- La competencia entre Intel, AMD y otros fabricantes se centra en nuevas arquitecturas, chiplets avanzados y procesos de fabricación cada vez más pequeños.
- La inteligencia artificial impulsa la integración de NPUs en CPU, con requisitos como Copilot+ y cifras de hasta 74 TOPS en futuras generaciones de escritorio.
- Los Ryzen X3D y los Core Ultra lideran el rendimiento en gaming y trabajo pesado, mientras que las APU de AMD y los modelos F de Intel optimizan coste y prestaciones.
- El rendimiento real depende de arquitectura, caché, memoria y refrigeración, por encima de los GHz brutos, y la relación potencia/precio varía mucho según gama y ofertas.
El mundo de los procesadores (novedades en procesadores Intel y AMD) está en plena revolución: nuevas arquitecturas, chips orientados a inteligencia artificial, cambios de sockets, guerras de precios y una competencia feroz entre AMD, Intel, Qualcomm, MediaTek y compañía. Si te interesa montar un PC, seguir la actualidad del hardware o simplemente entender por qué todo el mundo habla de TOPS, NPU y caché 3D, te viene bien poner un poco de orden en tanta novedad.
A lo largo de este artículo vas a encontrar una visión global y muy detallada del panorama actual de los procesadores: qué está pasando en escritorio, cómo afecta la IA a los nuevos chips, qué modelos dan más rendimiento por euro, qué diferencias reales hay entre gamas, qué pasa con las litografías y quién fabrica qué. Todo explicado con un tono cercano, pero sin perder el rigor técnico que necesita alguien que compara procesadores “de verdad”.
Panorama general: fabricantes, mercados y guerra de arquitecturas
En el terreno de los ordenadores de sobremesa y portátiles, la lucha principal se reparte entre Intel y AMD como grandes referentes del x86, mientras que en móviles y tablets la partida se juega entre Qualcomm, MediaTek, Huawei y Samsung con diseños ARM muy avanzados. Cada uno empuja su propia hoja de ruta, con arquitecturas nuevas y procesos de fabricación más pequeños para exprimir potencia y eficiencia.
Desde la llegada de los primeros Ryzen en 2017, la competencia entre Intel y AMD se ha vuelto mucho más apretada. AMD rompió el mercado con Zen, Zen 2, Zen 3, Zen 4 y ahora Zen 5, aumentando núcleos y optimizando el rendimiento por ciclo. Intel, que durante años dominó el rendimiento mononúcleo, reaccionó con subidas masivas de núcleos (Core i9 en escritorio, arquitectura híbrida P+E cores) y nuevas familias como Core Ultra para ponerse al día y mantener ventaja en ciertas cargas.
Por debajo de todo esto hay una batalla silenciosa por la tecnología de fabricación y el uso de chiplets. AMD confía en TSMC para producir sus chips a 7 nm, 5 nm y 4 nm, y ha llevado muy lejos el diseño por chiplets y el uso de caché apilada en 3D (3D V-Cache) para mejorar el rendimiento, sobre todo en juegos. Intel, en cambio, diseña y fabrica en casa, manteniendo litografías propias (14 nm, 10 nm, Intel 7, Intel 4…) y tecnologías como Foveros y nuevas variantes de sus iGPU Xe.
En móviles, la mayoría de chips de Qualcomm y MediaTek se fabrican también en TSMC, mientras que Samsung sigue apostando por sus propias fundiciones para parte de sus SoC. El resultado: un mapa de proveedores donde TSMC lleva la voz cantante, marcando ritmos de 7 nm, 5 nm y 3 nm que condicionan el rendimiento de prácticamente toda la industria.
IA, NPU y Copilot+: cómo los procesadores se adaptan a la nueva ola
La irrupción de la inteligencia artificial ha trastocado por completo las prioridades de diseño de procesadores y la propia economía del hardware. El boom de modelos generativos y tareas de IA local ha disparado el precio de la memoria RAM (ha llegado a multiplicarse por cinco desde mediados de 2025), y arrastra también a las tarjetas gráficas y SSD, que sufren una demanda brutal para cargas de entrenamiento y ejecución de modelos.
