ENCRyM, la universidad mexicana de la restauración del patrimonio

Última actualización: febrero 22, 2026
  • La ENCRyM es una universidad del INAH, pionera mundial en la licenciatura en Restauración y referente en conservación del patrimonio cultural.
  • Su formación combina talleres prácticos con patrimonio original, ciencias aplicadas y una sólida base teórica y ética en restauración.
  • Desarrolla líneas de investigación sobre materiales, técnicas, historia social de los bienes culturales y conservación de acervos documentales.
  • Con una fuerte vocación social, impulsa la difusión, la vinculación y la definición de criterios y normativas para la preservación del patrimonio.

ENCRyM universidad

La Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) es uno de esos lugares que cambian la vida de quienes pasan por sus aulas: una universidad pequeña, muy especializada y con un impacto enorme en la protección del patrimonio cultural de México y de buena parte de Latinoamérica. Si alguna vez te has preguntado quién cuida las obras de arte, los libros antiguos, las esculturas policromadas o los objetos arqueológicos que cuentan la historia de un país, aquí tienes gran parte de la respuesta.

A lo largo de este artículo vamos a recorrer con detalle qué es la ENCRyM, cómo surgió, en qué forma a sus estudiantes, qué investiga y cuál es su papel en la difusión del patrimonio cultural. También veremos cómo es su licenciatura en Restauración, cuáles son sus líneas de investigación y qué tipo de perfil buscan en sus aspirantes. Todo ello con un lenguaje cercano, pero sin perder el rigor que una institución de este nivel se merece.

Qué es la ENCRyM y por qué es una universidad única

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La Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete” es una institución de educación superior adscrita al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organismo dependiente de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Desde sus inicios se ha especializado en la formación de profesionales dedicados a la conservación, restauración, investigación y difusión del patrimonio cultural, tanto mueble como inmueble.

Con reconocimiento internacional desde sus primeros pasos, la ENCRyM comenzó a funcionar en 1968 bajo el amparo de la UNESCO, convirtiéndose en la primera universidad del mundo en ofrecer una licenciatura formal en Restauración. Este hecho la colocó de inmediato como un referente, sobre todo en América Latina, a la hora de preparar especialistas con una visión crítica, creativa, ética y con una fuerte responsabilidad social.

En la actualidad, la escuela se mantiene como un centro universitario de referencia para la conservación, la restauración, la museología y la museografía. Su filosofía se apoya en una formación interdisciplinar, que integra conocimientos históricos, antropológicos, científicos, técnicos y artísticos. No se trata solo de “arreglar” objetos, sino de comprenderlos en profundidad, respetar su historia y garantizar que puedan ser transmitidos a las generaciones futuras.

Además de la licenciatura en Restauración, la ENCRyM ofrece diversos posgrados, cursos y diplomados relacionados con el patrimonio cultural, lo que la convierte en un espacio académico muy especializado donde conviven líneas de trabajo teóricas, prácticas y de investigación aplicada. Todo ello dentro de una comunidad pequeña, con cupos reducidos, lo que permite una atención muy cercana al estudiantado.

La misión de la institución se resume en formar profesionales, generar conocimiento y desarrollar actividades académicas que contribuyan al estudio, a la conservación-restauración y a la difusión del patrimonio cultural, siempre desde una perspectiva interdisciplinaria, de desarrollo humano y con un fuerte compromiso con la responsabilidad social.

Breve historia de la ENCRyM y su vínculo con el exconvento de Churubusco

La historia de la ENCRyM está íntimamente ligada al exconvento de Churubusco, un complejo histórico ubicado en la zona de San Diego Churubusco, en la actual alcaldía Coyoacán de la Ciudad de México. Este edificio se remonta al siglo XVI, cuando fue fundado por la orden franciscana en un espacio anteriormente ocupado por los misioneros dieguinos o descalzos.

En este entorno se fue levantando un conjunto monumental que incluía una iglesia dedicada a Santa María de los Ángeles, distintos claustros, celdas, huertas y jardines. Con el paso de los siglos, el lugar se vio envuelto en varios episodios clave de la historia mexicana, como la batalla de 1847 durante la intervención estadounidense, donde el Ejército Mexicano y el batallón irlandés de San Patricio resistieron en este punto estratégico.

