Cómo calcular el IVA paso a paso: guía completa y práctica

Última actualización: febrero 10, 2026
  • El IVA es un impuesto indirecto al consumo con tres tipos en España: general, reducido y superreducido, además de actividades exentas.
  • Para sumar o quitar IVA se usan fórmulas sencillas según tengas la base imponible o el precio con IVA incluido.
  • En la empresa se distingue entre IVA repercutido, soportado y deducible, clave para el modelo 303 trimestral.
  • Herramientas como Excel, calculadoras online y software de facturación automatizan el cálculo y reducen errores.

Calcular IVA

Calcular bien el IVA es una de esas tareas que acompañan a cualquier autónomo, pyme o negocio desde el primer día, tanto si solo emites unas pocas facturas al mes como si llevas una contabilidad compleja. Este impuesto está en casi todo lo que compras y vendes, así que conviene tenerlo muy por la mano para no llevarse sustos con Hacienda ni con tus márgenes.

Además, entender cómo funciona el IVA por dentro (tipos, exenciones, IVA repercutido, soportado, deducible, modelo 303, etc.) te ayuda a leer mejor tus facturas, comparar precios con cabeza y usar herramientas como hojas de cálculo o programas de facturación sin perderte entre números.

Qué es el IVA y cómo funciona en España

El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) es un tributo general, indirecto y que grava el consumo de bienes y servicios, aplicado en más de 150 países y de forma muy extendida en Europa y América. En la práctica, lo paga el consumidor final cada vez que compra un producto o contrata un servicio, aunque sea la empresa la que lo recauda y se lo ingrese después a la Agencia Tributaria.

Este impuesto se considera indirecto porque no recae directamente sobre la renta o el patrimonio de quien lo declara, sino sobre el acto de consumir. El importe del IVA se añade al precio de venta y el cliente lo abona sin que normalmente tenga que hacer ningún trámite adicional.

En la cadena económica, las empresas registran el IVA en su contabilidad distinguiendo el IVA que cobran a sus clientes (repercutido) y el que pagan a sus proveedores (soportado). De esa forma, en cada tramo solo se ingresa a Hacienda el impuesto asociado al valor añadido que genera cada negocio.

Para las empresas y autónomos, el IVA no es un ingreso propio, sino un dinero que se custodia temporalmente hasta la liquidación trimestral o mensual, según el caso. Es clave tener esto claro para no fiarse del saldo de la cuenta bancaria y acabar gastando lo que luego hay que pagar a la Agencia Tributaria.

Tipos de IVA en España y actividades exentas

En España existen tres tipos impositivos de IVA aplicables a la mayoría de bienes y servicios, además de determinadas actividades exentas. Cada tipo se asocia a un nivel de “necesidad” o prioridad social del producto o servicio.

El tipo general del 21 % se aplica por defecto a casi todo lo que no encaja en las otras categorías: ropa, calzado, electrónica, electrodomésticos, servicios de peluquería, alcohol, tabaco, ocio, entradas a conciertos, electricidad, gas natural y un largo etcétera. Es el porcentaje que verás con más frecuencia en las facturas.

El tipo reducido del 10 % grava bienes y servicios considerados necesarios pero no estrictamente esenciales. Aquí entran buena parte de los alimentos no básicos, la mayoría de servicios de hostelería y restauración, transporte de viajeros, entradas a espectáculos culturales y deportivos, viviendas, determinados suministros de agua, actividades agrícolas y ganaderas, servicios sanitarios específicos y otros servicios de uso frecuente.

El tipo superreducido del 4 % se reserva para productos y servicios de primera necesidad, como pan común, leche, huevos, frutas y verduras frescas, cereales básicos, queso, libros, periódicos, revistas, medicamentos de uso humano, productos y servicios para personas con discapacidad o determinadas viviendas de protección oficial. Desde 2025, el aceite de oliva también queda encuadrado de nuevo en este tipo superreducido tras el fin de las rebajas temporales asociadas a la inflación.

Además de estos tipos, existen operaciones exentas de IVA en las que no se aplica ningún porcentaje (ni 21 %, ni 10 %, ni 4 %). Hablamos de buena parte de los servicios médicos y sanitarios (consultas, hospitalización, análisis), la educación reglada oficial en sus distintos niveles, seguros y determinados servicios financieros, alquiler de vivienda habitual, determinados servicios sociales, servicios postales universales de Correos y algunas actividades culturales o deportivas de carácter no comercial.

