Windows 12: novedades, requisitos y todo lo que se sabe

Última actualización: abril 6, 2026
  • Windows 12 se centrará en la inteligencia artificial y en una arquitectura modular CorePC para ofrecer más seguridad, rapidez y personalización.
  • Los requisitos previstos aumentan respecto a Windows 11, con 8 GB de RAM como base, SSD recomendado y NPU de 40 TOPS para las funciones de IA más avanzadas.
  • La actualización desde Windows 11 probablemente será gratuita, mientras que parte de las capacidades de IA podrían estar ligadas a un modelo de suscripción adicional.
  • Se espera un fuerte impulso a ARM, una interfaz renovada con barra de tareas flotante y una integración más profunda con móviles y servicios en la nube.

Windows 12 novedades

Windows 11 lleva ya unos años entre nosotros, pero todo apunta a que Microsoft tiene muy avanzado el camino hacia su próximo gran sistema operativo. Aunque todavía no hay un anuncio oficial, los rumores, filtraciones y pistas del programa Insider dejan bastante claro que la compañía ya trabaja a fondo en un sucesor directo centrado en IA, modularidad y mejor soporte para ARM, al que todo el mundo se refiere ya como Windows 12.

Fecha de lanzamiento de Windows 12 y hoja de ruta prevista

Windows 12 sistema operativo

A día de hoy, Microsoft no ha confirmado ni siquiera el nombre oficial del nuevo sistema, pero prácticamente todas las fuentes coinciden en que Windows 12 llegará sincronizado con el final del soporte de Windows 10 y con el impulso definitivo a los PC con IA. En varias filtraciones internas, compilaciones del canal Canary y Dev, y reportes de medios como ZDNet, Windows Central o PCWorld, aparece el nombre en clave «Hudson Valley», que muchos asocian a esta futura versión.

Hay cierta disparidad en las fechas estimadas. Algunas fuentes más optimistas sitúan el lanzamiento en octubre de 2025, justo cuando Windows 10 deja de recibir actualizaciones de seguridad para el usuario doméstico. Otras hablan de una ventana entre finales de 2026 y principios de 2027, especialmente a la vista de que Microsoft ha ido metiendo gran parte de las novedades de IA en Windows 11 24H2, 25H2 y siguientes, retrasando así el salto a un número de versión nuevo.

En cualquier caso, lo que se repite una y otra vez es un patrón de despliegue ya conocido: primero builds de prueba en el programa Windows Insider, con acceso gradual a la nueva interfaz y a las funciones de IA más agresivas, y más adelante una versión final escalonada por oleadas a través de Windows Update. Se ha llegado a mencionar que las primeras versiones preliminares abiertas al gran público podrían verse durante 2025 o 2026, una vez que las compilaciones internas alcancen un grado de madurez suficiente.

También es relevante que, según varias filtraciones, Microsoft no abandonará Windows 11 de golpe. Lo lógico es que haya un periodo de convivencia entre Windows 11 y Windows 12, igual que ocurrió entre Windows 10 y Windows 11, con actualizaciones de seguridad y parches mensuales para ambos, pero con las novedades más ambiciosas reservadas para el nuevo sistema.

Novedades clave de Windows 12: IA, diseño y enfoque modular

Si hay algo en lo que coinciden prácticamente todas las fuentes es en que la inteligencia artificial va a ser el eje central de Windows 12. ZDNet habla directamente de un sistema «agentivo», es decir, un Windows que no se limita a ejecutar órdenes, sino que analiza el contexto, sugiere acciones, automatiza tareas y se integra en cada rincón del sistema operativo. Copilot dejaría de ser solo un panel lateral para convertirse en una capa profunda del propio escritorio.

Esto se traducirá en funciones como resúmenes automáticos de contenido, búsqueda semántica avanzada, traducción en tiempo real, recordatorios contextuales del tipo Recall y generación de textos, imágenes o código sin tener que abrir aplicaciones externas. Gran parte de estas capacidades se ejecutarían en local, gracias a las nuevas NPU de más de 40 TOPS que traen consigo las últimas generaciones de procesadores Intel Core Ultra, AMD Ryzen AI y Qualcomm Snapdragon X.

