Noticias de tarjetas gráficas: presente y futuro del mercado GPU

Última actualización: abril 19, 2026
  • La prioridad de NVIDIA en IA, la respuesta de Microsoft y el auge del gaming en la nube están redefiniendo el mercado de GPUs de consumo.
  • AMD, NVIDIA e Intel compiten con arquitecturas, memorias y tecnologías como FreeSync, Ray Tracing y Arc, mientras los ensambladores marcan diferencias en diseño y refrigeración.
  • Los precios de RAM, SSD y tarjetas gráficas suben, pero las rebajas puntuales, el mercado de segunda mano y los bundles de juegos crean oportunidades interesantes.
  • Las próximas generaciones como Blackwell y las mejoras en memoria GDDR6, junto al empuje de Intel Battlemage y GPUs alternativas, anticipan cambios profundos en rendimiento y oferta.

Noticias de tarjetas gráficas

Si sigues de cerca las noticias de tarjetas gráficas, sabrás que el sector está en plena revolución: la fiebre de la IA, la subida de precios de la memoria y la llegada de nuevas arquitecturas están cambiando por completo el panorama tanto para gamers como para creadores y entusiastas del hardware. El mercado se mueve tan rápido que, si parpadeas, te pierdes un lanzamiento, una bajada de precio o un nuevo rumor de NVIDIA, AMD o Intel.

En los últimos años hemos visto cómo NVIDIA se disparaba gracias a los chips para inteligencia artificial, cómo AMD apostaba por memorias radicalmente distintas y cómo Intel intentaba hacerse hueco con sus GPUs Arc. Al mismo tiempo, los ensambladores tradicionales compiten a base de mejores sistemas de refrigeración, diseños más compactos y extras como juegos de regalo, mientras los precios suben y bajan en un auténtico sube y baja que desespera a cualquiera que quiera montarse un PC gaming.

El boom de NVIDIA con la IA y el toque de atención de Microsoft

Desde la irrupción de herramientas como ChatGPT, la demanda de chips para IA de NVIDIA se ha disparado hasta niveles nunca vistos. Sus GPUs para centros de datos se han convertido en el nuevo oro del sector tecnológico, hasta el punto de que la compañía ha llegado a situarse como la empresa con mayor capitalización bursátil del mundo. Esto ha hecho que gran parte de sus recursos se enfoquen en atender a clientes empresariales y grandes nubes de computación.

Esta apuesta tan agresiva por el segmento profesional ha tenido consecuencias claras: el mercado de consumo y gaming ha pasado a un segundo plano para NVIDIA. Los lanzamientos para jugadores llegan con cuentagotas, los stocks son limitados y los precios rara vez son populares. En medio de este contexto, Satya Nadella, CEO de Microsoft, ha recordado públicamente a NVIDIA que sin sus raíces en el gaming y en las tarjetas gráficas para jugadores no habrían llegado a donde están ahora, un comentario que suena a aviso amistoso, pero aviso al fin y al cabo.

Esta presión de socios tan potentes como Microsoft deja claro que el negocio de las tarjetas gráficas para juegos sigue siendo estratégico, incluso en plena fiebre por la IA. Las Xbox, los PCs gaming y los servicios de juego en la nube dependen en gran medida de la evolución de las GPUs de consumo, por lo que los grandes actores del sector no se pueden permitir que NVIDIA abandone esa parte del mercado o la descuide demasiado.

Actualidad de GPUs y tarjetas gráficas

Fabricantes de GPU y ensambladores: quién es quién en las tarjetas gráficas

En el corazón de cualquier tarjeta gráfica hay una GPU fabricada por uno de los tres grandes: AMD, NVIDIA o Intel. Ellos diseñan y producen el chip gráfico, pero la inmensa mayoría de las tarjetas que vemos en tiendas no salen directamente de sus fábricas, sino de los llamados ensambladores o socios AIB (Add-In Board partners), que se encargan de diseñar la PCB, el sistema de alimentación y la refrigeración.

Entre los ensambladores más conocidos destacan ASUS, GIGABYTE, MSI, EVGA, Palit, Sapphire, XFX, ZOTAC, PNY, Gainward, INNO3D, KFA2, GALAX o PowerColor, entre otros muchos. Todos ellos parten de la misma GPU base, pero construyen una tarjeta distinta a su manera: cambian el número y la calidad de los VRM, añaden mejores disipadores, ventiladores más silenciosos, PCBs reforzadas o incluso sistemas de refrigeración líquida para llevar el rendimiento un paso más allá.

