LTS llega con cinco años de soporte estándar garantizado, hasta 2031, sin requisitos adicionales más allá de instalar el sistema. Esta ventana cubre de sobra el ciclo de vida habitual de la mayoría de ordenadores de sobremesa y portátiles que se usan en hogares, pymes y administraciones públicas europeas.

Para entornos más exigentes, Canonical extiende el mantenimiento mediante suscripción a Ubuntu Pro, con planes que elevan el soporte de seguridad hasta los 10, 12 o incluso 15 años, gracias a la combinación de soporte ampliado (ESM) y complementos de tipo “legacy”. Estas opciones están orientadas sobre todo a servidores y despliegues críticos, aunque cualquier usuario puede acogerse a Ubuntu Pro de manera gratuita para un número limitado de máquinas.

En la práctica, quienes vengan de Ubuntu 24.04 LTS y esperen al momento recomendado para actualizar heredarán dos años completos de mejoras acumuladas: no solo lo nuevo de 26.04, sino también todo lo incorporado en las versiones intermedias 24.10, 25.04 y 25.10. Esto supone cambios profundos que van desde el kernel y las librerías base hasta el escritorio y las aplicaciones integradas.

La política de Canonical se mantiene: las nuevas instalaciones deberían hacerse ya con Ubuntu 26.04 LTS, mientras que en equipos en producción se aconseja, por prudencia, esperar a la llegada del primer punto de mantenimiento, prevista para verano, cuando también se activará la invitación de actualización desde 24.04 en el propio sistema.

Pantalla de inicio de Ubuntu 26.04

Núcleo, componentes base y requisitos de hardware

La base tecnológica de Ubuntu 26.04 LTS llega muy al día: kernel Linux 7.0, systemd 259 y Mesa 26 como pilares fundamentales. Esta combinación mejora de forma notable el soporte de hardware reciente, incluyendo procesadores Intel Core Ultra de última generación, gráficas integradas Intel Xe3 y una gran variedad de GPUs dedicadas de NVIDIA y AMD.

En términos de especificaciones, la documentación oficial eleva los requisitos recomendados a CPU de doble núcleo a 2 GHz, al menos 6 GB de RAM y 25 GB de espacio libre en disco. Aunque Ubuntu sigue pudiéndose instalar en equipos con 4 GB de memoria, la propia Canonical reconoce que la experiencia será más justa y sugiere recurrir a sabores ligeros como Xubuntu o Lubuntu en máquinas más modestas.

Para los usuarios europeos que dependen de la virtualización o despliegues en la nube, esta entrega refuerza el soporte a tecnologías clave: optimizaciones específicas para ARM, mejoras en virtualización segura (AMD SEV, Intel TDX) y un firmware OVMF actualizado para máquinas virtuales. Todo ello redunda en un arranque más predecible y seguro, tanto en servidores como en escritorios ejecutados dentro de hipervisores.

La reorganización del paquete de firmware en módulos específicos por fabricante también tendrá impacto práctico: las actualizaciones pasan a ser más ligeras y es posible prescindir de controladores que no se necesitan, algo relevante en entornos con conexiones limitadas o donde se mueven muchas máquinas, como algunas redes corporativas.

Wayland por defecto y GNOME 50 en el escritorio

La edición principal, Ubuntu Desktop, es donde más se notan los cambios visibles. El escritorio se apoya ahora en GNOME 50 con sesión exclusiva Wayland, desapareciendo la opción de iniciar sesión con Xorg en la variante oficial con GNOME. Las aplicaciones que aún dependen de X11 siguen funcionando gracias a XWayland, pero el sistema gira definitivamente hacia el nuevo protocolo.

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Para el usuario final esto se traduce en un escritorio más fluido, mejor gestión de pantallas de alta resolución y una integración más pulida de los gestos táctiles, especialmente en portátiles con trackpad avanzado. La tasa de refresco variable (VRR) se habilita cuando el hardware lo permite, y el escalado fraccional ofrece valores más finos, como 133 % o 166 %, para monitores 4K y configuraciones multimonitor habituales en oficinas.

Uno de los cambios más comentados es la desaparición de la sesión X11 en GNOME. Para usos muy específicos (captura avanzada de pantalla, determinadas herramientas de control remoto o flujos de trabajo antiguos) puede requerir cierta adaptación, aunque Canonical subraya que otros sabores de Ubuntu siguen pudiendo ofrecer sesiones basadas en Xorg si su escritorio lo soporta.

