- Pokémon Pokopia es un spin-off sandbox de vida y construcción en el que controlamos a un Ditto con forma humana que reconstruye un mundo en ruinas.
- Combina exploración, crafting, creación de hábitats y gestión de Pokémon, con campaña principal de 20-40 horas y mucho contenido postcréditos.
- Incluye un modo multijugador cooperativo de hasta cuatro jugadores, con islas compartidas, proyectos colaborativos y juego en la nube.
- Llega en exclusiva a Nintendo Switch 2 el 5 de marzo con versión europea en castellano, game key card y unos 10 GB de descarga.

Pokémon Pokopia se ha convertido en uno de los proyectos más comentados de la nueva Nintendo Switch 2. Lejos de repetir la fórmula clásica de combates y capturas, este spin-off apuesta por un enfoque más relajado y creativo, centrado en reconstruir un mundo devastado junto a los Pokémon, con una mezcla de simulador de vida, construcción por bloques y exploración pausada.
Aunque a simple vista pueda recordar a Animal Crossing o Dragon Quest Builders, las diferentes demos jugadas por la prensa europea en eventos como las oficinas de Nintendo en Frankfurt o el EUIC de Londres dibujan un título con personalidad propia. Pokopia busca ser un gran “cozy game” con la identidad de Pokémon muy marcada, pero también un sandbox profundo que puede absorber decenas —y quizá cientos— de horas.
Un spin-off de pago que se sale de lo habitual en Pokémon
Tras años en los que muchos derivados de la saga se han volcado en el modelo free-to-play con micropagos, Pokémon Pokopia supone el regreso a spin-offs de pago más tradicionales, construidos alrededor de una idea jugable potente y no tanto de la monetización continua. La apuesta, eso sí, no es precisamente pequeña: el juego llegará a la eShop y tiendas físicas con precio completo para Nintendo Switch 2, un movimiento que en el mercado actual no está exento de debate.
Varios medios que han probado el juego coinciden en que Pokopia no es tan simple como su apariencia pastel y minimalista podría hacer pensar. Bajo sus cubos de colores y su estética “monísima” se esconde un sistema de progresión con muchas capas: gestión de recursos, construcción de edificios, restauración de zonas icónicas y una relación constante con los Pokémon que habitan el entorno.
También sorprende su escala. Los avances describen a Pokopia como uno de los spin-offs más ambiciosos de la franquicia, muy lejos de la idea de “jueguecito menor” para cubrir el calendario. La sensación general es que se ha diseñado como un título grande, con vocación de durar y de convertirse en el lugar al que muchos jugadores vuelvan una y otra vez en Nintendo Switch 2.
Como cualquier experimento de este tipo, no todos los fans tradicionales de Pokémon van a encontrar aquí lo que buscan. No hay combates competitivos ni un foco central en “atraparlos a todos”. En su lugar, la propuesta gira alrededor de crear un espacio acogedor y funcional para convivir con los Pokémon, algo que puede enganchar especialmente a quienes disfrutan de juegos de construcción, personalización y ritmo lento.

Un mundo en ruinas, un Ditto muy peculiar y un tono más misterioso
Lejos del tono alegre y desenfadado de otros spin-offs, Pokémon Pokopia arranca en un escenario sorprendentemente sombrío. El protagonista es un Ditto que ha adoptado la forma de su antiguo entrenador humano, manteniendo siempre la icónica cara del Pokémon, lo que le da un toque cómico incluso en medio de la devastación. Este Ditto despierta en una especie de cueva o refugio y pronto descubre, de la mano del Profesor Tangrowth, que el mundo ha quedado prácticamente vacío de humanos.
El punto de partida sitúa al jugador en un entorno arrasado y silencioso, con pueblos icónicos como un devastado Pueblo Paleta. Hay ruinas, estructuras semiderruidas y paisajes llenos de maleza. Tangrowth explica que en el pasado humanos y Pokémon convivían en armonía, pero una serie de catástrofes ha reducido ese mundo a cenizas. Ahora, poco a poco, los Pokémon empiezan a regresar, y es Ditto quien tiene que liderar la reconstrucción.
La premisa juega con un misterio de corte casi postapocalíptico: ¿qué ha pasado con los humanos?, ¿por qué el mundo ha quedado en este estado?, ¿qué papel juega exactamente Ditto en todo ello? El juego no tiene prisa en responder a estas preguntas. La narrativa se va desplegando a fuego lento, a medida que restauramos zonas, ayudamos a los Pokémon y descubrimos pequeñas pistas repartidas por el escenario, en una línea que algunos periodistas comparan con el tono de Leyendas Pokémon: Arceus.
