Patentes de Apple: del iPhone plegable a las tiendas de cristal

Última actualización: febrero 4, 2026
  • Apple combina patentes de interacción táctil, diseño industrial y arquitectura para proteger cada detalle de su ecosistema.
  • El registro de ideas futuristas como el iPhone de cristal o los plegables revela hacia dónde podría evolucionar su hardware.
  • Sus patentes abarcan también redes, señal y eficiencia energética, dando lugar a disputas judiciales de gran impacto.
  • Licencias FRAND, guías de uso de marcas y políticas de dominio completan un marco legal que blinda la propiedad intelectual de Apple.

Patentes de Apple

Cuando se habla de Apple, casi todo el mundo piensa en iPhone, iPad, Mac o Apple Watch, pero detrás de cada uno de esos productos hay un auténtico ejército de patentes, diseños registrados y políticas legales que condicionan cómo se fabrican, cómo se venden y hasta cómo se pueden usar sus tecnologías.

En el terreno de las patentes de Apple se mezclan innovaciones que usamos a diario, conceptos que parecen ciencia ficción, batallas judiciales multimillonarias y normas estrictas sobre cómo terceros pueden aprovechar (o no) sus inventos, marcas y diseños. Entender este ecosistema ayuda a ver por qué Apple es tan celosa de su propiedad intelectual y por qué su influencia va mucho más allá del móvil que llevas en el bolsillo.

Licencias, FRAND y políticas de uso: el marco legal de las patentes de Apple

Antes incluso de entrar en gestos, pantallas o iPhone futuristas, Apple deja claro cuál es su postura en materia de licencias y derechos: la compañía mantiene una posición pública sobre las patentes esenciales para estándares (SEP) y las licencias en condiciones FRAND, además de fijar unas reglas muy específicas para marcas, derechos de autor y dominios de internet.

Las patentes esenciales para estándares (por ejemplo, relacionadas con redes móviles o protocolos de comunicación) son aquellas sin las cuales resulta imposible implementar correctamente un estándar técnico. Apple, como otros grandes actores del sector, se compromete a ofrecer licencias de estas SEP bajo condiciones FRAND: justas, razonables y no discriminatorias.

La filosofía FRAND intenta evitar abusos de posición dominante: quien controla una patente esencial no puede bloquear a la competencia, sino que debe licenciarla en términos que permitan la interoperabilidad y la libre competencia. A la vez, Apple se protege asegurando que el uso de sus innovaciones clave se remunere de forma adecuada.

En paralelo, la compañía publica directrices para el uso de sus marcas y de su material protegido por copyright. Estas guías explican hasta qué punto un tercero puede utilizar el logotipo de la manzana, las imágenes de sus productos o incluso referencias textuales a Apple y sus sistemas sin meterse en problemas legales.

Apple también regula específicamente el uso de su dominio de nivel superior .Apple. Bajo este TLD aplica políticas y términos estrictos para preservar la imagen de marca y evitar usos que puedan confundir al consumidor o aprovechar indebidamente la reputación de la compañía.

Patentes que han marcado la experiencia de uso en iPhone y otros dispositivos

Innovaciones de Apple

Buena parte del éxito de Apple viene de su obsesión por registrar cada detalle de la interacción con sus dispositivos. Muchos gestos y funciones que hoy damos por sentados nacen de patentes cuidadosamente redactadas que Apple ha defendido en los tribunales, a veces con indemnizaciones astronómicas de por medio.

Deslizar para desbloquear: un gesto icónico

Hubo una época en la que desbloquear un iPhone era tan sencillo como arrastrar el dedo de izquierda a derecha sobre la pantalla. Ese gesto, aparentemente trivial, fue una de las señas de identidad de iOS y acabó en una pelea judicial de gran calibre entre Apple y Samsung.

La patente protegía la forma concreta en la que el sistema interpretaba el gesto y mostraba la animación de desbloqueo. El conflicto terminó con una compensación enorme: más de 120 millones de dólares a favor de Apple, evidenciando hasta qué punto un simple gesto puede convertirse en un activo estratégico.

Multi-Touch y el famoso pellizco para hacer zoom

Otra de las patentes críticas de la historia de Apple tiene que ver con el sistema Multi‑Touch, especialmente el gesto de pellizcar con dos dedos para acercar o alejar contenido. Steve Jobs impulsó personalmente este enfoque para el iPhone original, cambiando la manera en la que millones de usuarios interactúan con una pantalla.