La elección de una u otra marca no es solo cuestión de estética. Un ensamblador puede optar por VRMs más robustos y eficientes, lo que permite overclocks más altos y estables, mientras que otro se centra en un diseño compacto para cajas pequeñas. También hay diferencias en las frecuencias de fábrica del núcleo y de la memoria, en el tipo de ventiladores empleados e incluso en las tecnologías propietarias de control térmico y acústico.

En los últimos tiempos se ha popularizado el uso de modos de funcionamiento semi-pasivos. Muchas tarjetas se diseñan para que los ventiladores se detengan por completo cuando la GPU está en reposo o ejecutando tareas ligeras, reduciendo ruido y desgaste. Cada fabricante lo llama de una forma (Zero Frozr, 0dB, Fan Stop, etc.), pero la idea es la misma: que la gráfica sea silenciosa cuando no estamos jugando.

También hay modelos que integran refrigeración líquida, ya sea con bloque completo y radiador o soluciones híbridas que combinan ventiladores y circuito cerrado. Estas tarjetas suelen ocupar menos slots en ancho, mejoran muchísimo las temperaturas y, de paso, refuerzan la estética del equipo, algo que muchos entusiastas valoran tanto como los FPS.

Dimensiones, TDP y fuente de alimentación: detalles que no se pueden ignorar

Más allá de la potencia bruta, uno de los errores más frecuentes al comprar una tarjeta gráfica es no fijarse en sus dimensiones físicas. Algunas GPUs de gama alta son auténticos monstruos que pueden superar los 30 centímetros de largo y ocupar tres o más slots de expansión. Si tu caja es compacta o tienes bahías de discos mal ubicadas, es bastante fácil encontrarse con que la gráfica no cabe.

Por eso, antes de lanzarte a por esa GPU tope de gama que has visto rebajada, conviene revisar con calma las especificaciones del fabricante y medir la distancia disponible en tu chasis. Los ensambladores ofrecen versiones más cortas o de doble slot precisamente para cubrir estos casos, sacrificando algo de refrigeración o frecuencias para que la tarjeta quepa en prácticamente cualquier equipo.

Otro punto clave es el consumo. Las tarjetas gráficas son, con diferencia, el componente que más calor genera y más energía demanda en un PC gaming. Los fabricantes indican un valor de TDP (o TGP, según el caso) que sirve como referencia del consumo energético máximo. A partir de ahí, toca comprobar si nuestra fuente de alimentación es capaz de suministrar esos vatios en la línea de +12 V y si dispone de los conectores PCIe necesarios.

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Si tu fuente se queda corta, te expones a apagones repentinos, inestabilidad o daños a largo plazo. Por eso suele recomendarse dejar cierto margen por encima del TDP oficial, especialmente si vas a hacer overclock o si el resto de componentes del sistema también son tragones (CPUs de alto consumo, muchos discos, etc.). Esta necesidad se ha acentuado con modelos extremos que alcanzan cifras de consumo tan elevadas que hace solo unos años habrían parecido ciencia ficción.

AMD, NVIDIA e Intel: tecnologías, memorias y experiencias de uso

En el terreno de las GPUs dedicadas, AMD y NVIDIA son los veteranos, con décadas de experiencia a sus espaldas. Intel, por su parte, dio el salto al mercado de tarjetas gráficas discretas para consumo en torno a 2020, con sus primeras series basadas en la arquitectura Intel Xe, bajo la familia Arc Alchemist.

AMD se ha atrevido a romper el molde en varias ocasiones. Un ejemplo claro es el uso de HBM (High Bandwidth Memory), un tipo de memoria gráfica con un ancho de banda muy superior a la tradicional GDDR, pero también considerablemente más cara y compleja de integrar. Aunque no se ha convertido en el estándar, marcó un antes y un después en la forma de entender el cuello de botella de las memorias de vídeo.

En el apartado de experiencia de juego, las tarjetas Radeon se han ganado una buena reputación entre muchos usuarios por ofrecer de forma gratuita y estandarizada la tecnología FreeSync, y frente a ella están tecnologías de sincronización como G-Sync. Este sistema de sincronización adaptativa alinea la frecuencia de refresco del monitor con los FPS generados por la GPU, reduciendo tearing y stuttering, y se ha popularizado enormemente gracias a la gran cantidad de monitores compatibles disponibles en el mercado.