Este enfoque da a Pokopia un aire distinto dentro de la marca. No es solo un simulador de vida amable; hay una capa argumental con peso, apoyada en diálogos abundantes (sí, los Pokémon aquí hablan y se expresan mucho) y en situaciones que reflejan cómo estas criaturas se adaptan a un mundo que ya no reconocen. Para algunos probadores resulta raro ver a tantos Pokémon con líneas de diálogo tan explícitas, pero la localización al castellano, llena de chistes y modismos, parece aportar bastante gracia al conjunto.
En paralelo, el juego introduce nuevos Pokémon creados específicamente para Pokopia —como Musgorlax, Palidachu o Maestro Smeargle—, aunque de momento no se ha detallado a fondo qué papel exacto tendrán en la historia. La expectativa está en cómo su diseño y personalidad podrán dar textura propia al mundo y afectar a los objetivos, la progresión y la manera de interpretar cada zona.
Reconstruir hábitats: el corazón del bucle jugable
La idea central de la jugabilidad pasa por rehacer un mundo por bloques, literalmente, hábitat a hábitat. En lugar de capturar Pokémon, el jugador crea condiciones concretas en el escenario para atraerlos. Colocando determinados tipos de terreno, vegetación, rocas o elementos decorativos en patrones específicos, se generan hábitats que llaman la atención de ciertas especies.
Los ejemplos que ha mostrado la prensa son bastante gráficos: un pequeño cuadrado de cuatro casillas de hierba puede atraer a un Bulbasaur; colocar varias casillas de césped junto a un árbol y alguna flor puede traer Pokémon de tipo bicho; modificar la ribera de una playa y sumar rocas cerca del agua facilita la aparición de criaturas de tipo agua como Slowpoke; diseñar un saco de boxeo con materiales concretos puede invitar a que se pasen Pokémon de tipo Lucha.
Este sistema se gestiona a través de un Habitat Dex, una especie de enciclopedia donde se registran combinaciones, requisitos y desafíos asociados a cada hábitat. A medida que el entorno se restaura, sube un nivel general de “salud del mundo” que desbloquea nuevas mecánicas, recetas, construcciones y zonas. El juego anima, además, a experimentar sin miedo: muchas combinaciones pueden descubrirse por pura curiosidad, sin necesidad de encontrar antes la pista oficial.
Lo interesante es que los Pokémon no son meros adornos. Cada uno aporta habilidades funcionales asociadas a elementos como fuego, agua, construcción, reciclaje o fuerza bruta. Algunas se integran en el repertorio de Ditto —que puede imitarlas— y otras se utilizan llevando físicamente al Pokémon a la zona en la que es necesario, con comandos tipo “sígueme” para que, por ejemplo, un Charmander encienda una hoguera o un Timburr participe en la construcción de una tienda.
Las islas —o zonas— tienen dimensiones muy amplias y un grado de modificación casi total. Se puede cavar, allanar, plantar, levantar edificios, fabricar muebles y cambiar la composición del terreno casi sin restricciones, sabiendo que cualquier cambio se puede revertir después. Eso permite diseñar espacios muy personalizados, pero al mismo tiempo obliga a pensar si realmente estamos cumpliendo los patrones necesarios para atraer al tipo de Pokémon que buscamos.
Ditto como herramienta viva: habilidades, PP y transformaciones
En Pokopia, Ditto es a la vez protagonista y caja de herramientas andante. Al principio apenas sabe caminar e interactuar con objetos básicos, pero poco a poco va aprendiendo ataques de otros Pokémon que aquí funcionan como acciones del día a día. Pistola Agua de Squirtle sirve para regar campos y revivir la tierra seca; Látigo Cepa o Follaje de Bulbasaur permite generar hierba o vegetación en zonas desiertas; Cut o movimientos similares de Scyther se usan para cortar madera y abrir caminos; ataques equivalentes a Rock Smash ayudan a demoler rocas que bloquean el paso.
Estas acciones están ligadas a un sistema de PP que limita cuántas veces se pueden usar antes de necesitar reposo o recarga. Hay mejoras que amplían la cantidad de usos o reducen los tiempos de espera, de forma que con el avance de la partida Ditto se vuelve cada vez más eficiente y versátil a la hora de remodelar el entorno.
Con el progreso llega también uno de los aspectos más llamativos: las transformaciones completas en otros Pokémon para desplazamiento y exploración. En las demos se ha mostrado cómo Ditto puede convertirse en versiones cúbicas de criaturas como Lapras para surcar el mar o Dragonite para planear entre islas y alcanzar zonas elevadas, siempre manteniendo la inconfundible cara de Ditto, lo que añade un punto cómico constante al viaje.