En estas actividades exentas, las facturas no incluyen IVA desglosado, pero a cambio el profesional o entidad no puede deducir el IVA soportado en sus gastos asociados a esa actividad. Esto tiene un impacto directo en la rentabilidad de negocios de sectores exentos, ya que ese IVA soportado se convierte en un coste más.

Quién paga el IVA, quién lo declara y cómo se registra en la empresa

En la economía real, el IVA lo soporta el consumidor final, que es quien compra el producto o contrata el servicio y paga el precio con el impuesto incluido. Sin embargo, desde el punto de vista fiscal, son las empresas y profesionales quienes actúan como intermediarios entre los clientes y Hacienda.

Un autónomo o una empresa debe repercutir el IVA en sus facturas de venta y, a la vez, soportar el IVA en las facturas de compra que recibe de sus proveedores. Ambos importes se reflejan en los libros de registro de facturas emitidas y recibidas, que son la base para la presentación periódica de los modelos de IVA.

En la contabilidad se distinguen dos cuentas principales: una para el IVA repercutido (el que se cobra en ventas) y otra para el IVA soportado (el que se paga en compras). La empresa nunca debería considerar el IVA repercutido como beneficio, porque a la hora de la verdad será compensado con el soportado y el saldo resultante acabará en Hacienda o en forma de devolución.

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En España, la forma habitual de cumplir con las obligaciones de IVA es el modelo 303 trimestral, que se presenta de forma telemática, normalmente con certificado digital. En enero también se presenta el modelo 390, que es un resumen anual de todas las operaciones de IVA del ejercicio. Para sociedades y determinados contribuyentes puede existir obligación de liquidaciones mensuales.

De cara a la presentación, muchas empresas recurren a software de facturación y contabilidad online que automatizan los cálculos, generan asientos contables, guardan los libros de registro y preparan borradores de modelos fiscales, reduciendo errores y tiempo de gestión.

Conceptos clave: IVA repercutido, soportado y deducible

El IVA repercutido es el impuesto que cobras a tus clientes cada vez que emites una factura por un producto o servicio sujeto a IVA. Ese importe aparece desglosado en la factura y, aunque lo recibes en tu cuenta bancaria, pertenece en última instancia a Hacienda.

Por ejemplo, si emites una factura de 500 € de base imponible con un 21 % de IVA, estarás añadiendo 105 € de IVA repercutido, de modo que el total de la factura será de 605 €. Esos 105 € son el impuesto que deberás declarar dentro de tu modelo 303 correspondiente al trimestre en el que emites la factura.

El IVA soportado es el que pagas cuando adquieres bienes o servicios para tu actividad profesional o empresarial. Cada factura de un proveedor que incluya IVA genera un importe de impuesto soportado que, en principio, podrías utilizar para compensar el IVA repercutido de tus ventas.

Imagina que compras un portátil para el negocio por 800 € de base imponible más un 21 % de IVA (168 €). En este caso, esos 168 € son IVA soportado, que podrás restar al IVA repercutido en tus ventas si el gasto está vinculado a tu actividad económica y cumple los requisitos legales.

El IVA deducible es, en la práctica, la parte del IVA soportado que tienes derecho a deducir en tus declaraciones. No todo el IVA soportado se puede desgravar: debe estar afecto a la actividad, correctamente justificado y no aparecer en los supuestos de exclusión recogidos en la normativa (por ejemplo, ciertos gastos en ocio, joyas, atenciones a clientes, viajes no vinculados a la actividad, etc.).

En resumen, al cerrar el trimestre sumarás todo el IVA repercutido de tus ventas y todo el IVA soportado deducible de tus compras; la diferencia será la cuota de IVA a ingresar o a devolver en el modelo 303.

Cálculo práctico del IVA de un producto o servicio

Más allá de la parte fiscal, el día a día está lleno de cálculos rápidos de IVA: sumar el IVA a un precio base, quitarlo de un precio con IVA incluido, comparar ofertas entre comercios o ver cuánto de una factura final corresponde realmente al impuesto.