El Multi‑Touch no se limitaba al zoom: la patente abarcaba el reconocimiento de múltiples puntos de contacto a la vez, permitiendo gestos fluidos como rotar, desplazarse con dos dedos y combinar toques para acciones avanzadas. Esto dejó a muchos competidores en una posición delicada a la hora de implementar interacciones similares sin chocar con las reivindicaciones de Apple.

Enlaces rápidos: del número de teléfono al gesto contextual

Una de esas funciones que pasan desapercibidas, pero que también están protegidas, es la de los llamados enlaces rápidos o “data detectors”. Cuando en Safari o Mail aparece un número de teléfono, puedes pulsarlo y lanzar directamente una llamada o guardar el contacto. Lo mismo con direcciones, fechas y otros elementos.

Esta función formó parte de las patentes que Apple enfrentó con Samsung, ya que implicaba reconocer información semántica dentro de un texto y asociarla a acciones concretas, optimizando la experiencia del usuario con un solo toque.

3D Touch: presión como nuevo tipo de interacción

Con el iPhone 6s, Apple incorporó 3D Touch, una tecnología que añadía otro nivel a la interacción táctil: no solo importaba dónde tocabas, sino también cuánta fuerza ejercías sobre la pantalla. De aquí nacían los gestos “peek” y “pop”, que permitían previsualizar contenido o abrirlo del todo en función de la presión.

Aunque con el tiempo Apple fue sustituyendo 3D Touch por alternativas basadas en pulsaciones prolongadas y software, la patente sigue siendo un ejemplo de cómo la compañía explora nuevas dimensiones de interacción, incluso si finalmente no se consolidan en todas las generaciones de dispositivos.

Apple Pencil y la evolución del lápiz óptico

Paradójicamente, Steve Jobs se mostraba reacio a los stylus, pero el tiempo ha demostrado que había un espacio claro para un lápiz en el ecosistema Apple. Con iPad Pro, la compañía lanzó Apple Pencil, respaldado por patentes relativas a detección de presión, inclinación y latencia ultrabaja.

El resultado fue un accesorio que convertía el iPad en una auténtica libreta digital capaz de manejar escritura a mano, dibujo profesional y anotaciones en documentos, aumentando de forma notable la productividad de artistas, estudiantes y profesionales que necesitaban precisión más allá del dedo.

El trío Air: AirDrop, AirPrint y AirPlay

Más allá del hardware, Apple también protege intensamente sus tecnologías de conexión inalámbrica. AirDrop (compartir archivos), AirPrint (impresión sin cables) y AirPlay (envío de audio y vídeo) están basados en combinaciones de protocolos, detección de dispositivos cercanos y mecanismos de seguridad ideados por la compañía.

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Gracias a estas patentes, Apple ha impulsado una experiencia en la que es posible enviar fotos, documentos o contenido multimedia de un dispositivo a otro sin tener que pelearse con configuraciones complejas. Un iPhone, un iPad, un Mac y un Apple TV “se reconocen” de manera casi mágica, pero detrás hay mucha ingeniería protegida legalmente.

Corona digital del Apple Watch

El Apple Watch trajo consigo una pieza pequeña, pero clave: la corona digital. No es una corona cualquiera, sino un elemento de entrada con funciones patentadas para desplazarse, hacer zoom o pulsar en un espacio mínimo, manteniendo al mismo tiempo la estética de reloj tradicional.

Esta corona se puede girar en ambos sentidos y también se puede presionar, lo que permite controlar el reloj sin tapar la pantalla con el dedo. Apple apostó por patentar al detalle este componente para que ningún competidor pudiera replicar fácilmente su misma combinación de hardware y software en un reloj inteligente.

True Tone y Night Shift: cuidar la vista mediante software y sensores

Otra línea de innovación se centra en la comodidad visual. True Tone ajusta la temperatura de color de la pantalla en función de la luz ambiental para que se parezca más al papel, mientras que Night Shift calienta la pantalla por la noche para reducir la luz azul y disminuir la fatiga ocular.

Estas funciones combinan sensores de luz, perfiles de color y algoritmos de ajuste dinámico descritos en distintas patentes, que abarcan desde la medición del entorno lumínico hasta la modificación del espectro de emisión de la pantalla. Todo se puede gestionar desde Ajustes > Pantalla y brillo, pero el marco legal que las respalda es mucho más complejo.