Estas formas especiales no son solo un extra visual. Desbloquean rutas, recursos y tareas que de otro modo serían imposibles, y se integran en el ritmo de exploración de forma natural. Ver cómo el personaje cambia de aspecto para talar un árbol con garras de Scyther o cómo aprovecha una forma voladora para acceder a una nueva parte del mapa ayuda a reforzar la sensación de progreso tangible.
En paralelo, el crafteo y la construcción ganan profundidad con bancos de trabajo, recetas y materiales variados. Madera, piedra, elementos reciclables y otros recursos se combinan para crear desde muebles simples hasta edificios completos. Algunas construcciones tardan tiempo real en completarse —en la demo, una tienda necesitaba unos diez minutos—, lo que recuerda a diseños pensados originalmente para móviles, aunque los tiempos vistos hasta ahora no parecen excesivos.
Campaña principal, contenido postcréditos y ritmo del juego
Más allá del mero sandbox, Pokémon Pokopia cuenta con una campaña principal estructurada y una historia con principio y final. Según su director, Takuto Edagawa, la duración estimada de esta trama ronda entre las 20 y 40 horas, dependiendo del estilo de cada jugador: quienes se centren en ir a los objetivos irán más rápidos, mientras que quienes se pierdan en la construcción y la personalización pueden alargar bastante más el recorrido.
Aun así, el propio equipo insiste en que el objetivo del juego no es simplemente “llegar a los créditos”. La idea central pasa por construir un mundo habitable, convivir con los Pokémon y seguir expandiendo el ecosistema, algo que continúa incluso después de completar la historia principal. Está previsto contenido adicional, actividades postcréditos y sistemas que solo se aprecian bien tras muchas horas de juego.
En las primeras sesiones, varios periodistas han señalado que el ritmo inicial es deliberadamente pausado. La zona de arranque —una Pueblo Paleta devastada y sus alrededores— no es enorme, pero sí muy densa en detalles, con muchos pequeños encargos, tutoriales integrados y oportunidades para probar las herramientas sin agobios. El sistema de guía se describe como fluido y poco intrusivo: te orienta, pero no se pasa media hora parando la partida para explicarte lo obvio.
Conforme se desbloquean nuevas mecánicas, la cantidad de tareas simultáneas se dispara. Entre misiones del buzón, peticiones de los Pokémon, objetivos de restauración del entorno, nuevos hábitats que descubrir y proyectos de construcción, es fácil tener varios frentes abiertos a la vez. Algunos medios hablan de un auténtico “pozo de horas” que puede fragmentar la atención del jugador en múltiples direcciones, todas con recompensas tangibles.
Hay, eso sí, algunas dudas razonables. Por un lado, la extensión real del modo historia y de las zonas disponibles más allá del área inicial: si el juego permite visitar y restaurar otros enclaves emblemáticos de Kanto, podría convertirse en un título enorme; si el mapa es más contenido, quizás se quede en una experiencia notable pero algo más limitada. Por otro, el equilibrio de los tiempos de construcción: si demasiadas estructuras importantes tardan mucho en completarse, el ritmo podría resentirse.
Un sandbox creativo que puede enganchar durante cientos de horas
Uno de los puntos en los que más coincide la prensa es en el potencial creativo del sandbox de Pokopia. La combinación de bloques tipo vóxel, biomas inspirados en el universo Pokémon y un catálogo amplio de objetos y mobiliario abre la puerta a islas muy diferentes entre sí, tanto en estética como en funcionalidad. No es difícil imaginar comunidades enteras dedicadas a compartir capturas de sus pueblos, centros Pokémon restaurados o rutas temáticas.
Los sistemas de misiones contribuyen a mantener ese impulso creativo. Hay encargos del propio entorno —como subir el nivel de restauración de una zona— y peticiones directas de los Pokémon, que pueden pedir objetos con características concretas, mejoras en sus hábitats o cambios en la distribución del terreno. Cumplir estos objetivos no solo aporta recompensas materiales, sino que hace que el espacio se sienta más vivo y coherente.
El juego apuesta por una atmósfera relajada y agradable, con música suave y animaciones cuidadas. Muchos probadores hablan de sesiones en las que el tiempo “vuela” mientras pasan de una tarea a otra, sin apenas darse cuenta. El resultado se percibe como una experiencia muy cómoda, pensada para desconectar, jugar a tu ritmo y avanzar sin la presión típica de otros géneros.
