- El dragón Blackstar se desbloquea de forma permanente al avanzar la historia principal hasta el Capítulo 11 y completar la cadena de misiones clave.
- Su invocación se realiza desde el menú radial de monturas, pero es más fiable hacerlo en caída libre para evitar el bug que provoca caídas desde su lomo.
- Dispone de potentes ataques de fuego y gran movilidad aérea, pero solo puede usarse durante unos 15 minutos antes de entrar en un enfriamiento de una hora.
- Es una montura pensada para asaltos espectaculares y desplazamientos estratégicos, por lo que conviene reservarla para momentos concretos del juego.

Si has empezado Crimson Desert soñando con surcar Pywel montado en un dragón, no eres el único. Los tráilers, los gameplays y las capturas del juego dejan claro desde el minuto uno que estas bestias legendarias existen y que son mucho más que simple decoración del paisaje. Poder volar, escupir fuego y borrar campamentos enteros del mapa es una fantasía muy real… pero que tarda en llegar.
La mala noticia es que no vas a montar en dragón en las primeras horas de partida, ni hay truco mágico para adelantar ese momento. La buena, que el juego te lleva de forma natural hasta él a través de la historia principal, con un par de escenas absolutamente espectaculares y algún que otro truquillo para evitar bugs molestos a la hora de invocarlo. Vamos a ver, paso a paso y con todo lujo de detalles, cómo conseguirlo, cuándo se desbloquea de verdad y qué puedes hacer con él.
Cuándo puedes montar por primera vez en dragón en Crimson Desert
Lo primero que tienes que asumir es que el dragón no es un juguete del principio del juego, sino contenido de tramo final de la campaña. Hasta que no avances un buen puñado de capítulos no tendrás acceso real a una montura dracónica que sea tuya y que puedas llamar cuando quieras.
Tu primer gran contacto con un dragón llega en el Capítulo 9, durante la cadena de misiones Estrellas Fragmentadas. Esta parte de la historia te lleva a Urdavah, un majestuoso palacio donde comienza a intuirse que vas a poder relacionarte de verdad con una de estas criaturas colosales.
En este punto, la trama te conduce hasta la lanza clavada en Estrella Negra, el dragón en cuestión. Kliff debe extraer esa lanza y, al hacerlo, empieza una secuencia donde te tocará subirte a su lomo y purificarlo de una corrupción que lo está consumiendo. Es un momento muy vistoso, casi de cinemática jugable, que deja clarísimo que entre el protagonista y el dragón se crea un vínculo especial.
Antes de seguir, eso sí, el juego te pone un requisito muy claro: tienes que tener tu atributo de resistencia al menos al nivel 5. Si no has subido lo suficiente, te quedarás atascado y no podrás continuar con esta parte de la misión, así que conviene revisar ese detalle antes de lanzarte a por el dragón.
Tras esa primera interacción con Estrella Negra, aún no habrás ganado la montura como algo permanente. Has aprendido a aferrarte a su espalda y a resistir sus sacudidas, pero se trata más de una escena clave de la historia que de un desbloqueo definitivo. El juego se guarda el gran premio para más adelante, ya en el Capítulo 11.
Cómo se desarrolla la misión con Estrella Negra en el Capítulo 9
Una vez extraes la lanza durante Estrellas Fragmentadas, el siguiente paso es regresar al palacio de Urdavah. Al hacerlo, debería aparecerte una opción de interacción con el entorno que te permite “Esperar”. Seleccionarla hará que la historia avance y te llevará directamente a las almenas, donde el dragón se acercará de nuevo.
Desde esa posición elevada tendrás que planear en el momento justo para colocarte sobre la trayectoria del dragón. Cuando veas que pasa por debajo de ti, llega el momento de usar la Fuerza axiomática: esa habilidad te permite engancharte a su espalda y sujetarte a su cuerpo en pleno vuelo, dando comienzo a una pequeña secuencia de tensión.
Una vez encima de Estrella Negra, el juego te plantea un minidesafío de resistencia: el dragón intentará tirarte de su lomo con embestidas, sacudidas y movimientos bruscos. Tendrás que mantenerte firme, reaccionar a los avisos en pantalla y no perder el equilibrio mientras el animal se desespera por librarse de ti.