A nivel visual, casi todos los rumores señalan un salto evidente respecto al diseño de Windows 11. Se espera una barra de tareas flotante, similar a la de macOS, con menús reorganizados, widgets desacoplados de la propia barra y un lenguaje de diseño Fluent actualizado, con más transparencias, sombras suaves y elementos flotantes. Se habla también de fondos de pantalla animados e interactivos, una pantalla de bloqueo renovada y un centro de notificaciones más limpio y personalizable.

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Otro cambio de calado será la forma en que el sistema se construye por dentro. Aquí entra en juego CorePC (a veces mencionado como CoreOS), una arquitectura modular que permite dividir Windows en capas bien definidas: un núcleo de solo lectura protegido, particiones separadas para sistema y datos de usuario, y módulos opcionales que los fabricantes podrán añadir o quitar según el tipo de dispositivo. Con esto se busca mayor seguridad, menos corrupción de archivos, actualizaciones más rápidas y la posibilidad de personalizar Windows 12 para PCs, tablets, convertibles o incluso consolas portátiles basadas en hardware de PC.

En paralelo, Microsoft estaría reforzando al máximo su apuesta por procesadores ARM. Con Windows 11 ya se ha visto un empujón importante a esta arquitectura, pero Windows 12 iría un paso más allá con emuladores más eficientes (como Prism), mejor estabilidad y más aplicaciones compiladas de forma nativa para ARM. El objetivo final es alcanzar una paridad real entre ARM y x86, de forma que el usuario no tenga que preocuparse de si su app es de 32, 64 bits o ARM: el sistema se adapta y listo.

Requisitos mínimos y versiones con y sin IA avanzada

En cuanto a requisitos de hardware, no hay todavía información oficial, pero la tendencia es bastante clara. Teniendo en cuenta lo que pide Windows 11 (TPM 2.0 obligatorio, CPU de 64 bits, 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento) y los requisitos de los PC Copilot+, los analistas prevén que Windows 12 subirá el listón, sobre todo en memoria, almacenamiento y capacidades de IA.

Varios escenarios coinciden en que la configuración mínima razonable para el nuevo sistema pasaría por 8 GB de RAM como base, dejando los 4 GB como algo ya insuficiente para el tipo de cargas de trabajo actuales. En almacenamiento, se habla de mínimo 64 GB, pero con fuerte recomendación de 100 a 256 GB en SSD, especialmente si se quieren aprovechar funciones como CloudPC, Recall o indexaciones semánticas locales intensivas en datos.

El procesador seguiría siendo de 64 bits (x86 o ARM), pero algunas filtraciones concretan que el corte práctico podría estar en Intel de 8ª generación o superior y AMD Ryzen 3000 en adelante, de cara a garantizar compatibilidad con las últimas instrucciones y ofrecer un rendimiento decente con la IA integrada. La GPU tendría que ser compatible con DirectX 12, algo ya habitual en prácticamente cualquier PC moderno.

El gran punto de fricción está en la NPU (Neural Processing Unit). Para las funciones más avanzadas de Copilot+ e IA en local, muchas fuentes aseguran que Microsoft exigirá una NPU con al menos 40 TOPS de rendimiento. Eso dejaría fuera a una enorme cantidad de equipos actuales, de ahí que se hable de que podrían existir dos ediciones de Windows 12: una «agentiva» con todo el despliegue de IA y requisitos altos (NPU + 16 GB de RAM + SSD de 256 GB) y otra versión más ligera, sin IA o con IA muy básica, pensada para hardware más modesto.

Esta bifurcación ya se ha mencionado en varios análisis: una versión premium con IA avanzada y otra estándar sin NPU obligatoria. Evidentemente, esto podría incrementar la fragmentación del ecosistema, pero Microsoft lleva años lidiando con escenarios similares desde que apostó por el modelo de «Windows como servicio», con múltiples ediciones y ramas de actualización.

Modelo de licencias, posible suscripción y actualización desde Windows 11

Otro tema que genera mucha conversación es cómo va a monetizar Microsoft todas estas novedades. Hay teorías bastante sólidas que apuntan a que Windows 12 mantendrá la base de licencia clásica (Home, Pro, Enterprise, etc.), pero añadirá capas de funcionalidades premium de inteligencia artificial bloqueadas tras una suscripción mensual, similar a lo que ya ocurre con Microsoft 365.

