PlayStation 6 se iría más allá de lo previsto por la crisis de la memoria

Última actualización: febrero 16, 2026
  • Sony estaría estudiando retrasar PlayStation 6 hasta 2028 o 2029 por la escasez y el alto precio de la memoria RAM
  • La fiebre por la inteligencia artificial ha disparado la demanda de DRAM y otros chips, encareciendo drásticamente las consolas
  • PS5 alargaría su ciclo de vida en Europa mientras Sony asegura suministro de memoria al menos hasta finales de 2026
  • La nueva Xbox mantendría 2027 como objetivo tentativo, lo que dejaría a Sony entrando más tarde en la próxima generación

Consola PlayStation 6 retraso hasta 2028 o 2029

La próxima generación de consolas podría tardar bastante más de lo esperado en llegar a los salones europeos. Distintos informes, citando a fuentes conocedoras de la estrategia de Sony Group, apuntan a que la compañía japonesa se estaría replanteando el calendario de lanzamiento de su siguiente consola, la futura PlayStation 6.

En lugar de repetir el ciclo habitual de siete u ocho años entre generaciones, la empresa estaría valorando mover la nueva máquina a una ventana de estreno situada entre 2028 y 2029, rompiendo de lleno con la cadencia histórica de la marca PlayStation. La causa principal no sería un capricho de marketing, sino el impacto directo de la crisis global de memoria RAM y otros componentes clave.

Por qué Sony se plantea mover PlayStation 6 a 2028 o 2029

Según la información difundida por Bloomberg y otros medios especializados, la cúpula de Sony estaría analizando seriamente posponer el debut de PlayStation 6 más allá de 2027, fecha que se manejaba como horizonte lógico si se seguía el patrón de PS4 y PS5. Ahora, la hipótesis más repetida es que la consola se haga esperar hasta 2028, e incluso no se descarta un salto a 2029 si la situación de los componentes no mejora.

Las fuentes citadas, descritas como personas familiarizadas con los planes internos de la compañía, señalan que la principal preocupación es el coste descontrolado de la memoria DRAM. El sobreprecio actual haría inviable poner en el mercado una consola de nueva generación a un importe razonable para el gran público, sobre todo en territorios sensibles al precio como España o el resto de Europa.

En paralelo, también pesa el hecho de que el ciclo de vida de PS5 se ha visto alterado por las dificultades de suministro de los primeros años. La consola se lanzó en 2020, pero no empezó a venderse con normalidad hasta 2023 por los cuellos de botella de la pandemia. En la práctica, eso ha comprimido su vida comercial real y refuerza el argumento de estirar la generación actual antes de dar el salto.

Además, Sony ya habría trasladado a algunos socios que la prioridad a corto y medio plazo pasa por monetizar la base instalada de PlayStation 5 con grandes estrenos y servicios, retrasando la necesidad de un hardware totalmente nuevo hasta que el contexto industrial sea más favorable.

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Retraso en el lanzamiento de PlayStation 6 por crisis de memoria

La fiebre de la inteligencia artificial dispara la memoria y lo complica todo

El gran detonante de este movimiento es la actual fiebre por la inteligencia artificial y los centros de datos. Gigantes tecnológicos como Alphabet, Amazon, Microsoft u OpenAI están comprando cantidades masivas de chips de memoria para alimentar GPUs y aceleradores de IA de última generación, lo que está vaciando el mercado y tensionando la producción de fabricantes como Samsung, SK Hynix o Western Digital.

Este desequilibrio brutal entre oferta y demanda se traduce en que algunos tipos de DRAM han llegado a encarecerse hasta un 75 % en apenas unas semanas. Para una consola que pretenda ofrecer un salto técnico importante, con decenas de gigabytes de memoria unificada para CPU y GPU, el impacto en la hoja de costes es devastador.

En los rumores sobre las especificaciones preliminares de PlayStation 6 se habla de configuraciones con 30 GB de memoria RAM. Con el mercado actual, producir en masa un hardware con esa cantidad de DRAM supondría no solo un coste disparatado, sino también un problema logístico: Sony tendría muy difícil acaparar suficiente memoria sin agravar todavía más la escasez general.

A este sobrecoste en DRAM se suma el encarecimiento de otros elementos clave, como el almacenamiento SSD, el cobre, el aluminio o el estaño. Todo ello repercute directamente en placas, fuentes de alimentación y sistemas de refrigeración más complejos, empujando el precio final del producto a niveles que el consumidor medio europeo difícilmente podría asumir.

Ejecutivos del sector de semiconductores, como el CEO de Lenovo, Yang Yuanqing, o el responsable de Lam Research, Tim Archer, coinciden en que la presión sobre la cadena de suministro de memoria no es un bache temporal. Su previsión es que este escenario de tensión se mantenga, como mínimo, hasta el final de la década, precisamente la franja en la que Sony está situando ahora el lanzamiento de PS6.

Impacto en España y Europa: precios, calendario y estrategias

De materializarse este retraso, el efecto en mercados como el español y el europeo sería claro: PlayStation 5 y sus posibles revisiones seguirían siendo el centro del ecosistema PlayStation durante buena parte de la década. Sony ya ha reconocido que ha cerrado acuerdos para asegurar la memoria mínima necesaria y mantener la producción de PS5, como mínimo, hasta finales de 2026.

Mientras tanto, la compañía aprovecharía lanzamientos de gran peso, como Grand Theft Auto VI, para exprimir la base de usuarios actual y reforzar el negocio de software y servicios. Un éxito masivo de este tipo en PS5 contribuiría a justificar internamente el aplazamiento de PS6, ya que seguiría generando ingresos recurrentes sin necesidad de un hardware nuevo.