Los fabricantes han respondido añadiendo NPU (Unidades de Procesamiento Neuronal) dedicadas a IA dentro de sus procesadores, especialmente en portátiles. Intel, AMD y Qualcomm incluyen estas unidades en muchas de sus CPU móviles, permitiendo ejecutar funciones de IA sin depender de una GPU dedicada y con un consumo muy contenido, algo clave en dispositivos que funcionan con batería.
En sobremesa la situación es distinta: actualmente, Intel y AMD dependen de la GPU dedicada para las tareas de IA con alto rendimiento, ya que sus procesadores de escritorio no suelen integrar NPUs tan potentes como sus homólogos móviles. Esto cambiará con futuras generaciones, pero de momento la gráfica es la que soporta el grueso de la carga cuando hablamos de IA local en PC de torre.
Dentro de la hoja de ruta, uno de los movimientos más sonados es el salto de Intel con la familia Core Ultra 400 para escritorio (Nova Lake-S), que promete NPUs con rendimientos de hasta 74 TOPS en algunos modelos, superando con mucha holgura las NPUs de la serie Arrow Lake (Core Ultra 200), que rondan los 13 TOPS. Esta cifra permitiría cumplir holgadamente los requisitos de Copilot+ directamente desde la NPU, sin tener que depender de la GPU para llegar al mínimo exigido.
Intel Core Ultra 400 y el nuevo rumbo de la IA en escritorio
La serie Intel Core Ultra 400 (Nova Lake-S) será el primer gran asalto de Intel para llevar NPUs realmente potentes al escritorio. Es una generación que estrenará nuevo socket y nuevas placas base, de modo que quien tenga un procesador de la serie 200 (Arrow Lake) no podrá actualizar solo la CPU: habrá que cambiar también placa, y probablemente memoria en muchos casos.
Las filtraciones apuntan a que algunos modelos tope de gama de esta familia podrían alcanzar hasta 74 TOPS de rendimiento IA en su NPU, lo que multiplica por más de cinco la capacidad de la NPU actual de Arrow Lake. Eso sí, todo indica que este máximo se reservará para los procesadores más altos de la gama, mientras que los modelos más económicos ofrecerán cifras más modestas pero suficientes para cumplir con las exigencias de Copilot+.
Hoy, para disfrutar de todas las funciones de Windows 11 asociadas a Copilot+ en un PC de escritorio, lo habitual es que el equipo combine la potencia de la GPU dedicada con alguna capacidad de aceleración IA de la CPU. Con la llegada de Nova Lake-S, la idea de tener un PC de sobremesa “Copilot+ nativo” empieza a ser real, sin que la GPU tenga que hacer de muleta para llegar al umbral de rendimiento.
Por su parte, AMD sigue un camino similar con sus futuras APU Ryzen AI 400 para socket AM5, que incorporarán NPUs específicamente orientadas a IA. Hasta ahora, igual que Intel, tampoco había apostado por NPUs potentes en sobremesa, pero la presión de Microsoft y la tendencia de mercado apuntan a que veremos procesadores de escritorio con IA dedicada como estándar a partir de 2026.
Intel, AMD y el fin de los procesadores “con DLC”
En medio de esta carrera por la potencia, Intel intentó hace unos años un experimento muy controvertido: los procesadores con funciones bloqueadas mediante pago adicional, lo que se conoció como Intel Software Defined Silicon. La idea era vender CPUs con ciertas características de hardware desactivadas de fábrica y permitir al usuario desbloquearlas pagando licencias extra.
Estos procesadores “con DLC” se lanzaron en torno a 2021 y estuvieron en el mercado varios años. Intel defendía que era una forma de ajustar mejor precio y prestaciones a cada cliente, pero la realidad es que muchos usuarios y empresas lo percibieron como una manera de capar artificialmente chips completos para cobrar más por lo que ya estaba físicamente presente en el silicio.