NVIDIA, por su parte, ha apostado fuerte por tecnologías como el Ray Tracing en tiempo real, que transforma la iluminación, las sombras y los reflejos de los juegos compatibles para acercarlos más a un comportamiento físico realista. Aunque supone un impacto notable en el rendimiento, combinado con técnicas de reconstrucción de imagen como DLSS ha marcado una diferencia clara frente a generaciones anteriores.

El desembarco de Intel con sus GPUs Arc Alchemist no ha sido precisamente un camino de rosas. El modelo Intel Arc A380, por ejemplo, ha sido criticado por contar con numerosos fallos de software y ofrecer tasas de fotogramas bajas o incluso injugables en algunos títulos. A esto se suma que, sin una optimización cuidadosa del driver, sus GPUs pueden perder alrededor de un 15% de rendimiento en benchmarks como 3DMark TimeSpy, algo que ha lastrado su imagen entre los entusiastas.

Cómo se clasifican las tarjetas gráficas por nombres y números

Con tanta variedad de modelos, una forma sencilla de orientarse es entender cómo se estructuran los nombres y numeraciones de las GPUs. En el caso de NVIDIA, suele haber varios dígitos en la denominación (por ejemplo, RTX 3060, RTX 4090, etc.). De manera general y a grandes rasgos, cuanto mayor es el número dentro de una misma generación, mayor es el rendimiento que ofrece esa tarjeta.

En NVIDIA, el primer dígito empezando por la izquierda indica normalmente la generación o familia a la que pertenece. Así, una GPU cuyo nombre empieza por 3 pertenece a una generación distinta a otra que empieza por 4, lo que suele implicar también un salto de arquitectura, eficiencia y prestaciones. Dentro de la misma generación, los dos últimos dígitos o combinaciones de letras (Ti, Super, etc.) marcan la gama: cuanto más alto, más potencia.

En el caso de AMD, el esquema es un poco diferente. Para clasificar sus GPUs es importante fijarse en el nombre que acompaña al número y que suele ir antes: Radeon RX 7700 XT, por ejemplo. Ese nombre comercial señala la generación, mientras que la numeración ayuda a situar el modelo dentro de la gama. Cuando nos encontramos GPUs que solo incluyen números y no un nombre tan claro, normalmente estamos ante modelos algo más antiguos, donde la lógica se asemeja más a la de NVIDIA.

Esta forma de nombrar ayuda a que, con un poco de práctica, sea posible reconocer de un vistazo si una tarjeta es de entrada, gama media, alta o entusiasta. Comparar generaciones y gamas es básico para evitar pagar de más por un modelo viejo o poco potente cuando, por un precio similar, puedes conseguir una opción más moderna y eficiente.

Precios al alza: memoria RAM, SSD y GPUs cada vez más caros

El mercado del hardware de consumo está viviendo una etapa complicada. Los precios de la memoria RAM están subiendo con fuerza, en buena parte porque los fabricantes están priorizando la producción de chips de memoria destinados a centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial, donde los márgenes son mayores que en el mercado doméstico.

Algo parecido ocurre con las tarjetas gráficas: los fabricantes de GPU han limitado la disponibilidad de los modelos de gama alta, y los precios han ido ascendiendo en consecuencia. A esto se suma que los SSD también sufren incrementos por la misma presión de la demanda en entornos profesionales, creando un escenario en el que montar un PC gaming potente empieza a resultar prohibitivo para muchos bolsillos.

Este encarecimiento generalizado complica mucho las decisiones de compra: por un lado tenemos gráficas punteras con tecnologías de última generación, pero por otro lado los presupuestos se disparan fácilmente si sumamos RAM rápida, almacenamiento NVMe y una GPU de gama media-alta o superior. Como resultado, muchos usuarios se ven obligados a recortar en una u otra parte o a posponer la actualización de su equipo.

Hasta que el sector recupere el equilibrio, hay una alternativa que está ganando peso: el gaming en la nube. Servicios de juego remoto basados en infraestructuras de NVIDIA o Microsoft permiten disfrutar de títulos exigentes sin necesidad de tener una GPU de última hornada en casa, pagando una suscripción que, para algunos perfiles de jugador, puede salir más a cuenta que invertir en un PC nuevo.

Por supuesto, no es una panacea: la experiencia depende mucho de la latencia, del ancho de banda y de la estabilidad de la red. En algunos géneros competitivos cada milisegundo cuenta, y ahí una GPU local sigue siendo la opción preferente. Sin embargo, para campañas, aventuras para un jugador o títulos menos sensibles al input lag, el cloud gaming ya es perfectamente viable y cada vez más habitual.

