Auto Browse: así funciona el nuevo agente de IA de Chrome que navega por ti

Última actualización: febrero 2, 2026
  • Auto Browse integra un agente de IA en Chrome capaz de ejecutar tareas web de varios pasos de forma autónoma, desde comparar viajes hasta gestionar formularios y facturas.
  • Gemini 3 vive ahora en un panel lateral del navegador, conectado con Gmail, Calendar, YouTube, Maps y otras apps, e incorpora edición de imágenes con Nano Banana.
  • La función se lanza primero en Estados Unidos para suscriptores de Google AI Pro y AI Ultra, con salvaguardas de seguridad y confirmaciones humanas antes de pagos o acciones sensibles.
  • Chrome se suma de lleno a la carrera de los navegadores agénticos frente a propuestas como ChatGPT Atlas o Comet, mientras Europa y España siguen pendientes de su llegada.

Agente de IA de Chrome en el navegador

El navegador de Google ya no se conforma con mostrar páginas web: con la nueva función Auto Browse, Chrome estrena un agente de inteligencia artificial capaz de moverse por Internet y hacer clic por nosotros. La idea es sencilla de explicar, aunque profunda en sus implicaciones: el usuario da una instrucción en lenguaje natural y el navegador se encarga de completar, casi en piloto automático, una cadena de pasos que antes había que hacer a mano.

Este cambio encaja en la carrera actual por los llamados “agentes de IA”, programas que no solo generan texto o imágenes, sino que interactúan con webs reales, rellenan formularios y gestionan tareas de principio a fin. De momento, el despliegue se concentra en Estados Unidos y en los planes de pago de Google, pero abre un debate muy relevante en Europa y España sobre cómo trabajaremos, compraremos y gestionaremos trámites online en los próximos años.

Qué es Auto Browse y por qué Google habla de un agente de IA en Chrome

Auto Browse agente de IA de Chrome

Google define Auto Browse como un agente de IA integrado directamente en Chrome que puede abrir sitios, navegar por ellos y actuar en nombre del usuario. No se trata solo de resumir una página o sugerir respuestas, sino de realizar tareas completas de varios pasos: buscar opciones, aplicar filtros, rellenar campos y preparar acciones finales listas para confirmar.

La función está impulsada por Gemini 3, la versión más reciente del asistente de IA de la compañía, y se apoya tanto en modelos ejecutados en la nube como en modelos en el propio dispositivo para reforzar la seguridad. Según responsables de producto como Parisa Tabriz y Charmaine D’Silva, el objetivo es convertir Chrome en una especie de asistente personal digital que entiende el contexto de lo que estás haciendo en la web y actúa en consecuencia.

En la práctica, Auto Browse se comporta como un “navegador dentro del navegador”: el usuario da una orden, el agente abre las páginas necesarias, va haciendo clic, ajusta filtros y completa los pasos intermedios. El sistema se detiene justo antes de las acciones sensibles —como pagar o publicar en redes sociales— para pedir la confirmación humana, una decisión que busca mantener cierto control manual sobre los movimientos más delicados.

Este enfoque va un paso más allá de las extensiones de IA tradicionales: aquí la inteligencia artificial usa la misma interfaz que usaría una persona, en lugar de depender únicamente de APIs. Eso le permite adaptarse mejor a la web real, con sus formularios, captchas, banners y diseños cambiantes.

Gemini se instala en un panel lateral permanente dentro de Chrome

Panel lateral de Gemini en Chrome

La puerta de entrada a este nuevo agente está en la interfaz del navegador: Chrome incorpora ahora un panel lateral de Gemini que se despliega al pulsar su icono en la esquina superior derecha. Desde ahí se puede chatear con la IA sin abandonar la pestaña que se está utilizando.

Ese panel lateral permite pedir ayuda mientras se sigue trabajando en la página principal. El usuario puede solicitar resúmenes de lo que está leyendo, hacer preguntas sobre la información que aparece en pantalla o encargar tareas en segundo plano, como comparar productos en varias webs o buscar huecos en la agenda para una cita concreta.