Cuando consigas aguantar el tirón, llega el momento clave: debes realizar un “palmeo cargado”, una acción especial con la que logras purificar al dragón y liberarlo de la corrupción que le atormenta. Es un gesto casi simbólico, una mezcla de mecánica y narrativa que sella el lazo entre Kliff y Estrella Negra.
Después de todo ese esfuerzo habrás completado una de las escenas más épicas del juego, pero toca rebajar expectativas: todavía no es tu montura definitiva ni puedes convocarla a voluntad. Por ahora, has hecho una buena obra y has aprendido la mecánica básica de montarte en un dragón, pero Crimson Desert se reserva el auténtico premio algo más adelante, cuando la historia ya roza su clímax.
Cuándo se desbloquea el dragón como montura permanente
Para que el dragón pase de ser un invitado puntual a convertirse en tu montura legendaria de confianza, tienes que continuar la campaña hasta el Capítulo 11. Es en este tramo donde se sitúa el verdadero desbloqueo del Blackstar Dragon como montura que puedes invocar siempre que su tiempo de reutilización te lo permita.
La misión clave aquí es Sombra Presagiadora (Foreboding Shadow en inglés), dentro de la línea principal del Capítulo 11. Antes de llegar a ella, completarás la misión Whispers in the Wind, donde el dragón tiene un papel absolutamente protagonista en una escena que, si te gustan los momentazos, no se te va a olvidar.
En esa parte de la historia, tu personaje realiza un salto al vacío desde una plataforma en el Abismo. Mientras caes, llamas a tu aliado dracónico y este se lanza para rescatarte en el aire. A partir de ahí se desencadena una gran secuencia de combate en el cielo, con un enfrentamiento muy vistoso que marca un antes y un después en tu relación con la criatura.
En paralelo, te tocará lidiar con la fortaleza voladora Flying Fortress Orbian y con la propia cadena de misiones Sombra Presagiadora. Durante estos eventos, hace acto de presencia Estrella Dorada, un temible dragón mecánico al que deberás plantar cara con la ayuda crucial de Estrella Negra. Es un combate duro y espectacular que sirve de examen final a tus habilidades.
Cuando logres superar ese tramo, vencer al jefe que aparece después de la batalla aérea y regresar al Nido del Valor, el juego te comunica por fin lo que estabas esperando: desde ese momento, el dragón pasa a estar disponible como montura legendaria permanente. A partir de aquí ya no se trata de una aparición puntual de la historia, sino de un compañero que puedes invocar cuando quieras, con las limitaciones que veremos más adelante.
Cómo invocar al dragón Blackstar sin errores
Una vez desbloqueado, el dragón se comporta igual que cualquier otra montura a la hora de llamarlo: lo invocas desde el menú radial de monturas. En mando, se hace pulsando hacia arriba en la cruceta; en teclado, manteniendo pulsada la tecla H y eligiendo el dragón en el menú circular.
En teoría, al seleccionarlo, el dragón sobrevuela la zona y tu personaje se engancha automáticamente a una de sus patas para terminar subido en su espalda. Es decir, debería ser un proceso bastante directo y limpio, sin demasiadas complicaciones ni necesidad de ajustar milimétricamente la posición.
El problema llega en la práctica: actualmente existe un bug o comportamiento muy molesto al invocarlo desde el suelo. Lo normal es que, aproximadamente la mitad de las veces, tu personaje acabe resbalando por la espalda del dragón y se caiga al vacío, a veces con resultado de muerte absurda. Incluso aunque el tutorial indique que solo necesitas pulsar el botón de montar cuando estés en su lomo, la realidad es que el sistema es mucho más tiquismiquis de lo que debería.
Durante las pruebas, se ha visto que la retícula de montaje es extremadamente sensible al posicionamiento y al timing. En muchos casos, aunque estés aparentemente bien colocado, el icono de montura aparece atenuado o no llega a activarse, lo que se traduce en caídas continuas desde la espalda del dragón, algo que termina desesperando a cualquiera.