Con la evolución constante de la infraestructura de red y la expansión de tecnologías como la fibra y el 5G, todo apunta a que el juego en la nube será cada vez más relevante, sobre todo mientras el precio de las tarjetas gráficas siga jugando en contra del usuario medio. A la vez, obliga a NVIDIA, AMD e Intel a tener en cuenta no solo al jugador de PC tradicional, sino también a los grandes proveedores de servicios en la nube que se convierten en clientes clave.

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Rumores, filtraciones y próximas generaciones de GPUs

El mundillo de las tarjetas gráficas vive de la actualidad, pero también de los rumores sobre lo que está por venir. Una de las novedades más comentadas es la futura arquitectura Blackwell, que será la base de las GeForce RTX 50. Diversas filtraciones apuntan a que seguirá apostando por un diseño de chip monolítico, en lugar de dar el salto a configuraciones multi-chiplet en el segmento de consumo.

En esta próxima generación se espera que la hipotética RTX 5050 se convierta en una de las tarjetas más vendidas. El motivo no solo sería su rendimiento, sino también el hecho de que el resto de modelos de la familia, previsiblemente más potentes, podrían llegar con precios tan altos que la 5050 quedaría como la opción equilibrada para la mayoría de jugadores, mientras las demás se percibirían como «cuestan un riñón».

Mirando a la actual gama alta, se ha hablado mucho de que la GeForce RTX 4090 podría aparecer en dos variantes distintas, con consumos de unos 450 y 600 vatios. A eso se suman rumores de una versión tope de gama dentro de la familia NVIDIA Ada Lovelace con nada menos que 18.176 shaders y un TGP que rondaría los 800 vatios, cifras que muestran hasta qué punto se está estirando el límite del rendimiento bruto en la parte más alta del catálogo.

En el bando rojo también hay movimientos interesantes. Se ha filtrado que la Radeon RX 7950 XT podría incorporar hasta 512 MB de la llamada «caché infinita», una enorme cantidad de memoria caché que ayudaría a aliviar los cuellos de botella de ancho de banda y a incrementar el rendimiento en rasterización y resoluciones altas sin depender tanto de la memoria GDDR convencional.

La apuesta de Intel: Arc Alchemist hoy y Battlemage en el horizonte

Intel, que aún se encuentra consolidando su presencia en el mercado, está trabajando en un «refresco» de sus GPUs Arc Alchemist para intentar compensar el retraso acumulado del siguiente gran salto arquitectónico, conocido como Arc Battlemage. Este movimiento recuerda a las revisiones intermedias que en ocasiones hacen AMD y NVIDIA, mejorando frecuencias y eficiencia sobre una base ya conocida.

En el caso concreto de la familia actual, Intel ha mostrado demos de su modelo estrella, la Arc A770, moviéndose alrededor de los 2,5 GHz, con un consumo en torno a 190 vatios y margen de overclock que puede elevar la demanda de energía hasta los 285 vatios. A nivel de rendimiento, la compañía también ha compartido datos de la Arc 750, que en algunos escenarios llega a situarse hasta un 17% por encima de la RTX 3060 de NVIDIA.

Junto a estos modelos se han filtrado precios y especificaciones de toda la gama Arc: desde la A770 y A750 hasta la A580, A380 y A310. Esta familia cubre desde la gama media aspiracional hasta la entrada, con el objetivo de plantar cara tanto a las GeForce como a las Radeon en varios segmentos de precio. No obstante, la realidad es que la falta de pulido en los drivers y la dependencia de optimizaciones específicas para cada juego siguen siendo una barrera importante para muchos compradores.

Tanto es así que Intel ha llegado a precisar públicamente que no lanzará una Arc Alchemist A780 y que, de hecho, ese modelo nunca estuvo en sus planes oficiales, pese a los rumores que circularon durante meses. Esta aclaración refleja lo complicada que es la comunicación en un mercado donde las filtraciones alimentan expectativas que luego no siempre se cumplen.

La lucha en la gama media y de entrada: rendimiento, precio y decepciones

La batalla más intensa suele librarse en las gamas donde compra la mayoría de la gente, y ahí es donde afloran tanto joyas ocultas como modelos que se consideran una mala compra. Un caso ilustrativo es el de la GeForce GTX 1630, analizada por medios especializados como Hardware Unboxed, que la han catalogado como una opción poco recomendable debido a su relación rendimiento-precio frente a alternativas de AMD y a gráficas de segunda mano.