En ese sentido, Pokopia puede convertirse en un sustituto emocional de Animal Crossing para muchos jugadores de Nintendo Switch 2: un lugar al que volver una y otra vez, especialmente en temporadas más tranquilas, simplemente para seguir construyendo, ordenando, ajustando hábitats y viendo cómo evoluciona la comunidad de Pokémon.
Todo esto se apoya en un rendimiento técnico sólido en la consola de nueva generación de Nintendo, con versiones de prueba que han funcionado a 60 fps estables según medios que tuvieron acceso anticipado. El diseño artístico, colorido pero con un toque melancólico en las zonas arrasadas, aprovecha bien el hardware sin depender de grandes alardes gráficos.
Multijugador cooperativo: Pokopia como mundo compartido
Uno de los elementos que más interés está generando es su modo multijugador cooperativo de hasta cuatro jugadores. En las demos celebradas en Europa, la prensa ha podido probar sesiones en las que varios Ditto comparten la misma isla y trabajan juntos en proyectos concretos, como reconstruir un antiguo Centro Pokémon en ruinas.
En estas partidas, uno de los jugadores actúa como anfitrión del mundo, mientras que el resto se une para explorar, recolectar materiales, atraer Pokémon y levantar estructuras. La cooperación se siente bastante natural: mientras uno se dedica a talar y farmear recursos, otro puede enfocarse en el diseño de interiores, y un tercero investigar una nueva zona en busca de criaturas con habilidades específicas que hagan falta para completar una obra.
El juego también contempla un sistema de islas compartidas en la nube, algo que recuerda a servidores persistentes de títulos como Minecraft. La idea es que la isla de un jugador pueda seguir activa aunque el anfitrión no esté conectado, permitiendo que amigos dejen su huella en el mundo común en cualquier momento. Si esta función se implementa bien, Pokopia podría convertirse en un punto de reunión digital para grupos de amigos durante mucho tiempo.
Las impresiones iniciales apuntan a que el multijugador no es un extra improvisado, sino una parte importante del diseño. No hay constantes interrupciones cuando alguien entra o sale, y todo fluye con más naturalidad que en algunos juegos de la generación anterior de Switch. Varias personas que lo han probado hablan de sesiones que “se pasaron volando” mientras charlaban y construían en grupo.
Más allá de la parte práctica, el componente social ayuda a que el juego genere conversación también fuera de la pantalla. Diseñar una isla conjunta, decidir qué zona restaurar primero o comentar las personalidades de Pokémon como Arcanine, Dragonite, Scyther o Hitmonchan —que en algunos casos se expresan con acentos y coletillas muy reconocibles para el público español— añade un plus de cercanía y humor.
Lanzamiento, formato y presencia en Europa
En el plano más práctico, Pokémon Pokopia ya tiene datos cerrados para su estreno en nuestro territorio. El juego se lanza en exclusiva para Nintendo Switch 2 el 5 de marzo, en formato físico y digital. Estará disponible como game key card y contará con un tamaño de descarga aproximado de 10 GB, una cifra moderada para lo que ofrece en contenido.
En Europa, Nintendo y The Pokémon Company han empezado a mover ficha con packs especiales en la My Nintendo Store y diversos regalos por reserva en tiendas españolas, incluyendo códigos de distribución y extras cosméticos. Aunque los incentivos varían según el establecimiento, dejan claro que la compañía confía en que Pokopia tenga tirón entre el público de nuestro país.
Además, la primera demo pública jugable en Europa se ha podido ver en los Pokémon Europe International Championships (EUIC) de Londres, un evento que suele marcar el calendario competitivo de la franquicia. Allí, además de combates al máximo nivel y de la presencia de otros títulos como Pokémon Legends: Z-A para Switch 2, los asistentes han podido probar directamente el juego antes de su llegada a las tiendas.
La combinación de sesiones de prueba con prensa en las oficinas de Nintendo of Europe, demos en grandes eventos y una localización al castellano cuidada indica que, al menos en el plano de comunicación, Pokopia se está tratando como uno de los lanzamientos clave de la nueva consola dentro de Europa.
A día de hoy, las impresiones son mayoritariamente positivas, aunque con ciertos matices. Se valora el enorme potencial del sandbox, la atmósfera acogedora y el peso del multijugador, pero también se señala que el juego tendrá que demostrar en su versión final que sabe mantener una identidad propia y fresca a lo largo de muchas horas, sin quedarse solo en la suma de influencias de otros títulos populares.
Con todo lo visto, Pokémon Pokopia apunta a convertirse en uno de los spin-offs más singulares y ambiciosos de la saga: un experimento que mezcla vida tranquila, construcción cúbica y el universo Pokémon en un paquete que, si encaja con tus gustos, puede acompañarte durante mucho tiempo en Nintendo Switch 2.