La forma más fiable de evitar este fallo es cambiar por completo la forma en que lo invocas: hazlo siempre durante una caída libre. El truco más cómodo es usar el viaje rápido al Abismo, caminar hasta el borde de la zona, lanzarte al vacío y, una vez que tu personaje traspasa el límite del Abismo (es decir, ya estás cayendo hacia Pywel), llamar al dragón para que te recoja desde abajo.
Al hacerlo así, el juego hace que el dragón te “scoopée” desde debajo y te monte automáticamente, sin necesidad de pulsar nada más ni de acertar con una retícula caprichosa. Esta técnica también funciona si te lanzas desde precipicios altos o torres del mapa: la clave es estar en el aire y no dentro de la zona técnica del Abismo cuando lo invoques.
Controles básicos y ataques del dragón en combate
Una vez estés cómodamente instalado sobre su lomo, verás que el manejo del dragón es bastante intuitivo. Lo controlas con el mismo stick o teclas de movimiento con las que diriges a tu personaje, pero con libertad tridimensional para inclinarte hacia arriba, hacia abajo o a los lados en pleno vuelo.
En el apartado ofensivo, el dragón dispone de dos ataques principales basados en fuego. Por un lado, la clásica bola de fuego, un proyectil relativamente rápido que impacta en un área reducida pero muy concentrada, ideal para enemigos concretos o para rematar objetivos prioritarios que quieras borrar del mapa con precisión.
Por otro lado, cuenta con un devastador aliento de fuego continuo. Este ataque cubre una zona enorme frente al dragón, lo que lo convierte en la opción perfecta para barrer campamentos, grupos nutridos de enemigos o estructuras que quieras reducir a cenizas de una sola pasada. La sensación de poder que transmite este ataque es uno de los grandes atractivos de la montura.
No se queda ahí: en cuanto a movilidad, si pulsas el botón de esquiva dos veces seguidas mientras estás en el aire, el dragón ejecuta una especie de tonel lateral o giro evasivo. Además de quedar espectacular, este movimiento puede sacarte de un buen apuro si te encuentras rodeado de proyectiles o si un enemigo aéreo se te echa demasiado encima.
Como montura aérea, el dragón es perfecto para moverte rápidamente por el mundo de Pywel. Puedes pasar de un punto del mapa a otro en un suspiro, saltarte grupos enteros de enemigos si no te interesan o iniciar ataques desde posiciones ventajosas. Eso sí, como verás a continuación, Pearl Abyss ha decidido ponerle freno para que no se convierta en un “modo fácil” permanente.
Limitaciones, duración y salud del dragón
Por muy espectacular que sea, el dragón Blackstar viene con una larga lista de condiciones. La primera es su barra de vida propia, visible a la derecha del minimapa. No comparte salud con tu personaje: si el dragón recibe demasiado daño, se agotará su resistencia y terminará desplomándose, dejándote caer y forzando su tiempo de reutilización.
Además de la vida, la mayor restricción está en el tiempo máximo que puedes mantenerlo invocado. Cada vez que lo llamas, dispones de unos 15 minutos de uso efectivo. Pasado este periodo, aunque no lo hayan derribado en combate, el dragón se retirará y no podrás seguir volando con él hasta que se complete su enfriamiento.
Ese enfriamiento no es precisamente corto: tendrás que esperar aproximadamente una hora de tiempo real para poder volver a convocarlo. Este temporizador no se salta durmiendo ni esperando en el juego, porque está ligado al tiempo jugado. Es decir, es una limitación bien pensada para que no lo tengas siempre activo ni abuses de su enorme poder destructivo.
Otra limitación importante es que no puedes invocarlo dentro del Abismo. Aunque resulte tentador utilizarlo para recorrer esta extraña región o para ciertas misiones que transcurren en su interior, las reglas del juego lo impiden. De hecho, hay actividades de la propia historia que te piden usar al dragón justo después de desbloquearlo, pero ese uso viene “forzado” por la misión, no por una invocación normal.