Una de las claves de este diseño es que el panel mantiene el contexto entre pestañas. Es decir, el agente recuerda lo que se está haciendo en distintas páginas y puede combinar información de varias fuentes: algo útil, por ejemplo, para comparar reseñas de productos, analizar diferentes ofertas de viajes o cruzar datos de formularios.

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Google insiste en que el uso del panel es voluntario. La función es de tipo opt-in: el usuario tiene que activar Gemini en Chrome de forma explícita antes de que el panel y las funciones agénticas entren en juego. Hasta entonces, el navegador sigue funcionando como siempre, sin IA visible en la interfaz.

Además del propio chat, el panel lateral agrupa varias capacidades avanzadas que ya existían en el ecosistema Gemini, pero ahora más a mano: edición de imágenes, generación de contenido, consultas contextuales y acceso a datos personales si el usuario así lo permite.

Qué puede hacer el agente de IA de Chrome en el día a día

Funciones del agente de IA de Chrome

Auto Browse se ha diseñado para encargarse de esas tareas online que suelen consumir tiempo y paciencia. Google ha mencionado varios casos de uso que dan una buena idea del alcance de este agente: gestionar compras, trámites y organización personal sin necesidad de ir guiando al navegador paso a paso.

Entre las situaciones que la compañía ha puesto como ejemplo están la reserva de viajes, la comparación de hoteles y aerolíneas, la planificación de vacaciones familiares o la búsqueda de apartamentos que cumplan ciertas condiciones. El agente puede abrir distintas webs, aplicar filtros, revisar precios y presentar un resumen con las opciones más relevantes.

También se han destacado tareas más prosaicas pero igual de tediosas, como rellenar formularios extensos, recopilar documentos para la declaración de impuestos, comprobar si facturas y recibos están pagados o solicitar presupuestos a fontaneros y electricistas. El agente automatiza los clics y las entradas de datos, mientras el usuario se limita a revisar el resultado y confirmar cuando toque.

En el terreno de las compras online, Auto Browse es capaz de buscar productos en distintas plataformas, añadirlos al carrito y preparar la compra. Eso sí, la orden final de pago queda en manos del usuario. Algo similar ocurre con las publicaciones en redes sociales: el agente puede redactar, adjuntar contenido y dejar todo listo, pero no envía nada sin un último “ok”.

Para las personas que trabajan con múltiples pestañas abiertas, otra ventaja está en la capacidad de resumir reseñas de productos, comparar información de varias páginas o ayudar a organizar la agenda usando los datos del calendario. En lugar de saltar de un sitio a otro, la IA hace de intermediaria y devuelve una visión de conjunto.

Integración con Gmail, Calendar, Maps y el resto del ecosistema Google

Uno de los puntos fuertes del agente de IA de Chrome es su conexión con otros servicios de la compañía. Auto Browse se apoya en la función de Inteligencia Personal de Gemini, que permite utilizar datos de Gmail, Calendar, Fotos, YouTube o la navegación en Maps y Waze para dar respuestas más ajustadas al contexto del usuario, siempre que este active la opción.

Por ejemplo, si se está planeando un viaje en varias pestañas y se pregunta por las mejores fechas para no coincidir con el curso escolar, Gemini puede detectar en los correos el nombre del colegio de los hijos y calcular las vacaciones del trimestre. Con esa información, el agente sugiere las semanas más adecuadas y ajusta las búsquedas de vuelos y hoteles en consecuencia.

Algo similar ocurre con las citas ya fijadas en el calendario: el asistente puede evitarlas de forma automática al proponer nuevas reuniones o escapadas. De este modo, la planificación deja de depender de que el usuario recuerde cada detalle y pasa a apoyarse en los datos que ya están repartidos por el ecosistema de Google.