Para añadir IVA a un importe sin impuestos, la idea básica es multiplicar la base imponible por 1 más el tipo impositivo en formato decimal. Así, si el tipo de IVA es del 21 %, multiplicas por 1,21; si es del 10 %, por 1,10; si es del 4 %, por 1,04.

Por ejemplo, si vendes un producto con una base de 100 € y aplica un 21 %, el cálculo sería 100 × 1,21 = 121 €. El precio final al consumidor será 121 €, de los que 21 € son IVA y 100 € la base imponible.

Si se trata de un producto gravado al 10 %, tendrías 100 × 1,10 = 110 €, y para un bien con IVA superreducido del 4 %, el cálculo sería 100 × 1,04 = 104 €. Como ves, con un simple multiplicador mental puedes obtener el precio con IVA en cuestión de segundos.

También es habitual calcular cuánto IVA hay dentro de un total. En el caso del tipo general, el IVA representa aproximadamente un 17,3554 % del precio con IVA incluido. Eso significa que si ves un importe final de 327 € con IVA al 21 %, la parte de IVA será alrededor del 17,3554 % de 327, es decir, unos 56,75 €, y el resto (270,25 € aproximadamente) corresponderá a la base imponible.

Fórmulas para sumar y quitar IVA (IVA desglosado e IVA incluido)

Hay dos situaciones clásicas al gestionar facturas: cuando tienes la base imponible y quieres calcular el IVA, y cuando tienes un precio “IVA incluido” y necesitas desglosar la base y el impuesto. Las fórmulas son sencillas y conviene memorizarlas.

Cuando conoces la base imponible y el tipo de IVA, puedes calcular el impuesto con la fórmula: IVA = Base imponible × (Tipo de IVA ÷ 100). A continuación, el total de la factura será Base imponible + IVA, sin mayor complicación.

Por ejemplo, si la base es de 1.000 € y el IVA un 21 %, el impuesto será 1.000 × (21 ÷ 100) = 210 €, y el precio con IVA incluido será 1.000 + 210 = 1.210 €. Esto es precisamente lo que ocurre cuando en una factura aparecen las columnas de “Base imponible”, “Tipo IVA”, “Cuota IVA” y “Total”.

Cuando solo conoces el precio final con IVA incluido y quieres obtener la base imponible, debes dividir el total entre 1 más el tipo en decimal. La fórmula general será: Base imponible = Precio final ÷ (1 + Tipo de IVA ÷ 100). Después, el IVA se obtiene restando: IVA = Precio final − Base imponible.

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Siguiendo el ejemplo anterior, si el total de la factura es 1.210 € con IVA del 21 %, la base será 1.210 ÷ 1,21 = 1.000 €, y el IVA 1.210 − 1.000 = 210 €. Esta operación es clave cuando te dan precios “IVA incluido” y necesitas separar el impuesto para tu contabilidad o tu análisis de costes.

En el caso de otros tipos, la mecánica es idéntica: con un 10 % de IVA dividirías el precio final entre 1,10, y con un 4 % entre 1,04. A partir de ahí, la diferencia entre el total y la base será la cuota de IVA correspondiente.

Ejemplos numéricos de cálculo de IVA en productos

Para verlo con más claridad, pensemos en un caso típico de tienda: compras un ordenador cuyo precio aparece sin IVA y otro en otro comercio donde el IVA está incluido en el total. Comparar ambos solo tiene sentido si desglosas el impuesto correctamente.

En la primera tienda, el ordenador cuesta 1.099 € sin IVA y el tipo aplicable es el 21 %. Calculas el impuesto con una regla de tres o con la fórmula directa: IVA = 1.099 × 0,21 = 230,79 €. El precio final al cliente será 1.099 + 230,79 = 1.329,79 €.

En la segunda tienda, ves el mismo modelo por 1.290 € con IVA incluido. Para saber cuál es la base imponible real, tomas el total y lo divides entre 1,21, ya que el IVA general es del 21 %. El cálculo sería 1.290 ÷ 1,21 = 1.066,12 € aproximadamente.

En este segundo caso, el IVA implícito será 1.290 − 1.066,12 = 223,88 €. Aunque el precio con IVA parece más bajo que el de la primera tienda, en realidad la base imponible también es más pequeña, lo que indica que el producto en sí es más barato antes de impuestos.