Touch ID: biometría al alcance de todos

Touch ID, presentado con el iPhone 5s, puso sobre la mesa un lector de huellas dactilares integrado en el botón de inicio que resultaba increíblemente rápido para la época. La tecnología se basaba en un sensor capacitivo capaz de leer las crestas de la huella con gran precisión, combinada con un procesador seguro que almacenaba los datos biométricos de forma cifrada.

Aunque hoy en día convive con Face ID, muchos usuarios siguen confiando más en la huella. Las patentes detrás de Touch ID cubren desde el propio sistema de captura de la huella hasta la forma de asociar ese dato a la autenticación de pagos, compras y desbloqueo del dispositivo.

Face ID y la cámara TrueDepth

Un paso más allá fue Face ID, cuya patente principal se remonta a 2013. Se trata de un sistema de reconocimiento facial que utiliza la cámara TrueDepth para proyectar y analizar un mapa tridimensional del rostro del usuario. De este modo, es mucho más difícil engañarlo con fotos o máscaras simples.

A lo largo de los años se ha debatido sobre su seguridad real, pero el consenso es que ofrece un nivel de protección muy alto. Sus patentes recogen el uso de emisores infrarrojos, sensores especializados y algoritmos de aprendizaje automático que se adaptan al paso del tiempo, gafas o crecimiento de barba, manteniendo la fiabilidad del sistema.

Conexión Lightning: el conector reversible

En 2012, Apple decidió dejar atrás el conector de 30 pines y presentar Lightning: un puerto pequeño, reversible y capaz de ofrecer más potencia y mayor flexibilidad de datos. A nivel de patentes, el diseño de Lightning cubre la forma del conector, la distribución de pines y el método para detectar la orientación.

Más allá de gustos, la gran ventaja de Lightning era que daba igual cómo lo enchufases: siempre entraba bien. Además, permitía entregar hasta 12 W de potencia en el iPad, algo que para la época era un salto considerable. No es extraño que gran parte del ecosistema Apple acabase dependiendo de este conector durante años.

MagSafe: magnetismo al servicio de la seguridad

Otra patente popular es la del sistema de carga magnética MagSafe para MacBook (y, más recientemente, para iPhone). El concepto es simple pero brillante: el cable se conecta mediante imanes, de modo que si alguien tropieza con él, se suelta sin arrastrar el portátil al suelo.

Este diseño ha salvado de caídas a infinidad de portátiles de más de 1.000 euros, y se ha convertido en un ejemplo clásico de cómo Apple piensa en la experiencia global del usuario, incluyendo ese tipo de accidentes cotidianos que, sin una solución ingeniosa, podrían salir muy caros.

Patentes que parecen ciencia ficción: el iPhone de cristal y los plegables

No todas las patentes de Apple se traducen directamente en productos comerciales, pero muchas dejan entrever hacia dónde podría ir la compañía en el futuro. Algunas propuestas parecen sacadas de una película de ciencia ficción, aunque Apple se toma la molestia de protegerlas legalmente por si algún día llegan a materializarse.

Un iPhone completamente de cristal

Entre las ideas más llamativas está la de un iPhone construido casi íntegramente en cristal. La patente describe lo que denominan una “carcasa monolítica de cristal”, es decir, un dispositivo donde las seis caras son superficies funcionales y no existe una separación visible entre la pantalla y el resto del cuerpo.

En este concepto, la pantalla envolvería todo el dispositivo, mostrando interfaz en la parte frontal, los laterales, la parte trasera e incluso los bordes. El sistema detectaría desde qué lado lo estás mirando y reubicaría los elementos de la interfaz para que siempre tengas la información en la cara visible, algo así como un objeto interactivo completamente táctil.

La patente también menciona que el grosor del cristal variaría según la zona, de forma que en algunas áreas pudiera deformarse ligeramente con la presión. Esto permitiría recuperar en cierto modo ideas similares a Force Touch, pero aplicadas a todas las superficies del dispositivo en lugar de solo a la pantalla frontal.

Incluso los altavoces y micrófonos estarían distribuidos alrededor, con orificios y sensores que permitirían al iPhone identificar cómo lo sostienes y qué parte tienes más cerca para activar dinámicamente los componentes adecuados.