Además, el sistema de Aplicaciones Conectadas permite que el agente actúe sobre otros servicios sin abandonar el navegador. Es posible pedirle que envíe un correo desde Gmail, consulte una dirección en Maps o revise información en YouTube desde el propio panel lateral, enlazando todo en una experiencia relativamente fluida.

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Google subraya que estas funciones requieren un consentimiento explícito y se pueden desactivar. La compañía es consciente de que el uso cruzado de datos personales con IA generativa es un terreno sensible, tanto a nivel de confianza como de regulación, especialmente en la Unión Europea.

Nano Banana: edición de imágenes integrada en el navegador

Junto al agente de navegación, Chrome incorpora de forma nativa Nano Banana, la herramienta de generación y edición de imágenes basada en IA. La integración busca ahorrarse pasos: ya no es necesario descargar una foto, subirla a otro servicio y esperar a que se procese.

Si el usuario tiene una imagen abierta en una pestaña, puede pedir desde el panel lateral que la IA la modifique, la reinterprete o genere variaciones. Por ejemplo, cambiar el color de un mueble visto en una foto de decoración, probar un estilo distinto de salón o adaptar una imagen para una presentación.

Las ediciones se ejecutan directamente dentro de Chrome, y el resultado queda listo para descargar. Esta capacidad está pensada para creadores de contenido, diseñadores ocasionales o, simplemente, personas que quieren hacer ajustes rápidos sin entrar en herramientas más complejas.

La combinación de un agente de navegación y un editor de imágenes integrado sitúa a Chrome en una posición peculiar frente a otros navegadores, que suelen delegar este tipo de tareas en extensiones o servicios externos. Aquí la apuesta es concentrar gran parte del trabajo creativo y administrativo en una única interfaz.

Al mismo tiempo, la presencia de Nano Banana aumenta el atractivo de Gemini frente a otros modelos de IA, algo que Google no esconde: la empresa quiere que el usuario perciba que “ya tiene todo lo que necesita” dentro de su ecosistema, sin necesidad de ir saltando entre herramientas de terceros.

Privacidad, seguridad y límites del agente de IA en Chrome

Otorgar a una IA la capacidad de operar dentro del navegador abre un campo amplio de riesgos potenciales que obligan a proteger tu navegación en Chrome. Google reconoce que la navegación agéntica introduce nuevas superficies de ataque, como la inyección indirecta de prompts desde páginas web maliciosas, que podrían intentar manipular al agente para extraer datos o realizar acciones no deseadas.

Para mitigar esos riesgos, la compañía ha descrito un conjunto de defensas en capas. Entre ellas, un modelo específico —denominado internamente como “User Alignment Critic”— que revisa cada acción propuesta por el agente y comprueba si encaja con la intención expresada por el usuario. Además, se aplican listas de sitios sensibles donde las operaciones se limitan de forma estricta.

El agente no tiene acceso directo a las contraseñas: debe pasar por Google Password Manager para iniciar sesión en los sitios, pidiendo permiso cuando sea necesario. Tampoco puede descargar archivos arbitrariamente ni ejecutar código en el dispositivo, y se han diseñado mecanismos de aislamiento de origen para evitar que termine en páginas que no guarden relación con la tarea solicitada.

Aun con estas salvaguardas, el propio Google admite que el sistema no es infalible. La empresa ha puesto en marcha programas de recompensas de hasta varios miles de dólares para quienes sean capaces de demostrar vulnerabilidades en el comportamiento del agente, una forma de acelerar la detección de fallos antes de un despliegue masivo.

El usuario conserva, en teoría, la última palabra: cada vez que el agente alcanza un punto crítico —como una compra, un envío de formulario sensible o una publicación pública— se detiene y muestra un resumen de lo que está a punto de hacer. Solo después de la confirmación explícita continúa el proceso. Esta pausa obligatoria actúa como freno a errores de interpretación demasiado literales, algo que ya se ha visto en pruebas prácticas.