La idea que se baraja es que el sistema base se pueda usar sin pagar nada más allá de la licencia, pero que ciertas capacidades de IA avanzadas queden vinculadas a una cuota entre 10 y 20 euros al mes. Hablamos de funciones como analítica de productividad profunda, automatizaciones complejas, modelos generativos de alta calidad en local o herramientas empresariales potentes. De este modo, el usuario doméstico seguiría teniendo un sistema plenamente funcional, pero quien quiera exprimir al máximo la IA tendría que pasar por caja.

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En cuanto al precio de la licencia en formato tradicional, no hay cifras oficiales, pero lo lógico es que Windows 12 Pro se mueva en una horquilla similar a Windows 11 Pro, que ronda de forma oficial entre unos 259 y 399 euros según región y canal. Las tiendas de licencias de terceros ya se preparan para ofrecer claves con descuentos importantes respecto al PVP de Microsoft, igual que ocurre con las versiones actuales.

Respecto a la actualización desde versiones anteriores, todas las apuestas apuntan en la misma dirección: los usuarios con una licencia válida de Windows 11 podrán actualizar gratuitamente a Windows 12, siempre que su equipo cumpla los requisitos. Es exactamente el mismo modelo que vimos al pasar de Windows 10 a Windows 11, y tiene todo el sentido si lo que quiere Microsoft es acelerar la adopción del nuevo sistema y dejar atrás rápidamente las versiones sin IA integrada.

Para quienes todavía siguen anclados en Windows 10, el panorama es más delicado. A partir de octubre de 2025, Windows 10 se queda sin parches de seguridad en el canal normal, quedando solo un programa de soporte extendido de pago enfocado a empresas. Por eso se insiste tanto en que, si aún estás en Windows 10, la mejor jugada ahora mismo es subirte a Windows 11 Pro, disfrutar del soporte hasta al menos 2031 y, llegado el momento, dar el salto a Windows 12 mediante una actualización gratuita si tu hardware lo permite.

Arquitectura CorePC, seguridad y actualizaciones

Más allá de lo que se ve en pantalla, Windows 12 traerá un rediseño profundo de cómo se organiza el sistema por dentro. CorePC —o CoreOS, según algunas fuentes— plantea un modelo modular en el que el sistema se divide en bloques independientes: un núcleo sellado de solo lectura, capas de servicios, aplicaciones del sistema y datos de usuario, todo separado en particiones diferentes.

En la práctica, esto permite cosas muy interesantes. Por ejemplo, actualizaciones mucho más rápidas y menos invasivas, al estilo de lo que ya vemos en Android o en ChromeOS, donde se actualiza solo la parte necesaria y se reduce la probabilidad de que algo se rompa. También hace posible restablecer el sistema de fábrica en cuestión de minutos, sin tocar los datos del usuario y sin depender tanto de instalaciones limpias manuales desde una unidad externa.

A nivel de seguridad, la compartimentación de CorePC facilita que determinados componentes críticos no sean accesibles ni modificables por el usuario ni por el malware, reduciendo el impacto de infecciones y fallos de configuración. Esto se suma a lo que ya aporta TPM 2.0, el arranque seguro UEFI y tecnologías como BitLocker, que seguirá siendo un pilar importante en las ediciones Pro y Enterprise.

Los fabricantes de equipos también salen ganando con este enfoque, ya que podrán adaptar Windows 12 a las necesidades específicas de cada dispositivo: versiones ultraligeras para portátiles de entrada, ediciones ajustadas para consolas portátiles o configuraciones reforzadas para estaciones de trabajo y entornos corporativos. Incluso se ha hablado de un posible «Windows 12X» centrado en la Microsoft Store y más cerrado a la instalación de apps externas, algo similar a lo que se intentó con Windows 10X, aunque sigue habiendo muchas dudas sobre su viabilidad.

Por último, Microsoft mantendrá la filosofía de Windows como servicio. Esto significa que Windows 12 seguirá recibiendo grandes actualizaciones de forma periódica, primero en el canal Insider (para pulir errores y mejorar calidad) y luego en el canal general, llegando de manera gradual a los usuarios. Muchos esperan que, tras los tropiezos de calidad de algunas actualizaciones de Windows 11, la compañía sea mucho más cuidadosa con las pruebas y despliegues de Windows 12.