La idea encaja con los rumores de un iPhone del 20 aniversario, con nombre en clave “Glasswing”, que algunos analistas describen como un “bloque de vidrio flotante” previsto para 2027. Se habla de Face ID bajo la pantalla, sin notch ni Dynamic Island, y con una integración radical del cristal como elemento dominante.

Relación con las investigaciones en pantallas plegables

En paralelo, Apple lleva años registrando patentes relacionadas con dispositivos plegables. Una de las más comentadas apunta a un iPhone plegable con dos, tres o incluso cuatro pliegues, lo que permitiría pasar de un formato móvil tradicional a algo cercano a una tablet cuando se despliega por completo.

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En estas patentes se describen distintas configuraciones: un modelo tipo libro con una sola bisagra, una variante tríptico con dos bisagras y otra aún más compleja con tres bisagras y cuatro paneles de pantalla. Además, se contempla la combinación de una pantalla externa más pequeña con una pantalla interna de gran tamaño.

La lógica detrás de estos diseños es clara: ofrecer un dispositivo híbrido que, cuando está cerrado, sea cómodo de llevar y usar como un smartphone estándar, pero que al abrirlo se convierta en una especie de mini iPad para contenido multimedia, productividad o juego.

El concepto no es exclusivo de Apple, ya que el mercado Android cuenta con plegables avanzados e incluso modelos trípticos como los de Huawei. Sin embargo, que Apple registre estas variantes indica que exploran muy en serio su propia interpretación del formato, aunque todavía no haya un producto terminado a la venta.

La relación entre estos plegables y el hipotético iPhone de cristal es indirecta pero evidente: ambas líneas de investigación exigen dominar técnicas de curvado, nuevas capas de materiales, integración de sensores en superficies irregulares y soluciones para ocultar cámaras y sistemas como Face ID bajo el panel. Se trata de retos tecnológicos de primer nivel que Apple ya afronta en colaboración con la industria del vidrio y la fabricación avanzada.

Patentes de Apple en España y tecnología de interfaz avanzada

Más allá de Estados Unidos, Apple también tiene un portafolio notable de patentes en España, muchas de ellas procedentes de la validación de patentes europeas (tipo ES‑T3). Algunas destacan por la forma en que refinan la interacción con pantallas táctiles o mejoran sistemas de comunicación y redes.

Determinación inteligente de la posición del cursor en pantallas táctiles

Una de estas patentes describe procedimientos para que un dispositivo portátil con pantalla táctil pueda calcular de manera adaptativa la posición de un cursor a partir del área de contacto del dedo. No se limita a detectar el punto central, sino que tiene en cuenta la proximidad a distintos elementos de la interfaz.

En esencia, el sistema analiza la zona de contacto, calcula una primera posición aproximada y usa parámetros como la distancia a cada botón o icono y un “número de susceptibilidad de activación” asignado a cada elemento. Con esa información decide qué objeto de la interfaz es el más probable que el usuario quería pulsar.

Esta lógica ayuda a compensar imprecisiones naturales del dedo humano y el hecho de que muchas veces no tocamos exactamente en el centro del botón. El resultado es una interfaz táctil que “perdona” errores leves y hace que la experiencia parezca más fluida y precisa, sin que el usuario sea consciente de toda esa lógica interna.

Terminal de telefonía y recepción multimedia optimizado

Otra patente registrada en España se centra en un terminal de telefonía celular que también recibe contenido multimedia, como televisión móvil o vídeo. Su objetivo es mejorar la recepción de señal reduciendo el volumen total del dispositivo y minimizando el acoplamiento entre la antena de telefonía y la antena multimedia.

La solución propuesta consiste en colocar la antena de telefonía cerca de uno de los lados cortos del cuerpo del terminal y la antena multimedia en el lado opuesto, conectada a una línea conductora que recula a lo largo de los dos lados largos del dispositivo y se extiende por sus partes articuladas.

De esta manera, cuando el terminal está abierto o desplegado, la línea conductora tiene una longitud efectiva muy superior, lo que aumenta la eficiencia en la recepción de señal multimedia manteniendo el tamaño del dispositivo razonablemente compacto.

La patente contempla también distintas configuraciones de bisagras, ya sea paralelas o perpendiculares al lado menor de unión, para que el dispositivo pueda mantenerse en una posición estable sobre una superficie plana, facilitando el visionado de contenido sin necesidad de soportes adicionales.