Disponibilidad: primero Estados Unidos, España y Europa tendrán que esperar

Por ahora, la experiencia completa del agente de IA de Chrome, con Auto Browse en cabeza, se limita al mercado estadounidense y a un grupo concreto de usuarios de pago. Solo quienes cuenten con suscripciones Google AI Pro o Google AI Ultra pueden activar la función, que además se lanza como software de vista previa.

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Google no ha facilitado fechas claras para su expansión internacional. En el caso de España y el resto de Europa, la llegada de Auto Browse previsiblemente estará condicionada por la adaptación a la normativa comunitaria en materia de protección de datos y a la futura regulación específica de la IA. Esto podría retrasar su despliegue o obligar a introducir matices respecto a lo que se ofrece en EE. UU.

La compañía suele estrenar sus funciones de IA allí donde tiene más margen para iterar con rapidez. Los planes pasan por ir recogiendo comentarios de los primeros usuarios, ajustar el comportamiento del agente y reforzar los controles de seguridad antes de abrir la puerta a otros territorios. De momento, el lanzamiento se está realizando de forma gradual, sin una fecha cerrada para que todos los suscriptores elegibles lo vean activo.

También se espera que con el tiempo las capacidades agénticas de Chrome lleguen a otras plataformas y sistemas operativos, como Windows, iOS y Android, aunque de nuevo sin calendario oficial. Para quienes usan el navegador en España, la situación actual es de vigilancia: observar qué tal funciona en Estados Unidos, qué problemas aparecen y cómo se resuelven, antes de que toque probarlo en primera persona.

Chrome entra de lleno en la carrera de los navegadores agénticos

La decisión de convertir a Chrome en un navegador agéntico no se produce en el vacío. En los últimos meses, OpenAI, Perplexity, Anthropic y otros actores han lanzado sus propios agentes capaces de navegar la web, una tendencia alineada con el futuro de Internet según Microsoft.

ChatGPT Atlas, por ejemplo, permite que la IA recorra páginas y ejecute acciones básicas para usuarios de pago; Comet, el navegador de Perplexity, integra búsqueda conversacional directamente en la experiencia de navegación; y extensiones como Claude for Chrome añaden capas de IA sobre el navegador de Google. Incluso han surgido alternativas de código abierto que apuestan por correr agentes localmente, usando las claves de API del propio usuario.

La ventaja de Google está en la base instalada: Chrome sigue siendo, con diferencia, el navegador más utilizado del mundo. Al integrar un agente de IA de este calibre directamente en él, la compañía se asegura un alcance que sus competidores difícilmente pueden igualar, siempre que los usuarios vean valor real en estas funciones y no las perciban como un añadido intrusivo.

En paralelo, Google está impulsando el llamado Protocolo de Comercio Universal (Universal Commerce Protocol), desarrollado junto a plataformas como Shopify, Etsy, Wayfair o Target. La idea es crear un estándar abierto para que agentes de IA como el de Chrome puedan realizar compras de forma más fluida y segura en múltiples tiendas online, reduciendo fricciones y, de paso, reconfigurando buena parte del comercio electrónico.

Si este modelo cuaja, el papel del navegador podría cambiar de raíz: en lugar de que sea el usuario quien va tienda por tienda, serían los agentes quienes negocian, comparan y cierran operaciones. Algo que, inevitablemente, también obligaría a replantear el modelo de la publicidad digital y la manera en que las plataformas captan la atención de la gente.

Mientras tanto, quienes miran estas novedades desde España o el resto de Europa se encuentran en una posición intermedia: atentos a cómo evoluciona el experimento al otro lado del Atlántico, a las reacciones de los usuarios y a las respuestas de la competencia. Lo que hoy es una función limitada a un grupo de suscriptores en Estados Unidos apunta, si nada se tuerce, a convertirse en el siguiente gran cambio en la forma en que usamos el navegador: de una simple ventana a Internet, a un agente que entiende lo que queremos hacer y se encarga de gran parte del trabajo.

navegador Comet Perplexity
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