En el caso de los Xeon de cuarta generación, por ejemplo, se ofrecía la posibilidad de habilitar aceleradores de hardware para tareas específicas (análisis en memoria, cifrado, aceleración de datos, etc.) mediante licencias permanentes o pagos recurrentes ligados al uso. Funciones como Dynamic Load Balancer, Data Streaming Accelerator, In-Memory Analytics Accelerator, Quick Assist Technology, Software Guard Extensions o Virtual RAID sobre CPU se podían activar solo pasando por caja.
La comunidad recibió muy mal este planteamiento, y el programa Software Defined Silicon fue criticado de forma masiva por convertir en “microtransacción” características que tradicionalmente forman parte de la compra de la CPU. Con el tiempo, el rechazo fue tal que Intel ha decidido dar marcha atrás: ha discontinuado esta estrategia y ha eliminado buena parte de las referencias al programa de su web oficial.
Lo que aún no está claro es qué ocurrirá con quienes siguen pagando licencias por esas funciones. Lo razonable sería que Intel desbloquease de forma permanente esas tecnologías para los usuarios actuales, pero la compañía no ha confirmado cómo gestionará este punto, y sigue habiendo dudas en clientes que dependen de ellas en entornos de producción.
Ryzen X3D, Core Ultra y la batalla por el gaming de alto nivel
En el segmento de videojuegos, AMD se ha posicionado muy fuerte con la serie Ryzen X3D, que aprovecha la caché L3 apilada en 3D para ofrecer un rendimiento excepcional en muchos títulos. El Ryzen 7 9800X3D se convirtió en referencia para gaming, y pese a llevar poco tiempo en el mercado ya tiene sucesor oficial: el nuevo Ryzen 7 9850X3D.
Según la propia AMD, el Ryzen 7 9850X3D ofrece aproximadamente un 7 % más de rendimiento que el 9800X3D en juegos, aprovechando un turbo algo más elevado y mejoras de arquitectura sobre Zen 5. Eso sí, el aumento de potencia viene acompañado de más consumo y temperaturas ligeramente superiores, por lo que tiene sentido sobre todo si vas a combinarlo con gráficas de gama altísima como una hipotética RTX 5090 y jugar a resoluciones bajas o medias donde la CPU manda.
El Ryzen 7 9800X3D ya era capaz de exprimir una RTX 4090 por encima de alternativas como el Core i9-14900K o el Core Ultra 9 285K en resoluciones como 1080p y 1440p. En 4K el cuello de botella suele ser la GPU y las diferencias se difuminan, motivo por el que estos procesadores X3D tienen más sentido en equipos enfocados a eSports de alto refresco o a monitores de 144 Hz y 240 Hz que en setups centrados en jugar siempre a 4K.
El propio 9800X3D ya tenía como referencia al exitoso Ryzen 7 7800X3D, que sigue siendo una opción muy interesante cuando su precio baja o hay ofertas. Y también aparece en el catálogo el futuro Ryzen 9 9950X3D, que apunta a quienes quieren un procesador capaz de combinar gaming de alta gama con cargas profesionales intensivas gracias a sus 16 núcleos y 32 hilos, manteniendo la 3D V-Cache en uno o varios chiplets para exprimir los juegos.
Por el lado de Intel, la réplica llega con sus Core Ultra 200S (Arrow Lake-S) y los clásicos Raptor Lake de 13.ª y 14.ª generación. El Core Ultra 9 285K no es el número uno absoluto en juegos frente al 14900K o a los mejores Ryzen X3D, pero brilla en tareas profesionales gracias a su combinación de núcleos P+E y a un consumo más contenido en muchos escenarios. En gaming puro y duro, el Core i9-14900K y sus variantes KF/KS todavía se mantienen como opciones muy sólidas para quienes prefieren Intel.
Rendimiento por euro: qué procesadores rinden más por lo que cuestan
Más allá del rendimiento bruto, a muchos usuarios les interesa saber qué procesadores ofrecen mejor relación potencia/precio. A día de hoy hay una auténtica jungla de modelos en el mercado, pero es posible trazar algunas líneas generales usando comparativas de rendimiento multinúcleo y precios medios.