Notificación avanzada de cambios de parámetros de emisión

Otra de las patentes españolas de Apple aborda un problema menos visible para el usuario final, pero crucial para las comunicaciones: cómo notificar a los receptores que un servicio digital va a cambiar algún parámetro de emisión, como la frecuencia, sin que se pierdan datos ni se interrumpa el servicio.

El procedimiento se basa en enviar en el flujo de datos una información temporal que indica el momento concreto en el que comenzarán a emitirse los datos bajo los nuevos parámetros, junto con los propios valores actualizados, por ejemplo la nueva frecuencia. El receptor, con esa información, puede programar el cambio de frecuencia justo en el instante adecuado.

La ventaja es que el salto se hace de forma totalmente transparente para el usuario, evitando cortes o pérdidas de paquetes. Es un claro ejemplo de cómo Apple también patenta soluciones de nivel de red y transmisión que luego se integran en servicios de streaming, radiodifusión digital y otros sistemas similares.

Detección de errores en dispositivos de red mediante sondas ARP

Otra patente interesante describe un sistema para identificar dispositivos de red que responden mal al protocolo ARP (Address Resolution Protocol), por ejemplo routers que contestan de manera incorrecta a cualquier solicitud ARP de enlace local, generando conflictos en la red.

El método propone elegir una dirección IP candidata de enlace local y enviarle una primera sonda ARP. Si se recibe una respuesta, el sistema lanza una segunda sonda al mismo dispositivo, pidiéndole la dirección Ethernet asociada a una IP reservada de enlace local (como 169.254.255.255 o 169.254.0.0), direcciones que no deberían estar asignadas a ningún equipo.

Si el dispositivo responde también a esa segunda sonda, queda claro que se comporta de forma incorrecta, así que su dirección se añade a una lista negra asociada al rango de direcciones de enlace local. A partir de ahí, cualquier respuesta ARP de ese equipo se ignora para ese rango, evitando problemas en la asignación de IPs y mejorando la estabilidad de la red.

La patente abarca tanto el procedimiento implementado por software como el medio de almacenamiento que contiene las instrucciones y el propio aparato con los mecanismos de envío y gestión de lista negra, mostrando el enfoque amplio con el que Apple protege tanto el método como la implementación.

Diseños icónicos y patentes curiosas en las Apple Store

El universo de patentes de Apple no se limita a productos electrónicos. La compañía también ha registrado con cuidado elementos arquitectónicos y de diseño industrial de sus tiendas físicas, hasta el punto de que ciertas escaleras o puertas son propiedad intelectual protegida.

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Uno de los ejemplos más conocidos son las escaleras de cristal, presentes en varias Apple Store emblemáticas. Steve Jobs aparece como inventor en algunas de estas patentes de diseño, como la D478.999 de 2003, que protege la configuración ornamental de una escalera de vidrio transparente que muchos fans han tenido ocasión de pisar en tiendas de referencia.

Apple también consiguió una patente para la entrada cilíndrica de cristal de su tienda en Shanghái, un espectacular cilindro de vidrio que se ha convertido en una seña de identidad arquitectónica. Estas patentes se suman al registro del layout general de sus tiendas, reforzando su imagen de marca y blindando legalmente sus conceptos de retail.

Las puertas de los Apple Store, incluidas su disposición y el tipo de material usado, están también bajo protección patente. Si otra marca quisiera copiar la estética de estos accesos a gran escala, tendría que lidiar con los derechos de propiedad intelectual de Apple o negociar licencias costosas.

Además, la compañía ha registrado nuevas configuraciones de Apple Store con grandes puertas abatibles y enormes pantallas en la pared trasera, como las que se han visto en las tiendas más recientes de China. Incluso los sistemas de exhibición de producto conectados a las mesas, con dispositivos anclados mediante anclajes de seguridad y alimentación integrada, forman parte de solicitudes de patente.

Dentro de este ecosistema de tienda física, Apple también ha protegido los stands específicos para iPad cuando el producto se lanzó, el sistema de seguridad que mantiene los dispositivos sujetos a las mesas para evitar robos, y envases activos capaces de suministrar energía y datos a los dispositivos alojados en su interior, una idea pensada para packaging inteligente y demostraciones en tienda.