GNOME 50 aporta también una renovación de la interfaz con animaciones más suaves, diálogos rediseñados y un nuevo sistema de notificaciones agrupadas. Los avisos se ordenan por aplicación, lo que facilita gestionar la avalancha de mensajes en entornos de trabajo cargados de servicios en segundo plano, mensajería y correo.

Escritorio GNOME 50 en Ubuntu

Cambio visual: tema Yaru, iconos y ajustes de diseño

Sin llegar a ser un rediseño radical, Ubuntu 26.04 LTS introduce varios cambios estéticos que saltan a la vista. El tema Yaru renueva los iconos de las carpetas, ahora a todo color y en consonancia con el color de acento del sistema, y ajusta detalles como el aspecto de la animación de arranque o los radios de esquinas en diálogos y menús.

Otra modificación visible es que el dock de Ubuntu abandona la transparencia por defecto para pasar a un fondo opaco, alineado visualmente con la barra superior. Quien prefiera el estilo anterior puede recuperar cierta transparencia mediante configuración avanzada, pero Canonical apuesta por un aspecto más consistente y legible.

Las notificaciones y algunos textos de la interfaz hacen un uso más generoso de la tipografía en negrita para mejorar la legibilidad, algo que se agradece en pantallas pequeñas o equipos con varios monitores. Además, la pantalla de inicio de sesión adopta un fondo más oscuro y con mayor contraste, pensando tanto en usabilidad como en accesibilidad.

En paralelo, varios iconos de aplicaciones clave (como LibreOffice o la papelera anclada al dock) se han retocado para mantener una apariencia coherente. Son cambios sutiles, pero el objetivo de Canonical es que el conjunto “se sienta bien” sin llamar demasiado la atención, algo que puede apreciarse especialmente al venir de versiones anteriores de Ubuntu tras unos minutos de uso.

Nuevas aplicaciones por defecto y reorganización del sistema

Ubuntu 26.04 LTS llega con un conjunto renovado de aplicaciones preinstaladas en el escritorio. Varias utilidades clásicas de GNOME dejan paso a alternativas reescritas con tecnologías modernas (GTK4, libadwaita y, en algunos casos, Rust) que buscan una mejor integración visual y mayor seguridad.

El visor de documentos tradicional se sustituye por una aplicación basada en el código de Evince pero rediseñada con más funciones de anotación, mientras que el visor de imágenes Loupe toma el relevo de Eye of GNOME, con soporte para gestos multitáctiles y un motor de renderizado de imágenes más avanzado. El monitor de sistema clásico se reemplaza por Resources, que ofrece gráficos más claros y una presentación más accesible de procesos, servicios y uso de hardware.

Otra novedad destacada es el nuevo terminal por defecto, orientado a entornos modernos con aceleración gráfica, perfiles, vista de pestañas y detalles visuales como un encabezado que cambia de color cuando se trabaja con privilegios elevados. Aunque estas herramientas nuevas mantienen nombres y conceptos familiares, Canonical conserva en los repositorios las versiones antiguas para quien las necesite, sobre todo en contextos corporativos con scripts o flujos de trabajo heredados.

En sentido contrario, algunas utilidades dejan de venir preinstaladas. Es el caso de la aplicación “Software y actualizaciones” y del gestor gráfico de aplicaciones de inicio. La primera se retira al considerar que ciertas opciones podían comprometer la integridad del sistema si se usaban sin conocimiento, mientras que la segunda se sustituye por controles de inicio automático en el panel de aplicaciones de la configuración. Ambas pueden recuperarse desde los repositorios si el usuario así lo desea.

Seguridad reforzada: cifrado, Secure Boot y herramientas en Rust

La seguridad es uno de los puntos donde este lanzamiento da pasos más visibles. El instalador de Ubuntu Desktop incorpora cifrado de disco completo con respaldo en TPM (Trusted Platform Module), que deja atrás su fase experimental y pasa a considerarse apto para producción siempre que el hardware sea compatible y se cumplan los requisitos de Secure Boot.

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Este cifrado asociado a TPM se acompaña de una gestión mejorada de claves de recuperación y avisos específicos en caso de actualizaciones de firmware que puedan afectar al módulo. Aun así, se mantiene la posibilidad clásica de usar cifrado basado en una frase de paso con LUKS, de modo que los equipos sin TPM o con chips no soportados no se quedan sin opciones de protección del disco.