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El problema, de cara al consumidor europeo, es que el encarecimiento de componentes ya se ha hecho notar en los últimos años. PS5 ha sufrido varias revisiones de precio en distintas regiones, y otras marcas de consolas también han aplicado ajustes. Todo apunta a que, aunque Sony logre mantener a raya el PVP de sus modelos actuales, lanzar una nueva generación con especificaciones ambiciosas a un precio “popular” será mucho más complicado.

En este contexto, los analistas financieros señalan que el verdadero cuello de botella para Sony podría llegar a partir de 2027, cuando el impacto de los precios de la memoria empezaría a presionar seriamente los márgenes si se insiste en lanzar hardware más potente sin trasladar esos costes al usuario final.

Al mismo tiempo, el retraso obligaría a reajustar calendarios de desarrollo, campañas de marketing y acuerdos de exclusividad con estudios europeos, que tradicionalmente sincronizan sus grandes proyectos con la llegada de nuevas consolas para aprovechar el tirón inicial.

Impacto en Europa del retraso de PlayStation 6

Una generación extraña: PS5 se alarga y los juegos se encarecen

La generación actual ya venía siendo atípica por la pandemia y la falta de stock, y la crisis de memoria no hace sino reforzar esa sensación. con normalidad en tiendas europeas, lo que provocó que muchos jugadores se quedaran más tiempo del previsto en PS4 o se pasaran al PC, donde también se ha notado el alza de precios, pero con más opciones de configuración.

Este retraso acumulado ha tenido una consecuencia directa: se han vendido millones de consolas menos de PS5 y Xbox Series respecto a lo que se esperaba a estas alturas de la generación. Con una base instalada menor y más dispersa, precipitar un salto a PS6 en 2027 resultaría arriesgado, tanto para Sony como para los estudios que desarrollan producciones AAA cada vez más costosas.

En paralelo, los costes de producción de los grandes juegos han seguido subiendo, y las editoras están menos dispuestas a asumir riesgos en una transición de hardware incierta. Alargar el ciclo de PS5 hasta finales de la década permitiría rentabilizar mejor las inversiones en motores gráficos, herramientas y equipos, a la vez que se mantiene una plataforma suficientemente potente para mover los títulos que irán llegando.

Para el jugador europeo, eso se traducirá probablemente en más lanzamientos pensados para exprimir al máximo PS5 y PS5 Pro, versiones mejoradas de éxitos ya conocidos y, quizá, grandes franquicias guardando su “reinicio” para cuando la nueva consola esté lista.

En definitiva, la “generación PS5” podría prolongarse uno o dos años más sobre lo inicialmente previsto, tanto por la situación de la memoria como por la necesidad de dar margen a los desarrolladores para adaptarse a un entorno donde cada lanzamiento importante conlleva inversiones multimillonarias.

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La competencia: nueva Xbox para 2027 y movimientos de Nintendo

Mientras Sony ajusta sus planes, Microsoft seguiría apuntando al año 2027 para su próxima Xbox, de acuerdo con las filtraciones más recientes. Incluso así, algunos informes hablan de ese año como el “escenario más optimista”, ya que la propia consola recurriría a un APU de gama alta cuyo coste podría dispararse en el contexto actual.

Si Xbox consigue llegar al mercado en 2027 y PlayStation 6 se va a 2028 o 2029, la marca de Microsoft ganaría cierta ventaja temporal, algo que no se veía desde hace años en la batalla de las consolas. La duda es si esa primicia se traduciría realmente en una posición dominante, teniendo en cuenta que los precios elevados pueden frenar la adopción inicial y que la estrategia de Xbox está mucho más volcada en el ecosistema y los servicios.

Por su parte, Nintendo también está sufriendo el golpe del encarecimiento de la memoria. La llegada de Switch 2 y la necesidad de asegurar millones de tarjetas de almacenamiento dispararon el precio de las microSD Express, afectando tanto a la propia consola como a los juegos en formato físico, que en algunos casos son claramente más caros que sus equivalentes digitales.

Aunque el presidente de Nintendo, Shuntaro Furukawa, ha evitado confirmar una subida directa del PVP de la consola, la compañía sí admite que está revisando sus estrategias en función de la evolución del mercado y que no descarta ajustes en 2026 si el contexto de la RAM no mejora.

Este panorama deja a la industria del videojuego en una situación curiosa: todas las grandes marcas se ven condicionadas por la misma guerra por la memoria, pero cada una responde con tácticas distintas. Nintendo estudia cambios de precio, Microsoft intenta mantener su calendario y Sony optaría por retrasar su salto generacional, priorizando la estabilidad del negocio frente a la rapidez.

Futuro de PlayStation 6 y siguiente generación de consolas

Todo apunta a que la siguiente gran consola de Sony llegará más tarde y en un contexto mucho más complejo que el de generaciones anteriores, con la memoria DRAM en el centro de la ecuación. Si se cumplen las previsiones y PlayStation 6 no aparece hasta 2028 o 2029, Europa vivirá una generación de transición más larga, con PS5 aún como protagonista, una nueva Xbox tratando de adelantarse y Nintendo jugando su propia partida. En este escenario, los jugadores tendrán que acostumbrarse a ciclos más elásticos y a un mercado donde la tecnología ya no avanza solo al ritmo de las consolas, sino al compás marcado por la inteligencia artificial y sus enormes necesidades de chips.

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