Por eso es importante no dejarse engañar por el “IVA incluido” cuando comparas precios. El coste real del producto se aprecia mejor analizando la base imponible, ya que el tipo de IVA será el mismo en ambas operaciones y, por tanto, no cambia la comparativa.

Cómo calcular el porcentaje de IVA sobre un total con IVA incluido

En ocasiones interesa saber qué porcentaje del precio total corresponde al IVA, especialmente cuando solo tienes el importe con impuestos y no quieres hacer todas las operaciones de desglosar base e impuesto una y otra vez.

Para el tipo general del 21 %, el IVA supone alrededor de un 17,3554 % del precio con IVA. Es decir, si multiplicas el total final por 0,173554, obtendrás directamente una aproximación de la cuota de IVA sin pasar por la división entre 1,21.

Si aplicas este porcentaje a una factura de 327 € con IVA del 21 %, la parte del impuesto será 327 × 0,173554 ≈ 56,75 €, y la base imponible se sitúa en torno a 270,25 €. El resultado coincide con el que obtendrías con el método de dividir primero entre 1,21 y restar después.

Para el 10 % de IVA, la proporción de impuesto sobre el total se sitúa alrededor del 9,0909 %, y para el 4 %, en torno al 3,8462 %. Una vez conoces estos porcentajes, puedes hacer cálculos rápidos sobre totales con IVA incluido sin necesidad de extraer primero la base imponible.

Esta forma de cálculo es muy útil cuando revisas grandes listados de importes finales y solo necesitas tener una idea aproximada del peso del IVA en tus ventas o gastos, por ejemplo para análisis internos o cuadros de mando.

Calcular el IVA en Excel y otras herramientas

En la práctica, usar hojas de cálculo como Excel o Google Sheets facilita muchísimo el cálculo del IVA cuando trabajas con muchas líneas de productos o facturas. Solo necesitas crear unas cuantas fórmulas base y reutilizarlas tantas veces como quieras.

Si en una celda tienes la base imponible, por ejemplo en G20, puedes calcular el IVA al 21 % en G21 con una fórmula del estilo =G20*21%. A continuación, en otra celda podrías sumar base e impuesto para obtener el total, por ejemplo con =G20+G21.

Si prefieres trabajar directamente con el multiplicador, puedes escribir una fórmula como =G20*1,21 para obtener en una sola operación el precio con IVA incluido. Este sistema se puede adaptar fácilmente a otros tipos de IVA cambiando el porcentaje o el multiplicador.

Para desglosar un precio con IVA incluido en Excel, bastaría con dividir el total entre 1,21 (o 1,10, 1,04, según el tipo) para obtener la base imponible, y después restar esa base al total para calcular el IVA. Es tan simple como usar fórmulas tipo =G20/1,21 para la base y =G20-G21 para el impuesto.

Más allá de las hojas de cálculo, existen multitud de calculadoras de IVA online y programas de facturación que automatizan todo el proceso. Estas herramientas permiten introducir un importe, elegir el tipo impositivo y obtener al instante tanto el IVA como el precio final, o viceversa, además de generar facturas completas y listados para presentar impuestos.

Cómo se calcula el IVA en la declaración trimestral (modelo 303)

Cuando llega el momento de presentar el modelo 303, toca pasar de los ejemplos puntuales a una visión global de todo el trimestre. En esta autoliquidación se declara el total del IVA repercutido en ventas y el total del IVA soportado deducible en gastos.

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El profesional o empresa debe haber llevado durante el periodo sus libros de registro de facturas emitidas y recibidas. En esos libros se reflejan, entre otros datos, la base imponible, el tipo de IVA aplicado y la cuota correspondiente de cada operación.

Para rellenar el modelo 303, sumarás todas las bases imponibles y cuotas de IVA repercutido de tus facturas de venta, agrupadas por tipo (4 %, 10 %, 21 %…). Luego harás lo mismo con las facturas de gasto, clasificando la base y la cuota de IVA soportado que sea deducible en función de la normativa.

La clave del cálculo está en restar el IVA soportado deducible al IVA repercutido. Si el resultado es positivo, tendrás que ingresar esa cantidad a Hacienda como pago fraccionado. Si es negativo (has soportado más IVA del que has repercutido), podrás compensarlo en periodos futuros o solicitar la devolución según las reglas vigentes.