Integración con ARM, dispositivos móviles y servicios en la nube

Uno de los grandes retos que Microsoft quiere afrontar con Windows 12 es la unificación de la experiencia entre arquitecturas x86 y ARM. Con Windows 11 ya se ha avanzado bastante, pero aún hay lagunas de compatibilidad y rendimiento. La hoja de ruta filtrada para el nuevo sistema habla de un soporte ARM mucho más sólido, con un emulador Prism mejorado y más aplicaciones recompiladas de forma nativa para esta arquitectura.

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Esta apuesta está muy ligada a los nuevos portátiles con chips ARM de alto rendimiento, que prometen gran autonomía y potencia suficiente para ejecutar modelos de IA en local gracias a sus NPUs. Windows 12 se diseñaría desde el principio pensando en este tipo de dispositivos, ofreciendo optimización energética, menos consumo de batería y una experiencia casi indistinguible de la de un PC tradicional con procesador x86.

En paralelo, se espera una integración mayor con móviles Android e iOS. La actual app «Enlace Móvil» (antigua Your Phone) podría recibir un importante lavado de cara, ampliando la compatibilidad con más marcas, mejorando el mirroring de pantalla y permitiendo cosas tan prácticas como usar una tablet como segunda pantalla o arrastrar archivos al móvil directamente desde el Explorador. Todo ello, claro, muy apoyado en la nube de Microsoft y en su ecosistema de servicios.

Los rumores también hablan de un sistema de mensajería renovado que podría unificar lo que hoy cubren Teams y Skype, con una experiencia más simple para el usuario doméstico pero manteniendo las funciones corporativas donde haga falta. A eso se sumaría una búsqueda más potente y bien integrada con OneDrive, de forma que puedas acceder a tus documentos, configuraciones y apps desde cualquier dispositivo conectado con tu cuenta.

La nube jugará un papel fundamental asimismo en conceptos como CloudPC, que permitirían ejecutar parte de tu escritorio o tus apps pesadas en servidores remotos, algo especialmente útil para dispositivos de gama media o baja. No obstante, todo indica que Windows 12 intentará equilibrar bien lo local y lo remoto, apoyándose en la NPU para que muchas tareas de IA funcionen incluso sin conexión a Internet.

Qué hacer hoy: preparar tu PC para el salto a Windows 12

Aunque Windows 12 todavía no tiene fecha oficial, tiene bastante sentido ir preparando el terreno para una transición lo más suave posible. Varios analistas y tiendas especializadas coinciden en un mensaje claro: no merece la pena «congelarse» esperando; lo inteligente es pasar ya a Windows 11 si sigues en Windows 10

El primer paso es comprobar que tu PC dispone de TPM 2.0 y arranque seguro UEFI activados en la BIOS, ya que son requisitos que se mantendrán sí o sí. Después, conviene revisar memoria y almacenamiento: si tienes menos de 8 GB de RAM o sigues con un disco mecánico, una ampliación de RAM y el salto a SSD te darán una mejora inmediata hoy y, de paso, te prepararán para Windows 12.

Si estás pensando en comprar un ordenador nuevo, la recomendación es ir directamente a equipos con al menos 16 GB de RAM y procesadores con NPU integrada, como las últimas generaciones de Intel Core Ultra, AMD Ryzen AI o Qualcomm Snapdragon X. Eso garantiza compatibilidad con las funciones más interesantes de Windows 12 y te evitará quedarte corto de hardware en pocos años.

Por último, es importante mantener Windows 11 siempre actualizado a la última versión estable (24H2, 25H2 o posterior), ya que muchas de las funciones de IA que se prueban ahora servirán como base directa de lo que veremos en Windows 12. Microsoft ya ha usado este enfoque: probar características de futuro en la versión actual para reducir riesgos en el momento del gran lanzamiento.

Con todo este panorama, queda claro que Windows 12 apunta a ser un salto importante hacia un sistema operativo más inteligente, seguro y adaptado al hardware moderno, pero también más exigente y posiblemente ligado a nuevos modelos de suscripción para sus capacidades de IA más potentes. Quien tenga un PC relativamente reciente y dé el paso a Windows 11 lo tendrá mucho más fácil para subirse a este tren cuando por fin llegue, mientras que los equipos más antiguos quizá tengan que quedarse en versiones previas o valorar una renovación de hardware si quieren disfrutar de todo lo que promete la próxima generación de Windows.

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