Entre los modelos más interesantes en cuanto a rendimiento por euro invertido destacan varias opciones de gama media y baja, tanto en AMD como en Intel. Por ejemplo, el Ryzen 5 4500 ofrece una relación muy alta de FPS por euro en equipos económicos, mientras que procesadores como el Core Ultra 5 245KF, Ryzen 5 5500, Ryzen 5 5600 o Core i5-13400F se sitúan también en la parte alta de estas tablas de eficiencia.
Es habitual que los procesadores sin unidad gráfica integrada (sin iGPU) tengan una relación precio/rendimiento ligeramente mejor, ya que no pagas por una parte gráfica que no vas a usar si piensas instalar una tarjeta dedicada. Eso sí, para oficinas, PCs de salón o equipos muy básicos, a veces compensa elegir un modelo con iGPU para ahorrarse la compra de una gráfica discreta.
Al subir de gama, procesadores como el Ryzen 7 7700, Ryzen 5 9600X, Core i5-13600KF o Core i7-14700K mantienen un equilibrio razonable entre precio y potencia, aunque su relación rendimiento/euro suele ser menor que la de los modelos más baratos, algo normal cuando ya se entra en segmentos entusiastas. En la parte más alta de la tabla, donde se mueven los Ryzen 9 con caché 3D, los Core i9 más extremos y las versiones KS, la relación potencia/precio se reduce claramente: pagas mucho por ese último 10-15 % de rendimiento.
Hay que tener en cuenta además que los precios de los componentes varían muchísimo según la tienda y el momento. Un procesador que hoy no compensa puede convertirse en compra maestra tras una rebaja potente o en el contexto de un pack con placa base. Por eso, conviene revisar gráficas de rendimiento actualizadas y comprobar siempre el coste real en el momento de la compra.
Arquitectura interna, núcleos, frecuencias y TDP: lo que de verdad importa
Al mirar fichas técnicas es muy tentador fijarse solo en la frecuencia máxima y el número de núcleos, pero la realidad es que la arquitectura interna manda más que esos valores superficiales. Instrucciones por ciclo (IPC), tamaño y organización de la caché, diseño de los núcleos, interconexión interna (como el Infinity Fabric de AMD) y soporte de extensiones (AVX, AVX2, AVX-512, etc.) pueden cambiar por completo el rendimiento entre dos chips con cifras de GHz similares.
La cantidad de núcleos físicos y el soporte de multihilo simultáneo (SMT o Hyper-Threading) determinan cuántos hilos paralelos puede manejar el procesador. Un chip con 4 núcleos y 8 hilos puede quedarse por detrás, en determinadas cargas, de otro con 6 núcleos y 6 hilos físicos sin SMT, simplemente porque los hilos lógicos comparten recursos. En cargas bien paralelizables, disponer de más núcleos físicos suele dar ventaja.
En el terreno de las frecuencias conviene diferenciar bien entre frecuencia base y turbo. La base es la velocidad que el fabricante garantiza con todos los núcleos activos dentro del límite de potencia fijado. El turbo máximo suele anunciarse a bombo y platillo, pero solo se alcanza con uno o pocos núcleos activos y siempre que la temperatura y el consumo lo permitan. Es muy habitual que un procesador que “llega a 6 GHz” en la práctica se quede bastante por debajo cuando todos los núcleos trabajan a la vez.
De ahí la importancia de una buena refrigeración y entender el TDP. El TDP clásico no es exactamente el consumo real, sino la potencia térmica que la solución de refrigeración debe ser capaz de disipar para mantener la frecuencia base. Un procesador de 95 W de TDP puede consumir 140-150 W a plena carga con turbo activado. Intel, desde la 12.ª generación Core, ha tendido a indicar más claramente los consumos base y máximos, pero la confusión entre TDP y consumo sigue siendo frecuente.