En los plazos habituales, el modelo 303 se presenta del 1 al 20 de abril, julio y octubre, y del 1 al 30 de enero, coincidiendo este último mes con la presentación del modelo 390 anual, que resume todo el ejercicio de IVA. Llevar la contabilidad al día y contar con asesoría o herramientas especializadas facilita mucho cumplir con estos compromisos sin errores.

Limitaciones del IVA deducible y gastos no aceptados

Aunque en teoría el IVA soportado en tus gastos es deducible si el gasto está afecto a la actividad, la realidad es que la Ley del IVA establece bastantes matices y exclusiones que conviene tener muy presentes.

El artículo 96 de la Ley del IVA recoge supuestos habituales en los que el IVA soportado no da derecho a deducción. Entre ellos, figuran las cuotas derivadas de la compra de alimentos y bebidas para consumo propio, tabaco, gastos recreativos, joyas y objetos de lujo, bienes o servicios destinados a atenciones a clientes o empleados, o determinados servicios de desplazamiento, viajes, hostelería y restauración que no puedan justificarse como necesarios para la actividad.

En el día a día, esto implica que no todo ticket con IVA es fiscalmente aprovechable. Por ejemplo, una cena con amigos no será deducible aunque pagues con la tarjeta del negocio, mientras que un desplazamiento y alojamiento debidamente justificados para acudir a una feria profesional sí puede llegar a serlo, tanto en IRPF/Impuesto sobre Sociedades como en IVA.

Es fundamental conservar todas las facturas completas (no solo los tickets simplificados), ya que sin ellas no hay base legal para deducir el IVA. Además, si desarrollas actividades mixtas (unas sujetas y otras exentas), puede que solo puedas deducir una parte proporcional del IVA soportado, lo que complica más los cálculos.

Por todo ello, suele ser muy recomendable apoyarse en una asesoría fiscal o un buen software contable que ayude a clasificar correctamente los gastos y a aplicar las limitaciones de deducción según la normativa vigente, minimizando el riesgo de errores ante una posible comprobación de la Agencia Tributaria.

IVA en otros países y diferencias con el sales tax

El modelo de impuesto sobre el valor añadido no es exclusivo de España: se aplica de forma generalizada en Europa y en buena parte del mundo, aunque con tipos generales distintos según el país. Conocerlos es importante si vendes o compras a nivel internacional.

Por ejemplo, en Francia el tipo general de IVA ronda el 20 %, en Alemania se sitúa en el 19 %, en Italia en el 22 %, en Portugal en el 23 %, y en Andorra existe un impuesto similar (IGI) con un tipo general de aproximadamente el 4,5 %. En Japón, el impuesto equivalente al IVA tiene un tipo general en torno al 10 %.

En Europa, la mecánica consiste en que cada empresa de la cadena productiva ingresa a la administración tributaria el IVA correspondiente al valor añadido que incorpora a los bienes o servicios. El impuesto se va trasladando en cada fase hasta que, finalmente, lo soporta el consumidor final.

En países como Estados Unidos el sistema es diferente: en lugar de IVA, se aplica el llamado sales tax, un impuesto sobre las ventas minoristas que se cobra únicamente al consumidor final y que suele gestionarse a nivel estatal o local. En este caso, la empresa que vende al cliente final ingresa la totalidad del impuesto recaudado, sin el mecanismo de compensación de IVA soportado y repercutido que existe en el sistema europeo.

Estas diferencias hacen que, si operas a nivel internacional, sea crucial informarte de las normas de cada jurisdicción y contar con herramientas o asesoramiento especializado que tengan en cuenta los tipos, exenciones y obligaciones de cada país donde vendas.

Comprender bien qué es el IVA, qué tipos existen, cómo se calcula en cada caso y qué papel juegan conceptos como el IVA repercutido, soportado y deducible te permite manejar con solvencia tus precios, tus facturas y tus declaraciones. Con unas pocas fórmulas claras, algo de práctica y el apoyo de calculadoras, hojas de cálculo o software de facturación, el cálculo del IVA deja de ser un quebradero de cabeza y se convierte en una tarea rutinaria que encaja sin problema en la gestión financiera de tu negocio.

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