Ubuntu 26.04 LTS también realiza avances en Secure Boot y en la cadena de arranque, activando de manera generalizada la protección NX contra ejecución de código y simplificando configuraciones antiguas en favor de variantes más robustas. Todo ello se traduce en un sistema más difícil de comprometer desde el mismo inicio, aspecto especialmente relevante para empresas y organismos públicos que deben cumplir normativas de seguridad.

Otro movimiento relevante es la adopción de implementaciones en Rust de componentes críticos como sudo y las coreutils. La versión de sudo escrita en Rust mantiene el mismo comando y añade detalles como la visualización de asteriscos al introducir la contraseña, pero sobre todo persigue reducir el riesgo de vulnerabilidades asociadas a problemas de memoria. Lo mismo ocurre con las utilidades básicas de línea de comandos, que pueden seguir usando sus equivalentes clásicos si se necesitan por compatibilidad.

Rendimiento, IA y soporte para GPU modernas

La combinación de kernel Linux 7.0, Mesa 26 y los controladores oficiales más recientes sitúa a Ubuntu 26.04 LTS como un entorno preparado para sacar partido a las últimas generaciones de hardware. En portátiles con procesadores Intel Core Ultra de serie 3, por ejemplo, se esperan mejoras tanto en rendimiento como en autonomía al aprovechar mejor las capacidades de gestión de energía y las nuevas NPUs.

Uno de los grandes titulares del lanzamiento es la integración nativa en los repositorios de NVIDIA CUDA y AMD ROCm, las dos pilas principales para cómputo acelerado por GPU en ámbitos como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático o el renderizado de alto nivel. En la práctica, esto permite que desarrolladores y equipos técnicos puedan instalar estos entornos directamente mediante apt, sin depender de repositorios externos ni instalaciones manuales complejas.

La edición también incorpora soporte para NVIDIA DOCA-OFED y mejoras específicas para las gráficas integradas Intel Xe3 y sus unidades de procesamiento neuronal. De esta forma, tanto estaciones de trabajo con GPUs dedicadas como portátiles con gráficos integrados quedan en mejor posición para ejecutar cargas de trabajo aceleradas, algo especialmente interesante para laboratorios de investigación, universidades y pequeñas empresas tecnológicas europeas.

Más allá de la IA, las mejoras en el gestor de paquetes apt incluyen salidas más claras y comandos adicionales para entender por qué se instalan determinados paquetes, revisar el historial de cambios y deshacer operaciones. Es un cambio discreto, pero apreciable para administradores de sistemas que gestionan parques de equipos con Ubuntu en organizaciones medianas y grandes.

Gestión de software, App Center y actualizaciones

La tienda de aplicaciones también evoluciona. El nuevo App Center unifica la gestión de paquetes Snap y Deb en una interfaz que prioriza la claridad y el rendimiento. Una novedad útil es la posibilidad de filtrar y gestionar por separado el software instalado como paquete Debian, algo que en la versión anterior era más limitado.

App Center permite ahora que parte de las aplicaciones Debian se actualicen desde la propia tienda, aunque para mantener el control completo de actualizaciones del sistema sigue siendo recomendable usar el actualizador de software o la línea de comandos. Para no interrumpir al usuario, el sistema recurre a un indicador en la barra superior que avisa de la existencia de actualizaciones pendientes, evitando que una ventana emergente salte en medio del trabajo.

Otro cambio práctico está en la búsqueda del escritorio: el resumen de actividades puede proponer aplicaciones Snap que aún no están instaladas e incluso un acceso directo para lanzar una búsqueda web en Firefox con la consulta ya preparada. Estas opciones, pensadas para agilizar la instalación de software y la navegación, se pueden desactivar desde la sección de búsqueda en la configuración si no encajan con las preferencias del usuario.

Por su parte, Nautilus (el gestor de archivos) incorpora mejoras notables: carga de directorios más rápida, generación de miniaturas mucho más ágil y un sistema de búsqueda más potente con filtros por fecha. También se reorganiza la barra lateral, mostrando las unidades internas junto con las externas, y se simplifica el acceso a redes y ubicaciones remotas, algo habitual en entornos de trabajo compartidos.

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Privacidad, accesibilidad y bienestar digital

En línea con la normativa europea, Ubuntu 26.04 LTS refuerza los apartados de privacidad y accesibilidad. El sistema de telemetría, que sigue siendo optativo y centrado en información de hardware y configuración, se moderniza y ofrece controles más claros en el panel de Privacidad y seguridad. El usuario puede revisar qué se envía y desactivarlo en cualquier momento.