Patentes medioambientales y de empaquetado: de la bolsa reciclada al packaging activo

Apple lleva tiempo reforzando su perfil de sostenibilidad, y eso también se refleja en su cartera de propiedad intelectual. Un caso llamativo es su bolsa de papel reciclado, no porque sea una bolsa en sí, sino por cómo está diseñada para mantener rigidez y acabado premium incluso usando materiales reciclados de alto porcentaje.

Las bolsas de papel blanco reciclado tienden a ser blandas y poco resistentes, así que Apple ideó un conjunto de ajustes en el tipo de fibra, el gramaje, el refuerzo del asa y otros detalles estructurales para conseguir una bolsa ecológica pero lo bastante robusta y estética para encajar con la imagen de sus tiendas.

En cuanto al packaging, la compañía ha registrado soluciones de envases “activos” para dispositivos electrónicos, capaces de suministrar energía y datos al producto mientras está empaquetado. Esto abre la puerta a cajas que podrían mantener cargado el dispositivo, permitir demostraciones interactuando con él sin sacarlo del envase o actualizar software durante el transporte.

Son patentes que van más allá de lo que vemos a simple vista: detrás de una caja minimalista y muy cuidada puede esconderse una auténtica pieza de ingeniería diseñada para optimizar la experiencia desde el primer contacto con el producto.

Litigios de patentes: cuando innovar implica ir a juicio

El entorno de patentes de Apple no estaría completo sin la parte menos amable: los litigios. Además de demandas con otros gigantes tecnológicos, también se han dado casos en los que empresas más pequeñas han logrado victorias significativas frente a la marca de la manzana.

Un ejemplo reciente es la disputa con la empresa española TOT Power Control, especializada en semiconductores de potencia y tecnologías para optimizar el consumo energético en sistemas de comunicación. Esta compañía dispone de una tecnología que gestiona la interferencia de señales de radio y el uso de energía en redes 3G, aumentando la eficiencia y la duración de la batería.

Según la acusación, Apple habría utilizado el algoritmo patentado por TOT Power Control en los chips inalámbricos de iPhone, iPad y Apple Watch, adaptando la potencia empleada en función de la relación entre señal e interferencia. La disputa se centró en varias patentes estadounidenses, de las cuales el jurado reconoció la infracción de la número 7.532.865, titulada “Método y dispositivo de control de potencia de bucle externo para sistemas de comunicaciones inalámbricas”.

Esta patente, concedida en 2009 y con vencimiento en 2027, describe un sistema que ajusta el parámetro SIR‑target (relación señal‑interferencia deseada) cuando se detectan cambios en el estado de la comunicación móvil, con el objetivo de mejorar la capacidad de la red y la calidad de la conexión. Otra patente relacionada, la US‑7496376‑B2, no se consideró infringida en el veredicto.

En el juicio, Apple intentó invalidar las patentes de TOT Power Control, una táctica habitual en este tipo de contenciosos, pero el jurado de Delaware rechazó por unanimidad esa moción. La compañía ya había logrado en el pasado que ciertas patentes de terceros se declararan inválidas, como en la disputa con AliveCor sobre funciones del Apple Watch, pero esta vez la estrategia no funcionó.

El resultado fue una condena a pagar una indemnización en forma de regalía continua: Apple deberá abonar 25 centavos de dólar por cada dispositivo infractor, en lugar de un pago único global. Sumando iPhone, iPad y Apple Watch afectados, la cifra total asciende a unos 110,7 millones de dólares.

Desde Apple han mostrado su desacuerdo con la decisión y planean apelar, manteniendo que la patente es inválida, mientras que TOT Power Control celebra que su tecnología de ahorro energético haya sido reconocida por un jurado estadounidense. Este caso ilustra cómo incluso un gigante como Apple puede enfrentarse a consecuencias económicas importantes cuando se determina que ha infringido derechos de propiedad intelectual ajenos.

En conjunto, el universo de patentes de Apple muestra a una empresa que registra miles de ideas al año —muchas de las cuales nunca verán la luz—, pero que de vez en cuando convierte alguna de esas propuestas aparentemente imposibles en un producto real que cambia el mercado. Entre licencias FRAND, innovaciones de uso cotidiano, diseños arquitectónicos únicos y grandes pleitos internacionales, queda claro que las patentes son uno de los pilares silenciosos sobre los que se sostiene el ecosistema Apple y su forma tan particular de entender la tecnología.

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