Todo esto puede resultar algo frustrante, sobre todo cuando te acostumbras a su movilidad y a la sensación de poder que ofrece, pero también es cierto que esa escasez lo hace más especial. Saber que solo dispones de un cuarto de hora por sesión de vuelo y que luego vas a estar una hora sin él te invita a reservarlo para momentos clave: grandes asaltos, jefes concretos o secciones del mapa donde te venga de lujo atacar desde el aire.
Uso estratégico del dragón en el mundo abierto de Pywel
Con todas estas restricciones en mente, lo ideal es que planifiques cuándo y dónde vas a invocar al dragón. Usarlo “porque sí” mientras das vueltas sin objetivo claro suele acabar en 15 minutos malgastados que luego echas en falta cuando de verdad lo necesitas para un campamento difícil o una misión complicada.
El dragón brilla especialmente a la hora de arrasar campamentos enemigos de arriba abajo. Un par de pasadas con el aliento de fuego son suficientes para dejar medio sitio en ruinas, y si combinas eso con bolas de fuego dirigidas a objetivos prioritarios (arqueros, magos, artillería, etc.), prácticamente limpias la zona antes de que puedan reaccionar.
También resulta tremendamente útil como herramienta de movilidad. Si planificas bien la ruta, puedes encadenar varios objetivos de misión o de exploración en un solo vuelo, ahorrando mucho tiempo en desplazamientos terrestres. Eso sí, ten siempre en cuenta el temporizador de 15 minutos: cuando veas que se acerca al final, intenta aterrizar en un sitio seguro para no llevarte una sorpresa desagradable.
En combate, conviene no confiarse: por muy poderoso que sea, el dragón no es invulnerable. Si te enfrentas a enemigos con capacidad antiaérea, proyectiles o ataques de largo alcance, vigila de cerca su barra de vida y no dudes en utilizar sus maniobras evasivas para salir de la línea de fuego. Dejar que lo derriben significa perderlo antes de tiempo y comerte igualmente la hora de enfriamiento.
En definitiva, se trata de una montura pensada para momentos de impacto y situaciones espectaculares, no para ir siempre montado sobre ella de forma rutinaria. Entender esto es clave para sacarle todo el jugo sin que las limitaciones te amarguen la experiencia.
¿Merece la pena esforzarse por conseguir la montura del dragón?
Alcanzar el Capítulo 11 de Crimson Desert no es precisamente un paseo; la campaña es larga y tiene muchos desvíos posibles. Sin embargo, la recompensa de desbloquear al dragón Blackstar como montura es de las más satisfactorias del juego. No solo por lo espectacular que es, sino porque encaja muy bien con todo lo que has vivido con Kliff hasta ese momento.
Desde el primer encuentro en Urdavah hasta la gran batalla aérea sobre el Abismo, el juego se las apaña para que sientas que te has ganado de verdad el derecho a cabalgar un dragón. No es un simple premio porque sí, sino el resultado de haber acompañado a la criatura en su purificación, haber luchado a su lado contra Estrella Dorada y haber sobrevivido a un buen puñado de situaciones límite.
Más allá de lo narrativo, el dragón cambia la forma en la que te mueves y peleas en el mundo abierto. Aunque solo puedas usarlo en sesiones cortas y con una hora de descanso entre invocaciones, esos 15 minutos son lo bastante intensos como para dejarte con una sonrisa en la cara cada vez que lo llamas. Es de esas cosas que, cuando se acaban, te hacen decir “ojalá pudiera alargarlo un poco más”.
Si lo que buscabas era saber exactamente cómo y cuándo puedes montar en dragón en Crimson Desert, qué misiones necesitas completar y qué limitaciones tiene la montura, ya tienes todo lo necesario: avanza hasta el Capítulo 9 para vivir tu primer gran encuentro con Estrella Negra, continúa hasta el Capítulo 11 para superar la Flying Fortress Orbian y Sombra Presagiadora, y a partir de ahí planifica bien cuándo convocarlo para evitar bugs y aprovechar a tope cada minuto de vuelo. Cuando sobrevolar Pywel lanzando fuego se convierta en tu rutina de fin de misión, entenderás por qué este dragón se ha ganado a pulso su fama dentro del juego.