En cuanto a la memoria, los procesadores especifican una frecuencia RAM oficialmente soportada, pero esta se puede superar usando perfiles XMP (Intel) o AMP/EXPO (AMD) en placas base con chipsets capaces de overclock de memoria. En DDR5, por ejemplo, muchos Core Ultra 200 soportan oficialmente hasta 6400 MHz, pero en una placa Z890 de gama alta se pueden usar módulos más rápidos, a 7000 MHz o más, si la calidad del silicio y de la placa lo permiten.
Sobre el eterno debate DDR4 vs DDR5, la realidad es que DDR5 ofrece más ancho de banda mientras que DDR4 suele tener menor latencia a igualdad de presupuesto. Para que DDR5 se note claramente en juegos, suele hacer falta irse a velocidades reales cercanas o superiores a los 6000-6400 MHz; de lo contrario, una buena DDR4 a 3600 MHz puede rendir igual o mejor, como se ve en montajes con procesadores como el Core i7-14700K.
Guía rápida de rangos de precio: de menos de 150 € a la gama entusiasta
Si estás pensando en renovar tu PC, conviene agrupar los procesadores por rangos de precio y tipo de uso. No es lo mismo un equipo para ofimática y navegación que uno pensado para streaming, edición de vídeo y juegos a 144 Hz o 4K.
En la franja por debajo de 150 euros se concentran procesadores como los Ryzen 3 y Core i3, además de algunos Ryzen 5 económicos y Core i5 de generaciones previas. Aquí dominan las configuraciones de 4 núcleos con o sin multihilo y algunos 6 núcleos con 12 hilos, perfectos para ofimática, ocio ligero, multimedia y gaming básico con una gráfica modesta.
En el terreno del gaming barato sobresalen modelos como el Intel Core i3-14100 y sus variantes F. Con 4 núcleos y 8 hilos, una buena potencia mononúcleo y la arquitectura Raptor Lake, son capaces de exprimir tarjetas como una RTX 4060 o RX 7600 XT en muchos juegos, especialmente a 1080p. Versiones anteriores como los Core i3-12100 y 13100 ofrecen algo menos de frecuencia, pero siguen siendo opciones muy válidas según el precio.
En el lado de AMD, soluciones como el Ryzen 3 4100 y el Ryzen 5 4500 cubren el segmento de entrada con 4 y 6 núcleos respectivamente. Si buscas algo para trabajo más pesado o gaming algo más serio sin gastar mucho, el 4500 o un 4600G con iGPU integrada pueden ser muy interesantes, sobre todo en plataformas AM4 donde se quiera reutilizar placa base y memoria.
A partir de unos 150-250 euros entramos en una gama muy agradecida para el jugador medio. Aquí viven procesadores como los Core i5-12400F, 13400F, 14400F y equivalentes con iGPU, que combinan entre 6 y 10 núcleos totales (P+E en generaciones nuevas) y rinden muy bien con tarjetas gráficas de hasta unos 400 euros. También brillan los Ryzen 5 5600, 5600X, 7600, 7600X y 9600X, que con 6 núcleos y 12 hilos aportan gran rendimiento mononúcleo y suficiente músculo multinúcleo para creación de contenido ligera.
Por encima de los 250-300 euros aparecen los procesadores entusiastas y semiprofesionales: Ryzen 7 (7700, 7700X, 9700X, 7800X3D, 9800X3D), Ryzen 9 (7900, 7900X, 7950X, 9900X, 9950X y variantes X3D), así como los Core i7-13700/14700, Core i9-13900/14900 y los nuevos Core Ultra 7 y 9. Son chips que se combinan con gráficas de gama alta como RTX 5070 Ti, 5080, 5090 o equivalentes de AMD, y se orientan tanto a gaming extremo como a tareas pesadas de edición, render o virtualización.
APU de AMD: CPU y GPU en un solo chip
Dentro del catálogo de AMD hay una familia particular: las APU Ryzen, que integran CPU y GPU en un único chip. Son muy interesantes para equipos compactos, mini‑PC, HTPC o PCs de oficina que necesiten cierta capacidad gráfica sin recurrir a una tarjeta dedicada. Estas APU se montan en placas AM4 y AM5, y sacan mucho partido de usar memoria en doble canal y a buena frecuencia, ya que la iGPU usa la RAM del sistema.