La accesibilidad gana peso en varios puntos del sistema. El menú correspondiente en la pantalla de inicio de sesión se sitúa ahora en una posición más visible y accesible, permitiendo activar lector de pantalla, teclado en pantalla o ampliación incluso antes de iniciar sesión. GNOME 50 introduce ajustes como reducción de movimiento y mejoras en el lector de pantalla, además de ajustes visuales enfocados en mejorar el contraste.

Una incorporación llamativa es el nuevo panel de bienestar digital y control del tiempo de uso, que permite ver cuánto se utiliza el equipo cada día, marcar límites horarios o configurar recordatorios para hacer pausas. Estas funciones, similares a las que ofrecen otros sistemas populares, pueden complementarse con controles parentales para cuentas gestionadas, algo que puede ser de interés en entornos educativos o familiares.

En paralelo, se introduce un control de límites de carga de batería en equipos compatibles, capaz de fijar la carga máxima al 80 %. Esta opción interesa especialmente a usuarios de portátiles que quieren alargar la vida útil de la batería, un aspecto nada menor en un momento de precios al alza y renovación de equipos más lenta en muchos hogares europeos.

Sabores oficiales: alternativas de escritorio y usos específicos

Como es habitual, junto a la edición principal de Ubuntu se publican los llamados “sabores oficiales”, que comparten la base tecnológica pero ofrecen distintos escritorios y conjuntos de aplicaciones. Para quienes no se sienten cómodos con GNOME, estas variantes son opciones plenamente válidas y, en muchos casos, recomendables.

Kubuntu 26.04 LTS llega con KDE Plasma 6.6 y el conjunto KDE Gear 25.12, ofreciendo un entorno muy personalizable y cercano a lo que muchos usuarios asocian con el escritorio clásico de Windows, con panel inferior, menú de aplicaciones tradicional y una gran cantidad de ajustes finos. Ubuntu Studio comparte este mismo Plasma 6.6, orientado a creación multimedia profesional.

En el extremo de la ligereza están Lubuntu 26.04, con LXQt 2.3, y Xubuntu 26.04, que por fin lleva Xfce 4.20 a una LTS. Estas variantes son especialmente adecuadas para ordenadores con 2-4 GB de RAM o hardware algo más antiguo, algo muy habitual en centros educativos, ayuntamientos pequeños o asociaciones que reutilizan equipos en España y otros países europeos. Xubuntu, además, dispone de una edición mínima sin paquetes Snap, pensada para quienes quieren evitar este formato.

Ubuntu Budgie 26.04 apuesta por Budgie 10.10, un escritorio moderno y ligero pero con disposición clásica. Ubuntu Cinnamon 26.04 ofrece Cinnamon 6.4 para quienes prefieren una experiencia muy similar a la de Windows tradicional. Ubuntu Unity 26.04 recupera el conocido escritorio Unity 7.7, con su lanzador lateral y su estética característica, si bien en este caso no se trata de una LTS con soporte tan prolongado como la edición principal.

Completan el catálogo Edubuntu, orientado a entornos educativos; Ubuntu Studio, centrado en producción multimedia; y Ubuntu Kylin, enfocado al mercado chino. Todos ellos comparten núcleo y repositorios con Ubuntu 26.04 LTS, beneficiándose de las mismas actualizaciones de seguridad y mejoras de base.

La única gran ausencia en este ciclo es Ubuntu MATE, que no presenta edición 26.04 LTS. Quien busque un entorno cercano al clásico GNOME 2 puede encontrar alternativas razonables en Xubuntu o en el propio Ubuntu Cinnamon, dependiendo de sus preferencias y del tipo de hardware disponible.

Para quienes utilicen Ubuntu en servidores —ya sea en centros de datos propios o en nubes públicas como AWS, Azure, Google Cloud, IBM Cloud u Oracle Cloud—, la nueva LTS llega también en ediciones Server y WSL, con herramientas como Juju, MAAS, LXD o Multipass actualizadas y alineadas con las necesidades actuales de despliegue automatizado y contenedores.

En conjunto, Ubuntu 26.04 LTS «Resolute Raccoon» se presenta como una actualización de gran calado que combina un escritorio más moderno, un refuerzo claro de la seguridad y un soporte prolongado pensado para escenarios muy variados, desde el portátil personal hasta la infraestructura empresarial. Quien actualice desde una LTS anterior notará cambios tanto visibles como internos, pero el objetivo sigue siendo el mismo: ofrecer un sistema predecible, con una cadencia de actualizaciones estable y un horizonte de mantenimiento suficientemente largo como para no tener que preocuparse del próximo cambio durante bastante tiempo.

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