Tras las Leyes de Reforma (1855-1863), el antiguo convento dejó de cumplir funciones religiosas y, ya en el siglo XX, se transformó en el Museo de las Intervenciones, establecido en 1921. Este cambio marcó un primer paso hacia la vocación cultural del recinto, que con el tiempo se consolidaría como un espacio clave para la conservación del patrimonio.

En los años sesenta del siglo XX, el edificio volvió a tener un papel protagonista, esta vez en el ámbito educativo. Entre 1966 y 1968 se creó el Centro Regional de Conservación en el exconvento de Churubusco, bajo el auspicio conjunto del INAH y la UNESCO. En ese periodo se iniciaron cursos intensivos de restauración que sentarían las bases de la futura ENCRyM.

Estos primeros cursos fueron dirigidos por Manuel del Castillo Negrete, figura fundamental de la restauración en México, que años antes había fundado el Departamento de Catálogo y Restauración del INAH. La experiencia adquirida, el apoyo internacional y el contexto de profesionalización del campo culminaron con la institucionalización de la escuela y el diseño de un plan de estudios formal de cinco años, que obtuvo la autorización de la Secretaría de Educación Pública en 1977.

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En honor a su fundador, el centro adoptó el nombre de Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”, consolidándose como un referente educativo no solo en México, sino en toda América Latina. Con el tiempo, su labor se amplió: a la restauración de bienes muebles e inmuebles se sumaron áreas de museología, museografía, documentación y conservación de acervos documentales, así como programas de posgrado.

Un hito clave en esta trayectoria fue el convenio impulsado por Manuel del Castillo Negrete durante el gobierno de Adolfo López Mateos, que afianzó la colaboración con la UNESCO y dio respaldo internacional a la formación de restauradores en México. A partir de ese momento, la ENCRyM se consolidó como una precursora en la preparación de especialistas para la conservación del patrimonio cultural a nivel regional e internacional.

Formación académica: licenciatura, posgrados y enfoque educativo

La ENCRyM tiene como objetivo central formar profesionales de licenciatura y posgrado en conservación y restauración de bienes culturales, así como en museología y museografía, siempre desde una base antropológica, científica y artística. Esto implica que el alumnado no solo adquiere habilidades técnicas, sino también una sólida comprensión del contexto social e histórico de los objetos con los que trabaja.

La licenciatura en Restauración, con más de cinco décadas de historia, tiene una duración de cinco años organizados en 10 semestres. A lo largo del programa, las y los estudiantes combinan asignaturas teóricas, científicas y metodológicas con una intensa formación práctica en talleres, laboratorios y prácticas de campo. Es una carrera exigente que requiere constancia, paciencia y un fuerte interés por la cultura y la ciencia.

Uno de los rasgos más llamativos del plan de estudios es que se trabaja siempre con patrimonio original: piezas arqueológicas, obras artísticas, documentos, textiles, metales, pinturas murales, esculturas policromadas y muchos otros objetos procedentes de museos, colecciones del INAH, comunidades y zonas arqueológicas. No se utilizan simples réplicas de entrenamiento, lo que supone una gran responsabilidad, pero también una oportunidad de aprendizaje excepcional.

En el primer semestre, el alumnado cursa un laboratorio introductorio que les acerca al patrimonio cultural y a su valoración, utilizando distintas metodologías de estudio, técnicas de registro y análisis básico de materiales. A partir del segundo semestre, comienzan a intervenir directamente piezas específicas, por ejemplo cerámica prehispánica, siempre bajo la guía de profesorado con amplia experiencia académica y profesional.

Durante los 10 semestres, cada estudiante atraviesa 12 talleres o seminarios-taller obligatorios y optativos, en los que aprende a abordar distintos tipos de bienes culturales. Este enfoque escalonado permite que, poco a poco, se adquieran destrezas muy específicas al tiempo que se afianzan los principios teóricos y éticos de la restauración moderna.

Además de la licenciatura, la escuela ha desarrollado programas de posgrado y distintas propuestas de educación continua (cursos, diplomados, seminarios) que permiten actualizarse o especializarse en áreas concretas como la conservación de bienes inmuebles, la conservación de acervos documentales o la museología contemporánea. De este modo, la ENCRyM funciona también como un centro de referencia para profesionales ya formados que desean profundizar en su campo.