Comparativas como la de la GeForce GTX 1630 frente a la Radeon RX 6400 han mostrado que la propuesta de NVIDIA en este segmento puede quedar muy por detrás en rendimiento, a pesar de tener precios superiores en muchos mercados. Además, artículos que analizan el problema de la GTX 1630 señalan que su rendimiento se asemeja al de una veterana GTX 1050 Ti, pero con un coste mayor, algo difícil de justificar en pleno 2020 y pico.

En el terreno móvil y de versiones adaptadas, también se han visto configuraciones curiosas, como la RTX 3060 Mobile en versión de escritorio enfrentada a la RTX 3060 Mobile estándar, comparativas que ayudan a entender hasta qué punto el mismo nombre comercial puede encerrar realidades de potencia distintas según el diseño térmico y el límite de consumo de cada variante.

No todo son notas negativas: en el segmento medio surgen también opciones muy equilibradas y recortes de precio que, en el momento adecuado, hacen que un modelo aparentemente superado vuelva a ponerse interesante. Las rebajas puntuales y las promociones juegan un papel enorme en este rango, y es donde los usuarios más atentos pueden sacar más partido a su presupuesto.

Precios, recortes de producción y el auge del mercado de segunda mano

Otro fenómeno importante de la actualidad es el reajuste de precios tras el fin del boom de la minería de criptomonedas. Se ha llegado a ver cómo el precio de las tarjetas gráficas de segunda mano caía alrededor de un 50%, lo que ha animado a muchos usuarios a considerar la compra de GPUs usadas como una alternativa viable frente a los modelos nuevos, sobre todo cuando las diferencias de rendimiento no son enormes.

Al mismo tiempo, se han producido recortes de pedidos de chips a fabricantes como TSMC. Informes han apuntado a que NVIDIA reduciría sus pedidos de producción, algo que muchos han interpretado como una señal de menor demanda de las GeForce RTX 40 o una corrección tras haber sido demasiado optimistas con las previsiones iniciales.

Esta adaptación de la oferta ha venido acompañada de bajadas de precio en modelos de alta gama como las GeForce RTX 3090 Ti, RTX 3090, RTX 3080 Ti y RTX 3080 de 12 GB, acercándolas algo más a un perfil de entusiasta que, aun así, debe invertir una suma importante. Análisis específicos se han llegado a plantear si es buena idea comprar una RTX 3080 a su precio recomendado en el contexto actual, teniendo ya en el horizonte otras generaciones.

  Alternativas reales ante el encarecimiento de la memoria RAM

No solo NVIDIA ha ajustado. Empresas como TSMC han advertido de que los precios de GPUs y procesadores podrían encarecerse alrededor de un 9%, reflejando los mayores costes de producción y las inversiones necesarias en nuevas fábricas. Y en paralelo, vemos movimientos como la bajada drástica de la GeForce RTX 3090 Ti ante unas ventas por debajo de lo esperado, lo que revela que el mercado no siempre está dispuesto a pagar cualquier cifra por más FPS.

Memorias gráficas, nuevas arquitecturas y GPUs alternativas

La memoria de vídeo es otro frente en el que se libra la guerra del rendimiento. Fabricantes como Samsung han presentado chips de memoria GDDR6 capaces de alcanzar 24 Gbps, pensados para las GPUs de nueva generación. Este tipo de avances permite elevar el ancho de banda sin necesidad de recurrir a buses exageradamente anchos, algo que simplifica el diseño de las tarjetas y ayuda a controlar costes y consumos.

En el campo de AMD, se han revelado detalles técnicos de sus próximas arquitecturas. Por ejemplo, se ha mencionado que el GCD (Graphics Complex Die) de la GPU flagship AMD Navi 31 tendría un tamaño aproximado de 350 mm², una cifra que, puesta en contexto, muestra el nivel de complejidad y densidad de transistores que manejan estas soluciones de alto rendimiento.

Más allá de los gigantes clásicos, también empiezan a aparecer tarjetas gráficas alternativas procedentes de China, como la Glenfly Arise GT-10C0, con una potencia de cálculo en torno a los 1,5 TFLOPs. Aunque están todavía lejos de competir de tú a tú con las opciones de AMD o NVIDIA en el segmento gaming, representan un intento de diversificar la oferta y reducir dependencias tecnológicas, especialmente en determinados mercados.