Las APU de la serie Ryzen 5000G basadas en Zen 3 con gráficos Vega (como los Ryzen 5 5600G o Ryzen 7 5700G) ofrecen 6 u 8 núcleos con 12 o 16 hilos y una GPU integrada capaz de mover juegos a 1080p y 60 FPS con calidad media en títulos poco exigentes. En juegos pesados suelen quedarse en torno a 30 FPS y ajustes bajos, pero siguen siendo una solución muy digna para quienes no quieran gastar en gráfica dedicada.
Más recientemente han llegado los Ryzen 8000G basados en Zen 4 con iGPU RDNA 3 (Radeon 740M, 760M, 780M), como los Ryzen 5 8500G, 8600G y Ryzen 7 8700G. En estos modelos la GPU integrada prácticamente dobla el rendimiento de la generación anterior, acercándose a lo que hace una gráfica dedicada de gama baja. Son ideales para mini‑PC gaming ligeros y sobremesas compactos en los que el espacio o el consumo importan.
Eso sí, si tienes claro que vas a instalar una tarjeta gráfica dedicada, lo habitual es que no compense comprar una APU, porque estarías pagando por una GPU integrada que apenas usarás. En ese caso, mejor optar por un Ryzen “puro” sin gráficos o un Intel con sufijo F, que suelen salir mejor de precio o rinden algo más a igualdad de coste.
En paralelo, los Ryzen 7000 de socket AM5 también incluyen iGPU, pero mucho más modesta: su potencia es suficiente para dar salida de vídeo, reproducir contenido y poco más. Para jugar de forma seria, lo razonable es acompañarlos con una gráfica dedicada o apostar por las APU 8000G si no quieres gráfica aparte.
Procesadores para portátil, todo en uno y nuevos actores ARM
Aunque aquí el foco está en escritorio, no se puede ignorar que los procesadores para portátiles y All‑in‑One viven su propia guerra. Intel ha pasado por generaciones como Alder Lake, Raptor Lake, Lunar Lake y Panther Lake, afinando el diseño híbrido P+E, mientras AMD refuerza su presencia con Ryzen Mobile, Ryzen AI y APU para portátiles con buen rendimiento gráfico integrado.
En este terreno, la presencia de Qualcomm y MediaTek es cada vez más relevante. Los Snapdragon para PCs siempre conectados han ido ganando madurez, y MediaTek ha anunciado SoC como los Dimensity 9500s y 8500 para móviles con arquitectura “All Big Core” y fuerte enfoque en IA. Además, NVIDIA prepara procesadores ARM propios (N1 y N1X) para competir contra Intel, AMD y Qualcomm a partir de 2026, lo que apunta a un futuro donde ya no todo será x86 en el escritorio tradicional.
Apple, por su lado, sigue su camino aparte con sus chips ARM de la familia M, y se habla de MacBook de coste contenido con 8 GB de RAM en rangos de 699 a 799 dólares, moviendo aún más el listón de lo que un usuario espera de un portátil “básico”. Aunque no compiten directamente en el ecosistema Windows, sí presionan a Intel, AMD y al resto para mejorar eficiencia y rendimiento por vatio.
En este escenario mixto, el usuario se encuentra con una oferta cada vez más diversificada: desde máquinas x86 clásicas con CPU + GPU dedicada, hasta equipos ARM con NPU potente y sistemas muy optimizados para ciertas tareas. Elegir bien pasa por tener claro el sistema operativo, los programas que se van a usar y el equilibrio entre potencia, autonomía y presupuesto.
Con todo lo anterior, se entiende mejor por qué el mercado de procesadores está tan animado: AMD e Intel compiten codo con codo en rendimiento y precio, las NPUs y la IA local se han convertido en factor clave de diseño, la memoria y las gráficas se han vuelto más caras por la demanda de IA, y nuevos actores ARM se preparan para morder parte del pastel. Tanto si buscas montar un PC nuevo como si simplemente te gusta seguir la actualidad del hardware, estamos en una de las épocas más movidas y técnicas que hemos vivido en muchos años.