El proyecto académico se completa con la intención de conformar un centro de desarrollo de investigación, documentación, información y reflexión sobre la restauración y la museología. Esto significa que la ENCRyM no solo enseña, sino que genera conocimiento, establece criterios y participa en el diseño de normativas y metodologías aplicadas a la preservación del patrimonio cultural.

Plan de estudios de la Licenciatura en Restauración

La licenciatura en Restauración que ofrece la ENCRyM se caracteriza por integrar de manera equilibrada la teoría, la ciencia y la práctica. No es una carrera meramente “manual” ni exclusivamente teórica, sino un punto de encuentro entre las humanidades, las ciencias naturales y las técnicas de intervención sobre bienes culturales.

En el ámbito práctico, las y los alumnos cursan un conjunto de seminarios-taller obligatorios centrados en diferentes tipos de materiales y soportes. Entre ellos destacan los talleres de Cerámica, Textiles, Escultura Policromada, Pintura Mural y Pintura de Caballete, que cubren una gran variedad de objetos presentes en colecciones arqueológicas, históricas y artísticas.

Más adelante en la carrera, el alumnado elige entre los seminarios-taller de Metales y Papel para profundizar en la conservación de estos materiales específicos, que plantean retos muy distintos relacionados con la corrosión, la acidez, la fragilidad estructural o la interacción con el ambiente.

En los últimos tramos del plan de estudios, existe la posibilidad de seleccionar seminarios-taller optativos entre varias opciones: Instrumentos Musicales, Obra Moderna y Contemporánea, Material Bibliológico, Fotografía o Material Arqueológico. Esta elección permite adaptar parte de la formación a los intereses personales de cada estudiante y orientarse hacia determinados campos profesionales.

En paralelo a la formación en talleres, la ENCRyM pone mucho énfasis en las ciencias aplicadas a la restauración. Por ello se imparten asignaturas de Química y Biología enfocadas específicamente a los materiales patrimoniales: se estudian las propiedades físicas y químicas de los soportes, los procesos de deterioro, las reacciones frente a agentes externos y los métodos de análisis científico.

El componente teórico se refuerza con materias como Historia de los Bienes Culturales, Teoría de la Restauración y Metodologías de la Investigación. En ellas se abordan la evolución histórica de la conservación, las distintas corrientes teóricas, los debates éticos sobre la intervención y las herramientas para desarrollar proyectos de investigación en el ámbito patrimonial.

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Otro aspecto clave son las prácticas de campo, realizadas en museos, archivos, bibliotecas, comunidades y zonas arqueológicas dentro y fuera de la Ciudad de México. Estas salidas, que suelen hacerse varias veces al año, permiten que el alumnado trabaje in situ, enfrente condiciones reales y entienda que la conservación del patrimonio no se limita al taller, sino que se relaciona con contextos sociales, climáticos y logísticos muy diversos.

En suma, el plan de estudios está pensado para que las y los estudiantes desarrollen habilidades manuales muy finas, capacidad de observación, criterio científico y sensibilidad histórica. La restauración se concibe como una disciplina con metodología propia, alejada de la improvisación y del enfoque puramente estético o decorativo.

Proceso de admisión y perfil del estudiantado

El acceso a la licenciatura en Restauración de la ENCRyM está regulado por convocatorias periódicas que se publican con antelación. Por ejemplo, para la generación 2024-2029, la institución informó que el proceso de admisión se desarrollaría entre el 17 de abril y el 12 de julio de 2024, con el inicio de clases previsto para el 5 de agosto del mismo año.

Uno de los rasgos distintivos de esta escuela es que solo admite un grupo reducido de estudiantes cada año; se menciona un cupo aproximado de 28 plazas anuales. Esto garantiza un seguimiento cercano por parte del profesorado y facilita el trabajo en talleres, donde la atención personalizada es fundamental para aprender correctamente las técnicas de conservación y restauración.

Para postular es necesario contar con el bachillerato concluido y un promedio mínimo, que en la convocatoria citada se estableció en 7.5. Sin embargo, el ingreso no se decide únicamente en función de conocimientos teóricos generales, sino en base a diversas pruebas diseñadas específicamente para esta disciplina.

El proceso de admisión se divide en tres etapas principales: registro, evaluaciones y publicación de resultados. Durante las evaluaciones se valoran especialmente las destrezas motrices fina y gruesa, así como las habilidades de aprendizaje necesarias para desarrollarse como restaurador o restauradora: capacidad de análisis, observación detallada, paciencia, interés por la ciencia y la cultura.