En el ámbito móvil y embebido, ARM también mueve ficha con soluciones como la GPU Immortalis-G715, capaz de escalar hasta 16 núcleos y compatible con trazado de rayos. Este tipo de chips, orientados a dispositivos como smartphones y tablets, demuestra que el Ray Tracing y otras tecnologías avanzadas ya no son patrimonio exclusivo del PC de sobremesa y las consolas.

Rendimiento en rasterización, Ray Tracing y drivers: lo que de verdad importa

Al analizar las nuevas generaciones, uno de los puntos que más debate genera es la diferencia de rendimiento entre rasterización clásica y Ray Tracing. En el caso de las RTX 40 de NVIDIA, se ha señalado que la mejora en rasterización tradicional no será tan pronunciada como la ganancia en trazado de rayos, lo que indica un foco claro de la arquitectura hacia este tipo de cargas de trabajo.

Esto plantea un dilema interesante: muchos juegos siguen dependiendo sobre todo de la rasterización, así que el salto de generación puede sentirse desigual según el título o la configuración gráfica que uses. En juegos muy cargados de Ray Tracing la mejora será espectacular, mientras que en otros quizá se note menos, especialmente si ya vienes de una GPU potente de la serie anterior.

El papel de los drivers también es fundamental. Los ejemplos de las GPUs Intel Arc, que pierden alrededor de un 15% de rendimiento en 3DMark TimeSpy sin la configuración de driver adecuada, o los problemas de software reportados en modelos como la Arc A380, dejan claro que no basta con tener buen hardware; el soporte de software es crítico para aprovecharlo al máximo.

Benchmarks filtrados, como los primeros resultados en 3DMark de las Intel Arc A770M y A550M, y pruebas de rendimiento con distintas tarjetas gráficas, ayudan a hacerse una idea del potencial, pero hasta que no se pulen controladores y se optimizan juegos de manera constante, el rendimiento real puede quedarse lejos de lo prometido en papel. De ahí que muchos usuarios con experiencia prefieran esperar unos meses tras el lanzamiento de una nueva arquitectura antes de lanzarse a la compra.

Promociones, bundles de juegos y modelos específicos

Para hacer más atractivas sus tarjetas, algunos ensambladores recurren a bundles de juegos y promociones. Un ejemplo reciente es el de ZOTAC e INNO3D, que han ofrecido títulos como Ghostwire: Tokyo y Doom Eternal de regalo con la compra de modelos equipados con GPUs RTX 3080 o superiores. Este tipo de campañas pueden inclinar la balanza en favor de una marca determinada si estás dudando entre varias opciones similares.

Los anuncios de nuevos modelos también marcan el día a día de la actualidad del sector. Comunicados como el de GIGABYTE presentando sus tarjetas gráficas GeForce GTX 1630 son habituales, y suelen ir acompañados de detalles sobre sistemas de refrigeración propios, ligeros overclocks de fábrica y correcciones de diseño respecto a las especificaciones de referencia de NVIDIA.

A la vez, se realizan análisis en profundidad sobre si determinadas compras son o no recomendables en función del contexto. Preguntas como «¿es mala idea comprar una RTX 3080 al precio recomendado hoy?» son cada vez más comunes, porque el valor de una GPU no depende solo de su potencia, sino también de la proximidad de nuevas generaciones, de la caída del mercado de segunda mano y de lo que ofrezcan las alternativas de la competencia.

En general, la combinación de promociones puntuales, bajadas o subidas de precio, y la constante aparición de nuevos modelos hace que el mercado de las tarjetas gráficas sea especialmente volátil. Quien compra bien informado y con algo de paciencia puede ahorrar una cantidad considerable o acceder a un nivel de rendimiento superior por el mismo presupuesto.

Todo este torbellino de lanzamientos, subidas y bajadas de precios, nuevas arquitecturas, experimentos de Intel, avances en memoria y auge del juego en la nube dibuja un escenario en el que seguir las noticias de tarjetas gráficas se ha vuelto casi obligatorio para cualquiera que quiera montar o actualizar su PC sin tirar el dinero; entender quién fabrica qué, cómo se clasifican las GPUs, qué tecnologías aportan realmente valor y qué modelos están dando problemas en la práctica es la clave para tomar decisiones sensatas en un mercado cada vez más complejo y, a la vez, más fascinante para los amantes del hardware.

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