Profesores y coordinadores de la carrera subrayan que no es imprescindible ser un gran dibujante o tener formación artística avanzada para ingresar. Lo que más se busca son personas curiosas, disciplinadas, creativas y con gusto por el trabajo minucioso, capaces de enfrentar procesos largos sin perder la concentración.

En palabras de docentes de la escuela, “el restaurador es como un detective”: debe reconstruir la historia de los objetos, entender por qué se han deteriorado, identificar los materiales utilizados y decidir la mejor forma de intervenir sin borrar las huellas del tiempo ni alterar su significado cultural.

Para quienes desean conocer mejor la escuela antes de presentarse, la ENCRyM ofrece charlas informativas y visitas guiadas a sus instalaciones, ubicadas en la calle General Anaya 187, colonia San Diego Churubusco, en Coyoacán, Ciudad de México. Estas actividades suelen complementarse con transmisiones en directo a través del canal de YouTube de la escuela y con materiales explicativos en línea.

De este modo, las personas interesadas pueden formarse una idea bastante clara sobre la vida académica, los talleres, los laboratorios y el tipo de proyectos que se llevan a cabo en la institución, lo que ayuda a tomar una decisión más informada sobre su vocación.

Restaurar no es reparar: ética, teoría y sentido de la profesión

Uno de los primeros aprendizajes que se transmiten en la ENCRyM es que “restaurar” y “reparar” no son sinónimos. Reparar puede significar simplemente devolver la función a un objeto, sin prestar demasiada atención a su historia, sus valores culturales o su contexto. Restaurar, en cambio, implica conservar y respetar esos valores, interviniendo lo mínimo necesario y con pleno conocimiento de causa.

La restauración moderna, tal y como se enseña en esta escuela, está fuertemente marcada por la reflexión teórica y la ética profesional. Un ejemplo histórico clave suele ser la gran inundación de Florencia en 1966, cuando miles de libros y obras de arte resultaron gravemente dañados. A partir de aquel desastre, se impulsó una nueva manera de entender la restauración, basada en la documentación detallada, la reversibilidad de los tratamientos y la prioridad de la conservación frente a la mera “belleza” aparente.

Docentes de la ENCRyM recalcan que para intervenir un objeto patrimonial es imprescindible conocer su materialidad, su proceso de fabricación, su trayectoria histórica y los factores que han provocado su deterioro. Sólo entonces es posible diseñar una intervención responsable, que prolongue su vida material y mantenga intactos sus valores simbólicos.

Un caso muy citado para ilustrar los peligros de las intervenciones inadecuadas es el famoso “Ecce Homo” de Borja, una pintura mural española que se volvió viral en 2012 tras un intento fallido de “restauración” llevado a cabo sin la formación necesaria. Este episodio se utiliza como advertencia sobre lo fácil que resulta destruir un bien cultural cuando no se respetan los principios básicos de la conservación.

En la ENCRyM se insiste en que la restauración no admite prisas ni soluciones improvisadas. Muchos procesos necesitan tiempo, observación prolongada y una planificación cuidadosa. Intervenir no significa “dejarlo como nuevo”, sino comprender el objeto en su totalidad: su pátina, sus cicatrices, las marcas del uso, todo aquello que forma parte de su historia.

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La satisfacción de esta profesión, según explican profesoras de la escuela, reside en participar activamente en la preservación de la memoria material de una sociedad. No solo se conserva el pasado, también se ayuda a comunidades y personas a mantener vivo su patrimonio presente, sus recuerdos y sus identidades a través de los objetos que los representan.

Investigación, líneas de trabajo y conservación de acervos

La función de la ENCRyM no se limita a la docencia. La escuela desarrolla diversas líneas de investigación vinculadas a la conservación, la restauración y la museología, que abarcan tanto aspectos técnicos como históricos, sociales y antropológicos del patrimonio cultural.

Entre sus principales líneas de investigación se encuentran los estudios históricos y sociales de los bienes culturales, que analizan la trayectoria de las piezas, sus usos en diferentes épocas, su significado para las comunidades y los procesos de resignificación que pueden sufrir a lo largo del tiempo.

También se trabajan en profundidad las teorías de la conservación y la restauración de los distintos patrimonios, revisando los debates internacionales, las cartas y convenios en materia de patrimonio, así como la aplicación de estos marcos conceptuales en contextos concretos como el mexicano y el latinoamericano.

Otra línea importante se centra en las herencias bioculturales y las tecnologías tradicionales. Aquí se estudian técnicas de producción de objetos, usos de materiales locales, saberes artesanales y formas de relación con el entorno que han sido transmitidos de generación en generación, y que muchas veces están en riesgo de perderse.

Desde un punto de vista más técnico, la ENCRyM aborda la investigación sobre técnicas, materiales y metodologías de creación e intervención de bienes culturales, lo que incluye el análisis de soportes, pigmentos, adhesivos, consolidantes, así como la evaluación de su comportamiento a lo largo del tiempo y bajo distintas condiciones ambientales.

La conservación de acervos documentales y la documentación en y para la conservación constituyen también un eje central de trabajo; por ejemplo, el archivo de televisión muestra cómo se preserva la memoria audiovisual. Aquí se estudian libros, manuscritos, archivos, fotografías y otros materiales gráficos, prestando especial atención a la estructura del libro, a las encuadernaciones, al papel y a las técnicas de impresión, así como a la forma en que toda esa materialidad revela información histórica.

En este sentido, especialistas de la ENCRyM subrayan que la materialidad de los libros y documentos es una fuente de conocimiento en sí misma: a través del tipo de papel, de la encuadernación o de los materiales empleados, se pueden deducir aspectos como el coste de producción, el público al que estaba destinado o el rol que ocupaba en la sociedad.

Otras líneas de trabajo abarcan la comunicación y vinculación social del patrimonio, la conservación preventiva, la gestión de proyectos de conservación y la museografía. Todo ello se refleja en proyectos académicos, tesis, exposiciones y colaboraciones con otros centros nacionales e internacionales.

Extensión, difusión y visión de futuro de la ENCRyM

Además de formar profesionales y desarrollar proyectos de investigación, la ENCRyM tiene un papel activo en la extensión universitaria y la difusión de la cultura. Esto se traduce en actividades abiertas al público, exposiciones, cursos para diferentes perfiles de usuarios, colaboraciones con comunidades y presencia constante en medios y redes sociales.

La misión institucional declara que la escuela contribuye al estudio, la conservación-restauración y la difusión del patrimonio cultural desde una perspectiva interdisciplinaria, priorizando el desarrollo humano y la responsabilidad social. No se trata solo de operar sobre objetos, sino de entender su importancia para quienes se reconocen en ellos.

Su visión a medio y largo plazo es la de consolidarse como una comunidad académica universitaria líder y de vanguardia en México y América Latina, capaz de innovar y transformar el campo del patrimonio cultural. Para ello se han definido líneas de trabajo estratégicas en formación, investigación, conservación-restauración, difusión y vinculación con otros sectores.

La ENCRyM participa también en el diseño de normativas, criterios y metodologías de preservación que influyen en la manera en que museos, archivos, bibliotecas y comunidades cuidan sus colecciones. Su experiencia y trayectoria la convierten en un interlocutor clave a la hora de tomar decisiones sobre intervenciones, planes de conservación preventiva y políticas culturales.

A través de sus canales oficiales —sitio web del INAH, redes sociales y el propio canal de YouTube de la escuela—, se difunden convocatorias, noticias, recorridos virtuales, materiales informativos y resultados de proyectos. Esta presencia pública refuerza la idea de que el patrimonio cultural no es un asunto exclusivo de especialistas, sino un tema que compete a toda la sociedad.

En definitiva, la ENCRyM se ha ido consolidando como un nodo fundamental en la red de instituciones dedicadas a proteger la memoria material y simbólica de México. Su trabajo combina formación de alto nivel, investigación rigurosa y acciones concretas sobre bienes patrimoniales reales, siempre con el objetivo de garantizar que estos sigan contando historias en el futuro.

Gracias a esta combinación de historia, rigor científico, práctica intensiva y compromiso social, la ENCRyM se ha ganado un lugar privilegiado como universidad especializada en conservación, restauración y museografía. Para quienes sienten curiosidad por los materiales, por las huellas del tiempo y por la forma en que los objetos guardan memoria, esta escuela ofrece una carrera con mucho sentido, en la que cada intervención suma un pequeño granito de arena a la preservación de la cultura común.